Me quejé al Ayuntamiento de BCN de que los ciudadanos tuviéramos que soportar el ruido de moscardones gigantes de los helicópteros sobre nuestras cabezas para que dos o tres empresas puedan ganar dinero paseando a turistas. Me contestan que es competencia del Ministerio de Fomento, y tienen el detalle de agradecerme la participación. Yo seguiré con esto (aquí oigo otra vez al helicóptero, además de las grúas y maquinaria), aunque tengo otra protesta más grave y es que no haya límite de decibelios para las obras. No sé si debo dirigirme al Ministerio o al Ayuntamiento, pero lo intentaré. Ya que nadie se queja, yo intento compensar...
Alguien me dijo que había leído en La Vanguardia que llegarán más turistas y dejarán menos dinero. Además de la previsión de 49 nuevos hoteles más en Barcelona (aparte de que los precios de dichos hoteles han subido en un año cuatro veces más que los sueldos). Es un escándalo. Aquí sólo importa fomentar ese turismo vulgar de borrachera en la calle, aunque eso obligue a emigrar a los envilecidos y empobrecidos ciudadanos...
