viernes, noviembre 20, 2009

La destrucción de la plaza Joaquim Folguera

Foto: I.N., Árboles y farolas en París, 2009
Ayer tuve la mala fortuna de asistir a una reunión en la fea y lujosa Conselleria de Política Territorial de la Generalitat, otro edificio enfermo en un barrio feo, donde sólo las jóvenes acacias que se agitan ocultan un poco la fealdad tremenda de ese lugar, la espantosa estación de Sants, el hotel, la plaza dura, los edificios mediocres y sus bares grasientos. Nos recibía el director general del Transporte Terrestre de la Conselleria de Política Territorial de la Generalitat, Manel Villalante, además del gerente del distrito de Sarrià Sant Gervasi y un responsable técnico de quien no recuerdo el nombre, y yo acompañaba a la líder resistente en este intento de salvar los almeces, una señora culta y elegante, octogenaria, Margarita Sánchez Cerrudo, que iba con su hija y con el abogado Savory, también de su quinta.
Allí nos confirmaron que se llevarán nuestros hermosos lledoners, plantados hace ochenta años por el industrial perfumero Icart (eran otros tiempos) junto a su fábrica. Los cortarán en enero-febrero. Destruirán nuestra hermosa "plaza Magritte", como la llamó Maria Casasses, le quitarán sus farolas (se han inventado que las farolas decimonónicas no están homologadas en Europa y mientras todas las ciudades europeas -lo he ido comprobando en París, Londres, Luxemburgo, Bruselas y etc- conservan las suyas y componen escenas de Brassaï en las noches húmedas, aquí convierten la ciudad en autopista sin que nadie proteste), desaparecerá su atmósfera.
También confirmaron sus prioridades: el metro "no se podía hacer en otro sitio", porque los parkings son para ellos sagrados. Yo les dije que en cualquier otra ciudad de Europa los árboles y el oxígeno valen más qe los parkings. Aquí, los parkings son siempre prioritarios. Así, con la obligación de que cada casa nueva tenga su parking, se han cargado uno a uno casi todos los pequeños jardines que hacían de Sant Gervasi un barrio verde, de aire respirable y lleno de pájaros. Pero la gran diferencia es que los ciudadanos de esas otras ciudades aprecian el verde, mientras que los de aquí son como ellos, sólo piensan en tener el parking debajo de casa aunque eso signifique respirar mal, sufrir alergias, tener más ruido. Y tiran la basura al jardín del azufaifo. Y en cuanto a la belleza, ni siquiera saben que existe.
Hablaron de las cámaras del mercado, también cobijadas en la fea plaza dura adyacente, la antigua plaza Pitarra, ahora Frederic Soler, que fue tan bonita y ya afearon hace tiempo. Ahora esas cámaras son sagradas, pero cuando desgraciaron el mercado por completo y lo despojaron de todo sentido no parecía importar nada.
Barcelona era una ciudad bonita y ahora es la ciudad del cemento y el parking.
Cuando critiqué la estación de Plaça Molina se enfurecieron, según ellos soy la única persona a la que no le convence. Para ellos no existen esas decenas y decenas de personas extraviadas en esos pasillos y túneles, ni los vecinos sensibles que añoran su plaza de antes con los árboles y tierra de arriba, y su sombra en verano, y para ellos, el argumento de que antes había que ir a Gràcia para cambiar de tren compensa sin duda toda destrucción. Hay gente que sólo valora esa clase de "comodidad". Cuando les dije que según la OMS estamos por debajo del porcentaje de árboles por habitante necesario para conservar la salud, me dijeron "Oh, es que es una ciudad muy densa", como si ellos, cargándose los jardines, no contribuyeran. Aunque el ingeniero que nos explicaba orgullosamente la parte técnica de los pozos y avances tecnológicos, me confesó que me comprendía porque tampoco le gustan las plazas duras.
Muy agradecidos nos dijeron que gracias a la resistencia de los vecinos, algo se avanza. Van a trasplantar esos pobres almeces (que en ningún caso podrían volver a la plaza, si resisten sería en muchas mejores condiciones), pobres porque no los han cuidado, ni curado ni atendido como en cualquier otra ciudad europea se mantiene a los árboles, invertirán mucho dinero en esa delicada operación, dejarán tierra (no como en Lesseps, donde no dejaron ni un palmo) y nos traerán árboles jóvenes, que compran ahora, así que con suerte tendrán unos pocos años y según ellos serán de buen tamaño (nadie dijo que un árbol centenario oxigena diez veces más que uno joven). Quieren poner alguno de esos pobres almeces (podados y recortados y bonsaizados necesariamente para trasladarlos) en la plaza frente al Barcino, donde hace unos meses los vecinos vieron desolados cómo una mañana, sin avisar, cortaban salvajemente un pino centenario y todos los demás árboles para empezar unas misteriosas obras.
Nos prometieron enseñarnos el proyecto en dos meses, teóricamente para que haya tiempo de proponer enmiendas. Es verdad que gracias a la resistencia de los vecinos se han asesorado con gente que sabe de árboles. El problema es que luego, a la hora de las obras, no jueguen el papel que juegan en las ciudades europeas, donde los trazados tienen en cuenta el verde como una prioridad y los arquitectos de jardines son importantes como los otros. Aquí el espíritu no cambia, no gastan más en el mantenimiento del arbolado de la ciudad, no usan gente preparada sino peones mal dirigidos, no podan, hacen escabechinas, no cavan suficiente para plantar, ignoran todas las normas europeas respecto a los árboles. Y para el trazado del metro buscan los jardines, ya que consideran los parkings intocables. ¡En una ciudad sin jardines! Prefieren gastar dinero en dudosos trasplantes y cargarse todas las arboledas para su maravilloso metro. "Las ciudades tienen que evolucionar", dicen. Pero deben de viajar con los ojos vendados. Y hay tantos ciudadanos sumisos y que todavía no saben que necesitan del verde para respirar en esta ciudad y que la belleza también es necesaria para el espíritu, para no enfermar.
A partir de enero-febrero, cuando se los lleven, yo andaré hasta Muntaner Via Augusta a coger el metro, para no ver el horror. Serán cuatro años de obras sin árboles. Y obras al estilo salvaje de aquí, sin las cuidadas y civilizadas pasarelas que ponen en París y Londres, donde los ciudadanos siguen contando (porque no son tan sumisos como aquí, y es que el franquismo mató para siempre este país) y la belleza también. ¿Y si pierden las elecciones? Habrán cortado los árboles, destruido la plaza y tendremos que empezar a negociar de nuevo para que nos dejen tierra, para que traigan algún árbol a la nueva y necesariamente fea plaza, porque en esta ciudad no se hace nada nuevo que no sea horriblemente feo y equivocado.
Así que ahora que Bel M. me manda el Assaig de càntic en el temple de Espriu, me parece bastante exacto, sobre todo los primeros versos: Oh, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m’agradaria d’allunyar-me’n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç...

domingo, noviembre 15, 2009

Javier Marías en el País semanal

Foto: I.N., Festucas en el Botánico de Madrid, noviembre 2009
Javier Marías habla en El País semanal de un tema frecuente en este blog, y que tanto me desespera. De esas obras de destrucción del paisaje y la belleza de este país, de ese horror de la costa española y de las ciudades envilecidas por más obras innecesarias con el perverso e inútil Plan E, de cómo el turismo que se ha atraído era el peor, ahuyentando un turismo más culto y civilizado, de cómo se han degradado las ciudades y de la falta de reacción, la sumisión pasiva de los ciudadanos. Lo copio aquí...
JAVIER MARÍAS LA ZONA FANTASMA
Causa sonrojo insistir en las cosas que a uno le parecen evidentes y que hasta hace poco se lo parecían a la mayor parte de la población. Pero vivimos en una época y en un país tan irrazonables que ya nada se puede dar por sentado, ni siquiera la capacidad para asociar las causas con los efectos, o las imbecilidades con sus consecuencias. Es como si hubiéramos perdido –hablo en términos generales– esa facultad fundamental, y con ella la de prever lo que las iniciativas o decisiones o prácticas necias pueden traer consigo. En las últimas semanas he hablado aquí de algunas de ellas: casi nadie asocia la penalización del cachete ocasional a los niños y adolescentes con el vandalismo creciente de muchos de ellos, que son los que al final acaban abofeteando o palizando a sus padres; casi nadie ha asociado el fracaso de la candidatura olímpica de Madrid con el demencial estado de la ciudad, el sistemático destrozo de sus zonas mejores y la imposibilidad de llevar en ella una vida seminormal; los inter-nautas que pronto leerán gratis libros (y que ya oyen canciones y ven películas) se han indignado porque me limité a anunciar que, gracias a sus hábitos que ya nadie va a cambiar (ni yo lo pretendo), llegará un día en que los creadores dejemos de hacer música, cine y literatura, ya que –por lo menos los escritores– sólo ganamos dinero por los ejemplares que vendemos: nadie nos paga una cantidad fija e inamovible por nuestro trabajo, y los anticipos que percibimos son eso, anticipos a cuenta de nuestras previsibles e inseguras ventas. Pero hay muchas otras cosas que extrañamente no se asocian. En Barcelona hubo consternación el pasado verano porque cada vez más gente se paseaba por sus calles, y aun entraba en establecimientos de todo tipo, con el torso descubierto, lógicamente sudoroso y probablemente apestoso; luego se armó un escándalo al reproducir este diario fotografías de sexo en pleno centro, en los tradicionales barrios de prostitución. Yo no sé por qué los barceloneses se sorprendieron, ni de lo uno ni de lo otro, si en su ciudad está expresamente autorizado el nudismo por decisión municipal. “La gente tiene derecho a ir desnuda por donde le plazca”, sentenció el Ayuntamiento en su ridículo afán por ser “moderno”, “tolerante”, “abierto”, “sensible” y “respetuoso con los deseos de todos”. El resultado inmediato fue que hay un par de individuos que van siempre en bolas y con los que los habitantes están resignadamente familiarizados (uno de ellos, al parecer, suele ir en bici y lleva el pito tatuado, para mayor distinción). El resultado mediato es que, si está permitido circular en cueros, ¿cómo se les van a poner trabas a los que “sólo” llevan el torso o el culo al aire o simplemente se sacan el susodicho pito para que una profesional se lo lleve a la boca junto a la Boquería? ¿A qué viene ahora tanta protesta, si a la ciudadanía le pareció de perlas –no hubo quejas, que yo recuerde– la supertolerante iniciativa imbécil del Ayuntamiento? Durante muchos años, sobre todo desde que el Gobierno de Aznar decidió que todo el suelo español fuera edificable, los constructores y los Ayuntamientos y las Comunidades han destruido el paisaje, sobre todo el de las costas, arrasadas por monstruosas moles de ladrillo y cemento y convertidas en lugares incómodos y feísimos. Eso ha propiciado que allí ya sólo acudan los turistas más zafios y que menos gastan, los que se conforman con dos o tres noches –ciegas– de cerveza, chiringuito y prostitución callejera, todo en un paquete que les cuesta cuatro perras; y que, paralelamente, se haya ahuyentado a cualquier visitante con un mínimo de exigencia y con gusto por el dispendio. Hasta agosto, la entrada de turistas había caído un 10% este año respecto al anterior, y en los meses que restan se prevé un descenso aún mayor. Nuestros gobernantes intentan achacarlo a la crisis, porque son los primeros interesados en que no se asocien sus políticas imbéciles con sus consecuencias, pero unas y otras están estrechamente vinculadas. Otro tanto sucede con el llamado Plan E del Gobierno de Zapatero, que consistió, entre otras medidas, en soltarles a los Ayuntamientos –endeudados hasta el peluquín– un montón de millones para que acometieran obras absurdas e innecesarias (para que se las inventasen, en suma), a fin de frenar momentáneamente el paro en las empresas de obras públicas y en las constructoras. A gastar en lo superfluo se lo llama tirar el dinero, y además ha sido a costa de que el conjunto de la población padezca sin motivo y no pueda trabajar ni descansar en sus desventradas y martilleadas localidades. Las consecuencias de esta imbecilidad están a la vista: a punto de acabarse la inyección artificial, tendremos ahora de golpe todos los parados que se intentó “aplazar”, y, a cambio, la productividad general del país se ha resentido, con la gente torturada y fuera de quicio, imposibilitada para moverse y desplazarse por sus ciudades y para rendir en sus tareas. La mayor imbecilidad, con todo, es la que nos aqueja últimamente a la mayoría: no saber asociar causas y efectos, lo cual, se dan cuenta, equivale a no saber sumar dos y dos. No hace falta explicar cuál será la consecuencia de tamaña ignorancia.

