sábado, agosto 30, 2008

Da la sensación

Foto: I.N. Es Vedrà, vist des de Sant Josep de Sa Talaia, Eivissa, 2008
de que Barcelona se ha convertido en uno de los peores lugares donde vivir, incluso comparativamente con el resto del país. No sólo porque cortan salvajemente los árboles y pronto será todo sólo cemento, una cantera polvorienta y ruidosa. No sólo porque la gente es salvaje y primitiva y tira basura al suelo, al bosque, a la playa, a las aceras y descampados. No sólo porque en Catalunya pagamos más impuestos y recibimos menos servicios que el resto del país. No sólo porque los precios son superiores a los de las demás ciudades, en vivienda, verduras y hortalizas, carne y pescado. No sólo porque se destruye el patrimonio arquitectónico y artístico sin que nadie ponga el grito en el cielo. No sólo porque las entradas de los conciertos de música clásica y contemporánea (miren por favor las webs y comparen la programación y los precios del Palau de la Música -Ibercàmara y Palau 100- y el Liceu con el Palacio Real en Madrid u otros lugares como por ejemplo Girona o Cuenca, donde a veces la programación es mejor y más innovadora) o de música popular (el otro día un joven asiduo de esos conciertos me decía que en Portugal los mismos conciertos con los mismos músicos, en la misma gira, valen una tercera parte, y sólo los tontos se van a Almería o Madrid o Barcelona o Huelva pudiendo ver el mismo cartel unos días después en Portugal, en lugares más bonitos y frondosos). No sólo porque la escuela pública está peor y la inversión por alumno es inferior a la de otras comunidades (País Vasco, Andalucía, Extremadura...). O la ciudad, cada vez más sucia, ruidosa, cara e insoportable para vivir, mucho peor y más descuidada incluso que Tarragona o Girona y que otras ciudades del país.
Ayer me decía un amigo que en Brasil, para preservar el turismo, limpian las playas con unas máquinas muy eficaces. Esta mañana he visto en ARTE TV un lugar en Marruecos, una laguna natural donde se crían ostras y como les compran los franceses, saben que tienen que preservar el medio ambiente y el lugar es maravilloso. Estamos hablando del llamado Tercer Mundo. Pues vayan ustedes a las playas de Ibiza (Cala Boix, por ejemplo), por ejemplo, algunas de un paisaje natural maravilloso, pero donde la basura se acumula como en vertederos libres, o vean lo que flota en el mar en Cadaqués. Sobre todo esos plásticos diminutos que los peces ingieren y que se confunden ya con la arena, pero también los grandes. Me dice una amiga que este verano, en Cadaqués, los únicos turistas llegaban en autocar, en las barcazas o quién sabe cómo, dormían en la playa o se iban antes de cenar y comían sus mendrugos sentados por la calel. Los restaurantes estaban casi vacíos, los hoteles sólo se llenaban a mitad y eso sólo los fines de semana. Y es que el turismo puede ser estúpido, pero no lo es tanto. Ir a un vertedero y pagar miles de euros por estar ahí, pudiendo ir a lugares más baratos y mejor preservados no tiene ninguna lógica. Los precios en Cadaqués o en Ibiza son muy altos, como lo son los de la vivienda en Barcelona. Pues bien, paseen por mi calle y mi barrio cualquier día a cualquier hora. Miren al suelo. Está lleno de cajas de pizza, papeles, pañales sucios, latas de bebidas, etc. Muy pocas veces llega aquí el servicio de limpieza. Ahora está todo abierto, para ampliar ese metro que justifica según ellos la tala de los árboles centenarios. ¿Por qué pagar el precio astronómico de una vivienda en esta ciudad? Crucen la frontera. G. me enseñó el otro día las fotos de su excursión por el País Vasco francés. El suelo estaba impecable. Ni una colilla.
Yo sólo pienso en encontrar una manera de irme. Ya sé que el mundo es injusto y terrible en todas partes y que vivimos una época inquietante, donde la crisis económica y la derechización y la fuerza de los lobbies permiten pocas esperanzas y generan mucha inquietud en cualquiera que piense o se arriesgue a leer la prensa. Pero aun en ese contexto, creo que me consolaría vivir con sombra de árboles, con un patrimonio arquitectónico protegido, rodeada de belleza y no de fealdad, con gente educada -aunque sea más fría- que no grita y que pide perdón por abordarte para preguntarte algo, y leer una prensa crítica donde no se niega la realidad ni los periodistas son sólo la voz de su amo. ¿Cómo podría mantenerme ailleurs? Ésa es la clave. Si los problemas son sólo como jeroglíficos matemáticos, sólo hay que estar alerta y concentrarse para encontrar la solución, para pescarla cuando aparece. Así también dejaría de molestar a todos esos que se ofenden y sienten heridos porque prefieren seguir sin ver los defectos del país, y ni ven ni oyen ni respiran para creer que Barcelona sigue siendo un lugar privilegiado donde vivir.
El otro día por primera vez un miembro del Gobierno, el ministro de Trabajo, dijo que no se podía pedir a los trabajadores que se apretaran MÁS el cinturón, aunque no anunció ninguna medida para contener el gasto público ni los precios. En vano he esperado yo que Zapatero anunciara algún recorte en los sueldos, dietas, coches oficiales, escoltas de su gobierno. Al contrario, ha habido normativas que amplían a la mujer del presidente la escolta y el coche oficial para hacerlos vitalicios. Ya sabemos que resolver la crisis no depende de ellos, pero unas medidas de corrección, desde una perspectiva social y no derechista, tal vez contribuirían a mejorar el panorama o a suavizar lo que se avecina como insostenible.

viernes, agosto 08, 2008

Carta a Parcs i Jardins

Foto: I.N., Montpellier, 2008
He enviado esta nota a Parcs i Jardins. Supongo que ni se molestarán en leerla. Deben de pensar que soy la única persona de Barcelona que se enfurece cuando cortan los árboles. Por eso me gustaría pedir a la gente que proteste. Van a quitarnos el Parc de la Ciutadella, van a arruinar la Diagonal, la plaça Joaquim Folguera y nos dejarán sin sombra, sin tierra, sólo con cemento, ¿sin que nadie proteste?
Senyors:
Com que em vaig dedicar a salvar un arbre bicentenari que vostès volien trasplantar, la gent em ve a explicar els arbres que van tallant per tot arreu. Sembla que Parcs i jardins és, al contrari que a altres ciutats, un equip de talladors d'arbres, sempre disposat a fer espai per a infraestructures i sobretot aparcaments, que són l'objectiu principal d'aquest trist ajuntament de Barcelona. On hi havia frondositat, no deixen terra per a un sol arbre, com han fet a Lesseps i com ara planegen fer a la plaça Joaquim Folguera. També planegen destruir el Parc de la Ciutadella per fer un gran aparcament, i el frontal de la Diagonal per fer-hi passar un tramvia que ningú vol ni necessita. A qualsevol altra ciutat Parcs i jardins s'hi oposaria i aconseguiria que modifiquessin els trassats, que deixessin almenys terra per replantar, que canviessin la normativa promotora del cotxe que obliga a fer parking sota tota les cases, destruint els antics i petits espais verds dels patis. És una vergonya la política que fan en una època de sequera i canvi climàtic, antisostenible, i despietada per als ciutadans. Per acabar-la d'adobar, poden radicalment els plàtans cada dos anys, i ens deixen sense ombra als carrers de l'Eixample i arrisquen els arbres a malalties, i amb aquesta excusa els acaben tallant. És que no hi ha ningú entre vostès que aprecïi els arbres? Quan només en quedin les fotos, on pensen que aniran? Isabel Núñez
Carta al Director, que he enviado a El País, La Vanguardia y El Periódico (me la han publicado ya en la sección El lector opina de La Vanguardia. Si alguien quiere dejar comentarios que pinche en el link...)
Señor director: Sé que está prevista la tala de los hermosos almeces (lledoners) de la plaça Joaquim Folguera en enero de 2009 para ampliar la línea 9 del metro. No cuestiono la obra pública, pero sí que el trazado no se adapte para respetar los árboles o al menos dejar tierra para replantar algo, al cabo de dos años de obras que se unen a la degradación de este barrio. Como en Lesseps, temo que el proyecto no deje tierra para ningún árbol. Cada vez más sustituyen las pequeñas frondosidades por más cemento sin sombra. En la Diagonal, el proyecto de hacer pasar un tranvía innecesario y arriesgado justifica para el ayuntamiento la tala de todos los plátanos y palmeras de los parterres centrales. El Parc de la Ciutadella también se enfrenta a su destrucción a causa de la construcción de un gran aparcamiento para los parlamentarios (¿no deberían nuestros políticos utilizar transportes públicos y dar ejemplo así?). Ese pobre parque, el mayor de Barcelona, tiene un historial de degradación y destrucción desde la época de Porcioles y al parecer los árboles no están siquiera inventariados. A diferencia de otras ciudades, Parcs i Jardins se dedica en Barcelona a talar y trasplantar (con un 75% de fracaso en el trasplante); son simples ejecutores de Infraestructuras, obras y aparcamientos. Para ahorrar dinero, en lugar de podar los plátanos como conviene, hacen podas radicales cada dos años, que dejan sin sombra a muchas calles del Eixample, y exponen los árboles a infecciones, pretextos para luego talarlos. ¿Es que no hay una sola institución que intente proteger los espacios verdes en esta época de sequía y cambio climático en Barcelona?

