martes, mayo 15, 2007

Ayer y hoy

Foto: Andrea Resmini, Gaviota, Cadaqués
En El País, tres noticias que sumadas, dan el resultado de lo que este país: estamos a la cola de Europa en implantación de nuevas tecnologías (En el furgón de cola tecnológico), a la cola de Europa en educación (es decir, ganamos en porcentaje de abandono escolar, superando países como Grecia; Los expertos piden más esfuerzo para reducir el abandono escolar ), pero eso sí, compramos misiles Tomahawk y sobre todo, nos plegamos servilmente a las exigencias de un vendedor abusivo, Estados Unidos, cuyo permiso necesitará España para utilizar esos misiles.
Esa actitud servil es la misma que desaconsejaba hace años Fernando Morán, con el argumento de que ser servil sólo sirve para lograr el desdén y el olvido de esos gobernantes, acostumbrados al vasallaje, que sólo recuerdan y consideran a quienes se opongan a ellos.
¡Y eso que gobierna el PSOE! Con el PP tendríamos además esa cultura franquista que nos quebrantaba la salud y un descaro mayor en la política liberal. Es decir, desaparecerían las insuficientes correcciones que este gobierno hace contra la destrucción total del paisaje y el medio ambiente, el abismo cada vez más grande entre grandes fortunas y el resto, la violencia contra las mujeres, y tantas otras cosas.
En otro orden de cosas, voy a decirlo aquí. Por primera vez desde que hay democracia y contra mi naturaleza, he decidido meditadamente no votar al menos malo, que es lo que venía haciendo siempre, para evitar que gane el peor, sino que voy a votar en blanco en las elecciones municipales.
Los artículos de Vicenç Navarro me convencen de que el Tripartit toma algunas medidas sociales y educativas importantes en la Generalitat (siempre las correcciones a 26 años de política derechista pura y dura), pero de momento, es difícil que nadie me convenza de que puedo votar a esta gente responsable del deterioro de mi ciudad, del todo vale en materia de derribo y construcción, del laissez faire en ruidos y estruendos y polución a las obras y el tráfico, incluso a los vehículos de servicios municipales, de la ausencia total de respeto por la identidad histórica y arquitectónica de la ciudad, borrando las huellas de conflictos y de historia, convirtiendo la ciudad en parque temático, regalándosela a la industria hostelera y al turismo más barato. Mi casa sigue rodeada de obras y destrucción, de ruido y polvo peores que los del Cid, sobre todo porque caen las torrecillas y sus jardines para levantar más y más fealdad que nadie necesita. En cuanto a las declaraciones de la campaña, son de vergüenza ajena. Y respecto a los que, engañados por el sentido común aparente del candidato, olvidan el partido que le aúpa (que nos metió en el hoyo educativo, social y medioambiental de donde no salimos) y van a votar a Trias, aún más equivocados están que los que crean en la Mayol. Atrás quedaron los tiempos de Vintró y Ribó, a quienes yo votaba y que hacían algo por defender otros intereses al margen del gran capital. La foto es sólo un contrapeso, para equilibrar la fealdad de la que hablo.