miércoles, noviembre 04, 2009

En El País

Foto: I.N., Ciprés en Madrid, 2009
Un artículo de Francesc Arroyo confirma justamente mi argumentación hace unas horas contra alguien que se autoconsidera un experto y pretende que la situación de Madrid en arbolado y espacios verdes no es mejor que en Barcelona. Salta a la vista que la situación de Barcelona es incomparablemente peor, en dotación, densidad de población, plazas duras, magnitud de los árboles, en falta de parques, en falta de inversión, falta de mantenimiento, falta de profesionalidad y cuidado, alejamiento de las normas europeas, etc. Por desgracia, pocos periodistas son capaces de observar lo que les rodea, utilizar su capacidad crítica, hacerse preguntas, escuchar a la ciudadanía y contar lo que ven como hace Francesc Arroyo. Aunque tengamos que enfrentarnos a las malas noticias, alivia que alguien no niegue la realidad ni esconda la cabeza debajo del ala para repetir las consignas municipales, con su falacia. O esas encuestas que afirman "al 38% de los encuestados no les preocupa la suerte del arbolado en la Diagonal. Quieren un paseo verde" (supongo que se referían a pintura...
La ciudad no alcanza el mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud
FRANCESC ARROYO - Barcelona - 24/10/2009
Sin contar Collserola, la media de zona verde por habitante en Barcelona es más bien escasa: 6,57 metros cuadrados.
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que la cantidad ideal es de 15 metros cuadrados por habitante. Barcelona sólo supera esa cifra si contabiliza como zona verde urbana la sierra de Collserola, con lo que se alcanzan los 17,71 metros por habitante, siempre según los datos del área de Parques y Jardines del propio Ayuntamiento.
Frenazo a la conversión de Collserola en parque
La ciudad (sin contar Collserola) no es una excepción: se halla en la media de otras ciudades españolas como Bilbao, Málaga, Valencia y A Coruña. Las capitales españolas mejor dotadas de zona verde, siempre con referencia a la recomendación de la OMS, son Vitoria (20,8 metros cuadrados por habitante), Logroño (18,3), Pamplona (16,9), Madrid (15,9) y, en el mismo límite, Santander (14,9 metros cuadrados de media por habitante). Montse Rivero, responsable municipal de Parques y Jardines, cree que la ciudad de Barcelona no se halla mal dotada respecto a zonas verdes porque, en su opinión, la sierra también es parte de la ciudad. Rivero insiste en destacar los esfuerzos del Consistorio para ir ganando dotaciones de zona verde donde se puede, lo que no deja de presentar dificultades.
Si el análisis se hace por distritos, el resultado es demoledor: Sólo tres superan la cifra recomendada por la OMS. Los otros siete quedan por debajo.
Los tres que disponen de más zona verde por habitante son los que lindan con la sierra que limita la ciudad por el interior: Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó y Nou Barris. No obstante, Les Corts, que también dispone de no pocos metros cuadrados integrados en el futuro parque natural de Collserola (406.000 metros cuadrados, para ser exactos) queda cerca de los parámetros de la OMS pero sin alcanzar los mínimos recomendados. La media del distrito es de 13,76 metros cuadrados por habitante, aunque bajaría a 8,90 metros cuadrados si no se tuviera en cuenta la zona no estrictamente urbana. Y eso que este distrito se beneficia, desde hace cinco años, de haber ganado 35.000 metros cuadrados de zona verde: el espacio que ocupan las vías del Trambaix, recalificadas por el municipio porque tienen césped. "No toda zona verde tiene que ser espacio de juego", explicó un dirigente de Parques y Jardines.
El caso más llamativo, por abajo, es el distrito del Eixample: tiene casi 10 veces menos verde del que recomienda la Organización Mundial de la Salud: 1,9 metros cuadrados por habitante. El Eixample es una zona urbana sin apenas parques y jardines y con muy pocas plazas, por lo que el verde casi sólo se da en patios interiores de manzana, el arbolado callejero y algunas zonas ajardinadas públicas o privadas. El distrito mejor dotado y el único que supera la media recomendada por la OMS, sin contar los que limitan con Collserola, es el de Sants-Montjuïc (16,48 metros cuadrados por habitante), que se beneficia de la presencia de la montaña que le da parte del nombre. No es una montaña con grandes extensiones boscosas, pero sí configura un pulmón para la zona, con la ventaja añadida de que es muy utilizada por la ciudadanía. En un sentido similar, Ciutat Vella tiene la ventaja de disponer del parque de la Ciutadella. Sin esta pastilla verde en el corazón del distrito, el núcleo antiguo de Barcelona caería a porcentajes similares a los del Eixample. El segundo distrito con menos verde es el de Gràcia (3,20 metros cuadrados por habitante) seguido del de Sant Andreu (3,77 metros cuadrados). En el otro extremo se sitúan los distritos colindantes del futuro parque natural. Nou Barris, a pesar de su densidad, dispone de una media de 17,19 metros cuadrados por ciudadano, aunque se queda en 6,76 metros, casi en la media barcelonesa, si se descuenta el verde de las estribaciones de la sierra de Collserola. Horta-Guinardó es un caso diferente, ya que parte del entramado urbano de este barrio se halla ocupando colinas. Si contar el espacio del parque, su media es de 7,15 metros cuadrados, que se eleva hasta los 31,77 metros, al contabilizar la parte de la sierra que le corresponde. El caso más extremo es el de Sarrià-Sant Gervasi. Sin Collserola el distrito se sitúa casi en la media barcelonesa (6,61 metros, Sarriá; 6,57 metros cuadrados, el conjunto de Barcelona). Pero cuando se añade el metraje de la sierra la cifra se dispara hasta los 88,66 metros cuadrados.

martes, octubre 27, 2009

Una carta en La Vanguardia

Foto: I.N. Maison europeene de la Photographie, París, 2008
M. LÓPEZ GARCÍA, Barcelona
La meva mare va ser cantant de l´Orfeó Català i, durant els seus 100 anys viscuts, es va sentir sentimentalment unida a la institució, que quan ella hi cantava sí que defensava la cultura de Catalunya. Dic bé, de Catalunya i no catalana. Si encara fos viva, assabentar-se del robatori de diners que ha fet en Fèlix Millet i tota la banda li hauria causat un atac de cor. Com a ciutadana emprenyada i en nom també de la meva mare, proposo que si la Generalitat utilitza diners dels impostos que nosaltres paguem per substituir el que els lladres del Palau de la Música Catalana no tornen, ens organitzem i fem objecció fiscal. Aquests diners podrien ser destinats a persones amb necessitats. I també proposo que la objecció fiscal sigui un arma legal de defensa dels ciutadans que complim els nostres deures davant dels robatoris de patrimoni que aniran sortint i que es facin ara i en el futur.
Ah, y parece que en el país vecino sí van a la cárcel. ¿Se acuerdan del odiado ministro del Interior, Charles Pasqua? Yo recuerdo haber gritado contra él en una manifestación francesa... (ahora le ha caído un año)

jueves, octubre 22, 2009

Otra vez

Foto: I.N. La plaça Joaquim Folguera, 2008. Vuelve a organizarse la resistencia del barrio para impedir que nos talen la arboleda boscosa de la Plaça Joaquim Folguera, esos almeces (lledoners) que, junto con las farolas de época (las que ahora sustituyen por unas farolas espantosas, de autopista, en la Gran Via, que el ayuntamiento contrata a una empresa llamada ProEixample; en una sustitución que sería imposible en ninguna ciudad europea, destrucción doble, del patrimnio verde y el patrimonio arquitectónico) forma un paisaje maravilloso, Maria C. me dijo que para ella, esa plaza era su primer Magritte, y tenía razón. También mi primer Brassaï. Pero este ayuntamiento no tiene escrúpulos ni límites. Cuando una de las señoras se encaró con unos funcionarios municipales que hablaban del proyecto en la plaza, la despreciaron llamándola retrógrada, por "preferir unos árboles al progreso", le dijeron, ignorantes ellos de que el progreso pasa ahora por la sostenibilidad y la preservación de lo verde y que unos árboles que han tardado setenta y cien años en crecer y que han formado una arboleda densa como ésa, que absorbe ruido y contaminación al máximo y mejora la calidad de vida del barrio, son importantes y merecen ser respetados. Seguiremos resistiendo, sabiendo que tenemos razón. Pueden firmar el Manifiesto aquí.

