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sábado, enero 19, 2008

Azufaifo: noticias extraoficiales

Foto: I.N., G. en Londres, 2004.
Hemos sabido extraoficialmente que Urbanismo del ayuntamiento ya ha llegado a un acuerdo de permuta con el que era propietario del terreno de nuestro azufaifo. Es una gran noticia, que confirma lo que ya anticipó en su día Imma Mayol. Ahora bien, también como ella anticipó, nos dicen que el Ayuntamiento sigue en su idea de no donar simplemente la plaza, sino que pretende construir un equipamiento, es decir, un edificio. Preocupada por la seguridad del azufaifo, he escrito a nuestro interlocutor en Urbanismo, Ramon Massagué.
Hem sabut extraoficialment que ja heu arribat a un acord de permuta amb el propietari del terreny d'Arimon/Berlinès
Naturalment, per nosaltres és una bona notícia, tot i que ens preocupa perquè també ens diuen que l'ajuntament no vol fer-hi simplement una plaça sinó que hi vol construir i això ens preocupa, pel que ja han avisat els experts, és a dir
- que no es pot modificar l'espai radicular, les condicions de llum i d'aire, ja que es posaria seriosament en perill la vida de l'arbre.
A banda d'això, els volíem dir dues coses:
1) Que sortirà un llibre sobre la Història del ginjoler, tal com ha anat apareixent al meu blog, amb una selecció dels articles, informes i els meus escrits. El contracte editorial es firmarà la setmana vinent (De fet, el ginjoler d'Arimon ja apareix al llibre de Celdoni Fonoll Arbres del nostre país, Cossetània Edicions).
2) Que, ara, el terreny és ple d'escombraries. Sembla que alguns veïns que són constructors o familiars s'ocupen de tirar-hi brossa expressament, segons ens han informat els botiguers del davant, a banda del vandalisme que caracteritza aquest país i que ens allunya tant d'Europa. A pocs metres hi ha els contenidors d'escombraries, i per tirar deixalles cal fer un esforç, ja que hi ha una tanca de filferro alta. Si ja és propietat municipal, no es podria netejar?
I sobretot, els voldríem demanar notícies concretes, notícies oficials, tal com ens vam prometre, tant si ens les comuniquen amb una nova trobada com si s'estimen més un escrit, sisplau, els demanem informació.
Moltes gràcies
Isabel Núñez

