domingo, diciembre 28, 2008

En La Vanguardia

Me alegro de haber contribuido a que saliera este artículo. Un día de estos saldrá algo en El País. Ojalá estas gestiones y las hechas por vía diplomática, además de la campaña de Acción Urgente de Amnistía Internacional ayuden a liberarle.
Irán se queda sin noticias de Hoder, líder bloguero La desaparición de Hoder coincide con el cierre del centro pro derechos humanos de Ebadi Ahmadineyad aumenta la presión sobre los críticos XAVIER MAS DE XAXÀS Barcelona Hasta pocos días antes de su misteriosa desaparición en Teherán, Husein Derajshan, alias Hoder, era el típico bloguero convencido de que internet abría un espacio para el activismo social y político. En la blogosfera iraní no había nadie más popular. Sus comentarios, leídos por más de 20.000 personas cada día, eran duros con el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad. A su alrededor crecía una comunidad partidaria de un Irán laico, democrático, igualitario y sin enemigos, ni siquiera Israel. Derajshan tiene 33 años y la agencia Fahan News, vinculada a los servicios de inteligencia, afirmó el 17 de noviembre que había sido detenido y acusado de espiar para Israel, lo que equivale a la pena de muerte. Ese mismo día, Irna, la agencia oficial, distribuyó una entrevista con Husein D, un supuesto periodista reformista que renegaba de su pasado y atacaba a sus compañeros. La desaparición de Derajshan coincide con el cierre, el pasado domingo en Teherán, del centro pro derechos humanos de Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz en el 2003. La UE ha exigido su reapertura y ella ha prometido seguir dando batalla. Pesea que la libertad de expresión está más asentada en Irán que en otros países islámicos, la restricción de los derecho civiles va en aumento. Decenas de profesores universitarios han sido expulsados y a los alumnos se les intimida. Aun así, el pasado día 12 varios estudiantes quemaron retratos de Ahmadineyad, coincidiendo con su visita a laUniversidad Amir Kabir. Este clima de persecución es el mismo que hace ocho años convenció a Derajshan de irse a Toronto. El régimen había cerrado casi todos los medios reformistas y desde Canadá esperaba mantener vivo su espíritu. En noviembre del 2001 arrancó el blog Hoder.com, donde incluyó instrucciones en farsi para la creación de blogs, que fueron seguidas por decenas de miles de iraníes. A sus lectores los animaba a lograr el cambio social y político. Creía que estaba al alcance y ponía el ejemplo de la revolución sexual que vivía el país. “La virginidad pierde importancia”, manifestó en una nota. “El sexo antes del matrimonio es muy común. Los padres lo toleran”. Hasta los homosexuales pueden conseguir pareja en Teherán en pocos minutos si saben dónde buscar. En enero del 2006 Derajshan visitó Israel con su pasaporte canadiense, pues este es un viaje prohibido a los iraníes. Su intención era establecer un puente entre los dos países. Paseó por las calles de Tel Aviv con una camiseta azul y el lema “I love Tehran” y dio entrevistas proponiendo encuentros entre las sociedades de ambas naciones. Para entonces la policía filtraba parte de sus aportaciones a sitios como Facebook, Flickr, Twitter y YouTube. Aunque los blogs son muy populares en Irán (hay más de 800.000), las autoridades censuran los contenidos que vienen de fuera. El acceso a más de cinco millones de webs está bloqueado. La fiscalía general opina que internet “inflige un daño social, político, económico y moral que es preocupante”. Esta opinión no impide, sin embargo, que haya 21 millones de internautas. Derajshan explotaba estas contradicciones para explicar su punto de vista, lleno de grises. Retratos como el de Marjane Satrapi en el cómic Persépolis no le parecían adecuados. Creía que reforzaban la idea simplista de un Estado odiado (Irán) frente a otro de gente fantástica (EE.UU.).
Por otra parte, las navidades son negras, la ofensiva brutal del gobierno Israel contra Gaza sólo puede llevar a una guerra ciega y de consecuencias imprevisibles. Afganistán es otro lugar donde se demuestran las consecuencias del mal hacer de Occidente. Hace años que vivimos así, con la impotencia de ver que se hace todo lo equivocado y todos tenemos que pagar las consecuencias de un mundo oscuro, violento y sufriente. Nuestro gobierno contribuye, vendiendo armas por doquier y repartiendo sus tropas por lugares donde no son bienvenidas. En Afganistán, en lugar de haber apoyado movimientos democratizadores y ayudar a las mujeres, pusieron un rey corrupto (que sólo cuida sus magníficos ropajes), dejaron que las mujeres siguieran sojuzgadas y que el opio y los señores de la guerra siguieran mandando. Eso sí, llenando el país de tropas. El dinero que gastamos en esos soldados que se arriesgan allí inútilmente podría haber servido para construir algo, un país más justo y avanzado. Con la misma impotencia con que vemos cortar los árboles en nuestro país, acelerando su desertización, y vemos cómo se abandona la educación, creando más y más semianalfabetos sin futuro, cómo se prima la mercantilización, no se contienen los precios, se desmantela la universidad como lugar de conocimiento y saber, se ayuda a las instituciones financieras que siguen repartiendo beneficios, se plantea la flexibilización del mercado laboral (cuando habría que luchar con uñas y dientes por mantener el Estado del bienestar, como me decía ayer un economista), con esa misma impotencia hemos visto como una política falsamente antirretorista y amparada en un falso pretexto de seguridad, convertían el mundo en un lugar cada vez más inseguro y terrible, donde todos somos tratados como sospechosos y humillados y vigilados sin escrúpulos en nuestros desplazamientos y comunicaciones mientras que se permite el tráfico de plutonio en los aviones, de armas en los mismos aviones (resulta irónico que no podamos llevar cortauñas y que nos hagan quitarnos los zapatos mientras que otros llevan a diario armamento pesado a África, por ejemplo, sin problema, o plutonio a Londres, y atraviesen esos aeropuertos tan vigilados), y donde todos podemos cada vez más saltar por los aires por el odio que creamos con esa violencia de Estado. Ese ataque del gobierno israelí contra Gaza nos afecta a todos, y generará cientos de terroristas suicidas en el mundo musulmán. Ahmadineyad tampoco es ninguna caualidad. Así son las cosas.

2 comentarios:

el objeto a dijo...

Estupenda esa página en la Vanguardia, a ver cuándo sale en el País tal y como me avanzaste, y seguramente todo gracias a ti y a esa energía que tienes para los demás, para el mundo que te rodea, para esa justicia que buscas fuera como reflejo de lo que bulle por dentro,

el ataque de Israel de hace dos días me parece del todo inaceptable, una provocación insostenible. Como dices nos afecta a todos, y cada vez hace más difícil cualquier reconstrucción... dónde quedó la capacidad de pensamiento?

zbelnu dijo...

Gracias doblemente! Ahora me decía V.O. (otro V!) que lo del azufaifo era la prueba que podía conseguir cualquier cosa y yo le decía: Cualquier cosa que no suponga un beneficio para mí! Porque me resulta dificilísimo lograr todo lo que necesito y en cambio... Per tú lo explicas mejor. De todas formas hace ilusión contribuir a corregir un poco simbólicamente lo injusto, aunque para algunos mis pequeños logros sean nimios e inútiles, para mí no lo son.
Ojalá H. logre salir de ahí pronto safe & sound!