miércoles, agosto 06, 2008

Políticas

¿Qué se hizo de la izquierda? ¿Es ésta nuestra izquierda?: España bate su récord en venta de armas y supera los 900 millones. Me cuentan que la ley de educación de Ernest Maragall parece hecha por CIU: privilegia la escuela privada y concertada frente a la pública y envía a los inmigrantes todos juntos a centros públicos determinados. Por ejemplo. O el hecho de que ni se planteen medidas para contener el precio de los alimentos, mientras que todo descansa sobre la contención salarial. O que ni se hable de recortar el gasto público de representación, los coches oficiales, las dietas de los ministros, o esos exagerados fastos y comitivas catalanas que van a los países vecinos e inauguran centros lujosos. Sólo los ciudadanos tienen que apretarse más y más el cinturón. Ayer había una carta en La Vanguardia proponiendo que el Estado instituyera un bono y que los Bancos hicieran un esfuerzo para que la gente no perdiera las casas con el aumento de las hipotecas: no era un invento suyo, sino una medida propuesta en otros lugares. Pero aquí, los Bancos, las inmobiliarias, las compañías en general nunca tienen que sufrir ninguna restricción, todo son apoyos del gobierno.
¿Acabará su mandato el PSOE? ¿Llegará a la primavera? Y si gana el PP, rechinar y crujir de dientes para las leyes de inmigración, el peso de la iglesia, los retrocesos sociales, el acoso contra el aborto, etc., pero la misma política económica, sin corrección fiscal, apoyando como éstos a las grandes fortunas, con mayor descaro tal vez. De esta crisis ¿quién nos sacará? ¿Es que no hay nadie capaz de aplicar medidas correctivas que palien sus efectos y emprendan otro rumbo para este país? ¿Es que nadie va a intentar parar la política de invertir sólo en ladrillo, destrucción del paisaje y del medio ambiente y turismo barato? ¿Cuándo tendremos un ayuntamiento que proteja el patrimonio arquitectónico restante y el patrimonio verde en lugar de multiplicar los aparcamientos sin dejar tierra para los árboles? ¿Es éste el momento de destruir el Parc de la Ciutadella para construir un gran aparcamiento para los diputados? ¿No deberían esos diputados aprender a usar los transportes públicos? ¿No habría que preservar nuestros árboles con ferocidad ante la sequía?
Estos días los periódicos nos acosan con noticias de sucesos que ocupan páginas y páginas. En vez de El País y La Vanguardia me parece estar leyendo El Caso o The Sun (el gourmet desaparecido, por ejemplo). Y la forma de abordar ciertas noticias es cuando menos curiosa. Se lamentan y preocupan por el aumento desorbitado de la obesidad infantil en España, se dice "a pesar de la tradición de la dieta mediterránea", se atribuye a "los nuevos hábitos sedentarios", se habla de España y USA en una misma evolución. No se dice nada del encarecimiento brutal de verduras y frutas que ha llevado a sustituir la dieta mediterránea por comida basura americana. No se dice nada de cómo los lobbies de las compañías que producen esa comida rápida han conseguido cambiar las políticas de precios, de grandes superficies sustituyendo al pequeño comercio y los mercados, invadidos por supermercados, la promoción de esa nueva dieta en centros públicos, etc. Parece como si casual o mágicamente la gente hubiera decidido comer más hamburguesas y grasas industriales. La entrevista en La Vanguardia al doctor Valentín Fuster no dice una palabra de los precios y las políticas que nos han llevado a esto. Nada es inocente.

lunes, agosto 04, 2008

Borrar la memoria

Foto: I. N. Monumento a las víctimas de la II Guerra Mundial, Barjac, 2008 Me mandan este artículo. Lo que no saben ¿o tal vez sí? los que borran la memoria es que ese vacío contribuye a la estupidez, a la burramia, a la incultura, a los nacionalismos exacerbados, a la violencia arbitraria, a que la democracia sea una mascarada. En Francia, incluso en los pueblos se muestran memoriales y marcas de la historia. En nuestro país se convierte todo en galerías comerciales, se construye encima, se pisotea a los fusilados, muertos, etc.
Apenas quedan huellas de los más de 100 campos de concentración franquistas
ÁNGEL MUNÁRRIZ - Castuera (Badajoz) - 03/08/2008
La maquinaria de campos de concentración franquistas, construida al paso del bando nacional durante la Guerra Civil y engrasada en los primeros años de la dictadura, ha quedado convertida, con el paso de las décadas, en un amasijo de piezas sueltas, difíciles de identificar, enterradas bajo una gruesa capa de indiferencia oficial y olvido. “Parece como si algo tan terrible no hubiera ocurrido”, afirma Cecilio Gordillo, activista de la CGT por la memoria histórica en Sevilla. Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, coincide con este diagnóstico: los campos de concentración son una parte borrada de nuestra historia. En su libro de investigación Entre la historia y la memoria, el historiador Javier Rodrigo contabiliza 104 campos de concentración en España en sentido estricto, dentro de un listado más amplio de 188 centros concebidos expresamente para el internamiento, el castigo, la reeducación y la utilización de republicanos como mano de obra forzada. Rodrigo calcula que 500.000 personas pasaron por los campos, a las que han de sumarse los miles de presos políticos y prisioneros de guerra explotados en diversas obras públicas. “Existe una cosmovisión [...] que tiende a relativizar los procesos de violencia política para no considerar la represión como el basamento de la larga duración del régimen”, señala Rodrigo en su artículo Internamiento y trabajo forzoso, publicado en la revista Hispania Nova. “Ni siquiera es un tema sobre el que los historiadores hayan investigado mucho”, añade Emilio Silva. Un puñado de proyectos, entre los que destacan los de la recuperación como espacios para la memoria de los campos de Castuera (Badajoz) y Los Merinales (Sevilla), actúan como excepciones a una tónica general de borrado de huellas. Reconocimientos discretos La fotógrafa Ana Teresa Ortega, profesora en la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, reunió el pasado año en la exposición Cartografías silenciadas 50 imágenes de lo que fueron los emplazamientos de campos de concentración. En su recorrido por toda España advirtió que “casi no hay nada que los identifique como tales”. “Hay auténticas barbaries. Por ejemplo, tiraron la plaza de toros de Badajoz [que no fue un campo en sí, sino el escenario de la matanza de 2.000 personas] y ahora es un palacio de congresos donde no pone nada de lo que fue”, explica Ortega. Lo que fue el campo de Los Almendros, en Alicante, es ahora un centro comercial. Albatera, también en Alicante, es una zona de cultivo de palmeras. El Fórum de las Culturas de Barcelona ocupa parte del centro de La Bota. Los reconocimientos son mínimos. “Hay una placa institucional en la Escuela de Artes y Oficios de Logroño, que fue un campo, y otra en la cárcel vieja de Segovia, que ahora es una biblioteca”, explica la fotógrafa. En Albatera y en Miranda de Ebro (Burgos) hay un monolito y una placa, respectivamente, puestos por la CNT. Y en La Bota hay un pequeña escultura de Miguel Navarro. Ningún campo es área protegida. Es la escasa huella que queda de los años en que España fue una inmensa prisión.

miércoles, julio 30, 2008

De la crisis

Foto: I.N. Cabra en la corniche de l'Ardeche, 2008
Corren rumores terribles. Dicen que en octubre la crisis en este país será brutal, que caerán los bancos, que el Banco de España no podrá responder ante todos, que todas las entidades financieras han pringado con el ladrillo y los que no, sufrirán la morosidad generalizada. Dicen que si se supera esa crisis en octubre, habrá otra aún más fuerte en primavera. Yo no sé si esos rumores son realistas o alarmistas. No tengo forma de saberlo, excepto preguntar a los que saben. ¿Pero a quién creer?
Que España será uno de los países más afectados por la crisis ya se dice todos los días en los periódicos. Y era de esperar, lo sabíamos todos. Lo sabíamos cuando gobernaba el PP y basó toda la inversión en el ladrillo y el turismo barato. Lo sabíamos cuando el PSOE subió al poder y en vez de cumplir lo prometido, se apuntó al mismo carro (ni siquiera corrigió la política fiscal derechista del PP, que favorecía sólo a las grandes fortunas, ni cambió la proporción de inversión en investigación y en gasto militar). Lo sabemos ahora que siguen proponiendo medidas para paliar la crisis. ¿Qué se les ocurre? Invertir más en las inmobiliarias, que es lo que nos ha llevado al hoyo y lo que ha destruido el paisaje y el medio ambiente. Hablan de contener los salarios, pero NADA, ni una sola medida para contener los precios. Al contrario, nos avisan que van a subir más. Nada para corregir la injusticia de que los agricultores estén en la asfixia económica mientras los ciudadanos pagamos más por las verduras y frutas que en Francia, Italia o Alemania, pero cobrando sueldos menores.
Ante la crisis, que las grandes fortunas y las grandes empresas no pierdan, que los bancos ganen más, que las inmobiliarias no cierren: ésa es la política del PSOE. Que la gran mayoría de ciudadanos se apriete más y más el cinturón. ¿Pero cómo? Que coman comida basura, porque la llamada dieta mediterránea quedará lejos de su alcance. La incompetencia absoluta, unida a una política heredera de la del PP, salvo en las puras formas.
Y al mismo tiempo, pienso en lo que decía mi amiga ayer. Que en esos momentos de crisis económica suelen avanzar los derechismos más brutales, ¿y cómo protegerse, con Sarkozy, Merkel, Brown, Berlusconi en Europa, por no hablar de los americanos ni de Putin? De Obama, si no supiéramos, sólo con su agenda de viaje a Israel quedaría todo claro: de 14 horas, sólo 1 con el presidente palestino, y "apoyo total" al gobierno de Israel. Esto no se arregla.