jueves, noviembre 22, 2007

Zao Shu, el azufaifo

Foto: Linda Danz, Central Park, 2007
Hemos ido a Urbanismo, a ver a Ramon Garcia Bragado, cuarto teniente de alcalde de Urbanismo y regidor de Infraestructuras. De él (y del gerente de Urbanismo, Ramon Massaguer) dependen en gran medida las negociaciones con el promotor inmobiliario, que siguen en curso. Por el azufaifo, íbamos Isabel Lacruz Bassols, Borja de Querol, Ferran del Pozo y yo.
Hay que recordar que el promotor adquirió el solar y obtuvo la licencia de derribo de la casa basándose en un expediente con información no verídica, sustituyendo el azufaifo bicentenario, ejemplar más importante documentado en Europa por una especie común. La licencia de obras está paralizada y el proceso de catalogación del azufaifo ha seguido adelante y se abordará en el próximo plenario, del 29 de noviembre.
En la reunión se ha confirmado que la primera parte de la batalla está ganada, es decir, el azufaifo bicentenario de la calle Arimón será protegido: se quedará en su parcela. La amenaza de trasplante que habría significado su destrucción formal definitiva (bonsaicización por la poda drástica) y su muerte probable no se confirmará.
Falta la segunda parte de la batalla, es decir, la promesa de Imma Mayol por email y en el programa de Josep Cuní en TV3 de darnos la Plaça del Ginjoler, como propuso Oriol Bohigas apoyando nuestra iniciativa, y de que la parcela se convertiría en terreno municipal, no está conseguida. Y la construcción que se baraja en la parcela implica un peligro para el árbol.
Ramon Garcia Bragado nos ha dicho que la horquilla de posibilidades en la negociación iba desde La plaça del Ginjoler a la construcción de un edificio en la mitad inferior de la parcela. Nosotros hemos prometido hacerle llegar los informes expertos, según los cuales, construir en esa parcela, afectar la aireación y la protección de la zona radicular del azufaifo puede suponer su muerte. Si construyen parking, si entran máquinas en ese terreno, esa supuesta protección del árbol habrá sido inútil, y en pocos años habrá muerto, como ha ocurrido tantas veces en este país.
Para Urbanismo es una cuestión de dinero. Pero habría que hablar del coste para la salud de los ciudadanos y para su calidad de vida que supone este parque de grúas, de contaminación intensa y creciente, de polvo. La fuga de los pájaros. La desaparición del patrimonio arbóreo que caracterizaba a este barrio. La degradación de la ciudad por la invasión del cemento. La tala, el arboricidio que se produce en esta ciudad mientras ellos mantienen ese extraño cómputo de que Barcelona es la ciudad con mayor número de árboles de Europa. Se refieren a ramitas escuálidas que cuentan como árboles. Como dijo Xavier Argimon de Vilardaga, ingeniero técnico agrícola, el patrimonio arbóreo se mide por la calidad, no por la cantidad de árboles. En realidad, fue Porcioles quien inauguró esta tradición de la confusión, contando los árboles como espacios verdes. Se trata de contar con árboles de calidad. Cualquier ciudad de Europa está mejor dotada y protege más los árboles que Barcelona. Belgrado, Zurich, Londres, París... Yo veía ayer los árboles que filmé junto al Sena, en París, en mi entrevista balcánica. Me dicen que la diferencia, clima aparte, está en los alcorques inmensos que tienen esos árboles para extender sus raíces y crecer. En cuanto al clima, sepamos que Grecia, de clima mediterráneo, era un país lleno de bosques siglos atrás... y convertido casi en un desierto por la tala indiscriminada... rematada por los incendios. ¿Es posible que a nuestros políticos les sea indiferente haber tomado ese mismo camino?
Ayer firmé contra la explotación inmobiliaria del Tibidabo, que supone la destrucción del pulmón verde de la ciudad. A nuestros políticos no les parece importante preservar ese último núcleo.
Me dijeron que también los terrenos restantes del colegio Jesús María, el edificio, el barranco maravilloso de la Torre Castanyer que acogió a Machado en su camino del exilio, están también en peligro. Mirar alrededor, pasear por la ciudad es hacer inventario de la pérdida.
Volviendo al azufaifo, me gustaría haber recordado en esa reunión que concedernos esa plaza no sólo es un mal precedente que les obligaría a ceder en todos los casos, sino que podrían aprovecharlo como un ejemplo simbólico, una demostración de que reorientan su política urbanística, de que no siempre dejan que triunfe el cemento.
En las democracias, los ciudadanos tienen la obligación de reclamar sus derechos, de expresar su voluntad no sólo en las urnas, de pedir protección para el patrimonio que les rodea. Queremos poder respirar sin intoxicarnos (y los árboles son los únicos capaces de producir oxígeno y compensar la contaminación), queremos vivir con pájaros y no envueltos en grúas, queremos detener la especulación inmobiliaria que arrasa con la arquitectura humanista para construir feos bloques impersonales de pisos de falso lujo para ricos de mal gusto. No permitamos que la pasividad, heredada del franquismo, nos paralice. Excepto los que tienen intereses en la inmobiliaria y no ven más allá del dinero inmediato, sin pensar en la destrucción de nuestra ciudad, del paisaje, del clima y de la propia salud, a los demás nos interesa conseguir la Plaça del Ginjoler. Todos los científicos lo anuncian: España va a ser uno de los países más afectados por el cambio climático. Luchemos por los únicos elementos que pueden ayudarnos a combatirlo: los árboles centenarios.
Se trata de proteger al árbol más sostenible que existe, el que resiste las sequías con sus raíces largas y profundas, una de las especies más preparadas para resistir el cambio climático.
Frente a la desinformación e inexplicable hostilidad que nos dedicó el Distrito, en Urbanismo nos han escuchado con atención y Ramon Garcia Bragado y Ramon Massaguer se han comprometido a informarnos de la evolución del proceso. Nosotros seguiremos batallando e informando en nuestro speaker's corner particular, el racó del ginjoler.
Por cierto, el azufaifo, en chino se llama zao shu y en árabe, ennab

jueves, agosto 02, 2007

Desinformación

Sin noticias de la suerte del azufaifo. Tras una larga indagación, Isabel Lacruz ha sabido que la reunión municipal con el propietario del solar se ha pospuesto hasta el 27 de agosto. La promesa de mantenernos informados, a nosotras y a los 900 vecinos que han firmado pidiendo La placeta del Ginjoler, que el árbol se quede donde está y se ajardine ese solar, se ha incumplido una vez más. A veces da la sensación de que las costumbres democráticas y el diálogo con los ciudadanos que, con sus impuestos pagan a los políticos y que los eligen en las urnas, no están tan arraigadas en este país como en el resto de Europa. Nosotros, por mediación de Borja Querol, hemos presentado una queja a la Síndica de Greuges de Barcelona, por la desinformación y porque queremos seguir el proceso, la catalogación del árbol y el estado de las negociaciones.
Pero seguiremos vigilantes. El árbol también sigue ahí, con sus raíces invisibles extendiéndose por el subsuelo y las ramas abiertas hacia el cielo. Hay gente que viene a verlo, gente del barrio y gente de fuera de la ciudad, que han sabido de su existencia por los blogs y los periódicos.
Subí con Aurora Altisent a un piso situado frente al azufaifo, para que pudiera observarlo desde allí. Y dibujarlo. Se veía mucho más alto que en la calle. Gracias a las indicaciones del librero de la calle Berlinès, he encontrado una página web donde aparece esa foto que lo muestra en todo su esplendor (en un extremo se ve el morro de la destructora grúa, y es que están tirando todas las casitas del patio de manzana y construyendo edificios feos a toda prisa, edificios baratos que intentarán vender muy caros), y en otra foto de esa web están los trapos verdes que los vecinos han ido poniendo en las ventanas y en los escaparates de las tiendas, por iniciativa del dueño de un restaurante donde ya preparan postre de azufaifas.