lunes, octubre 19, 2009

Indignación

Foto: Manel Sòria, Ibis, 2006
El juez Juli Solaz deja en libertad sin cargos a Félix Millet y Jordi Montull, pese a la petición de cárcel del fiscal por riesgo de fuga y tras su saqueo del fondo. El otro día en la tv salía un pobre ladrón de ordenadores condenado a siete años de cárcel. No se puede ser ladrón pequeño. Hay que pertenecer a la gran hermandad de ladrones políticos que son los que están en el poder y saquean a los ciudadanos. Es escandaloso que nuestras administraciones financien instituciones sin someterlas a auditorías regulares, y la única explicación de que no sea así es que todos cobran. Debería haber una revuelta en las cárceles. Debería haber manifestaciones de indignación en la calle. Pero en este país -atado y bien atado- sólo hay desvergüenza de los que están en el poder y resignación de los demás.

jueves, octubre 15, 2009

Lo que no dicen en la prensa

Foto: I.N., Puerta en Saint Enimie, 2009
Ayer, un artículo de La Vanguardia ridiculizaba y denigraba las objeciones de Teresa Forcades a los laboratorios farmacéuticos y sus lobbies, y de paso también desdeñaba a aquellos que desconfían de la vacuna en las redes, y daban la simple explicación psicológica de que a una monja que además es médica se le supone la sinceridad. Me chocó que en lugar de atreverse a contrastar opiniones a favor y en contra, el reportaje opusiera a la opinión de Teresa Forcades, "los hechos", cuando en realidad se trataba de la opinión de unos médicos sin nombre. Sin embargo omitían bastantes hechos, lo cual, como las medias verdades, resulta, a mi juicio, casi peor que la mentira.
Si muchos tomamos en consideración lo que dice el vídeo de Teresa Forcades es
1) Muchos médicos serios y de trayectoria conocida están diciendo públicamente que la gripe a es más benigna que la estacional y que no parece razonable vacunar masivamente, ni tampoco a las embarazadas. Algunos, como Jordi Rello, Gestor del registro europeo para casos graves de H1N1 lo han dicho en El País, y se supone que con ese cargo sabe de lo que habla, pues atiende a los casos graves. (""Se ha exagerado la importancia de la vacuna contra la gripe A").
2) Algunos de esos médicos ecuánimes y de mentalidad científica y que no son seguidores de las teorías de la conspiración declaran que prefieren no vacunarse y pasar la gripe nueva, para inmunizarse de verdad.
3) Porque ya ha ocurrido otras veces que las presiones de esos lobbies farmacológicos han movido a Sanidad a aprobar medicamentos peligrosos sin esperar que los estudios certificaran su seguridad (Vioxx) o a recomendar vacunas peligrosas (antipapiloma en adolescentes).
4) Porque en el RD 1015/2009, publicado en el BOE el 20/07/2009, se dice textualmente que el Estado podrá utilizar vacunas y fármacos no autorizados sobre cualquier persona en España, sin que se pueda exigir responsabilidades por los daños que estos puedan causar. Y literalmente especifica "en los casos de propagación supuesta o confirmada de agentes patógenos o químicos, toxinas o radiación nuclear".
5) En revistas científicas serias, algunos científicos que habían participado en estudios han acusado en varias ocasiones a los laboratorios de haber manipulado o recortado los datos de dichos estudios.
6) Porque mientras se presiona a las mujeres para que se hagan mamografías constantes y luego proceder a operarlas y someterlas a quimioterapia y radioterapia, ya se reconoce en la prensa que dos de cada tres mujeres no deberían haber sido operadas y un estudio británico serio afirma que las mamografías no son un buen método para detectar el cáncer y sus riesgos no deben ser subestimados (ayer mismo recibí la carta instándome a hacérmela anualmente); de hecho algunos ginecólogos ya recomiendan no hacérselas.
7) Porque tras someternos a todos a una ley antitabaco completamente desaforada y a los carteles de Fumar puede matar, se reconoce que la mala dieta es mucho peor para la salud que el tabaco, mientras se permite la comida rápida o basura sin etiquetas ni restricciones, los transgénicos (prohibidos en Alemania, etiquetados obligatoriamente en Europa) y los pesticidas (prohibidos en Europa pero en uso en España) accedan sin control a nuestra mesa y mientras la obesidad y las alergias aumentan de modo alarmante en nuestro país. Y se promueve que la contaminación y la radiación se propaguen sin freno.
8) Porque hay más indicios de que la presión de los laboratorios modifican las políticas gubernamentales (como el caso del tamiflú).
9) Porque muchos ciudadanos estamos cansados de que los medios alarmen en exceso de unas cuestiones mientras omiten otras más graves, falten a la verdad en algunos casos o den por ciertas cosas no comprobadas. Y por eso, no tenemos más remedio que volvernos a la red, y a las páginas alternativas, e intentar discernir el trigo de la paja, como también tenemos que hacer en los medios convencionales, a veces con irritación, pues sabemos que se ocultan hechos y se distorsionan las cosas. Al final, en alguna que otra página o en algún momento, los periódicos reconocen las verdades, aunque antes se haya omitido y se siga omitiendo la verdad en las primeras planas y los titulares. Y en la TV muchas verdades no llegan nunca a decirse.
Durante la guerra de Irak estuvimos leyendo hasta la extenuación sobre l existencia de unas armas de destrucción masiva en las primeras planas de los periódicos y en los telediarios cuando no estaba demostrado y en ciertos artículos del interior se argumentaba lo contrario. Porque durante los últimos años hemos estado leyendo sobre la bondad del crecimiento económico español cuando todos sabíamos que se estaba invirtiendo sólo en el cemento, estábamos advertidos de la burbuja inmobiliaria, sabíamos que esto caería, pero los medios seguían hablando como si todo fuese en la dirección adecuada. Ya en la época de Aznar los medios repetían la frase de "España va bien" mientras que cualquiera que hubiera vivido la escalada de los precios desde la entrada del euro sabía que algo iba mal. Y ahora nos hemos acostumbrado a que la prensa hable de nuestras ciudades como si fueran otras, premiadas y maravillosas, mientras los ciudadanos sufrimos el horror de la contaminación, el ruido, la destrucción del paisaje y del patrimonio y las gran tala en todo el país, además de la entrega al turismo barato y destructor y la expulsión de los ciudadanos. Estamos acostumbrados a que se hable de pactar con Madrid para el Estatut y la Llei d'Educació, cuando todos sabemos que el Tripartit sólo ha seguido la política de CIU favoreciendo a las escuelas privadas y ha abandonado aún más la educación pública, aun sabiendo que estamos a la cola de Europa. Estamos hartos que se llame izquierda a la derecha y que se hable de sostenibilidad cuando se practica exactamente lo contrario.

martes, octubre 13, 2009

Más sobre las falsas alarmas sanitarias

Foto: Eugène Atget
Ayer en El País se reconocía que no hay motivos para vacunar masivamente a la población.
ENTREVISTA: JORDI RELLO Gestor del registro europeo de casos graves de H1N1
"Se ha exagerado la importancia de la vacuna contra la gripe A"
FERRÁN BALSELLS - Tarragona - 12/10/2009
El doctor Jordi Rello consulta a diario una de las mayores bases de datos sobre la nueva gripe: el registro europeo de casos graves de la enfermedad que reúne información obtenida de las UCI de más de 50 países. Otros hospitales de Asia y Latinoamérica, que careen de registro propio, también están volcando sus datos al archivo que Rello gestiona desde la sala de cuidados intensivos del hospital Joan XXIII de Tarragona. Los detalles un millar de casos graves hacen de este doctor uno de los profesionales que más información posee sobre el nuevo virus en toda Europa. "Un tercio de los enfermos que necesitan respiración asistida es obeso" "No es cierto que la gestación implique riesgos excesivos como se ha dicho" La continua ampliación de la base de datos empieza a arrojar pistas sobre como el virus afecta al organismo. La diferencia entre esta gripe y la estacional, señala Rello, es tajante. "La gripe común merma el sistema inmunitario y predispone al sistema pulmonar a adquirir otras infecciones. El nuevo virus causa lesiones en los pulmones por sí mismo". Hoy se celebra en Luxemburgo el Consejo extraordinario de Sanidad sobre la nueva gripe. La reunión prevé coordinar las estrategias sanitarias de los países de la UE ante la segunda oleada de la pandemia. Pregunta. ¿Es la nueva gripe más agresiva? Respuesta. Los datos indican que no. De nueva gripe no muere nadie, hay fallecidos por complicaciones de la enfermedad. Creemos que las lesiones pulmonares no las provoca una reacción del virus, sino otra inmunológica. P. ¿El problema es cómo responde el cuerpo al virus? R. Es un simple proceso de transición que no debe generar alarma. En pocos meses la nueva gripe relevará a la estacional. La vieja desaparecerá y no implica que la nueva sea más peligrosa. Que sea una pandemia significa sólo que afectará a mucha gente. P. ¿Cuánto durará esta etapa de transición? R. No lo sabemos. P. ¿Qué información aportan los casos extremos de H1N1? R. La principal, que uno de cada tres enfermos que requieren respiración asistida es obeso. Todavía ignoramos por qué. Este factor se muestra más relevante que padecer problemas respiratorios previos. Los asmáticos son uno de cada seis pacientes. Uno de cada 15 son mujeres embarazadas, por lo que la gestación no implica riesgos excesivos, como se ha dicho. Aunque hay una certidumbre: todos terminaremos contagiándonos de nueva gripe en nuestra casa, en el ascensor... P. Si será tan común, ¿por qué esta urgencia en ultimar vacunas para evitar contagios? R. La vacuna será útil en casos graves, pero se ha exagerado su importancia. Basta con que quien esté enfermo se quede en casa. Cuidar la higiene, especialmente las manos. Luego, consumir zumo de naranja natural. La vitamina C mantiene altas las defensas y puede resultar tan importante como la vacunación. P. Mantiene altas las mismas defensas que luego atacan el sistema pulmonar. R. Eso ocurre sólo en casos extremos. Apenas dos de cada 100 enfermos de gripe A han requerido ir al hospital, uno de cada 1.000 ha necesitado cuidados intensivos.
Hoy en el mismo diario un informe serio reconoce que la técnica de las mamografías para despistar cáncer de mama está sobrevalorada y los riesgos de someterse a ella son también dignos de consideración.
Me alegra no pertenecer a ese grupo de gente sumisa que se presta sin desconfiar a todo lo que el sistema sanitario propone, ni de aquellos que creen religiosamente en una "ciencia" dogmática y no abierta, desvinculada del mercado y de los poderosos lobbies farmacéuticos y que se someten también sin atreverse a considerar las críticas, y que temen que todos aquellos que las formulas estén locos, y actúan como si objetar y cuestionar fuese un pecado e implicara caer en la hechicería. Sin embargo, aunque los medios apenas se hayan hecho eco de las críticas y objeciones, éstas empiezan a influir. De momento, la agencia europea del medicamento ya considera la posibilidad de unificar las dos dosis en una (teresa Forcades hablaba del peligro de crear una sobreexcitación inmunitaria con las dos dosis, unidas a la de la gripe estacional), aunque aquí se sigue hablando de vacunar a embarazadas (!) y personal sanitario. Dicen que más vale pecar por exceso... ¿Qué importancia tienen los efectos secundarios que podrían dañar de forma irreversible a esa población vacunada? No renunciarán tan fácilmente a sus negocios.
Y mientras el Parque Nacional de Daimiel entra ya en un proceso de destrucción irreversible, nuestros políticos siguen talando árboles a toda velocidad por todo el país. Como si eso no contribuyera gravemente a la misma sequía que ha destruido el parque.
Me dicen que según el RD 1015/2009, publicado en el BOE el 20/07/2009, el Estado podrá utilizar vacunas y fármacos no autorizados sobre cualquier persona en España, sin que se pueda exigir responsabilidades por los daños que estos puedan causar. Y literalmente especifica "en los casos de propagación supuesta o confirmada de agentes patógenos o químicos, toxinas o radiación nuclear". Citado en un programa de ondacero, que por lo demás coincide en muchas cosas con lo que dice Teresa Forcades.
Este sistema nuestro cada vez se parece más a Código 46 o a Atmósfera 0.