viernes, julio 25, 2008

La destrucción insidiosa de la Barcelona verde

Foto: I.N., Carretera arbolada en la Provence francesa, de esas que ya no existen en nuestro país, 2008.
Se han cargado dos pequeños jardines o placitas más en Barcelona; eran dos puntos humanistas de sombra y verde en la horrible y siniestra Ronda del general mitre, junto a Escipió y a Homer. En la calle Bertrán, abajo, junto a otro pequeño reducto umbrío han excavado un agujero profundo y amenazador. Son tal vez los prolegómenos de un proyecto de intercambiador de metro que pretende llevarse todos los almeces de la pobre plaça Joaquim Folguera, pero además, probablemente ocurrirá como en la pobre (dissortada) plaça Lesseps: en los planos dibujan arbolado, pero al subir el terreno interior y bajar el nivel de la plaza no queda tierra para árboles, por tanto, será más cemento sin sombra para los ya sufridos y envilecidos ciudadanos.
La desgracia es que no existan instituciones que resistan, que Parcs i Jardins sean simples lacayos del ayuntamiento, al servicio del departamento de infraestructuras. Nadie cumple. Tampoco Iniciativa i els Verds, que han convertido su trabajo en pura y débil mascarada.
Por cierto, me he enterado de la razón de que poden los plátanos del Eixample en vertical, de forma que no den sombra. Por lo visto, es de nuevo una cuestión de dinero. Los árboles exigirían una poda frecuente y más leve, y Parcs i Jardins opta por podar mucho más radicalmente pero en espacios de tiempo mayores. Lo cual deja a los sufridos barceloneses sin lugares donde respirar en el ardiente verano mediterráneo. Eso donde no cortan los árboles.
Yo no me he rendido. No nos rendiremos. El proyecto de destrucción del Parc de la Ciutadella (para ampliar el edificio del Parlament y construir un gran aparcamiento... estos políticos obsesionados por los parkings y con antipatía por lo verde) está aprobado, al igual que la gran tala que preparan en la Diagonal y en Joaquim Folguera. Al dorso, un blogger dice algo importante: ¿Por qué los parlamentarios no usan el transporte público? Hay que destrozar el parque para alojar sus coches? Parece que además del gran negocio inmobiliario del ayuntamiento, hay además una obsesión por recuperar terreno para el cemento en cada pequeño o grande espacio verde de la ciudad. Seguiré batallando, aunque sea difícil. Tengo que hacerlo para no enfermar de indignación y tristeza.
Lo he dicho al dorso y lo repito aquí: leo las medidas y recomendaciones contra la crisis y se me revuelve el higadillo. El Estado ayuda a las inmobiliarias y pide a los ciudadanos que se aprieten aún más el cinturón, pero no hace nada para contener los precios o para evitar los abusos de los intermediarios que crean la paradójica situación de agricultores empobrecidos y usuarios pagando precios desorbitados. En Francia, en todas las carreteras comarcales y en algunos cruces de autovías, hay puestos de frutas y verduras, de gran calidad y a precios reducidos. ¿Por qué aquí no lo hacen los agricultores? Seguro que se lo prohíben: ¡hay que proteger a los intermediarios! ¿Pero para qué pagamos a esos políticos mafiosos?

domingo, julio 13, 2008

La destrucción de la ciudad y la mala memoria del país

Foto: I.N. La Diagonal en invierno, 2008
El viernes por la mañana, Albert Marjanedas me estuvo enseñando la historia documentada del Parc de la Ciutadella, ahora amenazado por el proyecto municipal. La historia de ese parque, que tras destruirse su siniestra función militar, fue maravilloso jardín romántico y el mayor espacio verde de la ciudad, es, desde Porcioles hasta hoy, una historia de dejadez y desidia, mala conservación, arbitrariedad y erosión. Ahora sólo se avecina el paso definitivo que acabará definitivamente con ese lugar aún hermoso, aunque terriblemente abandonado. El ayuntamiento planea ampliar el edificio del Parlament, construir un gran aparcamiento para los diputados y trasladar los museos de los magníficos edificios, que también correrán peligro, aunque sorprendentemente, es lo único protegido del parque.
Si todo el país es arboricida, Barcelona es pionera en ese movimiento, al parecer dispuesta a acelerar el proceso de cambio climático, a agravar la sequía y la contaminación, a arrancar los únicos elementos que palian esa contaminación, formentar el cemento y el tráfico, etc.
Ramon Oliva , el mismo paisajista formado en Suiza que, dejando aparte la labor de Forestier en la antigua Plaza de Armas y la dirección de Fontseré, diseñó los jardines, creó un parque muy similar en Valladolid, el Parque del Campo Grande. Allí se conserva intacto, incluso con las rocas volcánicas rodeando el lago que en Barcelona sustituyeron por un peligroso y poco práctico cemento, no sólo con árboles mayores dado el clima más propicio, sino porque la Junta de Parques y Jardines hizo lo que aquí nunca se ha hecho: inventariar lo que había en el parque para poder protegerlo. Aquí no lo hicieron y así pueden irse cargando a su antojo árboles y lo que haga falta.
En Barcelona, en este momento, que yo sepa, hay cinco planes antiverdes y muy graves del ayuntamiento insostenible que nos gobierna: Destruir toda la arboleda central de la Diagonal para que pase un innecesario y peligroso tranvía; "trasplantar" (es decir, en la práctica matar, puesto que el índice de fracaso de esos trasplantes es del 75%) todos los almeces -los hermosos lledoners que sombrean y humanizan un lugar azotado por el tráfico- de la plaça Joaquim Folguera para prolongar la línea 9 del metro; talar las encinas centenarias de la ladera del Tibidabo, en Collserola, el pulmón verde de la ciudad, para hacer una montaña rusa; continuar las obras del Turó Parc que ya se han cargado ocho árboles centenarios, y sigue; y finalmente, acabar con el único gran parque de la ciudad, la Ciutadella.
¿Acaso no hay ninguna institución que nos ampare? Aún hay ciudadanos conscientes de que ese es nuestro patrimonio, y no estamos dispuestos a dejar que lo destruyan sin protestar ni batallar. Sabemos que recoger firmas es inútil. Las 35.000 firmas recogidas contra el plan de la tala gigante en Collserola no han servido para que Hereu detenga su arboricidio ni le conceda un momento de reflexión, pese a tener toda la oposición (insólitamente; aquí no tenemos ni un solo político verde, y los que se llaman verdes son los peores y se callan siempre en estos casos) en contra. ¿Cuántas firmas necesitaríamos para detenerlos? ¿Un millón?
El sistema democrático implica contar con instituciones que puedan corregir o detener los abusos previsibles del poder. Instrumentos correctivos en manos de la ciudadanía. Pero en este país, no parece haberlos. Mientras los partidos pugnan y rivalizan por ocupar el poder, ¿quién protege a los ciudadanos de esos abusos? Prácticamente nadie. Tampoco los ciudadanos parecen conocer sus derechos y el antiguo miedo de la dictadura ha sido sustituido o enmascarado por un nihilismo: "no hagas nada, no servirá de nada...", me dicen.
¿No tendrá el Col·legi d'Arquitectes nada que decir? ¿Ni SOS Monumentos detendrá la posible destrucción de los edificios de la Ciutadella, sedes de museos que ahora trasladan? ¿A quién recurrir si Parcs i Jardins es sólo el equipo ejecutor de las talas y los simulacros de trasplante? El proyecto de Collserola y el del Turó Park están ya haciendo estragos y los demás están aprobados. Naturalmente, la regidora de Sarrià-Sant Gervasi (semáforo verde en La Vanguardia y enemiga de todo espacio verde y de la conservación del azufaifo) es una defensora de la tala de Joaquim Folguera (¡y dos o tres años de obras!) para un metro que nadie ha pedido o que podría llegar a otra estación, como padua o Molina, que ya están abiertas por obras y ya han sufrido talas y/o trasplantes.
Por otra parte, el ayuntamiento permite que el terreno del azufaifo se haya convertido en un vertedero urbano, con ratas y basura acumulada peligrosamente (suerte de la lluvia de ayer). Es más, los obreros de las obras vecinas tienen las llaves para arrojar ahí sus desperdicios, pero nadie entra a limpiar. Ese es nuestro ayuntamiento "de izquierdas". ¿Y qué le dejan a la derecha?
Mi barrio está tan sucio que es difícil andar sin pisar basuras. Nadie viene a limpiar apenas. El ruido de las obras es ensordecedor. Vivimos en un estercolero. Los que se van unos días por ahí, a ciudades europeas, sufren un shock al volver. Aquí sólo hay basura, ruido y circo (ahora moteros). ¿Adónde habrá que irse?
Aparte de eso, una nueva mala noticia sobre la memoria histórica de este país. Ayer, en páginas internas, casi ocultas, en El País, la foto de una fuente recién inaugurada por un alcalde gallego con la cabeza de Franco escupiendo agua. En el mismo reportaje se anuncia que retiran (ahora!!!! desde 1975...) los nombres franquistas de algunos centros de enseñanza, pero la Xunta no puede evitar que las calles sigan llamándose Carrero Blanco, por ejemplo, porque eso es cosa del ayuntamiento. Lo escandaloso de todo esto, que sería impensable en Alemania o incluso en Chile, es que El País lo considere una noticia pequeña y de poca monta. Y es que, como dijo Anna Miñarro, la "izquierda" en este país sigue en la posición de víctima, sirviendo al amo.

