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jueves, mayo 03, 2012

El desprecio del ayuntamiento de Barcelona por el patrimonio artístico y cultural

Fotos: I.N., Villa Urania, enero 2012

Si nadie los detiene, en tres días derribarán la Vil·la Urània, la hermosa casa de la Vía Augusta/Saragossa donde un astrónomo catalán descubrió un asteroide y lo bautizó con el nombre de Barcelona. Josep Comas i Solà donó la villa a la ciudad, pero en este país, los jardines donados a la ciudad, los edificios con valor arquitectónico e histórico, los lugares con heridas históricas importantes, todo es susceptible de desaparecer en favor de la construcción especulativa y los aparcamientos. Para eso nunca hay crisis. Y por desgracia, tampoco parece haber ciudadanía.
El bloguero Frikosal ha escrito esto
"Todo el mundo habrá oído hablar de la ciudad de Barcelona, en España.
Lo que ya no es tan conocido es que hay un asteroide con el mismo nombre. Su descubridor, el astrónomo Josep Comas y Solá, realizó importantes contribuciones, como el descubrimiento de 11 asteroides, la observación de la atmósfera de Titán, o el primer atlas fotográfico de la eclíptica. A su muerte, cedió su casa 'Villa Urania' al ayuntamiento para ' observatorio popular, grupo escolar o institucióncultural que se juzgue conveniente'. Ahora está de actualidad puesto que el próximo día 7, esta casa de interés histórico, que efectivamente hasta hace poco tiempo era una escuela, va a ser derribada"
¿Es legal? ¿Es legítimo? ¿Pueden cuatro politicastros corruptos derruir una vez más nuestra historia y nuestro patrimonio? ¿Pueden despreciar una donación a la ciudad como si les perteneciera privadamente? ("... lega la casa-torre que consigna poseer en la calle de Zaragoza número veintinueve de esta ciudad al Ayuntamiento de la presente ciudad de Barcelona con destino a observatorio popular, grupo escolar o institución cultural que se juzgue conveniente, deseando que se conserven en la finca, diplomas, medallas, objetos artísticos y científicos y demás recuerdos del testador.)
Éste es un país salvaje. Por desgracia, no he podido encontrar ningún movimiento vecinal de protesta como en el caso de La Rotonda, aunque a la agrupación Salvem la Rotonda le hayan colado bastantes goles y sólo la falta de dinero la haya mantenido de momento sin destruir. Curiosamente, algunos lectores, que prefieren soñar en una Barcelona distinta, la Barcelona mejorada de los ochenta, se sorprenden cuando leen mis críticas furiosas en Mis postales de Barcelona. Mientras ellos sueñan, la ciudad que conocíamos va desapareciendo y sólo quedan parkings, edificios mediocres y eso sí, mucha, muchísima policía desatada...