domingo, octubre 11, 2009

Sumisión

Foto: I.N., Mi mano en una corteza de árbol, Gorges du Tarn, 2009
Éste es un país sumiso. Franco lo dejó todo atado y bien atado y nuestros políticos, llamados socialistas pero en realidad de orientación derechista (salvo algunos gestos y la ley del matrimonio gay para despistar), que ante la crisis apoyan a las grandes fortunas y asfixian a las rentas bajas acribillándolas a impuestos, que nos entregan a los lobbies farmacéuticos y transgénicos, que permiten que se utilicen en España pesticidas prohibidos en la Unión Europea, que siguen ayudando a los culpables de esta crisis como Bancos e inmobiliarias y restringen aún más las esperanzas llevándose el dinero de la investigación y de la Universidad, en un país donde se invierte menos por alumno que en toda la Unión Europea (y Cataluña ya a la cola de España, gracias a la política compartida y afín de CIU y el Tripartit), que subvenciona instituciones sin someterlas a ningún control ni auditoría para apoyar a gente como Millet, a quien hemos pagado incluso la fastuosa boda de sus hijas (como a Aznar), se han propuesto además cambiar los números del paro con sus negocios del cemento (las mafias rusas y napolitanas en plena efervescencia en la construcción, ya lo advirtió Saviano) aunque sea destruyendo el patrimonio arquitectónico y talando todos los árboles sin problema (firmen el manifiesto aquí).
Y la gente se somete. Sólo han aparecido unas cuantas cartas en los periódicos, de los escasos ciudadanos que no se consideran súbditos. Hoy en La Vanguardia
Árboles y obras
JOSÉ M. TORRES I ROS - Barcelona
Sorprendidos hemos quedado los vecinos del paseo de Amunt (en Gràcia) por el inicio este mes de octubre de los trabajos de remodelación de la calle. Una de las pocas que quedaban con ejemplares de acacias de más de cuarenta años conviviendo junto con otros árboles más jóvenes. Nada que objetar si no fuera porque con total impunidad, o al menos lo parece, se está arrasando la totalidad de estos árboles más viejos (unos diez), por el hecho de ser "mayores de edad". Aunque estén en buen estado y tengan sus floraciones naturales. En su día se colocó en cada árbol de la calle un letrero informando que los ejemplares en buen estado se trasladarían a los viveros. El resto, se llevarían a la planta de compostaje. Aparentemente sólo se han trasladado los árboles más jóvenes o, al menos, las actuaciones en este sentido están siendo confusas. No quisiera pensar que el motivo final de eliminar las acacias más viejas se reduce a un presupuesto económico de viabilidad. Espero que esta situación no se produzca, ya que es una lástima que esta mal entendida y vendida ecología de consumo no respete los árboles más ancianos. Seres vivos que han configurado a lo largo de los años el ecosistema bioenergético propio de la calle y de sus habitantes, sus vecinos.
Pero éste es un país sumiso. La gente prefiere que no le quiten la venda de los ojos y seguir como hasta ahora. Las asociaciones de traductores, a diferencia de sus colegas ingleses, que lograron una gran mejora con la simple iniciativa de analizar anualmente en su revista a las editoriales, entrevistando anónimamente a sus colaboradores, diciendo si pagan derechos, si envían liquidaciones anuales, qué tarifas pagan, cómo cuentan las páginas, etc., prefieren mirar hacia otra parte, ya que el asunto de las bajas tarifas está "trillado".
Las asociaciones de escritores tampoco se deciden a hacer nada para evitar que en España los editores puedan engañar a sus autores con los números de las ventas de libros, ¿qué importa? En Francia cooperativas de libreros publican cíclicamente los números de ventas y hay transparencia y los autores no pueden ser engañados, o al menos no al 50% como aquí, y es de todos sabido. Pero cuando se les propone alguna inciativa a las asociaciones para intentar cambiar las cosas, miran a otra parte o se dedican a insultarse y ofenderse entre sí.
La mayoría de la gente de este país prefiere pensar que los suyos son los buenos y no les traicionarán, y enfadarse con quien se rebela o quien dice algo crítico. Prefieren someterse a una vacuna peligrosa y de dudosa eficacia antes que informarse. Prefieren que nadie denuncie esos riesgos, que no se debata, porque podría crearse un descrédito del sistema médico o del partido "de los buenos". Prefieren vivir en su sueño de ciudad feliz mientras les cortan los árboles, les sustituyen hermosas farolas del XIX por espantosas y carísimas farolas de autopista, que llaman "estilizadas" (Gran Vía, Barcelona) sin que se inmuten, prefieren seguir pagando el 60% más por los móviles, el 50% más por la conexión a Internet, mucho más por la fruta y la verdura que en el resto de Europa, comen alimentos con antibióticos y pesticidas (por cierto, la fruta marca Dole y marca Delmonte es transgénica, ya que ustedes no exigen al gobierno el etiquetado, como en Europa), prefieren que les dejen paralizados con una vacuna, les roben el dinero para que se lo lleven otros a manos llenas... Mientras puedan llenarse la barriga y soñar con Hollywood...
Pero los visitantes a blogs críticos aumentan cada día que pasa. Quien avisa no es traidor