viernes, junio 27, 2008

Carta al director

Foto: I. N. Los almeces de la plaza en invierno, 2007
La he enviado a unos cuantos periódicos. Dice así:
Arboricidio municipal
Sr Director: He sabido que el ayuntamiento de BCN tiene previsto talar los hermosos almeces (lledoners) que sombrean la Plaça Joaquim Folguera para modificar la boca del metro del Putxet. También sabemos del proyecto de talar los mejores árboles de la Diagonal (en la parte central están en parterres y los troncos han crecido más que en los mezquinos alcorques) para que pase un tranvía. Ayer, unos vecinos contemplaban impotentes las sierras de Parcs i Jardins cortando salvajemente los pinos centenarios de los Jardines de Ca N'Altimira, en la calle Mandri. Un señor ilustre me escribe para hablarme del proyecto inminente que acabará de destruir el Parc de la Ciutadella. ¿Qué están haciendo con esta ciudad? En tiempos de sequía y de crisis inmobiliaria, el Ayuntamiento de Hereu parece navegar contra toda razón: "Más cemento y menos árboles" es su obstinada consigna, a favor de una rápida desertización. Cualquier proyecto implica talas. Nadie en Europa podría entender lo que ocurre aquí, salvo las mafias. Los árboles, como la arquitectura histórica, son patrimonio de todos. Como dice Vila-Matas citando a Azúa: "Los viejos árboles son las últimas obras maestras que nos quedan a los ciudadanos sepultados por el cemento y torturados por el ruido." ¿Tendremos los escritores que encadenarnos a ellos para protegerlos?
También en Madrid...

sábado, junio 14, 2008

Pobre Barcelona

Foto: I.N., Aribau, cerca de Diagonal, 2008.
Es el comentario de una amiga. Cachodepan alertaba en mi otro blog del plan de Oscar Tusquets de construir un hotel frente al Palau de la Música, con aparcamiento, y derribando varios edificios antiguos. Decía Cacho: "Oscar Tusquets está dispuesto a destruir el entorno del Palau para edificar hoteles...¿La gauche divine se quita la careta?" Sin embargo, yo diría que el arquitecto se la quitó hace muchos años, desde su conocida alianza con uno de los promotores inmobiliarios pioneros en la destrucción de edificios valiosos y la construcción de arquitectura mediocre y de la expansión del mal gusto pretencioso y la zafiedad constructiva. (O ya antes, me recuerda L., con sus propias obras en Cadaqués y Barcelona). Al parecer, los vecinos van a defenderse y el portavoz de ERC les apoya. Me gusta la frase: "'Estamos hartos de ser agredidos con supuestas mejoras urbanísticas. Por eso, haremos todo lo que podamos para evitar que salga adelante', remachó una portavoz vecinal".
A nuestros responsables municipales no les basta con la destrucción de Sant Gervasi, la transformación de Sarrià en un parque temático, la excavación de todo el Eixample, la tala arboricida por todas partes con pretextos de enfermedades o simplemente para hacer sus aparcamientos ubicuos, o la tala de la ladera del Tibidabo para hacer una montaña rusa a gusto del alcalde y con la oposición de los demás partidos (excepto los irónicamente llamados Iniciativa i els Verds, que se han convertido al cemento olvidando de dónde vienen y avergonzando a quienes les precedieron).
Ya sé que me repito, pero es que la destrucción sigue implacable y como dice L.: "a los que creemos en la conservación del patrimonio porque significa parte de nuestra historia, porque nos gusta vivir en una ciudad con historia... nos van matando día a día".
Hoy he pasado junto al hermoso barranco contiguo a la Torre Castañer, contemplando esa belleza que duele, porque es seguro que tiene los días contados. En este país, en esta ciudad, los políticos no sólo no han aprendido la lección del cambio climático, ni de la sequía, ni de la burbuja inmobiliaria, ni de la crisis económica, precisamente agravada por las consecuencias de haber invertido sólo en ladrillo, olvidando el I + D, la educación, las empresas emergentes, lo que justamente podía haber remontado el país.
He bordeado mi antiguo colegio, del que me expulsaron, preguntándome cuánto tardarán las monjas en vender ese terreno maravilloso. Me habría gustado entrar, ver el lugar donde estaban los depósitos de agua, de donde rescatamos una vez a una pequeña rana. Por el camino de vuelta se cayó varias veces al suelo y estaba polvorienta. Cuando al fin paramos en la fuente y la dejamos en el agua de la pequeña alberca, nadaba con una fruición que yo nunca he olvidado, y muchas veces, cuando nado pienso en ella. De hecho la saqué en uno de mis cuentos, aún inédito, pero parte de una colección que no tardaré mucho en sacar. Al fin la llevamos a lo que llamábamos "el laguito", un estanque ovalado, con nenúfares y fondo oscuro, cuyos extremos jugábamos a saltar, con un índice importante de caídas, entre las que se incluye la mía. Esa rana simbólica de la salud del entorno, ¿cómo estaría ahora?

lunes, junio 09, 2008

¿Para qué pagamos a nuestros políticos?

Ilustración: Walter Crane, Red Riding Hood, 1875
¿A nadie le asombra que no hayan intentado nuestros flamantes y apoltronados políticos europeos contener el precio del barril del petróleo? ¿A nadie le asombra que año tras año sigan postergando la inversión en nuevas fuentes de energía para no depender todos de la OPEP? Hace años, George Soros proponía en sus libros y conferencias implicar a China en la búsqueda de combustibles limpios sin carbono y derivados del carbón, defendía una política energética europea que acabase con la dependencia de Rusia. ¿Por qué no le han hecho caso? ¿Acaso no era obvio que al permitir que ese precio subiera aún más los transportistas europeos se cuadrarían porque no pueden vivir de su trabajo? ¿Acaso no podían negociar de antemano para que no se llegara a esto? De momento no ha pasado nada, pero unos días de huelga indefinida sin transporte de alimentos, de medicinas en los hospitales, de todo... ¿no es lo bastante importante para que el Gobierno intentase resolverlo antes? Huelga indefinida... también de políticos, que pese a todo, siguen cobrando sus costosos sueldos, que les pagamos generosamente, por lo visto a cambio de nada.