viernes, julio 27, 2007

En el ayuntamiento del distrito

Foto: M. Vilalta i Amorós, Plaza del Camp, 1902 (en la plaza del Camp, cerca del ginjoler, había un cabrero y según me contó alguien que lo vivió, las cabras ponían el barrio perdido...)
Hoy nos ha recibido la nueva regidora del distrito, en la Plaça de la Vil·la.
Unas maneras completamente distintas a las que tuvieron con nosotras la gerente Paz Molinas y la técnica de licencias Montse Jansá, casi diría que el extremo opuesto. La regidora nos ha informado de que la negociación con el propietario avanza, que ellos desean que el azufaifo se quede en su sitio y el propietario acepte otros terrenos donde construir.
Ahora bien, si el terreno que le ofrecen no convence al propietario, entonces trasplantarán el árbol. A pesar de la opinión de todos los expertos, en el sentido de que el azufaifo morirá y que incluso si sobreviviera, nunca volvería a ser como es, tras la poda radical de su ramaje, obligada para sacarle de esta calle estrecha. A pesar de que el único informe favorable con el que cuentan es el del propio trasplantador, que hace negocio con esa operación. ¡Es juez y parte! No parece serio.
Cuando dicen que formamos parte de Europa, yo lo creo sólo a medias. En la Vieja Europa, a un árbol así se le protege obligatoriamente y no se deja construir en 500 metros de distancia. Nosotros pedimos 30 x 10 y no es seguro que los consigamos!
La Síndica de Greuges de Barcelona se ha interesado por el caso y supervisará que se cumpla la ley, pedirá que se le informe del proceso de catalogación y de las negociaciones.
También nos ha dicho la regidora que la licencia de obras está parada, congelada, por el azufaifo (justo lo contrario de lo que nos dijo Montse Jansá: "Si la licencia está parada, no tiene nada que ver con el árbol").
Pero hemos vuelto a escuchar la frase de que Barcelona es la ciudad de Europa que tiene más árboles. Qué daño hacen esas verdades a medias. Yo iba luego por la calle con Isabel Lacruz y señalábamos esos palillos chinos con dos hojitas que plantan en algunas calles y que nunca llegarán a ser árboles, entre el cemento y la contaminación, y le preguntaba: "¿Crees que éstos también los cuentan?". Los expertos nos dicen que el patrimonio arbóreo se mide por la calidad, y sabemos que Barcelona, no sólo por su clima mediterráneo, sino también por la vocación arboricida de sus políticos, arquitectos y constructores, y por la ignorancia de unos y otros, está en la cola de ciudades europeas en la densidad de sus parques y en árboles centenarios, de los que desprenden cantidades de oxígeno en la atmósfera. Pero esas informaciones sesgadas forman parte del juego político, de nuevo The Culture of Lies, que tan magníficamente sintetizó Dubravka Ugresic. Le hemos recordado a la regidora que no fue Parcs i Jardins ni el ayuntamiento quien descubrió que el azufaifo era valioso y decidió protegerlo. Sin nuestra intervención, obstinación, apoyo de los expertos y jaleo mediático, nada de esto estaría ocurriendo. También les hemos transmitido que el azufaifo es una oportunidad para demostrar un cambio de política hacia lo sostenible, un símbolo de la nueva actitud, etc. Y que no es casual la respuesta que hemos tenido (popular, en el mundo de la cultura y en los medios): sin duda hemos conectado con algo que está en el aire. Por eso deberían aprovecharlo.
Tal vez a finales de la semana que viene tendremos ya noticias. No podemos bajar la guardia. Y vamos a necesitar muchísimo apoyo. Hoy salió una entrevista en Localia TV, a las 20 (no la vi, pero espero que la manden). Y mañana seguramente saldrá otra mucho mejor en las noticias de La sexta, pero lo confirmaré aquí... Esa quedó muy bien. Joan Bordas estaba sembrado e incluso yo me inspiré, rodeada de vecinos ilustres y amigos, al pie del azufaifo... Lo cierto es que los micrófonos y las cámaras siempre atraen irresistiblemente a los locos, así que cada vez que bajo a hablar con una tv o una radio junto al árbol, se acerca alguno de ellos y empieza a vociferar su delirio. Esa observación de la excentricidad y la locura siempre me produce una impresión mezclada: por un lado, la curiosidad inevitable del escritor (imagino a mi amigo escritor serbio grabándoles esas frases con su móvil), por otro, la perplejidad y el agotamiento de tener que ser testigo de todo eso, de convertirme en vehículode todos esos urbanitas enloquecidos y necesitados de escucha. ¡Uf!