sábado, octubre 10, 2009

Un artículo sobre la ciudad

Foto: I.N., Ciutat Vella, 2009
Un artículo contundente que se me pasó hace dos días en El País y que redescubro en la web de Millán La destrucción de Barcelona (con el que estoy tristemente de acuerdo).
TRIBUNA: JAVIER CALVO El Raval, un barrio prostituido El antiguo Barrio Chino de Barcelona se hunde cual 'Titanic' en un mar de crimen y sexo en las calles. Las dos décadas de política municipal supuestamente renovadora sólo han sido un sueño húmedo capitalista
En el último mes, dos acontecimientos han devuelto la caprichosa atención de los medios al barrio barcelonés del Raval. El tremendo asesinato de un argelino de 18 años en la esquina de la calle del Hospital con la Rambla del Raval, en el corazón mismo del territorio de las bandas de traficantes de hachís, y un reportaje fotográfico que mostraba una serie de acercamientos no especialmente románticos entre turistas y prostitutas africanas bajo los arcos del Mercado de la Boquería. Ambos eventos informativos solamente han servido para llevarle al resto del país la noticia de algo que ya hace un año y medio que tenemos claro quienes vivimos en ese barrio: que el flamante Raval pos-Barrio Chino se está hundiendo cual Titanic en un mar de crimen violento y sexo en las calles. El alcalde Jordi Hereu, previsiblemente, ha respondido a la crisis como de costumbre: sacando a la policía a la calle hasta que la cosa se calme un poco y prometiendo más ordenanzas para limpiar la vía pública, una reacción bastante asombrosa teniendo en cuenta el resultado que le han dado las ordenanzas que ya promulgó en el pasado. La oposición municipal, liderada por CiU, se ha limitado a soltar uno más de sus tediosos vómitos de indignación moral que nos ayudan a entender por qué nadie los toma en serio. Lo que esas clases dirigentes afincadas en Sarriá-Sant Gervasi, Gràcia y el Eixample no parecen entender es que ese Raval que contemplan con asco es precisamente el hijo deforme de la insensatez que esas mismas clases han practicado durante las dos últimas décadas. No es ningún secreto que desde que, a finales de los años ochenta, el Ayuntamiento de Barcelona iniciara el "asalto" a la ciudad sin ley del Raval, con el inefable Joan Clos como concejal de distrito, las intervenciones urbanísticas han buscado con ansia ese patrón bien conocido de lo que en inglés se llama gentrification, término acuñado en 1964 por la socióloga Ruth Glass para describir la expulsión de la humilde población autóctona de los Docklands londinenses y su reemplazo higiénico por una nueva población de clase media. En el Raval, un laberinto de callejuelas situado en pleno casco antiguo de la ciudad donde nos amontonamos 50.000 almas, la mitad extranjeros, el conglomerado político-corporativo siempre ha tenido en los problemas endémicos del barrio su mejor arma para evitar cualquier resistencia a sus intervenciones: la droga en la década de 1980, la estigmatización de la población local y, ya en los noventa, la desinformación y el aislamiento que padecían los nuevos inmigrantes. Entre 1984 y 1992 se diseñaron las grandes líneas de esas intervenciones, siguiendo las directrices del Plan Especial de Reforma Interior (PERI), ejecutadas por la empresa mixta pública-privada Procivesa en forma de expropiaciones masivas y venta de inmuebles para ganar capital. Para el Raval Norte, menos degradado, se ideó un "eje cultural" de museos para atraer a los turistas más sibaritas, que de momento todavía no han aparecido por el barrio. En el Raval Sur se intervino en dos fases: primero la demolición de una parte (habitada) del barrio para abrir la Rambla del Raval, que en su origen se concebía como escenario de festivales institucionales de música al aire libre, olvidando al parecer que allí vivía gente, aunque hay que decir que el hecho de que en el Casco Antiguo de Barcelona viva gente siempre ha molestado a nuestros gobernantes. La segunda fase es la tristemente célebre Operación Illa Robadors, donde se destruyeron 50 edificios, 450 viviendas y 93 locales comerciales para levantar un hotel de lujo y una filmoteca, en un ejemplo de urbanismo salvaje y mobbing descomunal que ha trascendido nuestras fronteras. Alrededor de las nuevas infraestructuras "dinamizadoras" empezó a continuación el gran sueño húmedo capitalista del reparto del pastel. Los promotores privados se pusieron a emprender rehabilitaciones integrales (llamando a los pisos lofts), con vistas a una población nueva que se los pudiera permitir. Los antiguos inmuebles propiedad de familias burguesas se vendieron a inmobiliarias que procedieron a expulsar a los vecinos de toda la vida, no rentables económicamente. Empezaron también las concesiones masivas de licencias para apartamentos turísticos y hoteles (entre 2005 y 2007 se concedió en el distrito una media de una licencia hotelera por mes). El pequeño comercio, que había sido el motor económico del barrio, empezó a retroceder acobardado ante el avance de las franquicias de café y comida rápida, los locales de ocio para turistas (léase, abrevaderos) y las desdichadas tiendas de souvenirs. Hasta que, como no podía ser de otra manera, al sueño húmedo le llegó su despertar amargo. Hace dos años, el modelo que se había aplicado al barrio simplemente se colapsó. Quién sabe si ayudado por la recesión económica, o por esa especie de entropía urbana que Manuel Delgado llama la resistencia de la urbe, la gentrification empezó a recular. Los grupos hosteleros empezaron a cerrar sus locales de la Rambla del Raval. El hotel Barceló se levantó, sí, pero permanece semivacío, sempiternamente custodiado por una patrulla de policía y aislado en medio del área musulmana del barrio, saludablemente inhóspita a sus pretensiones. Los irritantes vecinos de toda la vida, contra todas las previsiones, no se fueron. De hecho, siguen aquí. Y el crimen, lejos de responder a las ordenanzas por el civismo, ha aumentado estratosféricamente, obligando a los vecinos y comerciantes a movilizarse. ¿Justicia poética? ¿Maldición? En todo caso, el Raval vuelve a encarnar su tradicional papel de grano en el culo de la ciudad. Resulta gracioso, o lo resultaría si las consecuencias no fueran trágicas, que una clase política que tanto se ha llenado la boca con el paradigma de la sostenibilidad haya urdido un modelo que se ha derrumbado al cabo de una década. No hay ninguna ingenuidad en decidir que un barrio deje de servir los intereses de la gente que vive en él, desmantelar su tejido comercial y vendérselo a la industria turística. A esa situación no se llega por accidente. Lo ingenuo es creer que esa ruptura de un ecosistema ya precario no iba a generar el "efecto llamada" de una nueva clase criminal. Una nueva clase criminal en toda regla, literalmente fuera de la ley, es decir, intocable por ella. Traficantes a los que no se puede encerrar por ser demasiado jóvenes, prostitutas a las que no se puede deportar por no tener papeles, etcétera. Para los vecinos del Raval es obvio que turistas y criminales son dos lados de la misma moneda, Escila y Caribdis, un sistema de huésped y parásito, condenados a tener sexo furtivo entre ellos, comprarse droga y robarse. Mi hija se acostumbró ya desde bebé a dormir oyendo los cánticos borrachos de los turistas ingleses y después sus chillidos cuando las bandas de argelinos los asaltaban al cerrar los pubs. Todo esto es obvio para cualquiera que camine por las calles del Raval, hay que estar ciego para no verlo, o bien fingir que lo estás. El verdadero valor de las famosas fotos de los arcos de la Boquería, más allá de como documentos de la degradación, es como metáfora: el barrio entero es un burdel y el Ayuntamiento nuestro proxeneta. Previsiones de futuro: el equipo municipal encabezado por Jordi Hereu y la concejal de distrito Itziar González ya han dejado clara su convicción de que el barrio puede asumir más turismo, y que el Raval debe ser la nueva puerta de entrada para los miles de turistas que llegan a la ciudad en cruceros. Las nuevas intervenciones urbanísticas deben "derribar barreras" para convencer a los turistas de acceder al Raval por la zona de Santa Mónica. Ya se imaginan ustedes la clase de barreras que hay en Santa Mónica: casas de vecinos, que pueden apostar a que se irán abajo para no estorbar a las hordas de turistas.
Javier Calvo es escritor. Su última novela publicada es Mundo maravilloso (Mondadori).

miércoles, octubre 07, 2009

Gripe A y bioterrorismo

Sobre las manipulaciones de la industria farmacéutica...
Me gustaría compartir aquí el vídeo que acabo de ver. Es largo (una hora), pero vale la pena verlo hasta el final. La vacunación parece un plan de bioterrorismo. Todo contado por una científica (que es monja benedictina), Teresa Forcades. Véanlo, si no, aquí.

CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.

Firmen aquí contra la vacunación obligatoria y vean los distintos documentos. Escuchen a la periodista científica que ha demandado a la OMS.

MMD me manda un documento igualmente interesante de la propia doctora Forcades contra los abusos cometidos por los laboratorios farmacéuticos y sus lobbies. Pueden leerlo aquí. Ayer comentaba todo esto con una amiga médica y me dijo que aunque aún no ha comprobado todas las fuentes, está de acuerdo con lo principal que dice la doctora Forcades y se alegra de que haya alguien crítico contra los laboratorios y el mainstream. Me dijo que entre el personal sanitario (donde ya se comenta este vídeo) muchos son reacios a vacunarse (creen que es mejor pasar esa gripe e inmunizarse, y que muchos estamos ya probablemente inmunizados) y cree que en este país no podrán obligarnos a vacunarnos.

lunes, septiembre 28, 2009

Sigue la mala política

Foto: I.N., Cerca del Aven Armand, Lozères, 2009
En este pobre país nuestro. Sigue la política municipal antimedioambiental, antisostenible, aliada sólo al cemento, agravante del cambio climático, de la contaminación, destructora de nuestro paisaje y memoria, destructora de la belleza...
Leo en El Periódico una carta breve
Obras Municipales
Higuera talada
Mercè Compte Martínez, Barcelona
¡Escribo indignada! Se ha talado, que no podado, una higuera centenaria en el barrio de Sants de Barcelona. Y, encima, ha sido en un solar en el que se construirá una futura escuela municipal. Ahora, los niños no sabrán qué es un higuera y no disfrutarán de su sombra ni de sus frutos. Si este ayuntamiento arboricida continúa con su política de talas (calle de Moianés, calle de Sants) muy pronto el barrio parecerá un desierto de cemento.
Mientras, en lo económico, la subida de impuestos que no va afectar a las grandes fortunas, sino a las rentas medias y bajas, y que contribuirá al empobrecimiento aún mayor de la clase media y media baja, ya asfixiada por la no-contención de los precios de todos los alimentos básicos (por favor, comparen los precios de las verduras y frutas en Europa), de todos los servicios de comunicación (pagamos el 60% más por el móvil que el resto de europeos, el doble por la conexión a Internet, el doble por el teléfono fijo y las llamadas al extranjero...), además de la vivienda, las hipotecas, los Bancos que ya no prestan, la asfixia de las pequeñas empresas...
Y la agricultura. Mientras nosotros pagamos la verdura y la fruta a precios astronómicos, los agricultores agonizan, como recordaba una manifestación de la Unió de pagesos en Lleida.
Uno de los agricultores que ha participado en la manifestación, Ernest Coells, de Palma d'Ebre, ha explicado en este sentido que los costes de producción han aumentado hasta poner en peligro la viabilidad de muchas explotaciones. "La electricidad ha subido un 300%, los fitosanitarios un 30%, y son cosas que no podemos repercutir en el precio de venta", explica.
Los payeses denuncian en este sentido que las grandes distribuidoras abusan de su situación de poder y obligan a los productores a vender a precios muy bajos. Otro agricultor que ha participado en la tractorada, Josep Morell, de Almenar, explica asimismo que los precios de la fruta y los cereales están igual que hace 30 años mientras que el precio del abono, los sulfatos y el gasoil se ha multiplicado por tres.
"A nosotros nos pagan a 20 céntimos de euros el kilo de melocotones y luego los ves en las tiendas a tres euros. Esto es insostenible. Por eso la mayoría de jóvenes ha abandonado el campo y se han metido a mossos, bomberos o lo que sea, a pesar de tener tierras, ya que no las pueden hacer rendir", explica.
Mientras, las noticias internacionales de hoy tampoco son buenas. Mayor derechización en Alemania por los pactos de gobierno de Angela Merkel, por ejemplo. En Le Monde le vaticinan una oposición más dura (al menos allí se defienden). Y pronostican desacuerdos en la coalición (Merkel es contraria en abaratar y facilitar el despido, frente a la propuesta liberal a favor de esa medida), y una pequeña esperanza: que los verdes y la izquierda se alíen contra el gobierno: Mme Merkel doit-elle craindre une alliance des partis de gauche dans l'opposition ? Avec un SPD désormais hors de la coalition, elle aura affaire à une opposition plus dure qui peut conduire à un rapprochement entre le SPD et Die Linke : ce qui n'était pas possible lorsque le SPD était au gouvernement peut le devenir. Un rassemblement de ces deux forces de gauche et des Verts pourrait à plus long terme constituer une alternative. Mais l'idée d'un rapprochement avec Die Linke ne fait pas l'unanimité au SPD.
O en Francia, esos suicidios de trabajadores sometidos a esas reformas del mercado laboral que tanto gustan aquí y de las que se habla tan alegremente. La privatización de empresas estatales supone también estas cosas, así resumen el ambiente de France Télécom: "Après une série de suicides et de cas dramatiques sur les lieux de travail, les syndicats demandent l'arrêt des fermetures de sites, des suppressions de postes et des mutations géographiques ou professionnelles forcées. Cette politique est, selon eux, l'origine profonde du malaise des salariés de cette ancienne administration d'Etat devenue société anonyme en 1996, et dont l'actionnariat est majoritairement privé depuis 2004. " El trabajador que se ha suicidado hoy ha dejado una nota atribuyendo su gesto al ambiente en esa empresa. Esas muertes dan la idea de lo que significa el sufrimiento de la población mientras los grandes estafadores que son los banqueros, los políticos, los altos ejecutivos de las compañías y grandes corporaciones siguen repartiéndose el botín.