domingo, mayo 18, 2008

Trauma, transmisión, memoria histórica

Goya, Los fusilamientos del 2 de mayo, detalle.
Ayer por la mañana tuve una reunión del grupo de Trauma i Transmissió, que trabaja la memoria histórica desde el punto de vista de la salud mental. El encuentro fue interesante y lleno de vías para seguir pensando y trabajando. Durante este año seguiré colaborando con ellos en la medida que pueda, haciendo entrevistas y escribiendo.
Por cierto que hace unos días tuve ocasión de asistir a la presentación del informe de ese trabajo de investigación en el Colegio de Psicólogos de esta ciudad. La presentación fue memorable, porque además de las psicoanalistas que han dirigido la investigación e impulsado el proyecto, Anna Miñarro y Teresa Morandi, y de la psicóloga que se encargaba de las encuestas, asistió una testigo de excepción, Josefina, una mujer que con la narración de su caso hizo una demostración de cómo pasar del trauma a la re-significación, y sus palabras servían para explicarme a mí misma mi transformación con el psicoanálisis, es decir, de cómo las propias heridas y hándicaps y dolor antiguo los llevaremos siempre con nosotros, pero podemos lograr reconvertirlos en algo favorable, darles en cierto modo una vuelta. Y su experiencia traumática había empezado en Figueres, donde yo nací.
Sólo me chocó que, a diferencia de la abarrotada sala de la presentación pasada en el Museu d'Història, en esta ocasión asistieran tan pocos psicólogos, algo que -tal vez me equivoque y fuera casual- me pareció sintomático de la indiferencia de este país por su memoria, por lo más importante que ha ocurrido en el siglo XX, por la manera en que esos hechos -guerra y posguerra y años de silencio- siguen afectándonos.
Son esos 2 minutos de silencio que cada año dedican los holandeses a conmemorar sus heridas (y que aprovechó Heddy Honigmann para escuchar a los supervivientes, los familiares de seres desaparecidos, los hijos de delatores y nazis, y los que ni siquiera podían articular palabra), esos 2 minutos de silencio que nosotros no nos concedemos para pensar, 2 minutos que cada año negamos y que nos llevan no sólo a la amnesia, sino también a la burramia, a la violencia, a los problemas de identidad.
Y también está el problema de la no-escucha de tantos profesionales de la salud mental en este país, esa falta de formación y de sensibilidad hacia la memoria histórica en un lugar como éste, donde el terror no terminó en los años de la contienda, sino que se prolongó durante toda la larga dictadura, y donde los vencidos y sus familias tuvieron que vivir la represión en todos los campos, desde la ejecución y la cárcel a la imposibilidad de ejercer su profesión, la miseria, el aislamiento, y el silencio general.
En Europa, médicos y profesionales de la salud mental están acostumbrados a preguntar a los pacientes qué hicieron o qué les ocurrió en la guerra (a ellos, a sus padres y abuelos). Aquí esa pregunta no existe, y eso genera que nadie asocie los síntomas posteriores ni encuentre la causa. Se citó el caso de un hombre de 80 años, violento y maltratador, con un historial psiquiátrico en el que nadie le había preguntado, y sólo al aterrizar en manos de estas psicoanalistas se supo que había sido torturado y encarcelado, una condición que era necesaria y decisiva para ayudarle. Resulta curioso que se prefiera simplemente encerrar y medicar a los pacientes, cerrarles la boca. Tampoco se asocia la tristeza o la violencia de los nietos, tercera y cuarta generación, porque lo que ocurrió a sus abuelos no se habló, no se resolvió, y el silencio pasó cargado de unos a otros.
La narración de las vías de resignificación y superación del trauma me pareció también interesante: a través del asociacionismo y la actividad política y social, el arte y la escritura, principalmente. Y el poder destructivo del silencio, que transmite su carga como una losa a través de las generaciones.

miércoles, mayo 14, 2008

El lobby farmacéutico en la web Rebelión

Foto: Guillermo Aguirre. Darrere la Boqueria, 2008
Copio aquí este artículo. Sobran comentarios. Por si alguien se creía que había algo de izquierdas en Zp y sus muchachos
El lobby farmacéutico y transgénico en el Gobierno ZP Miguel Jara migueljara.com
Pronto van cumpliéndose las peores expectativas en materia sanitaria y de medio ambiente con el nuevo Gobierno de Zapatero. La jugada de la desaparición de Cristina Narbona y el Ministerio de Medio Ambiente, o para mayor exactitud, la absorción por parte del Ministerio de Agricultura (ésta sobre todo química, industrial y con cesiones al lobby pro alimentos transgénicos) de la cartera de Medio Ambiente, ha sido muy comentada. Se interpreta, y los hechos comienzan a confirmarlo, como un intento de acabar con una voz y una política crítica, la de la propia Narbona, y con un Ministerio que podía ser un obstáculo al actual modelo desarrollista, insostenible ambientalmente y por lo tanto poco saludable que practica el Gobierno. Puestos a gestionar una segunda legislatura, ganada la primera con una política "social", el PSOE está optando por darle un perfil más mercantilista, más proempresas al nuevo Ejecutivo. Narbona molestaba, en muchos casos estaba consiguiendo que el suyo fuera un Ministerio pro ecología, y esto es necesariamente contrario a la lógica promercado del Gobierno, cualquier gobierno europeo en la actualidad. Narbona molestaba y como "cargarse" de raíz un Ministerio entero, el de Medio Ambiente, hubiera sido demasiado chocante, se ha asimilado a Agricultura, que posee una tradición de favorecer a las grandes compañías frente a las pequeñas y medianas explotaciones; de fomentar la industrialización intensiva y con productos químicos tóxicos del campo; y que es en la actualidad el garante de los intereses de la gran industria biotecnológica, es decir, de los alimentos transgénicos (España es el país con mayor superficie de cultivos transgénicos de toda Europa). El nuevo Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de la ministra Elena Espinosa seguirá apoyando la inclusión en nuestros platos de productos transgénicos y por lo tanto poniendo en peligro nuestra salud y la del entorno. Y tendrá en sus manos toda la parte de Medio Ambiente que antes no gestionó y que Narbona llevaba con un aceptable resultado. Pero el lobby pro transgénicos no sólo controlará buena parte de las decisiones de Agricultura, como viene haciéndolo durante los últimos lustros; el Gobierno ZP ha colocado a Cristina Garmendia al frente del Ministerio de Investigación y Desarrollo. En el libro Conspiraciones tóxicas, explicamos con numerosos ejemplos el fenómeno de las "puertas giratorias" (trasvase de ejecutivos del sector público al privado o viceversa). Este vuelve a ser un caso de manual. Garmendia era, hasta entrar en el Gobierno de Zapatero, presidenta de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), el mayor lobby pro alimentos transgénicos y fármacos biotecnológicos que hay en España (en el que están otros lobbies como la Fundación Antama o las mayores multinacionales de transgénicos del mundo: Monsanto o Pioneer), y que también congrega a buena parte de la industria farmacéutica biotecnológica (Bayer, Merck, Bristol-Myers Squibb, Roche, Schering Plough, Esteve -que dirigen Farmaindustria-, o Gilead Sciencies -creadores de Tamiflú/Gripe aviar-). Esta empresaria hasta hace unos días, en 2000 fundó Genetrix, una compañía privada del sector de la biotecnología. Garmendia, no pierde su tiempo y también es presidenta de la Fundación Inbiomed que, financiada con dinero público, está dedicada a la investigación genética con fines farmasanitarios. El Ministerio de Ciencia e Innovación es clave para la industria farmacéutica. Así, uno de los periódicos sanitarios que ejerce de portavoz de la misma, ha publicado que su creación "ha sido muy bien recibida por la industria". Los grandes laboratorios ven en Garmendia a una de los suyos: "será un buen apoyo para evitar desarrollos legislativos excesivamente dañinos para el sector", argumenta dicha publicación. Hay que tener en cuenta que a media legislatura anterior el Ministerio de Sanidad sufrió un cambio radical. La ministra Elena Salgado, que como muchos medios especializados en temas sanitarios han publicado no gustaba nada a Farmaindustria, fue desplazada al Ministerio de Administraciones Públicas. En su lugar entró el actual ministro Bernat Soria, muy del gusto de las farmacéuticas. Como ha publicado Correo Farmacéutico: "El ministro Bernat Soria quería convertir esta legislatura en la del impulso de la industria farmacéutica española, 'incluso abordando la posibilidad de un cambio en la legislación de patentes'", verdadera piedra filosofal de Farmaindustria. Si Cristina Garmendia quiere sacar adelante ese proyecto de cambio de legislación -ahora es de su competencia tras las nuevas atribuciones de su Ministerio- tendrá que contar con el Ministerio de Industria, que también posee competencias legislativas en temas de patentes. El citado periódico recuerda que "al frente de Industria estará, en los próximos años, Miguel Sebastián, amigo y protector político de Cristina Garmendia y figura en ascenso por su amistad con Rodríguez Zapatero". Si no he contado mal, las industrias biotecnológicas (compuestas por las pro transgénicos y farmacéuticas) tienen cuatro ministerios y cuatro ministros a su disposición: Agricultura, Sanidad, Innovación e Industria. Y además han visto mermado en sus facultades el de Medio Ambiente.Algunas cosas, como digo, comienzan a cambiar, a peor, se entiende. Para muestra un botón. El pasado fin de semana TVE emitió un reportaje sobre alimentos transgénicos. Como cuenta en una carta dirigida al programa en que se emitió una persona que ha trabajado en el Ministerio de Agricultura y ha sido testigo del vaivén de lobbistas pro transgénicos en el mismo, se eliminó (por problemas técnicos) la intervención de la única voz crítica con el tema de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG´s) aplicados a la agricultura, la de Juan Felipe Carrasco, de Greenpeace. Además, se utilizaron imágenes de la deforestación de la Amazonia para el cultivo de soja transgénica justamente para lo contrario, para explicar las bondades de estos organismos que no son necesarios y que sólo traen beneficios a muy pocas empresas privadas. ¿Estará cambiando la línea editorial de la tv pública al ritmo de los cambios pro corporaciones en el Gobierno ZP?
http://amorhumoraccion.blogspot.com/2008/04/el-lobby-farmacutico-y-transgnico-en-el.html

martes, mayo 13, 2008

Un gobierno que vende más armas

Ilustración: mapa de lugares minados en los Balcanes
DISCURSO DE GERVASIO SANCHEZ (PERIODISTA Y FOTÓGRAFO) DURANTE LA ENTREGA DE LOS PREMIOS ORTEGA Y GASSET ESTE 7 DE MAYO. EN EL ACTO ESTABAN PRESENTES LA VICEPRESIDENTA DEL GOBIERNO, VARIAS MINISTRAS Y MINISTROS, EX MINISTROS DEL PARTIDO POPULAR, LA PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID, EL ALCALDE DE MADRID, EL PRESIDENTE DEL SENADO Y CENTENARES DE PERSONAS.
Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.
Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajocomo periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantasveces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, ManosUnidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV Seguros y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedodecir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minasantipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años. Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelenf abricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo CalvoSotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias

