lunes, abril 18, 2011

El fin de las nucleares

Foto: I.N. Golden Gate Park, San Francisco, 2011
En VilaWeb, entrevista de Roger Cassany
Marcel Coderch: 'La tragedia del Japón es el final de la energía nuclear en el mundo'.
'Esta vez el mundo ha aprendido la lección', dice Marcel Coderch, doctor en ingeniería eléctrica por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y uno de los principales expertos en energía de nuestro país, refiriéndose a la crisis nuclear japonesa. En esta entrevista, Coderch examina la situación a fondo, que califica de 'muy grave y extraordinaria', expone los peligros del gas radiactivo que se libera, relacionados con el cáncer, y las particularidades técnicas de los reactores, que compara con los de las centrales de nuestro país: 'Los de Cofrentes son idénticos y los de Ascó y Vandellòs un poco más modernos... Aquí no hay tsunamis, pero, si se quedan sin luz, la situación es la misma que en Fukushima'. Dice que no quiere ser alarmista y que considera poco probable un desastre como el de Chernobil, pero explica que refrigerar reactores nucleares con agua salada no es tarea fácil y que, si la operación no consigue, el material radiactivo acabará saliendo al exterior, con un resultado devastador. Propugna un futuro sin nucleares y un debate energético mundial. Y remacha: 'los reactores son tan caros y los peligros se han demostrado tan grandes que ahora nadie se atreverá a invertir en grandes estructuras nucleares, ni bancos ni empresas.'
El principal peligro ahora en Fukushima es que haya una fusión del núcleo. ¿En qué consiste?
Una fusión total del núcleo quiere decir que todo el combustible nuclear se funde, pasa de sólido a líquido y hace un magma de dos mil grados. Esto ocurre cuando se deja de refrigerar un reactor, aunque esté parado, porque sigue desprendiendo calor y la temperatura va aumentando. Este magma puede acabar fundiéndose el envase de acero inoxidable que contiene el núcleo y también puede quemar la coraza de hormigón, que es la última protección en este momento. Y entonces sale al exterior todo el material radiactivo. Esta sería la peor posibilidad.
¿La coraza de hormigón no podría contener el magma?
No. Esa coraza puede contener la radiactividad que desprenda el reactor y los gases; sirve para ello. Pero, si se funde el núcleo, el magma quemará el hormigón. Y en caso de que una parte del hormigón resistiera, aunque habría otro peligro importante: que el magma y todo el material radiactivo llegaran a aguas subterráneas de bajo la central. Entonces sería incontrolable.
¿Eso podría pasar?
Sí, podría pasar, si no consiguen refrigerar constantemente los reactores afectados durante varias semanas. A Fukushima ha pasado que se han ido al traste todos los sistemas de refrigeración para la central se quedó sin electricidad.
Pero las autoridades dicen que cada día que pasa hace más difícil un desastre nuclear...
Bueno..., sí, pero puede pasar en cualquier momento, aunque sea dentro de unos días, si no logran mantener una refrigeración constante del reactor. Es cierto que cada día que pasa es más improbable, pero podría pasar, si la refrigeración fallara.
Refrigeran los reactores con agua de mar. ¿Es una buena manera?
No tienen otra opción. Y usar agua de mar significa renunciar a los reactores refrigerados, porque con la sal se dañan para siempre. Esta agua, cuando llega al núcleo, hierve y se rompe la molécula de agua. Entonces queda una burbuja de hidrógeno que puede estallar. Y para que el vaso de contención no estalle, liberan el gas hacia el segundo edificio de contención, que es el de hormigón, a fin de rebajar la presión interna. Y cuando este segundo edificio tiene demasiada presión, liberan el gas en el tercer edificio de contención, que es lo que ha estallado en tres reactores. Por tanto, la radiactividad que deban evacuar a partir de ahora irá directamente fuera, sin filtro.
¿Ese gas es peligroso?
Sí, es nocivo. Pero aún hay algo peor, y es que las autoridades no han dado ninguna cifra de las cantidades de gas liberado, seguramente porque también han dejado de funcionar los medidores.
¿Pero es muy nocivo?
Ese gas contiene básicamente hidrógeno, pero también cese y yodo.Los japoneses ya piensan en dar pastillas de yodo a la población del entorno de la central. Esto es una medida preventiva, pero indicativa de la agresividad del gas. Quieren dar pastillas de yodo a todos para que tengan las glándulas tiroides saturadas y así el cuerpo expulse todo el yodo radiactivo que pueda respirar. La eliminación del cese es más complicada, porque entra por agua y los alimentos.
¿Cómo afecta la salud humana ese gas?
Tiene una relación directa con el cáncer. Pero esto depende de la dirección que tome el gas radiactivo. De momento, tienen la suerte que el viento sopla hacia el océano y precipitará al agua cuando llueva y quedará bastante disuelto. Ahora, si tienen que refrigerar durante semanas o meses, y por tanto deben liberar gas radiactivo periódicamente, el viento seguramente cambiará y soplará hacia otras zonas, por ejemplo la de Tokio. Y, en este caso, cuando llueva, la radiactividad caerá sobre zonas habitadas. El efecto que puede tener no es inmediato, es a largo plazo. Y hay que tener presente que, por suerte, este gas tiene concentraciones radiactivas pequeñas, pero tampoco podemos ignorar que la radiactividad puede tardar décadas en desaparecer. Y eso hace aumentar los casos de cáncer, es una relación bastante estudiada.
