domingo, febrero 11, 2007

más allá de las noticias de siempre

Foto: Manuel Sendón, Casas doentes Aunque el enfoque sea tal vez algo sentimental, hay un reportaje hoy en El País que es una excepción, el indicio de algo que podría estar cambiando Dos mujeres contra el odio "La madre del etarra De Juana fue cuidada antes de morir por la viuda de un comandante del Ejército asesinado por ETA". En este país, que renunció a la reflexión hace setenta años y aún no ha recuperado plenamente el hábito, la prensa no suele ir más allá de las puras noticias elegidas y nadie nos cuenta ni piensa por ejemplo quiénes son los etarras, cómo llegaron allí, quienes son sus familiares, quiénes les apoyan y por qué. Julio Medem intentó hacerlo en la pelota vasca hablar con distintos vascos, de todas las orientaciones, en una película necesaria y bien hecha, que deberían poner en las escuelas, y se le echaron encima. Hace años en un avión volviendo de Londres leí, en el dominical de The Independent- , una historia sobre lo que leían los presos del IRA en las cárceles británicas. Una investigación sobre los libros tomados en préstamo en esas bibliotecas demostraba cómo habían pasado del marxismo y el activismo al ecologismo y finalmente a la novela, mientras en el mundo caía el muro de Berlín y luego se acercaba la negociación y la paz. Me gustó la reflexión y me preguntaba por qué aquí nadie lo hace. Por qué nadie habla con "la otra parte", por qué no se escucha, para entender, para reconciliar, a los que apoyan a los presos de ETA, a los votantes de Batasuna o del Partido de las Tierras Vascas. Para saber qué piensan, por qué están ahí. Porque si los terroristas son un puñado de locos asesinos y enfermos, hay que reconocer que una gran parte de la sociedad vasca aún tiene muchas reservas para condenarles, y esa gran parte de la población tendrá que reconciliarse con la otra mitad para convivir, aunque sea en parte. Y habrá que recuperarles para ese proceso. A menos que uno quiera, como los del PP, que esa guerra no acabe nunca. En es artículo de El País se cuenta que De Juana Chaos era hijo de franquistas y nieto de militar, y que su hermana Altamira se casó con el hijo de una víctima de ETA. Aunque sea una historia personal, y bien extraña, también es en cierta manera la historia del País Vasco.