Los laboratorios farmacéuticos contra la homeopatía

Hipócrates
Ayer recibí un email de SOS. Al parecer, el lobby farmacéutico ha logrado un nuevo triunfo, para variar, ya que son ellos quienes nos gobiernan, junto con otros corruptos compañeros de viaje. Esta vez se trata de acabar con la homeopatía en este país. Vayan a la web si quieren firmar, y verán además la orden ministerial, que grava de tal manera los medicamentos homeopáticos que los fabricantes tendrán que dejar de producirlos o bien venderlos a precio de oro.
El texto de la web dice así
El Ministerio de Sanidad y Consumo quiere publicar una Orden Ministerial claramente negativa para la homeopatía, ya que en ella se demandan unas tasas desorbitadas para los medicamentos homeopáticos, se niega la posibilidad de incorporar innovaciones farmacéuticas y, en definitiva, no se tiene en cuenta la especificidad de estos medicamentos. De aprobarse con su redacción actual, esta Orden puede suponer una reducción drástica de los medicamentos que actualmente se encuentran disponibles en el mercado, con la consiguiente limitación de las opciones terapéuticas para las afecciones tratadas con estos medicamentos, desde alergias hasta nerviosismo infantil, dermatitis e incluso en cuidados paliativos, donde la homeopatía se utiliza para reducir efectos secundarios de la medicación convencional y mejorar la calidad de vida del paciente.
Era demasiado el desafío de medicamentos que siguen el mandato hipocrático de no hacer daño al enfermo, no tienen efectos secundarios, y resuelven todos los problemas de un paciente al mismo tiempo (al menos los unicistas sólo prescriben un medicamento, que debe servirnos lo mismo para todo lo que nos pasa en ese momento). Si a alguien no le funciona la homeopatía, al menos no le hará daño.
Hace años que sólo tomo homeopatía para todo, y lo mismo G., a quien le resolvió desde muy pequeño problemas crónicos (otitis y vegetaciones cuando ya sólo quedaba operarle, probó la homeopatía y se acabó el problema), y puntuales (un dedo pillado en una puerta que exigía otra operación para desclavar la uña y que según el diagnóstico quedaría deformado se resolvió espectacularmente con una disolución homeopática y ya no puede distinguirse qué dedo fue). Pero como ocurre con la stevia (que, gracias a la presión de los fabricantes de sacarina, sólo se comercializa con precios abusivos en España y con la prohibición de publicitar su uso), los medicamentos homeopáticos son una alternativa cada vez más importante y s estaban extendiendo demasiado. Por suerte, nuestro gobierno de "izquierdas" nos protege contra la homeopatía, igual que contra el tabaco. Lástima que no nos proteja contra la medicalización dañina y excesiva, contra los efectos secundarios, contra la contaminación, etc.
Vayan a firmar, por favor... y envíenlo...

viernes, mayo 02, 2008

Todo el mundo debería leer a Vicenç Navarro

Foto: Mineros chinos
Ayer en El País, un artículo titulado Desigualdades sociales, calidad de vida y salud, donde demuestra que en ese nuevo capitalismo salvaje que se ha extendido en todo el mundo, la sensación de falta de cohesión social y solidaridad acrecienta la diferencia de esperanza de vida entre ricos y pobres (en España esa diferencia es la mayor de Europa y en Estados Unidos muy superior a la de Inglaterra).
Lectura reveladora de lo que algunos siempre intuímos, pero con datos y cifras espeluznantes que lo confirman. Y lectura necesaria y urgente para todos esos que creen que en este país se vive muy bien, que Barcelona ofrece calidad de vida, etc.
Hay muy pocos como Vicenç Navarro que se atrevan a denunciar la realidad social y económica en este país, y que recuerden la historia del siglo XX con valor y sin censuras, desde la dictadura y la represión salvaje del franquismo hasta las implicaciones (de desigualdad social, de deseducación, de contaminación) del gobierno de CIU en Catalunya durante 23 años de la democracia. Muy pocos que hablen siquiera de keynesianismo. Yo nunca dejo de leerle.
También el El País de ayer, un artículo espléndido del siempre interesante Slavoj Zizec trazaba la situación de ese mismo capitalismo salvaje en relación con el mayo del 68.

sábado, abril 19, 2008

Arboricidio en Hereuville

Ilustración: Retrat del ginjoler, de un alumno del Sant Gregori, 2007
Mientras el ayuntamiento nos pedía paciencia para soportar el abandono del terreno del azufaifo a las basuras de los vándalos barceloneses y la falta de poda y el silencio administrativo, ellos ya habían empezado a talar las encinas centenarias de la ladera del Tibidabo, contra la opinión de los vecinos, de los ecologistas, de los partidos de la oposición (esos últimos sin duda por oportunismo) y de cualquier persona con sentido común, apego a esta pobre ciudad y algo más en el cerebro que la sed de dinero rápido.
En un momento de sequía grave, en que se discuten los trasvases posibles aun sabiendo que todos ellos llegarán tarde, con la previsión de restricciones que también perjudicarán si no eliminarán ese turismo insostenible al que ellos adoran y por el que nos sacrifican a todos, sabiendo que la política del cemento y la tala es en gran parte responsable de este estado de cosas, este alcalde se obstina en ordenar la tala, con el escandaloso y estrepitoso silencio de Iniciativa per Catalunya i els Verds, mal llamados verdes que son decididamente amarillos, ya tan lejos de sus precedentes históricos del PSUC, de Ribó y de Vintró y de toda la izquierda que luchó contra esto.
Un vecino histórico del barrio me lo ha dicho por la calle. ¡Se ve desde Muntaner! La pobre montaña pelada. Esto ya no es contra los vecinos de Collserola, ni contra Sarrià Sant Gervasi, sino contra toda la ciudad, porque se trata del último pulmón verde de Barcelona, y se lo están cargando... para que construya Núñez y Navarro o ahora, para hacer una nueva montaña rusa. Qué patético será ver esa montaña rusa solitaria y abandonada en el desierto dentro de unos años, fantasma de una ciudad que se autodestruyó votando a una falsa izquierda, que enmudeció, con el beneplácito de los medios, mientras arrancaban esas hermosas encinas, con el pretexto de siempre, de que estaban podridas.
Como en la escena del evangelio que da nombre a esa colina, el diablo (inmobiliario) tentó a Jordi Hereu: "Todo esto te daré..." Dice el alcalde que Collserola es propiedad del consistorio. Un juez les da la razón. Tenía razón Stendhal en sus Chroniques italiennes, los españoles son primitivos, brutos y arboricidas y tienen una idea muy extraña de lo que significa el buen vivir. ¿Adónde irán esos políticos con sus riquezas cuando termine su mandato? ¿A un país con agua, lluvias y bosques?
Una amiga me recuerda que en Italia sienten nostalgia de Zapatero y añade que en Europa, salvo en los países nórdicos, no hay gobernante mejor. Pero en ningún país de Europa se permite este arboricidio, ni se glorifica el cemento como única inversión de futuro, ni se sitúa la educación en la miseria de que disfrutamos aquí.
Tiene que haber una manera de parar esto y hay que encontrarla. Tiene que haber algún político realmente verde y honrado en alguna parte. Tiene que haber una alternativa o una forma eficaz de resistencia.

