miércoles, noviembre 24, 2010

ESCONS EN BLANC: Alternativa electoral

Foto: I.N., Crepúsculo en Sant Gervasi, 2010
Esto es lo que yo voy a votar. Copio aquí su texto de presentación
Escons en Blanc LA IDEA ES SIMPLE:
TÚ NOS VOTAS Y NOSOTROS NO OCUPAMOS EL ESCAÑO, NI COBRAMOS NINGÚN SUELDO, NI COBRAMOS NINGUNA SUBVENCIÓN. Y LO MEJOR DE TODO ES QUE LOS OTROS PARTIDOS NO OCUPAN EL ESCAÑO, NI COBRAN NINGUN SUELDO NI COBRAN NINGUNA SUBVENCIÓN Y ENTONCES YA VEREMOS SI SE PREOCUPAN DE HACER MEJOR SU TRABAJO! ESTE 28 DE NOVIEMBRE, SI LO QUE REALMENTE QUIERES ES DECIR QUE NO, VOTA ESCONS EN BLANC-CIUDADANOS EN BLANCO! No somos de izquierdas ni de derechas, ni fascistas, ni ecologistas... No somos socialistas, ni de centro, ni nacionalistas, ni democristianos, ni anarquistas. No estamos aquí para decir qué es mejor ni peor, ni qué políticas se deberían llevar a cabo. No estamos a favor de la última ley que se ha aprobado, ni tampoco en contra. No tenemos ninguna ideología y las tenemos todas. No tenemos claro si debe gobernar aquél, o aquella, o aquel otro...
Pero tenemos clara una cosa: creemos que tenemos que poder decir que no. De la misma forma que tenemos derecho a votar a cualquier partido, debemos poder elegir no votar su jefe, sencillamente porque no nos gusta. Tenemos derecho a decir que no y que se sepa.
Tal vez has llegado hasta aquí porque estás cansado de los políticos, de sus farsas, de sus mentiras, de tantas promesas incumplidas, de tantos impresentables, de tantos corruptos. Puede que no te guste la ley electoral, o que estés cansado del amiguismo, del transfuguismo o, simplemente, de la falta de memoria. O quizá no. No lo sabemos. No lo sabemos ni queremos hacer eco de ninguna opinión en particular.
No decimos nada. Callamos. Enmudecemos. Creemos en el valor del silencio en un mundo político donde las palabras han dejado de tener sentido. Un silencio acusador. Callamos, sí, pero también lo decimos todo. O mejor aún, decimos sólo una cosa: decimos NO.
Nuestro voto no servirá para engrosar el porcentaje de votos en blanco, o nulos, o de abstenciones, cifras de las que, al final, nadie hace caso.
Nuestro voto no permitirá que un partido pueda gobernar con falsa mayoría.
Nuestro voto no se repartirá entre los partidos con representación.
Nuestro voto no quedará sólo en las estadísticas.
Nuestro voto servirá para decir que no, que no queremos nada de eso. Que en estas circunstancias preferimos ser representados por nuestro silencio.
Nuestros escaños serán blancos. No se mancharán con palabras sin sentido ni se traducirán en suculentos sueldos que alguien se embolsa sólo para pulsar el botón que la disciplina de partido impone, ni servirán para recibir subvenciones destinadas a campañas electorales cada vez más caras. Nuestros escaños quedarán vacíos. Nos aseguraremos de que no los llenen unos gobernantes que en estos momentos nos avergüenzan, que creemos que no nos representan.
Y así, cuando los parlamentos empiecen a llenarse de escaños en blanco, el revuelo que se creará será tan grande que no podrá ser ignorado. Y quizá entonces, algunos políticos empezarán a tener miedo, miedo a perder la palabra, miedo a perder el sueldo, miedo a perder la mayoría, miedo a perder la subvención...
Y quizá entonces, las cosas empezarán a cambiar.