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lunes, agosto 27, 2007

La victoria simbólica y efectiva de La Plaça del Ginjoler

Foto: I.N. Tejados, Cadaqués, 2007
Mi reserva y mi parte más pesimista no me dejó decirlo alto y claro en el primer momento y lo añado ahora. Hemos ganado. Es la demostración de que a veces, resistir y ser tenaz da resultados. Sé que es una pequeña batalla, pero simbólicamente es importante. Y yo no puedo evitar, aunque parezca ególatra, sentir que yo misma he conseguido algo importante. Sé perfectamente que sin los apoyos que he tenido y sobre todo sin Isabel Lacruz (su esfuerzo vecinal, su experiencia de funcionaria europea y su radicalismo afín al mío), nada de esto habría sido posible. Ni sin la conexión china de Vanessa Núñez. Sin el artículo de Vila-Matas. O el de Oriol Bohigas (y su hija Glòria, que me dio la idea in the first place). Y la ayuda de Borja Querol o de Xavier Argimon, sin las propuestas decisivas de Joan Bordas, o los informes de Javier Montalvo, J.M. Sánchez de Lorenzo-Cáceres o los artículos de Francesc Arroyo, A. Puigverd, Marta Carbó, I. Vilardevall, las radios y tvs otras. Sin la receptividad eficaz y generosa del programa de Josep Cuní. Sin la vigilancia de los botiguers del carrer Arimón (la Matalasseria, Iglú, la tienda de caramelos...) Sin el espíritu afín y lleno de ideas del librero de la calle Berlinès y sus amigos y cultivados clientes lectores. Sin las firmas y la colaboración de los vecinos, sin la iniciativa verde del restaurador de La Taula. Y la simpatía de tantos amigos del mundo de la cultura (Todó, Huerga, Rosa Regàs, Chelo Sastre, Lydia Oliva, Antoni Clapès, Enric Casassas, Carles Hac Mor , Anna Maio, Àngel Vilalta, Dante Bertini y tantos otros) y los bloggers y webs que se han hecho eco de la campaña o más bien la han hecho suya. Sin olvidar el reconocimiento agradecido y feliz de tantas ayudas, en mi mentalidad pequeña de figuerenca, no puedo evitar sentir, como la hormiga atómica, que yo elegí el azufaifo y luché por él y ahora tendremos una plaza. Ya sé que es casi una fantasía, pero cada uno se consuela como quiere.
También sé que no podemos bajar la guardia, porque han anunciado que pondrán "un equipament", y como no tienen costumbre de informarnos, tendremos que estar vigilantes por si acaso es de cemento, porque eso mataría al árbol. Y me gustaría recordar que incluso en una cosa tan pequeña como ésta, hemos tenido adversarios, no sólo las amenazas del principio, el desdén de la ex gerente del distrito y de la cap de llicències, sino también la furia sorprendente de alguno y los comentarios de todos aquellos que desaprueban que alguien se moleste en defender un árbol cuando hay tanto sufrimiento humano en la Tierra, como si una reivindicación negara a la otra, como si hubiera que renunciar al verde y dejar que talaran los árboles mientras la justicia no reine, como si ellos estuvieran en Darfur o recogieran a los indigentes de la calle o fuesen enfermeros en Irak, como si impedir que ganen siempre los intereses inmobiliarios excluyera todo lo demás. Cada uno hace lo que puede y yo seguiré utilizando mis pequeños espacios para protestar y escribir sobre muchas cosas que me parecen mal en este mundo, pero estoy muy contenta de haber conseguido que por una vez no les quiten esa sombra verde, ese oxígeno y esa esperanza a los vecinos.
Desde aquí, muchísimas gracias a todos los que han apoyado, colaborado o simpatizado, aunque espero darlas públicamente en la Festa del Ginjoler del 16 de septiembre.
Luego seguiré poniendo links y comentando otros temas de la Polis, ya que los periódicos de estos días son realmente negros y humeantes, pero tengo que traducir...