martes, septiembre 22, 2009

Hossein Derakhshan, 11 meses detenido sin cargos

(No sé de quién es la foto)
La corresponsal de El País en Teherán lo menciona en su crónica de hoy.
Los ayatolás acorralan a la oposición De los 4.000 detenidos en las protestas contra el régimen iraní aún quedan dos centenares en prisión, entre ellos decenas de periodistas y 'blogueros'
ÁNGELES ESPINOSA - Teherán - 21/09/2009 "Nos llamó hace un par de días desde Evín y nos dijo que estaba bien", susurra al teléfono el hijo de uno de los últimos detenidos en Irán. Sólo atender la llamada de una periodista extranjera puede comprometer su seguridad. Con las autoridades empeñadas en atribuir a un complot occidental las protestas que siguieron a las elecciones presidenciales del pasado junio, muchas familias prefieren guardar silencio. Otras confían sin embargo en que la atención internacional sobre sus seres queridos pueda servirles de protección. El ex embajador en España Morteza Alvirí es uno de los últimos arrestados Tal es el caso de la esposa y los amigos de Maziar Baharí, un documentalista irano-canadiense que trabajaba como corresponsal de la revista norteamericana Newsweek (freemaziarbahari.org). Baharí, que ha quedado finalista del premio Príncipe de Asturias de la Concordia de este año y ahora es candidato al Sájarov del Parlamento Europeo, fue detenido el 21 de junio. Nueve días después aparecía ante los medios oficiales iraníes confesando su participación en una supuesta revolución de terciopelo, y el 1 de agosto estaba entre el centenar de encausados por las protestas ante el tribunal revolucionario de Teherán. Tres meses después, su esposa, Paola Gourley, que está a punto de dar a luz, espera ansiosa el desenlace. "No he querido saber el sexo del bebé hasta que Maziar no estuviera conmigo; trataría de averiguarlo si él quisiera saberlo", explicaba en un correo antes de poder hablar brevemente con él ayer. Hasta entonces, el documentalista, que ni siquiera tuvo asistencia letrada durante el juicio, sólo había podido telefonear a su madre en un par de ocasiones. De los 4.000 detenidos, quedan dos centenares en prisión o sometidos a juicio, según cifras oficiales. No obstante, la presión contra los opositores continúa. A las revelaciones de malos tratos y torturas, hay que añadir fianzas millonarias y nuevas detenciones. Mohamed Alí Dadjá, un conocido abogado próximo a la Nobel Shirín Ebadí, tuvo que depositar 5.000 millones de riales (unos 350.000 euros) para salir de la cárcel el pasado martes, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). Otro colaborador de Ebadí, Abdolfatá Soltaní, quedó en libertad el 27 de agosto tras pagar 1.000 millones de riales. En la mayoría de los casos, ante esas cuantías muchos tienen que presentar sus casas como aval, lo que sin duda influye en que guarden silencio. Además, continúa el goteo de detenciones. Algunas han alcanzado al círculo más próximo de los líderes opositores, como en los casos de Morteza Alvirí y de Alí Reza Beheshtí, estrechos colaboradores de Mehdi Karrubí y Mir Hosein Musaví, respectivamente. La popularidad de Beheshtí, hijo de un destacado ayatolá que murió en un atentado, influyó sin duda en su liberación, bajo fianza, apenas cinco días más tarde. Alvirí, ex embajador en España y antiguo pasdarán (guardián de la revolución), sigue en prisión dos semanas después. Lo mismo sucede con otras personas menos conocidas como la periodista Fariba Pajoo, de 28 años, detenida el 22 de agosto y que desde entonces permanece en una celda incomunicada de la sección 209 de Evín. No ha tenido acceso a su abogado ni ha podido ver a su familia. Aunque las autoridades no han informado del motivo de su detención, en una llamada a sus padres Pajoo les dijo que se encontraba "bajo enorme presión para confesar conducta indecente", una acusación con la que a menudo se intenta desprestigiar a las mujeres detenidas. Lo que parece haber molestado a las autoridades es que denunciara en su blog (after-rain.persianblog.ir) la muerte de un primo suyo de 19 años en la represión de las protestas que siguieron a las elecciones. Aunque entre los detenidos hay abogados, estudiantes, activistas de los derechos humanos y simples manifestantes, el elevado número de periodistas y blogueros apunta a un intento de silenciar la crítica. Ya antes del 12 de junio, una decena de informadores se encontraba tras las rejas, entre ellos el irano-canadiense Hosein Derakhshan, considerado el padre de los blogueros iraníes y que a punto de cumplir 11 meses en prisión aún no ha sido acusado formalmente de ningún cargo (http://freehoder.wordpress.com/). Desde entonces, medio centenar han pisado la cárcel, según RSF y la Federación Internacional de Periodistas (FIP). "Quedan menos de diez, a la mayoría les han liberado", asegura el secretario general de la Asociación de Periodistas Iraníes, Badralsadat Mofidí. Pero su organización, clausurada a principios de julio, no incluye a los blogueros. RSF eleva esa cifra a 23 y la FIP a 38. Además, un número indeterminado han pasado a la clandestinidad, como Hanif Mazruí, el editor de la página web Norooznews, o Babak Dad, cuya bitácora (www.babakdad.blogfa.com) ofrece uno de los relatos más emotivos de la situación que atraviesan las víctimas de la represión. "Tienes 18 años. Hace tres meses (...) amabas Irán y estabas dispuesto a dar tu vida para que tu país pudiera ser Verde. Desconocías que después de varias semanas de cárcel y tortura, te avergonzarías de ti mismo, de la gente e incluso de Dios", escribe Dad antes de relatar cómo se siente uno de los jóvenes violados en prisión. "Aún oyes los gemidos de los otros chicos pidiendo clemencia. Sus lamentos te impiden dormir". Las autoridades judiciales han rechazado las denuncias de abusos sexuales y malos tratos que ha presentado la oposición. Sin embargo, poco a poco, las organizaciones de derechos humanos han empezado a recoger testimonios de las víctimas, algunas de las cuales han esperado a salir del país para hablar. Dentro, las familias de los detenidos viven como una tortura la incertidumbre sobre su futuro.

domingo, septiembre 20, 2009

La reforma de la Diagonal es innecesaria

Foto: I.N. Diagonal, 2009.
Y en la encuesta de La Vanguardia el 77% se opone. "Muchos barceloneses opinan que la reforma de la avenida es innecesaria en esta época de crisis, ya que creen que hay problemas en la ciudad que urgen más solucionar." Aunque se habla poco de los árboles, pronto se hablará. La tala que han empezado subrepticiamente en la Gran Via no será impune, si es que en esta ciudad quedan habitantes que no sean súbditos mutantes, que no necesiten sombra, oxígeno ni belleza. Es curioso que en un medio se preguntan si la inquietud de los barceloneses por los árboles que nos están arrebatando no será una moda (¡una moda! como si no nos hicieran falta), y sin embargo lo refleja.
Y por otra parte, hasta en las páginas económicas de los periódicos se dice ya. Que la inversión en pura construcción es un grave error y que así nunca saldremos de la crisis. Lo vemos todos, pero los políticos siguen ahí, cobrando de las mafias constructoras, enriqueciéndose irregularmente en las instituciones, desacreditando la democracia sin problemas. Y mientras sólo anuncian subidas de impuestos que no repercutan a las grandes fortunas, sólo piden más y más sacrificio a la empobrecida mayoría, a los que más necesitan ayuda. ¿Y cómo se articulará la protesta y la indignación, si ya no quedan partidos honrados ni organizaciones de las que fiarse? Yo me pregunto si no llegaremos así a la violencia ciega y arbitraria de las banlieues, a los puros atracos de Bancos.
Hace pocos días, un artículo de Emilio Lledó reflexionaba lúcidamente en El País. Vale la pena.

martes, septiembre 15, 2009

En El País leo

Foto: Isabel Núñez, Parc del Laberint d'Horta, 2009
Amnistía denuncia el régimen de incomunicación de los detenidos en España La organización califica de "inadmisible" que un detenido pueda pasar hasta 13 días sin hablar con un abogado o ver a un médico de su elección La organización Amnistía Internacional ha denunciado el régimen de incomunicación de los detenidos en España porque considera que incumple las obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional de los derechos humanos. Según Amnistía, el régimen español es uno de los más estrictos de Europa. Consulta el informe de AI "Es inadmisible que en la España actual una persona detenida por cualquier razón desaparezca durante días, como tragada por un agujero negro", ha señalado Nicola Duckworth, directora del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional. En el informe "España: Salir de las sombras. Es hora de poner fin a la detención en régimen de incomunicación", la organización reclama a España que ponga fin a esta práctica porque viola los derechos de las personas que están privadas de libertad. Amnistía ha recordado que la Ley de Enjuiciamiento Criminal española permite mantener a una persona recluida en régimen de incomunicación hasta cinco días en todos los casos y hasta trece si es sospechosa de delitos de terrorismo. Ese periodo de trece días se compone de una fase de hasta cinco días de incomunicación bajo custodia policial, que puede prorrogarse otros cinco días de incomunicación en prisión provisional. Además, según Amnistia, en cualquier momento de la instrucción el juez puede imponer tres días más de detención en régimen de incomunicación. Durante ese tiempo la persona no puede hablar con un abogado ni con un médico de su elección", ha advertido Nicola Duckworth en una nota de prensa, quien ha asegurado que "muchas personas" detenidas en régimen de incomunicación afirman que han sido sometidas a tortura o malos tratos, "aunque raras veces se investigan tales denuncias." Como ejemplo, la organización cita el caso de Mohamed Mrabet Farsi, detenido por cargos de terrorismo el 10 de enero de 2006 en su casa, cerca de Barcelona. Durante su detención en régimen de incomunicación no pudo llamar a su abogado, según Amnistía, que asegura que fue torturado y maltratado, "pero tanto el médico que lo examinó como el juez de instrucción hicieron caso omiso de sus quejas", dice esta organización. La organización internacional ha instado a las autoridades españolas a abolir la legislación que hace posible la detención en régimen de incomunicación y a permitir a la persona detenida hablar con un abogado confidencialmente y comunicar a su familia su detención y el lugar donde se encuentra.

