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viernes, mayo 02, 2008

Todo el mundo debería leer a Vicenç Navarro

Foto: Mineros chinos
Ayer en El País, un artículo titulado Desigualdades sociales, calidad de vida y salud, donde demuestra que en ese nuevo capitalismo salvaje que se ha extendido en todo el mundo, la sensación de falta de cohesión social y solidaridad acrecienta la diferencia de esperanza de vida entre ricos y pobres (en España esa diferencia es la mayor de Europa y en Estados Unidos muy superior a la de Inglaterra).
Lectura reveladora de lo que algunos siempre intuímos, pero con datos y cifras espeluznantes que lo confirman. Y lectura necesaria y urgente para todos esos que creen que en este país se vive muy bien, que Barcelona ofrece calidad de vida, etc.
Hay muy pocos como Vicenç Navarro que se atrevan a denunciar la realidad social y económica en este país, y que recuerden la historia del siglo XX con valor y sin censuras, desde la dictadura y la represión salvaje del franquismo hasta las implicaciones (de desigualdad social, de deseducación, de contaminación) del gobierno de CIU en Catalunya durante 23 años de la democracia. Muy pocos que hablen siquiera de keynesianismo. Yo nunca dejo de leerle.
También el El País de ayer, un artículo espléndido del siempre interesante Slavoj Zizec trazaba la situación de ese mismo capitalismo salvaje en relación con el mayo del 68.

domingo, febrero 24, 2008

Mujeres, hombres

Paul Delvaux
Hoy he leído el artículo de Jacinto Antón sobre Slavenka Drakulic y me ha chocado ver que se metía con sus gafas y se atrevía a decir que llevaba "un exceso de carmín" en los labios. En primer lugar, su gusto no me interesa ni coincide con el mío. Para mí, sus gafas son un detalle sutil y su maquillaje adecuado. Pero aun en el caso que hubiera sido verdad, ¿cómo se atreve a decirlo? Está claro que el mismo periodista jamás diría que Philip Roth es feo o tiene barriga o que Paul Auster lleva una chaqueta extremada. Los periodistas y críticos siempre tienen que desmerecer el valor de las mujeres intelectuales, como aquellos que tras reconocer el talento literario de Dorothy Parker añadían que "fue desgraciada en amores". ¿Y por qué? ¿Porque se casó dos veces? O que Susan Sontag era mala madre, como decía en su biografía. Pero nadie acusa a Neruda por haber tenido a una hija retrasada siempre lejos, en casa de gente sin recursos y que ni siquiera mandaba dinero. Por poner un ejemplo. Ni tampoco se considera que un hombre que se casa y divorcia es "desgraciado en amores". Sólo a las mujeres se les critican esos aspectos que nada tienen que ver con su trayectoria.
Hace poco leí un estudio estadístico en El País según el cual las empresas con más mujeres en los puestos directivos obtienen mayores beneficios. Los números eran sorprendentes. Sin embargo, en este país se prefiere no promover a las mujeres y la desigualdad es manifiesta. Al buscar la estadística he encontrado un artículo relacionado:
Las empresas con más directivas tienen mejores resultados CARMEN MORÁN - Madrid - 21/02/2008 Las empresas con mayor número de mujeres en sus puestos de dirección obtienen mejores resultados económicos en general. En rentabilidad sobre recursos propios (ROE, en sus siglas inglesas) la diferencia entre las compañías con más mujeres en los cargos más altos respecto a las que menos tienen es de un 53%. Si se analizan los beneficios por ventas, esa brecha se acorta a un 42% y en cuanto al retorno sobre el capital invertido la cifra que distingue a unas de otras se eleva al 66%. El estudio lo ha efectuado la organización americana Catalyst sobre las 500 mayores empresas del mundo. Estos resultados no se explican sólo por la presencia de mujeres. Bastaría entonces con cambiar la composición de todas las compañías y los resultados económicos serían apabullantes. Es una cuestión de recuperar el talento que se queda fuera cuando las directivas son excluidas, su forma de pensar, de organizar, su modelo de dirigir. Es decir, sumar talentos. Así lo explicó ayer en Madrid la responsable de Catalyst en Europa, Eleanor Tabi Haller-Jorden, que participó en un congreso sobre calidad de vida y competitividad empresarial organizado por la Fundación Alares. Tabi añadió otro ingrediente que debe sumarse a la presencia de mujeres: un líder que tenga una fe ciega, dijo, en que ésta es la política correcta. "El talento no está asociado a ningún sexo y si hay problemas en contratar talento se perderá en productividad", dijo. "El 36% de la gente que rota en el empleo se va por el jefe", añadió. "Así que, los empresarios ya tienen los datos económicos, por tanto, deben integrar a las mujeres no por una cuestión de ética o de estética, sino por actuar de forma inteligente", dijo. Tabi aseguró que para cambiar los comportamientos excluyentes de las empresas hacia las mujeres hacen falta leyes, incentivos y sanciones, pero se necesita además un cambio de cultura. En los países nórdicos hemos comprobado que a pesar de sus buenos resultados paritarios, los estereotipos sobre las cualidades que tienen los hombres y las mujeres para dirigir empresas son incorrectos y no han variado. "Miramos muy de cerca lo que está ocurriendo en España con sus leyes de igualdad y también en los países nórdicos", dijo, pero advirtió que no basta con que el número de mujeres sea más alto, se requiere, además, calidad de vida en la empresa. Copiar los modelos masculinos de entrega ciega al trabajo en exclusiva no sirve, continuó. "Estuve en una empresa estadounidense con muchas mujeres y les felicité por ello. Me hicieron ver que aquellas que trabajaban allí no tenían vida personal fuera de la oficina, ni pareja, ni hijos... Ésa no es la cuestión", añadió la responsable en Europa de Catalyst, una organización sin ánimo de lucro que trabaja con más de 350 empresas multinacionales y planea expandir su actividad al sur de Europa. Tabi explicó además que el umbral para que el talento de las mujeres se desarrolle correctamente está en tres. Menos de ésas en un consejo de administración no resulta eficaz. "A los empresarios les está empujando el llamado fenómeno de la hija; cuando tienen una hija que ha tenido problemas con su empleo piensan en lo que ellos están haciendo en su empresa".
Y en otro artículo: "Noruega ha logrado un éxito sin precedentes en su plan de igualdad: el 80% de las empresas cuenta ya con un 40% de mujeres en sus consejos de administración"