domingo, septiembre 13, 2009

Tres cartas en El Periódico

Foto: I.N. Árboles en Palermo, Sicilia, julio 2009
Montserrat Fuster Casas - Barcelona
Vivo en la calle de Gomis, en el distrito de Gràcia de Barcelona, desde hace 25 años. Al igual que la mayoría de mis vecinos, conozco bien las necesidades y peculiaridades del barrio, así como la forma y características de sus vías y demás espacios públicos. En enero de este año, el ayuntamiento puso en marcha el acondicionamiento del área verde de estacionamiento de la calle, cosa que muchos agradecimos, dada la escasez de aparcamiento y la ausencia notable de párkings. Nuestra sorpresa fue que, solo tres meses más tarde, una mañana nos despertamos con la noticia de que Parques y Jardines había talado todos los árboles de la calle y una brigada de obreros se disponía a ensanchar las aceras. Nos mirábamos asombrados. Esta siempre ha sido una simple calle de paso. Ninguno de nosotros había concebido hasta entonces la idea de pasear por una calle que presenta una cuesta considerable, en la que no existe ninguna tienda, y menos ahora, en ausencia de los pocos árboles que tenía. ¿Para qué queríamos una acera más ancha? ¿Para pasear ante los inexistentes comercios? ¿Para qué talar los árboles que nos daban el cobijo de su sombra?
Mi calle es tranquila, silenciosa, y serpentea hasta la Ronda de Dalt. Aunque los árboles no eran frondosos, le daban una aspecto reconfortante. Desconozco si van a plantar algún árbol, pero si va a ser en los escuchimizados alcorques que han dispuesto en la acera, dudo de que puedan desarrollarse como es debido. Aparte del ruido y el polvo, es absurdo un gasto así en época de crisis, en la que los ayuntamientos tienen problemas para pagar incluso sus nóminas. ¿Es pura ineptitud? ¿Qué beneficio nos aporta? ¿A quién está beneficiando tanto asfalto?
NUEVO diseño URBANO
Lydia Oliva, Barcelona
Hace ya cuatro meses que se iniciaron unas obras para mejorar las aceras y los paseos centrales de una parte de la Gran Via de Barcelona, entre las calles de Urgell y Aribau. De momento, a la vista de lo que ya se puede considerar como casi acabado, en el paseo central entre Urgell y Casanova lado mar, estas obras --no digo nada del asfaltado-- solo han supuesto la supresión del arbolado que da a la calzada central; en su lugar se han colocado unas farolas de una altura impresionante dignas del peor mal gusto y de estética de autopista; se han cargado los árboles y las farolas de hierro forjado tan características de nuestra ciudad. ¿No habría sido más económico y a la vez más estético adaptar las antiguas? ¿Qué normativa arguye el ayuntamiento y quién le ha dicho que para adaptar las farolas haya que suprimir los árboles? Una avenida como la Gran Via, con la afluencia de tráfico que soporta día y noche, se salvaba de ser una autopista o vía rápida gracias a sus dos islas centrales de paseo arbolado. En verano, ese paseo será intransitable, quedará como un paseo fantasma sin un alma. ¿Quién pondrá un pie ahí con ese sol de justicia que caerá sin una mínima sombra donde resguardarse?
EL CUIDADO DEL MEDIOAMBIENTE
Isabel Núñez - Barcelona
Leí un artículo de Ramon Folch que hablaba de lo que poco después fue noticia en todos los medios: el Ayuntamiento de Barcelona quiere sustituir los árboles frondosos y capaces de dar sombra y oxígeno y colocar en su lugar escuálidos palitroques que nunca prosperan. La ciudad sufre sequía y niveles de contaminación aérea y auditiva considerables. El argumento del señor Folch es que la mayoría de los árboles se plantaron en el siglo XIX y que, como los plátanos viven 100 años, van a morir, y que, por tanto, más vale talarlos.
Curiosamente, los expertos a los que he consultado no solo me aseguran que el Platanus hispanica es resistente a la sequía y a la contaminación y capaz de autolimpiarse con sus mudas de corteza tricolor, sino que me remitieron a la web de Kew Gardens, el célebre jardín botánico de Londres, donde se explica que, aun en las peores condiciones, esta especie vive más de 200 años.
¿Permitirán los ciudadanos que el ayuntamiento convierta Barcelona en un lugar más contaminado, sucio, ruidoso y feo? ¿Qué será de La Rambla sin sus plátanos gigantes, y de las calles abovedadas de verde del Eixample y de la Diagonal? ¿Quién seguirá andando por los antiguos paseos si nos quitan la sombra? ¿Nadie va a detener esta sinrazón?

4 comentarios:

Ephemeralthing dijo...

Es necesario crear otra "opinión pública", ¡bravo por esas cartas!.
Normalmente el reencuentro con la ciudad después del verano pone en evidencia todos los desmanes y confusión en ella, pero este año es exagerado, va ir a más y más si no hacemos algo los que tenemos otra percepción.

Isabel Núñez dijo...

Bien expresado, Eph. Precisamente querría pediros a todos que escribáis a los periódicos para protestar de todos los desmanes que veáis, de cada uno de ellos.

Ephemeralthing dijo...

¡dioss!, tendré que pedir una "excedencia" y pasarme un año entero escribiendo.

Isabel Núñez dijo...

Es verdad, Eph, pero sólo con que los que nos quejamos mandásemos una carta cada dos o tres meses ya crearíamos un estado de opinión, sensibilizaríamos a otros, recordaríamos a los políticos sus limitaciones y obligaciones, etc...