domingo, septiembre 13, 2009

Tres cartas en El Periódico

Foto: I.N. Árboles en Palermo, Sicilia, julio 2009
Montserrat Fuster Casas - Barcelona
Vivo en la calle de Gomis, en el distrito de Gràcia de Barcelona, desde hace 25 años. Al igual que la mayoría de mis vecinos, conozco bien las necesidades y peculiaridades del barrio, así como la forma y características de sus vías y demás espacios públicos. En enero de este año, el ayuntamiento puso en marcha el acondicionamiento del área verde de estacionamiento de la calle, cosa que muchos agradecimos, dada la escasez de aparcamiento y la ausencia notable de párkings. Nuestra sorpresa fue que, solo tres meses más tarde, una mañana nos despertamos con la noticia de que Parques y Jardines había talado todos los árboles de la calle y una brigada de obreros se disponía a ensanchar las aceras. Nos mirábamos asombrados. Esta siempre ha sido una simple calle de paso. Ninguno de nosotros había concebido hasta entonces la idea de pasear por una calle que presenta una cuesta considerable, en la que no existe ninguna tienda, y menos ahora, en ausencia de los pocos árboles que tenía. ¿Para qué queríamos una acera más ancha? ¿Para pasear ante los inexistentes comercios? ¿Para qué talar los árboles que nos daban el cobijo de su sombra?
Mi calle es tranquila, silenciosa, y serpentea hasta la Ronda de Dalt. Aunque los árboles no eran frondosos, le daban una aspecto reconfortante. Desconozco si van a plantar algún árbol, pero si va a ser en los escuchimizados alcorques que han dispuesto en la acera, dudo de que puedan desarrollarse como es debido. Aparte del ruido y el polvo, es absurdo un gasto así en época de crisis, en la que los ayuntamientos tienen problemas para pagar incluso sus nóminas. ¿Es pura ineptitud? ¿Qué beneficio nos aporta? ¿A quién está beneficiando tanto asfalto?
NUEVO diseño URBANO
Lydia Oliva, Barcelona
Hace ya cuatro meses que se iniciaron unas obras para mejorar las aceras y los paseos centrales de una parte de la Gran Via de Barcelona, entre las calles de Urgell y Aribau. De momento, a la vista de lo que ya se puede considerar como casi acabado, en el paseo central entre Urgell y Casanova lado mar, estas obras --no digo nada del asfaltado-- solo han supuesto la supresión del arbolado que da a la calzada central; en su lugar se han colocado unas farolas de una altura impresionante dignas del peor mal gusto y de estética de autopista; se han cargado los árboles y las farolas de hierro forjado tan características de nuestra ciudad. ¿No habría sido más económico y a la vez más estético adaptar las antiguas? ¿Qué normativa arguye el ayuntamiento y quién le ha dicho que para adaptar las farolas haya que suprimir los árboles? Una avenida como la Gran Via, con la afluencia de tráfico que soporta día y noche, se salvaba de ser una autopista o vía rápida gracias a sus dos islas centrales de paseo arbolado. En verano, ese paseo será intransitable, quedará como un paseo fantasma sin un alma. ¿Quién pondrá un pie ahí con ese sol de justicia que caerá sin una mínima sombra donde resguardarse?
EL CUIDADO DEL MEDIOAMBIENTE
Isabel Núñez - Barcelona
Leí un artículo de Ramon Folch que hablaba de lo que poco después fue noticia en todos los medios: el Ayuntamiento de Barcelona quiere sustituir los árboles frondosos y capaces de dar sombra y oxígeno y colocar en su lugar escuálidos palitroques que nunca prosperan. La ciudad sufre sequía y niveles de contaminación aérea y auditiva considerables. El argumento del señor Folch es que la mayoría de los árboles se plantaron en el siglo XIX y que, como los plátanos viven 100 años, van a morir, y que, por tanto, más vale talarlos.
Curiosamente, los expertos a los que he consultado no solo me aseguran que el Platanus hispanica es resistente a la sequía y a la contaminación y capaz de autolimpiarse con sus mudas de corteza tricolor, sino que me remitieron a la web de Kew Gardens, el célebre jardín botánico de Londres, donde se explica que, aun en las peores condiciones, esta especie vive más de 200 años.
¿Permitirán los ciudadanos que el ayuntamiento convierta Barcelona en un lugar más contaminado, sucio, ruidoso y feo? ¿Qué será de La Rambla sin sus plátanos gigantes, y de las calles abovedadas de verde del Eixample y de la Diagonal? ¿Quién seguirá andando por los antiguos paseos si nos quitan la sombra? ¿Nadie va a detener esta sinrazón?

sábado, septiembre 12, 2009

Leer la prensa produce desaliento

Foto: I.N., Catania, Sicilia, julio 2009
En Euronews planteaban hoy una pregunta de respuesta obvia en el aniversario del 11 de septiembre americano, ¿Es el mundo un lugar más seguro? No sólo no lo es, sino que Bush, Blair, Aznar y sus seguidores lograron convertir el mundo en una trampa, donde todos somos sospechosos y todos podemos salir disparados, un mundo lleno de armas y terrorismo y estados policiales pero incompetentes, sólo aptos para recortar los derechos civiles, pero nunca para evitar los peores males. Un mundo que busca y alienta el terrorismo, llevando a países enteros a la desesperación.
El balance para nosotros, en nuestro 11 de setembre, también es negro. Yo, que siempre defendí el Estado de las autonomías, ya no puedo creer en él. Han logrado mi desencanto con la corrupción y el abandono de la educación, del medio ambiente y los temas sociales. Haciendo la misma política que sus predecesores, el Tripartit nos ha engañado a todos los que creíamos que el nacionalismo significaba apoyar los intereses y derechos de un país. Era mentira. Entre todos han logrado que Catalunya esté a la cola de España de educación, mientras que España está a la cola de Europa.
Y ahora, ¿cómo se gestiona la crisis, desde Madrid y desde Barcelona? Invirtiendo más en la construcción, que nos llevó a este hoyo, recortando un 37% las ayudas a la investigación, talando todos los árboles posibles, dejando que el cemento lo invada todo, eliminando los tímidos límites que dificultaban la destrucción del paisaje costero, con medidas incoherentes, con un aire de improvisación que recuerda a los héroes del TBO, e incluso con gestos torpes internacionales en las formas.
Y ni siquiera hay un partido verde que conteste estas cosas, ni mucho menos una izquierda que les critique.