Según dice, la situación es muy grave...
Sí. Y hay que tener en cuenta que nunca hasta ahora tres reactores vez no se habían encontrado en esta situación. En 1979 en Harrisburg (EEUU), sólo se encontró un reactor y durante días todo el mundo estar pendiente. La situación de Japón es muy grave, extraordinaria y caótica.Y también hay que decir que tampoco les cuadran las medidas que les dan los aparatos de medida de la presión y de la temperatura dentro del núcleo, lo que lo complica todo aún más, por si ya no lo era suficiente. Y es que habrán dejado de funcionar.
¿Puede pasar en Japón el descalabro de Chernóbil?
No exactamente. El caso de Chernóbil es diferente, porque el reactor no tenía coraza y, además, el núcleo era de grafito. El reactor se encendió y todo el material radiactivo salió al exterior. Por tanto, es una situación muy diferente, porque son diseños diferentes. Ahora, si el núcleo de alguno de estos reactores japoneses desgraciadamente se fundiera del todo porque no se pudiera refrigerar, el magma podría reventar el hormigón y entonces el resultado, el desastre, sería el mismo.
Caramba...
Ah, y estos reactores japoneses tienen un diseño antiguo, de más cuarenta años, que hace más difícil la refrigeración: tienen la piscina del combustible consumido justo sobre el reactor. Y esta piscina también se ha de refrigerar porque si no, también se enciende. Y uno de estos reactores, el primero por ejemplo, cuyos datos le pedí ayer, tiene, solo, 1.700 toneladas de combustible consumido. Y si esto se escapa, es muy peligroso. El gobierno japonés dijo que habían logrado hacer subir el nivel del agua un par de metros dentro del núcleo, lo que indica que hacen muchos esfuerzos para refrigerar también estas piscinas. La verdad es que es muy complicado, porque hay muchas variables y deben tenerlas todas en cuenta a la hora de refrigerar eficazmente. Es bastante difícil.
Japón es uno de los países más preparados para los terremotos...
Sí, Japón optó por hacer centrales nucleares, sabiendo que era un territorio sísmico. Y además las construyeron en la costa más cercana a la falla. Estaban convencidos de que las podían hacer lo suficiente seguras y, de hecho, se ha demostrado que han aguantado bastante bien un terremoto muy fuerte y un tsunami. Pero, si se quedan sin electricidad, dejan de ser seguras.
¿Y las de nuestro país, son seguras?
Mire, los reactores de la de Cofrentes tienen exactamente el mismo diseño que los de la de Fukushima. Es una central idéntica y, por tanto, tiene la misma seguridad. Las de Ascó y Vandellòs tienen unos diseños un poco más modernos. Pero, a todas, les puede pasar exactamente eso que ha pasado a Fukushima, si se quedan sin electricidad. Aquí no hay tsunamis ni terremotos, pero si por el motivo que sea cayeran las torres eléctricas de alrededor y las centrales quedaran aisladas y sin fuente de suministro eléctrico, la situación sería exactamente la misma: el sistema de refrigeración dejaría de funcionar, se calentaría el núcleo y habría que hacer este mismo proceso de añadir agua y de ir liberando periódicamente gas radiactivo.
Es una energía poco segura...
Yo creo que la tragedia del Japón es el final de la energía nuclear, al menos como proyecto energético de futuro. Hacía treinta años que no había habido ningún incidente grave. Y eso quiere decir que hay toda una generación que no recuerda ninguna. Cada vez que había uno, pasaban veinte años o veinte y cinco, antes de que nadie se decidiera a construir nuevas centrales. Yo diría que esta vez el mundo ha aprendido la lección y ya ha visto claramente que no es una energía suficientemente segura.
Pero a pesar de los accidentes pasados, se han continuado construyendo centrales nucleares...
Pero en este caso hay un factor económico muy importante. Cada reactor de tres mil millones de euros a cuatro mil millones. Después de esto que ha pasado en Japón, con unos cuantos reactores inservibles para siempre, nadie osará invertir en grandes estructuras nucleares, ni bancos ni empresas. Los riesgos son muy grandes en el contexto actual, con esta inestabilidad económica y financiera mundial tan grande.
Hay expertos que dicen que con las energías renovables no tendríamos suficiente...
Depende de que entendamos por suficiente. Es evidente que, si continuamos consumiendo cada vez más energía, si mantenemos esta tendencia, no será suficiente. Pero moderando el gasto y haciendo una apuesta clara por las renovables, sí sería suficiente. Yo creo que este es el camino y que ahora el mundo se da cuenta. De la energía que consumimos en Cataluña, tan solo un 10% es energía nuclear. Con una política de ahorro y con energías renovables, nos saldríamos.