sábado, febrero 18, 2012

Siguen la lluvia de cemento y la destrucción del paisaje

Foto: I.N. Londres, una ciudad donde sí se respetan y preservan árboles y parques, 2012
Hay gente que cree que con la crisis se ha acabado la construcción y están muy equivocados. Aunque sea para llenar la ciudad de pisos fantasmas, dejándola sin un solo árbol y por lo tanto sin oxígeno ni sombra para los embrutecidos ciudadanos, el ayuntamiento sigue empeñado en acabar con todo: la belleza, el oxígeno, la tierra, los pájaros, para seguir con su construcción de bloques y aparcamientos subterráneos. Para eso, al parecer, sí hay dinero, el de las mafias constructoras que siguen blanqueando y financiando a ayuntamientos y partidos. En Gràcia, que ya estaba falto de cemento, se anuncia ya otro desastre (La Vanguardia)

El barrio de Gràcia se queda sin uno de sus pocos pulmones verdes

Albert Domènech | 17/02/12
La tranquilidad que se respiraba hace unas semanas en el jardín de 800 metros cuadrados del convento de las Misioneras del Santísimo Sacramento y Maria Immaculada, en la calle Encarnación, ha dado paso a un paisaje desolador provocado por las ruinas de una obra que empezó a principios de año. Este oasis, ubicado en la isla que conforman las calles Encarnació, Torrent de les Flors, Sant Luís y Escorial, es uno de los pocos pulmones verdes que hay en el barrio de Gracia y cuenta con cuatro palmeras centenarias, un abeto de 25 metros de altura y otras especies como limoneros o acacias.

Hace unos días que las misioneras decidieron dejar esta ubicación por encontrarse el convento en mal estado y “otras causas” que no han querido detallar. El registro mercantil está a nombre de estas religiosas que finalmente han vendido el terreno, asesoradas por el Arzobispado de Barcelona, a una promotora que anuncia en su página web la “futura promoción de fincas con dos dormitorios y plazas de parking en el distrito de Gràcia”. En 1999 acordaron que si cambiaban de sitio, cederían un 25% de la venta de los terrenos al Arzobispado y otro 25% a la iglesia de Sant Joan de Gràcia, según ha confirmado el propio arzobispado, que no ha querido revelar el precio de la operación.

En cuestión de días, aparecieron las máquinas excavadoras en el interior de la isla de pisos para demoler el convento. “Fue de un día para otro, a primera de hora de la mañana escuché el ruido de las máquinas y no sabía qué pasaba”, asegura una de las vecinas que tiene un balcón exterior con vistas al jardín. 
Pérdida verde y sentimental
Los vecinos ven en esta decisión urbanística una pérdida centenaria, medio ambiental y sentimental para el barrio y se han unido en la plataforma Salvem el jardí para evitar su desaparición. Por el momento llevan recogidas más de un centenar de firmas para que no se retiren las palmeras ni los árboles de donde estaba ubicado el convento. Los vecinos también alegan que la familia terrateniente que cedió estos terrenos a la Iglesia, a principios del siglo XX, lo hizo con la condición de construir una escuela para el barrio de Sant Joan en la Vila de Gràcia y que fuera un espacio de uso vecinal, algo que se ha mantenido hasta hoy. Se trata de Josep Sans, quien antes de morir en 1886, dejó en herencia estos terrenos y que según el arzobispado “recomendó, nunca exigió ni obligó, que se destinaran a la educación de las niñas de Gràcia, como así se ha hecho”. Ahora la plataforma vecinal pide a la Iglesia un “ejercicio de responsabilidad de estos terrenos y que no los destine a viviendas privadas sino a equipamientos para el barrio”. El distrito de Gracia ha accedido a interactuar con la promotora para hacer llegar esta sensibilidad vecinal y que se pueda conservar el jardín, o parte de él, a pesar de que el proyecto está ya en una fase avanzada. La constructora ha explicado que su intención es pagar 17.000 a Parcs i Jardins para salvaguardar alguna de las especies con más valor, aunque ninguna de ellas está catalogada, según afirma el propio distrito. El objetivo es transplantar estos ejemplares en otra parte de la ciudad, todavía por determinar. Según la promotora, que no ha querido dar a conocer la cifra final de la operación, la semana que viene se reunirá con el distrito para buscar una solución a la demanda de los vecinos, que no pasaría en ningún caso por salvaguardar el jardín, ya que la única opción que se está estudiando es la de ajardinar la cubierta del parking, una vez estén listas las obras. Otro punto de controversia entre vecinos y distrito hace referencia al Plan General de Ocupación. Según los primeros, existe un error en la calificación de estos terrenos, que contempla como parcela de equipamiento una vivienda contigua y no los terrenos donde se encontraba el convento, por lo que denuncian que la Iglesia se ha aprovechado de ello para cerrar su operación. El distrito asegura que no hay ningún error y que la finca adyacente calificada de equipamiento tiene ese uso. Fuentes municipales añaden que la parcela donde se están haciendo las obras es legalmente edificable, por lo que no se puso ninguna traba a la constructora a la hora de aceptar su proyecto urbanístico y otorgar la licencia de derrumbe.