miércoles, noviembre 05, 2008

(Norte) América

Foto: I.N., Pino piñonero, Pinus pinea, Collserola, 2008 (árbol identificado por gentileza de Black Adder)
En primer lugar, he sentido alivio de que no haya ganado el horrible tándem McCain-Palin. Aunque todo sea un teatro para distraernos del hecho de que el statu quo no cambiará, de que los pobres serán cada vez más pobres, las clases medias irán disminuyendo su poder adquisitivo y las grandes fortunas crecerán, y los fabricantes de armas y los laboratorios y los alimentos transgénicos y la comida basura seguirán imponiéndose sobre nosotros, inventando enfermedades para vender sus fármacos, maquillando los estudios para ocultar sus perjuicios, creando deliberadamente efectos secundarios que fomentan el consumo de medicamentos, etc., etc., no podemos negar la fuerza de lo simbólico.
El hecho de que un afroamericano llegue a ser presidente de Estados Unidos, donde el racismo y la lucha por los derechos civiles ha sido históricamente tan dramática e importante no puede desdeñarse. Y es inevitable sentir cierta emoción al ver a la gente celebrándolo en las calles de Harlem o de Chicago, escuchando la parte del discurso de Obama que nos gustaría que fuese verdad: This is the genius of America, that America can change... (cito de memoria) that the strenght of America doesn't come from the arms but from ideals and democracy..."
La otra parte, esa mano tendida a McCain y esa aproximación parece una coartada para no cumplir sus promesas de cambio. Y aun así, sabemos que Obama ni siquiera se ha posicionado contra la energía nuclear, contra la pena de muerte, contra la ley de posesión de armas... Y sabemos que quienes le financian son los mismos de siempre. Y que Obama no ha abordado siquiera en su campaña la necesidad de un cambio económico y social, de políticas sociales para corregir las desigualdades...
Por tanto, la esperanza de cambio es muy pequeña, y pese a todo, ahí está, y también, la visión de toda esa gente en la calle obliga a pensar en la fuerza potencial de lo que en inglés significa el pueblo (término que ya suena a manipulación) y la gente en una misma palabra, y es eso lo que conmueve, pensar que podríamos exigir a los políticos, que podríamos rebelarnos, que podríamos cambiar las cosas... aunque sea prácticamente imposible, no está mal recordar ese hecho simple de la fuerza numérica de todos los que no representamos intereses de grandes corporaciones, ni lobbies, ni grandes fortunas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Isabel,
És un pi pinyer (Pinus pinea).
Ja és vellet, per damunt de 150 anys, a ull. Si més no d'abans de la Primera República...qué curiós oi? i qualsevol dia el poden tallar per fer-hi un centre de recepció del Parc o qualsevol parida.
Black Adder

zbelnu dijo...

Gràcies, Black Adder! Ara mateix ho posaré al peu de foto, de part teva...
I efectivament, aquí, si escoltessis com els arquitectes parlen dels arbres, com si fossin cadires, diuen: traiem els plàtans i palmeres de la diagonal i ja hi posarem uns altres...

Anónimo dijo...

Doncs, sí. Llegint el teu comentari més l'intercanv de mails em sembla que ens fa compartir una comunitat que sabem més per vells que per savis. I m'agradaria equivocar-me. Obama s'ha pronunciat poc sobre els temes que enumeres i da'ltres. Llegia per exemple que en cap moment han aprofitat per discutir a fons sobr els conflcites com Irak i Agfanistan. I sobre Àfrica?
Joan C

civisliberum dijo...

Hola Isabel,
Estoy en New York, lo de ayer fu;e increible, tanto el Rokefeller Center como Times Square explotaba por la victoria de Obama, la gente joven esta muy esperanzada despues de 8 anos nefastos.
Hoy por TV he oido algunas declaraciones de Republicanos notables quejando de que ya no es su norteamerica, que es la de los latinos, asiaticos y negros. Una lastima.
Aunque como dices en el futuro habra decepciones seguras, dejanos disfrutar de la esperanza mientras se dure.

zbelnu dijo...

Sí, comprendo tu alegría, Civislib, incluso mi amiga neoyorquina Linda, que votó a Obama sólo para oponerse a McCain, estaba contagiada de la emoción, aunque mistrustful, y es que una cosa es la celebración demócrata y afroamericana de las calles y otra la política real o las posibilidades reales de cambio.

frikosal dijo...

"no podemos negar la fuerza de lo simbólico"

Hay un cínico dentro de mi que dice que es todo una patraña, como siempre, pero hoy no deberíamos negar la fuerza de lo simbólico. Siempre pensamos que cuando una parte significativa de los electores votaran, elegirían a otra clase de presidente. Ahora ya han votado, alegrémonos pues.

Que suerte CivilS vivirlo desde allí.

Anónimo dijo...

Vaya... creo reconocer a mi lover-tree de Can Borni... la foto es estupenda! La primera vez que lo ví me enamoré de él. Un día, la primavera pasada, sentí la necesidad de abrazarlo. Como hacía buen tiempo, subí en vespa por la Rabassada -en moto el trayecto se hace mucho más largo y el sol no calienta tanto. Unos 300 m antes de llegar al cruce de arriba me encontré un embotellamiento de coches, la policía les hacía dar la vuelta porque había una competición de ciclismo. Dejé la vespa tirada en la cuneta y seguí caminando -a pata la cuesta era mucho más empinada y la carretera más larga. Por fin llegué hasta el parking del camino a Can Borni, atestado de camiones de televisión, coches y bibicletas de aficionados y mucho público expectante. Conseguí atravesar toda esa barrera humana y mecánica, por suerte el camino estaba despejado. Allí apreté un poco el paso, deseosa de abrazar a mi árbol después de tantos obstáculos. Pero al llegar a la verja del vivero, estaba cerrado!!! Comprobé varias veces el horario impreso en una placa y sí, debería estar abierto, pero estaba cerrado. No me dí por vencida y empecé a buscar algún sitio donde no resultara tan difícil saltar la valla. Encontré uno, y ya estaba trepando cuando sonó mi móvil. Volví a bajar lo poco trepado y contesté, algo contrariada. Pero era mi lover-boy. Le expliqué que estaba a punto de abrazar a un árbol y me pidió que descendiera para abrazarle a él. Así que ese día me quedé sin árbol!
Pati

zbelnu dijo...

Caramba, qué urgencia amorosa! suerte que el pino piñonero sigue ahí, esperando tus abrazos en can Borni...