jueves, febrero 01, 2007

Apagón y cambio climático

En La Vanguardia de hoy, en la sección de Cartas al director: Apaga la luz y vámonos Soy profesor y también un montañero. Hoy, jueves, a las 19.55 horas, apagaré todas las luces de mi casa, como harán, seguramente, muchas personas en toda Europa. Lo haré para dar un toque de atención a quienes mueven los hilos, con vistas a que algún día se den cuenta de las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, no nos engañemos. Nuestro esfuerzo no va a solucionar nada. El daño ya está hecho. Es irreversible. Sólo podemos evitar que la situación sea aún peor, si cabe. Como alpinista, he sido testigo del retroceso de los glaciares pirenaicos en los últimos treinta años. Prácticamente han desaparecido. He visto como se han ido construyendo pistas de esquí, urbanizaciones, carreteras, apartamentos, complejos turísticos donde hace años había bosques, prados y un sinfín de especies animales. En estos momentos resulta difícil encontrar un solo lugar sin remontadores mecánicos. Un valle sin apartamentos o una ladera sin terrazas. Espacios soleados junto a la nieve para que los pijos tomen el sol en invierno y lleguen bien bronceados al apartamento que tienen en la playa cuando se acerca la temporada estival. Cemento, hormigón y campos de golf donde escasea el agua. A esto lo llaman progreso. Pero yo creo que lo que entendemos por progreso lleva implícita nuestra destrucción. Soy sólo un profesor, soy también un montañero, tengo dos hijos y tengo miedo. HÉCTOR MUÑOZ ANAYA, L´Hospitalet de Llobregat