Foto: I.N., Balcones del Eixample, Barcelona, 2009
¿Qué será de nosotros? Nos bombardean con noticias atroces, nos dicen que la confianza es vital para que la maquinaria funcione, todos los días vemos despidos masivos y anuncios de lo peor, y el espectáculo de un presidente que no parece saber nada, un vicepresidente económico deprimido y una oposición corrupta que no ofrece ninguna solución más que el "quítate tú para ponerme yo".
En Le Monde, leo las declaraciones del horrible Sarkozy ante el G20 y me da la impresión de que al menos Merkel y él tienen una idea ante la crisis, una idea que puedo compartir y de la que también habla Obama con sus medidas: acabar con los paraísos fiscales, cortar la gran rapiña de todos los altos ejecutivos que se duplican los sueldos y reparten primas millonarias aunque estén al borde de la quiebra y eso suponga dejar a la gente en la calle o no poder pagarles sus sueldos o apoderarse de sus ahorros.
Los que tenemos un pasado de rojerío siempre hemos sabido que los banqueros eran simples usureros y los ricos, ladrones de guante blanco. Y pese a todo resulta espectacular comprobarlo con pelos y señales, ver escrito cómo esa gente rapiña, cómo se repartían primas millonarias en USA los mismos que recibían ayudas federales, cómo aquí, el año pasado, cuando ya se sabía bastante lo que venía, se duplicaban el sueldo los ejecutivos de la Caja ahora intervenida por el Banco de España. O esos parlamentarios a tiempo parcial, llenos de negocios múltiples a los que financiamos, y tantos otros de juntas y consejos de empresas y entidades financieras. O cómo a medida que avanzaba la crisis y los despidos, y crecía el endeudamiento brutal de los engañados e hipotecados españoles, año tras año y hasta hace poco los banqueros -de este sistema financiero español que tanto se ensalza- repartían pingües beneficios entre sus altos ejecutivos. Hace falta coraje político para atreverse a frenarles (políticos vendidos, ay), pero quien no lo tenga, ¿adónde nos llevará?
También es verdad que Merkel y Sarkozy tienen electorados exigentes, que no les reelegirán si no demuestran rápidamente que tienen soluciones. Aquí es otro cantar y los políticos reflejan la pasividad estupidizada de los ciudadanos. No es casual que nuestro ayuntamiento destruya el patrimonio y tale los árboles, en la misma ciudad donde la gente tira la basura al suelo (o al jardín del azufaifo) aunque haya contenedores y papeleras. En Francia algunos trabajadores (Caterpillar) han empezado a retener a grandes empresarios en secuestros de horas. Es sólo un precedente de las cosas que pueden ocurrir si no se frena el pillaje de esos forajidos de alto copete.
Hay que volver a mover la maquinaria, nos dicen. Pero para eso hay que tomar decisiones y corregir los abusos monstruosos de un sistema que siempre se basó en la injusticia.