miércoles, abril 16, 2008

Ruido y cemento

Foto: La fiesta de las esposas, Tokio, 1964 (Magazine Littéraire)
Ayer leí en El País Barcelona supera a Madrid en ruido ambiental. La noticia explicaba que ´Barcelona es una de las ciudades con mayor contaminación acústica de Europa, con decibelios muy superiores a los 65 que la OMS fija como límite de riesgo para la salud. Sin embargo, en la noticia se habla del tráfico, pero no se dice nada de las obras. En mi barrio, el estruendo de las obras supera con mucho al ya excesivo estruendo del tráfico. El ayuntamiento habla de un mapa del ruido que empezó en 2003 y sigue sin concluirse, y no dice, por ejemplo, que las obras están excluidas de todo control de decibelios en esta ciudad. Es decir, que si uno hace una fiesta ruidosa, pueden suspendérsela o multarle, pero en cambio, el ayuntamiento tolera ruidos claramente nocivos para la salud, el oído, los nervios, etc., si proceden de obras, y sólo limita el horario de éstas. Algo que sorprende muchísimo a los habitantes de otras ciudades del Europa y del mundo. Es un dato que ya he dado otras veces y no me canso de repetirlo porque me parece escandaloso y muy significativo: nuestro ayuntamiento vive de las obras, nada les importa el patrimonio arquitectónico, la identidad de la ciudad, el medio ambiente, la sequía, el ruido, la salud de los ciudadanos. Sólo el dinero que cobran. Y castigar, de modo especial, a los barrios donde no ganan las elecciones.
El domingo bajé a comprar té a los paquistaníes de la calle Sant Màrius y vi que iban a tirar otra casita, la última que queda en mi patio de manzana. Para construir otro de esos horribles edificios feos y quitar el verde, cambiándolo por aparcamiento. Los pájaros se irán a otro lugar. Los turistas también: esta ciudad se está haciendo invivible y con 7 horas nocturnas de restricción de agua, ¿quién querrá venir?
La foto es sólo un fragmento de belleza para consolarnos de todo esto.

lunes, marzo 31, 2008

Guerras del agua y cemento

Foto: Guillermo Aguirre, Paula a Bonsuccès, 2008
Me da la sensación de que la ciudad entera es una cantera. Ya no puedo despertarme sin oír el fragor de las obras, ni mirar afuera sin ver un paisaje de grúas. Sant Gervasi es un barrio altamente contaminado. Aún después de que haya llovido toda la noche (¿lloverá en los pantanos? me preguntaba yo entre sueños ¿aprovechará alguien esta agua?), al salir de mi casa me pregunto una vez más si no debería llevar mascarilla. El aire es puro tubo de escape y los estúpidos automovilistas tocan el claxon al tiempo, como si eso sirviera de algo, aparte de molestar a los pocos bichos raros que, como yo, aprecian el silencio. Todo es cemento. Arrancan los árboles y destruyen los pequeños jardines, que sustituyen por parkings. ¿Pero quién se quedará esos pisos, si las ventas van a descender hasta mínimos y ha estallado la poderosa burbuja inmobiliaria? Dicen algunos expertos que el descenso y la crisis serán tan largos como en Japón, donde empezó en los 90 y sigue. Por otra parte han empezado las anunciadas guerras del agua, ¿pero a quién le importa? Se anuncian restricciones severas, de varias horas al día. Sin embargo, no quieren relacionarlo con su política contaminante y cementosa. En Canadá vuelven a abrir la veda de la brutal caza de focas. Los polos se resquebrajan. Parece asombroso que a esa gente no le importe nada, se supone que tienen un planeta de reserva donde vivir, o que por supuesto, no tienen descendencia o son tan indiferentes a ella que les da lo mismo lo que pueda ocurrirles. Mientras ellos cobren y disfruten de su festival de dinero y cemento, ¿qué importa todo lo demás? Ya sé que me repito, pero leo los periódicos y no concluyo nada. Por un lado, los desastres ecológicos, por otra, los políticos con su insistencia en cerrar los ojos a todo lo que ocurre. Ayer, Carme Chacón decía, bajo una foto sonriente: "Nuestro mercado inmobiliario es el mejor del mundo". Aunque sea a costa del clima y del paisaje. Aunque signifique destruir el patrimonio y la identidad histórica de ciudades y pueblos. Aunque sea a costa de la degradación de la costa. Ese partido se autostúa en la izquierda. ¿Qué le importa a ella, si es el mejor mercado inmobiliario del mundo? Y por otra parte, un informe de un profesor de la UPF hablando en serio de la crisis desmentía sin esfuerzo ese estúpido optimismo mercantil.

