miércoles, julio 06, 2011

En El Periódico, nuestro azufaifo

L'excèntric ginjoler, al fons, amenaçat per les obres al cor de Sant Gervasi. EDWIN WINKELS

A PIE DE CALLE

La lucha desigual del viejo azufaifo

Miércoles, 6 de julio del 2011

Edwin Winkels. Periodista

Azufaifo. Poco gente habrá escuchado este nombre. Azufaifo. Suena tan bien como su preciosa denominación biológica: Zizyphus jujuba. Más conocido es su nombre en catalán: ginjoler, que tiene también una versión castellana: jinjolero. Incluso hay un refrán en catalán cuando a un niño espabilado se le compara con su fruto pequeñito, sabroso, vitamínico y juguetón: més eixerit que un ginjol. Pero los jínjoles o azufaifos que a finales de verano empezarán a caer de este gran árbol arrinconado en la calle de Arimon, en pleno corazón de Sant Gervasi de Cassoles, comienzan a tener un sabor amargo. Puede ser su último verano, después de haber permanecido entre 150 y 200 años -su edad calculada por biólogos- en este cruce de calles estrechas y demasiadas transitadas por coches.

Hace cuatro años, en la primavera del 2007, los vecinos defensores de uno de los poquísimos oasis verdes en esta zona alta, un oasis minúsculo y semiabandonado con también dos naranjos y un olivo, creían haber salvado su azufaifo de una muerte anunciada al lograr su catalogación. «Antes había una casita, y esto era el jardín. Desde que la derribaran en el 2007, el sitio estaba vallado pero no se hacía ninguna obra. El árbol estaba bien así», me cuentan Isabel Lacruz y la escritora Isabel Núñez, dos de las férreas defensoras de un árbol que, por su escasez, es casi un monumento en Barcelona, en toda Catalunya incluso.

Partirle las raíces

3 Según el experto Xavier Argimon, en la ciudad solo hay dos de este tamaño -el de Sant Gervasi mide unos 12 metros-: el otro está campando a sus anchas en los jardines Joan Maragall en Montjuïc. En el 2002 plantaron un jinjolero pequeñito en la reformada plaza de Joaquim Xirau, al lado de la Rambla, pero en su maceta el pobre apenas ha crecido. Y en Catalunya solo consta un azufaifo más, el ginjoler de Can Mató en Regencós (Baix Empordà). Nada más.

Ahora, estos vecinos de Sant Gervasi alertan de que dentro de año y medio esta preciosidad en pleno barrio habrá muerto si siguen las obras municipales que se ejecutan al lado. Donde había la casita, se levantará un pequeño centro social. Pero como está previsto un subterráneo, se partirán por completo las raíces del azufaifo, que por bicentenarias y fuertes se extienden más de 50 metros más allá, hacia la también por obras castigada plaza de Folguera, donde desaparecieron ya los almeces.

Se llevaron un buen susto cuando vieron aparecer la maquinaria la semana pasada. Tras verse este martes al mediodía debajo del árbol, los vecinos presentan un escrito al ayuntamiento en el que piden una moratoria y nuevos estudios. «¿Por qué no han querido hacer aquí un pequeño espacio verde, que casi no tenemos?», se preguntan las dos Isabel, que ya saben más del azufaifo que el técnico de Parques y Jardines que en su informe solo mencionó un ordinario serbal común y omitió el jinjolero excepcional. Encima confundió los naranjos con limoneros.