jueves, enero 10, 2008

Nuestro azufaifo ya sale en un libro

En la página 125 del libro de Celdoni Fonoll, Arbres dels nostres paisatges, publicado por Cossetània Edicions, aparece el azufaifo en una foto espléndida que mal reproduzco aquí, con el pie de foto:
El ginjoler del carrer Arimon de Barcelona, salvat per l'acció ferma del veïnat.
El poema de Celdoni Fonoll que ilustra la foto es:
En ser tenora,
el ginjoler refila
amb cor de gínjol.
(del libro Bones Herbes, Pòrtic, 2004)
Es un homenaje especial que le ha hecho el poeta a este azufaifo, ya que los demás árboles del libro son anónimos y el ginjoler del carrer Arimon se ve magnífico ahí retratado junto al poema. Fue el propio Celdoni quien me escribió sin conocerme preguntándome si era yo la Isabel Núñez del azufaifo, para decirme que lo había incluido en este libro de poemas de árboles. Yo, que me he convertido en dríade urbana sin darme cuenta, y que no puedo evitar mirar a los árboles en la calle como presencias amigas, a defender en un país que los ignora y desprecia, los usa para atar cables y porquerías, grabar nombres en el tronco y sacrificarlos con cualquier excusa, aunque según los expertos deberíamos adorarlos y protegerlos como oro en paño, voy a poner ese libro cerca del sofá para ir leyendo esos poemas, acompañados de propiedades de esos árboles, sabiduría popular y retratos visuales.
En cuanto al azufaifo en sí, ahí sigue en pie, ahora desnudo e invernal, sobre su jardín verde sembrado de la basura que le tiran constructores y amigos del cemento o vándalos en general. Si nos dejaran entrar con la escoba...

4 comentarios:

frikosal dijo...

Felicidades.
En efecto, la foto está muy lograda. Pero no está hecha desde la calle, ¿no?. Si no recuerdo mal, desde la calle y con las vallas no se podía sacar favorecido.

zbelnu dijo...

Gracias, Frks!
Yo creo que debió de hacerla cuando se podía entrar, había una valla que era fácil de mover y una puerta y las tvs filmaban dentro...

civisliberum dijo...

Precioso poema de Celdoni Fonoll.
Con el paso del tiempo el querido ginjoler del carrer Arimon va cobrando nueva vida. De ser un arbol a punto de ser talado para construir una fea casa en su lugar, va adquiriendo cierto misticismo, representa una sensación agradable para mucha gente, se está convirtiendo en el arbol más famoso de BCN, en un referente de un barrio con pocos referentes.

zbelnu dijo...

No sé si es tan famoso, pero me comentaron que en la reunión pre- pleno en la que se presentaba su catalogación, todo el mundo en el ayuntamiento sabía del ginjoler...
Y sí, yo creo que para alguna gente del barrio es una especie de orgullo, algo que les une, se paran a leer los carteles, a mirarlo, les oigo contárselo unos a otros, los niños han hecho dibujos...
Luego están los constructores y familia, claro, esos son los que le tiran basura. O esos muertos en vida que preferían ruido, obra y edificio sin árboles para tener el parking a menos metros de casa