viernes, septiembre 04, 2009

Me han mandado este artículo de hace días

Foto: I.N. Duomo de Palermo, Sicilia, julio 2009
IDA Y VUELTA
Ciudades sin civilización
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
No puede haber civilización sin ciudades", escribe Saul Bellow, "pero hay ciudades sin civilización". Él se refiere a Chicago, la ciudad de los terribles inviernos sin misericordia de la gran Depresión; yo leo la novela en la que vienen esas palabras, The Adventures of Augie March, una mañana de agosto, en Madrid, sentado al fresco de los plátanos y los magnolios gigantes del paseo del Prado, que es una de las islas más indudables de civilización que pueden encontrarse en una ciudad europea, y por donde paso tantas veces camino de algunas de las instituciones más civilizadas que conozco: el Museo del Prado, la Real Academia, el Thyssen, el Botánico, el Reina Sofía, las librerías de viejo de la cuesta de Moyano, sin olvidar el añadido más reciente, la extraordinaria sede de la Fundación La Caixa, con su jardín vertical y sus viejos muros de ladrillo como suspendidos en el aire, una nave industrial de hace un siglo levantada sin peso en la ciudad del presente.
Le Corbusier y sus discípulos alumbraban el camino del porvenir, que más que un camino era una trama de autopistas Hasta bien entrado el siglo XX las tecnologías del transporte colectivo se integraban sin quebranto en el tejido de las ciudades.
Uno de los rasgos de la civilización es que siempre es más frágil de lo que parece y siempre está amenazada. Un poco más arriba del paseo del Prado y del de Recoletos se abrió en la ciudad en los primeros años setenta el cráter imperdonable de la plaza de Colón, que no es una plaza sino un descampado sin alma de torres especulativas y tráfico como de autopista, con algo de urbanismo apocalíptico suramericano. En el paseo del Prado y en Recoletos se puede caminar siempre al amparo de los árboles: en Colón uno se ve arrojado a una intemperie de sol homicida o de vientos invernales, arreado en manadas para cruzar a toda prisa los pasos de cebra. La llamada plaza de Colón es una muestra infame de lo que estaban haciendo con las ciudades los planificadores, los teóricos del urbanismo y los grandes expertos en los años sesenta y setenta, cuando la capitulación institucional ante los intereses de los especuladores y de los fabricantes de coches aún se revestía con la máscara conveniente de la modernidad, del progreso implacable. Le Corbusier y sus discípulos alumbraban el camino del porvenir, que más que un camino resultaba ser una gran trama de autopistas. Hasta bien entrado el siglo XX las tecnologías del transporte colectivo se habían integrado sin quebranto en el tejido de las ciudades y habían contribuido a su expansión orgánica: las líneas de metro y de tranvías permitían el nacimiento de nuevos vecindarios hechos a la medida de los pasos humanos; los tranvías circulaban con la misma eficacia por las calles sinuosas de los cascos antiguos y por las perspectivas despejadas en las que las ciudades se abrían al campo. Cuando yo llegué a Granada, en 1974, acababan de clausurarse las líneas de tranvías, que comunicaban el centro de la ciudad con la Vega del Genil y con las estribaciones de Sierra Nevada. En Granada todavía quedan nostálgicos del tranvía de la Sierra, construido por un ingeniero ilustrado que se llamaba Santa Cruz, al que fusilaron los matarifes falangistas en el verano de 1936. Uno tomaba el tranvía en una acera arbolada de la ciudad y subía en él por la orilla del Genil hasta las laderas colosales del Veleta.
Los terribles expertos dictaminaron que cualquier obstáculo que se interpusiera a la circulación de los coches merecía acabar en los mismos basureros de la Historia a los que según Trotski estaban condenados quienes se resistieran a la revolución soviética. Para el advenimiento de la nueva civilización las ciudades resultaban un enojoso obstáculo. No sólo estaban hechas de calles estrechas y de edificios vulgares agregados a lo largo de épocas diversas: también estaban habitadas. Y la gente que las habitaba vivía y trabajaba en un desorden que sacaba de quicio a los entendidos, partidarios de que cada cosa se hiciera racionalmente en su sitio, de acuerdo con los planes utópicos que ellos mismos diseñaban, llenos de preocupación paternal por el bienestar de ese populacho, pero poco amigos de observar de cerca cómo eran sus vidas. El remedio contra los males, desde luego verdaderos, del hacinamiento y la pobreza, era el derribo, y tras él la autopista y la imposición del coche. A la destrucción de los barrios populares de Nueva York el planificador urbano Robert Moses le daba un nombre inapelable, aunque también involuntariamente siniestro: "La guadaña del progreso".
En los primeros años cincuenta la guadaña del progreso se disponía a llevarse por delante algunos de los lugares más civilizados de Manhattan: una autopista de diez carriles iba a atravesar el Soho, Little Italy, Chinatown y el Lower East Side. Uno nunca llega a saber de verdad lo precaria que es la civilización, lo peligroso que es dar nada por supuesto: para agradecer de corazón la delicia de pasear por Washington Square, distraerse mirando a los músicos o a los saltimbanquis callejeros o a los jugadores de ajedrez, sentarse en el césped y distinguir las primeras torres de la Quinta Avenida por encima de las copas de los árboles, conviene tener presente que todo eso estuvo a punto de ser destruido hace ahora cincuenta años, porque justo por ese lugar Robert Moses había decretado que pasaría otra autopista. La guadaña del progreso no actúa por capricho: si el tráfico ha de fluir a tanta velocidad como sea posible a través de la isla, lo racional, lo inevitable, es abrirle paso.
Washington Square no fue salvada por ningún arquitecto. Ningún experto en urbanismo alzó entonces su voz contra lo que hoy nos parece un delito inconcebible. Washington Square existe ahora gracias a una mujer, Jane Jacobs, tan poco experta en nada que ni siquiera tenía un título universitario. Vivía cerca, en la calle Hudson, en el corazón del Village, y llevaba a sus hijos a jugar a la plaza. Sus primeras camaradas en la sublevación urbana fueron las madres de los amigos de sus hijos, "unas cuantas locas con carritos de niños", según dijo Robert Moses, con la furia despectiva de los grandes expertos cuando alguien sin más cualificación que el sentido común se atreve a llevarles la contraria. En 1961, cuando Washington Square y las calles del Village ya no corrían peligro gracias al movimiento de rebeldía iniciado por ella, Jane Jacobs escribió su hermoso manifiesto en defensa de las ciudades caminadas y vividas, The Death and Life of Great American Cities. Murió el año pasado, una anciana diminuta y bravía comprometida hasta el final en la defensa de esa forma frágil y necesaria de vida en común que es la civilización y que no puede existir sin las ciudades. Un libro recién salido -Wrestling with Moses, de Anthony Flint- cuenta la crónica de su rebelión y conmemora su legado. En el corazón desventrado de Madrid, lleno de zanjas y de máquinas empeñadas en obras demenciales por culpa de un alcalde ebrio de megalomanía y de despilfarro que ahora amenaza insensatamente el paseo del Prado, yo me acuerdo de Jane Jacobs y me pregunto melancólicamente si sería posible aquí una rebelión como la suya, un levantamiento cívico que salve a Madrid de expertos y de políticos y de especulares y le permita ser una ciudad civilizada.
Me lo ha mandado Eph y me ha dado una agradable sorpresa. Ojalá esas mujeres que ahora se resisten contra la tala de la plaça Joaquim Folguera logren evitarla, como N. y yo nos resistimos a la del azufaifo y lo salvamos y al menos yo seguiré resistiendo a esa perversidad que quieren hacer con Barcelona, talando los mejores ejemplares de Platanus hispanica, sustrayéndonos el oxígeno, la sombra y la belleza de las Ramblas, el Ensanche, la Diagonal, la Gran Via, etc., mintiendo a la gente sobre su edad y posibilidades (si en Londres los expertos nos dicen que en las peores condiciones de sequía y contaminación superan los 200 años, ¿por qué creer a un técnico interesado, parte del negocio, que asegura que aquí iban a morir igual y por eso hay que talarlos?). Y por desgracia, esa misma arrogancia de los urbanistas y arquitectos norteamericanos de entonces, la que describe el artículo, sigue arraigada en los de aquí, que no respetan la historia ni el patrimonio ni el medio ambiente ni mucho menos los derechos de los ciudadanos, y sólo se llenan los bolsillos y nos invaden con su cemento.
Algunos aun recordamos los tiempos en que el Col·legi d'Arquitectes de Catalunya era una institución humanista, cívica y resistente, mientras que ahora sólo defiende los intereses del mercado inmobiliario.

viernes, agosto 28, 2009

Todo al revés

Foto: I.N. Cormorán en Les platgetes de Sant Antoni de Calonge, la belleza muy cerca del horror construido, 2009
Leo los periódicos con desaliento. Parece que este gobierno, el central y el tripartit, lo hagan todo al revés de lo que deberían. En lugar de aprovechar la crisis para apoyar una nueva manera de hacer las cosas y transferir el dinero hacia lo que puede funcionar, prefieren seguir cavando un hoyo más profundo. Olvidan la sostenibilidad y el cambio climático, organizan grandes talas de árboles, paralizan la ley de costas (que nos dio esperanza durante un breve momento) y apoyan la construcción, la destrucción del paisaje y la naturaleza. En lugar de corregir la injusticia de que los agricultores se arruinen mientras los consumidores siguen pagando precios superiores a los del resto de Europa por verduras, hortalizas y fruta, o de permitir que vendan directamente sus productos en las carreteras, como nuestros vecinos franceses, les conceden más terreno protegido para cultivos, en menoscabo de los Aiguamolls de l'Empordà, por ejemplo, o toleran que la pestilencia de los purines asuele pueblos enteros en la misma comarca, como comprobé hace poco en Palau Sator. En lugar de obligar a los Bancos a prestar a las pequeñas empresas innovadoras, a la investigación de nuevas tecnologías y nuevas energías, les siguen concediendo ayudas sin exigirles que detengan los repartos de pingües beneficios. En lugar de intentar mejorar la desastrosa situación de la educación, siguen prefiriendo mirar a otro lado.
"El gasto educativo en España sigue situado netamente por debajo de la media de la treintena de países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). El último informe de la OCDE, Mirada a la educación 2005, denuncia que el aumento de la inversión en enseñanza no ha seguido el ritmo del crecimiento de la riqueza nacional entre 1995 y el 2002. Según los expertos de la organización, las diferencias más chocantes se dan en España, además de Irlanda, República Eslovaca y República Checa, donde la parte del Productor Interior Bruto (PIB) dedicado al gasto global en la enseñanza cayó al menos 0,4 puntos en dicho periodo."
Yo sigo denunciando que el ayuntamiento de Barcelona se propone cortar el setenta por ciento de los árboles de Barcelona, que este gesto (que justifica perversamente un artículo, falseando los hechos interesadamente; afirman que los plátanos no viven más de un siglo, pero sabemos que pueden vivir dos "Despite conditions not always being ideal, particularly in the middle of a busy metropolis, the London plane -Platanus x hispanica- displays impressive longevity - some specimens in London's squares are more than 200 years old. They regularly grow to more than 30m (100ft) in height and their shiny, maple-like leaves are abundant in the spring and summer before turning orange and brown in autumn.") aumentará gravemente la contaminación, destruirá la belleza de nuestras calles, nos expondrá aún más al calor del cemento recalentado, al ruido (que ahora aborben esos árboles) y a la falta de sombra en verano. Pero aquí mucha gente prefiere refugiarse en comentarios como "no hay remedio", "nada que hacer", que disimulan mal la tendencia general a la sumisión pasiva, a la rendición y la renuncia a los derechos ciudadanos, a la vida como súbditos que sólo buscan consuelo en el consumo, dispuestos a pagar el triple o el cuadruple que el resto de los europeos por servicios de peor calidad. Y el gobierno se aprovecha de esa sumisión para estafarnos más y mejor. Para que la democracia funcione, los ciudadanos tienen que hacer uso de sus derechos.

martes, agosto 18, 2009

Toda la ciudad desventrada

Foto: I.N., Diagonal, 2009
Calles enteras abiertas y abandonadas. Un vecino japonés lo comentó escandalizado hace tiempo, dijo que en su país, cuando empiezan una obra no paran hasta acabarla, están todo el día, los trabajadores que haga falta, no como aquí, media hora de trabajo y desaparecen, se van a otra obra, y dejan a los vecinos sin calle durante meses, todo lleno de polvo, sin pasarelas, y desplazarse es una prueba. Calles que no necesitan reformas. Todas las calles posibles. ¿Para qué? ¿Sólo para disminuir las cifras del paro con trampa? Posiblemente. Y mientras, el ayuntamiento sigue con su política de talar árboles a toda velocidad, talar con furia arboricida, como si quisieran arrebatarnos toda sombra, todo oxígeno, toda esperanza de lluvia, y condenarnos al cemento, convertir esta ciudad en una cantera despiadada y sin aire. Es difícil entender que el dinero -dinero de la mafia, como bien advirtió Saviano- justifique esa destrucción.
Hoy he visto lo que han hecho en Mandri esquina Passeig de Sant Gervasi, esa pendiente que era umbría y fresca ya es desnuda y cementosa. Me cuentan que en la Gran Via cortan los árboles de noche, para no dejar troncos a la vista. Lo están cortando todo y un artículo de La Vanguardia del 15 de agosto que no logro recuperar anunciaba que van a talar (decía sustituir) el setenta y algo por ciento de árboles de esta pobre ciudad. Los sustituirán por maceteros y por ramitas escuálidas. No volveremos a tener sombra. Perderemos la belleza y la humilde majestuosidad de esos árboles, que ahora trabajan para nosotros, absorbiendo contaminación y exhalando oxígeno a diario, que nos regalan el rumor y el tintineo de las hojas todos los días desde hace un siglo, que nos ofrecen su sombra y su frescura, que a algunos nos consuelan con su sola presencia. Esos plátanos que observaba desde la Pedrera la tarde de mi conferencia. Los inmensos plátanos que vi el otro día en la avinguda del Tibidabo. Dicen que van a morir, pero en los libros dice que esa especie puede vivir 300 años, no 200. Hay que estar sordo y ciego para no oponerse ni quejarse a esto, pero al parecer, la gente prefiere hacer como si no leyera ni viera, olvidar que nos están arrebatando la ciudad que conocíamos y el derecho a la salud y a la lucha contra el cambio climático, prefieren no mirar, no pensar, huir a sus casas de veraneo y olvidar, seguir convencidos de que todo es maravilloso y no decir nada. Someterse, como se sometieron sus antepasados a la voluntad franquista.