jueves, marzo 27, 2008

Los laboratorios farmacéuticos y la ética

Foto: I.N., Una urraca me ha visitado esta mañana, antes de que empezara el estruendo de las obras, 2008
Copio aquí una entrevista que me parece valerosa y contundente. Me produce cierta esperanza que algunos profesionales del sector, médicos, psiquiatras, psicoanalistas, farmacólogos, empiecen a rebelarse frente a un statu quo de Sanidad y mercado en el que el dinero pasa por encima de todo escrúpulo, aunque eso signifique hacer daño a los pacientes. Y ese daño implique también la muerte. Para mí, oponerse y rebelarse al poder de esos laboratorios que hoy financian a los partidos políticos y a todo médico que lo acepte, condicionan y falsean investigaciones, etc., es una de las más importantes formas de resistencia hoy.
Joan Ramón Laporte:
La industria farmacéutica se inventa enfermedades
LA VANGUARDIA
Habla claro y con contundencia. Y sin miedo. Laporte se ha atrevido a desafiar a la industria farmacéutica y la acusa de anteponer el derecho al lucro a los derechos humanos. Para ganar más dinero, según este catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, no dudan en inventarse nuevas enfermedades y crear nuevos fármacos que son menos eficaces, más caros y mucho más peligrosos, con el beneplácito de los las autoridades sanitarias y políticas.
Por JOSE VÁZQUEZ
Joan Ramón Laporte es jefe de Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Vall d'Hebron y catedrático de Farmacología Clínica y Terapéutica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde su posición, carga contra el gasto farmacéutico y defiende un uso eficaz y eficiente de los medicamentos. Él ha demostrado que es posible en su hospital, donde utilizan fundamentalmente 400 medicamentos esenciales, a pesar de que el año pasado salieron al mercado cerca de 700 nuevos fármacos. Esta oferta también es cuestionada por Laporte, que no duda en enfrentarse a la 'poderosa' industria farmacéutica, el sector comercial con más beneficios económicos, por delante incluso de la banca privada, según datos de la ONU. En el año 2001, publicó un artículo en el que acusaba de "fraude científico" la comercialización por parte de los laboratorios Merck de un nuevo analgésico, el Vioxx, aprobado en un tiempo récord por las autoridades sanitarias. La compañía se querelló contra Laporte, pero el juez falló a favor del catalán y en la actualidad, el medicamento ha sido retirado y se estima que puede ser responsable de casi 100 mil muertes en todo el mundo.
En el último año, varios libros y una película, El jardinero fiel, han denunciado los auténticos intereses de las grandes corporaciones farmacéuticas: obtener los máximos beneficios sin importar la vida de las personas.
Sí; como cuenta Jean Ziegler en su magnífico libro Los nuevos amos del mundo, raramente las compañías multinacionales rinden cuentas de manera verdaderamente transparente. Los dirigentes de estas compañías le rinden cuentas a la asamblea anual de accionistas, no a las autoridades sanitarias, los sistemas de salud o los ciudadanos. Se trata de compañías con ánimo de lucro. Y precisamente esto ha determinado ciertas actitudes, que han sido calificadas de prepotentes, incluso de genocidas. Lo que son capaces de llegar a hacer lo hemos visto diariamente en la prensa en los últimos años: negar los antirretrovirales a quienes sufren el SIDA, presionar a países en desarrollo con tratados comerciales más duros, etc.
Hay muchas acusaciones contra la industria, por ejemplo, que se inventa enfermedades para medicar a la gente y así vender productos que estas personas realmente no necesitan.
Sí, se juega básicamente una doble estrategia: ampliar al máximo el mercado y mantenerlo bien ampliado. Para ampliar el mercado, se inventan enfermedades, se convierten problemas en enfermedades y se exageran enfermedades. Un ejemplo de invención es presentar la calvicie como enfermedad. Un ejemplo de convertir problemas en enfermedades es diagnosticar a los niños movidos o traviesos como niños con déficit de atención e hiperactividad. Un ejemplo de la exageración de enfermedades son las campañas de opinión general para concienciar a la población sobre el colesterol. Estas campañas no conciencian, sino que más bien alienan y engañan. Otra manera de ampliar el mercado de las enfermedades consiste en modificar sus definiciones: en los últimos años la cifra de presión arterial considerada patológica ha ido bajando, al igual que la cifra de colesterol.
Esto supone que una persona con una determinada cifra de tensión arterial o de colesterol que antes era normal, ahora puede necesitar medicación… ¿Cómo es esto posible?
Por la manipulación de los resultados de la investigación, la influencia indebida sobre sociedades mal llamadas científicas y la compra directa de la conciencia de los llamados "expertos", generalmente médicos del sector público o de la universidad, o de ambos, bien pagados por la industria farmacéutica para difundir sus mensajes. Son gente que no tiene ningún problema en decir una cosa un día y la contraria al día siguiente. Su conciencia parece movida desde su bolsillo.
Otro tema en cuestión: los nuevos fármacos. ¿Son mejores que los que ya existen?
Las compañías farmacéuticas suelen lanzar sus nuevos productos con el mensaje, más o menos explícito, de que son superiores a los ya existentes. En el argot convencional de la farmacología y la regulación de medicamentos, decimos que un tratamiento es eficaz cuando es superior a placebo (es decir, a nada o casi nada). La legislación europea (ni tampoco la norteamericana, ni la de ningún país) no obliga a comparar el nuevo fármaco con los anteriormente existentes, con el objeto de saber si aporta alguna ventaja en eficacia, seguridad, conveniencia o coste. No, sólo obliga a la comparación con placebo. De modo que la legislación está escrita como si viviéramos en un vacío terapéutico, como si ahora mismo no tuviéramos ningún fármaco. El resultado es que cuando sale un nuevo fármaco, no sabemos si es mejor o peor que los anteriormente disponibles. Lo único que sabemos es que es más caro. Y también sabemos que, por poco conocido, genera más incertidumbre sobre su eficacia, su seguridad y en general su empleo.
Sobre la gripe aviar:
"Hay mucha exageración. Mueren cada minuto 50 niños de hambre, pero la propia OMS proclama que la prioridad es la gripe aviar, cuando no se puede hablar de pandemia, pues no afecta a todos los países de manera generalizada, tampoco se puede hablar de epidemia, pues no hay un número significativo de personas afectadas. Sólo hay una serie de apenas dos centenares de casos en todo el mundo y durante tres años, una cifra ridícula. Además, todos los casos han ocurrido en personas que conviven con aves domésticas. Más aún: no ha habido casos de contagio de ser humano a ser humano, es decir que el virus aviar sólo pasa al ser humano si se insiste en que pase. Por otra parte, sustancialmente no se sabe si el famoso antivírico, el oseltamivir (nombre genérico de Tamiflu) es efectivo. Lo que sí se sabe ya es que el virus, en su forma actual, desarrolla rápidamente resistencia al oseltamivir, de modo que podría no servir para nada. Es ridícula la carrera de los políticos por decir que tienen más antivíricos que el vecino. Las declaraciones del comisario europeo de salud, de la ministra española y de la consejera catalana, en plan a ver quien tiene más Tamiflu, me parecen de una frivolidad extraordinaria. Ningún político -y lo que es peor, tampoco la OMS- ha dicho que si se diera una epidemia lo primero que habría que hacer son ensayos clínicos para saber si el oseltamivir u otros antivíricos son eficaces en el tratamiento de la enfermedad. Total, reina el caos neoliberal, que no tiene nada de liberal: la primera reacción de Bush cuando oyó hablar de la gripe aviar fue anunciar que el ejército será el encargado de la lucha contra la gripe aviar en Estados Unidos (claro, como no tienen sistema de salud, y además el ejército lo hizo tan bien en Nueva Orleans, parece lógico, tratándose de Bush); a continuación le pidió al Congreso una ampliación del presupuesto en 1.000 millones de dólares para la lucha contra la epidemia, que destinó al ejército, no a sanidad. Que Dios o quien sea nos coja confesados".
El caso del tratamiento para la menopausia también es significativo. Durante años, y todavía hoy en día, se receta a las mujeres por tener muchos beneficios. Ahora, sin embargo, se ha demostrado que los efectos son otros.
El tratamiento hormonal sustitutivo para las mujeres menopáusicas, promovido frenéticamente durante los años noventa, ha sido uno de los peores fiascos de la terapéutica moderna. Sólo con pruebas de un efecto modesto de protección frente a fracturas óseas, fueron promovidos para la prevención de la enfermedad cardiovascular, el Alzheimer, etc. Pero ya desde los años setenta se sabía que los estrógenos incrementan el riesgo de cáncer de endometrio y el riesgo de cáncer de mama, y que empeoran el pronóstico después de un infarto de miocardio. Pero el negocio es el negocio, y la memoria es débil, sobre todo cuando se oye el tintineo del dinero. Y así fue que, ante la complacencia de las autoridades de salud, fueron promovidos para uso masivo, no sólo por las compañías farmacéuticas, sino también por mal llamadas asociaciones científicas, como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, financiadas a su vez por las compañías fabricantes. Ahora se ha demostrado que realmente estos preparados incrementan el riesgo de cáncer de endometrio, cáncer de mama, infarto de miocardio, pérdida de función cognitiva y demencia, e incremento del riesgo de tromboembolismo pulmonar y enfermedad tromboembólica.
Más acusaciones contra la industria: las farmacéuticas financian el 75% de la FDA y el 80% de la Agencia Europea del Medicamentos, organismos públicos que supuestamente controlan la aprobación de nuevos productos en Estados Unidos y Europa, respectivamente.
El presupuesto de las agencias reguladoras es cubierto en estas proporciones por fondos procedentes de la industria farmacéutica. Dado que la industria paga por la revisión de los trabajos que presenta para sustentar el registro de medicamentos, las agencias compiten por trabajar para la industria. Han olvidado que fueron creadas y deben trabajar para los ciudadanos, para defender la salud de los ciudadanos ante las deformaciones diseminadas por la industria.
Las consecuencias de las acciones de industria son muy graves y se habla de miles de muertos por efectos adversos de medicamentos. ¿Se pueden cuantificar las muertes provocadas por la falta de ética de las compañías?
Las muertes provocadas por falta de ética serían difíciles de contar. Las provocadas por medicamentos son en teoría contabilizables. Y también podrían serlo las producidas por medicamentos innecesarios. No hay estudios formales sobre esta cuestión, pero hay muchos datos que indican que el problema es de cuantía. Por ejemplo, calculo que el tratamiento hormonal sustitutivo habrá causado en España unos 15 mil casos adicionales de cáncer de mama en un período de 10 a 12 años (en los años noventa), y unos miles de casos de cáncer de endometrio, más centenares de casos de enfermedad tromboembólica, posiblemente miles de infartos, etc. El Vioxx puede haber producido entre 500 y 1.000 muertes en nuestro país. Lo grave de estos asuntos es que estos medicamentos no los necesitaba nadie o casi nadie, y fueron promovidos de manera salvaje, sin que se prestara la más mínima atención a la reducción de riesgos. En el caso del Vioxx la compañía fue más lejos, y me demandó a mi y al Instituto que dirijo por haber dicho en el 2001, tres años antes de su retirada, que incrementaba el riesgo de infarto de miocardio, y que sospechábamos que la compañía lo estaba escondiendo..., como ha sido demostrado con su retirada, a causa de un incremento del riesgo de infarto. ¿Cómo es posible que las autoridades sanitarias no hayan sancionado a la compañía? ¿Cómo es posible que una compañía con este comportamiento siga operando en nuestro país sin que las autoridades le digan nada?
Pues ésa es la pregunta: ¿cómo es posible?
Caben muchas hipótesis. Quizá una mayor transparencia en la información sobre financiación de partidos políticos (y quizá también de otras instituciones del Estado) ayudaría a explicar esta situación. Las administraciones públicas están más preocupadas en sacar tajada de los fondos aportados por la industria farmacéutica en investigación clínica, que en los problemas de salud de la ciudadanía que no son investigados porque la industria no tiene interés primario en ellos. La industria no es una ovejita, pero no es la responsable única del caos reinante. Y además, nuestro sistema de salud no verifica lo que hace, y esto es grave, muy grave.
Un grupo francés demandó a la industria por genocidio. ¿Es exagerado?
No sé qué decirte. Cuando se anteponen los intereses comerciales a los intereses de salud y muere gente a consecuencia de ello, no es un genocidio deseado y programado. Pero lo cierto es que las actitudes y prácticas ultracapitalistas en cuestiones relacionadas con la salud causan muertes, dejan millones de niños huérfanos y desestructuran todavía más la sociedad.
Ante esta situación, ¿qué debe hacer cualquier persona que va al médico y le recetan un medicamento?
Pues lo primero, esperar que le cuente qué cree que tiene. Lo segundo, si le prescribe algún medicamento, preguntar para qué es. Incluso me atrevería a decir que no estaría de más decirle al médico que lo hemos ido a visitar porque tenemos un problema, no porque queremos que nos den un medicamento. Una visita al médico podría terminar sin que éste prescriba un medicamento. Lo tercero, si el medicamento que prescribe el médico no es un genérico, preguntar por qué motivo no da un genérico, que debería ser considerado de primera elección, y se ve obligado a recetar uno de marca. ¿Es que algo va mal con mi enfermedad doctor, para que me dé este medicamento nuevo? ¿Es que tengo alguna característica especial que no permite que me recete el medicamento con mayor experiencia de uso? Por último, y esto ya en cuanto a los políticos, creo que deberían prestar más atención a la salud de los ciudadanos que a la salud de la industria farmacéutica.
MEDICINAS Y SALUD. Una combinación que no siempre funciona, ya que hay fármacos que no sólo no curan, si no que pueden matar.
· El jardinero fiel, de John Le Carré. Editorial Plaza&Janés, 2001.
· Los nuevos amos del mundo, de Jean Ziegler. Editorial Destino, 2002. · La verdad acerca de las compañías farmacéuticas: cómo nos engañan y qué podemos hacer, de Marcia Angell. Random House, 2004.
· Los inventores de enfermedades, de Jörg Blech. Editorial Destino, 2005.
· El jardinero fiel, de Fernando Meirelles. United Internacional Pictures, 2005 (película).