martes, septiembre 25, 2007

La fiesta del azufaifo

Foto: I.N., Orilla del Danubio en Cortanovci ("los árboles crecen del agua"), Serbia, 2007
Ha pasado mucho tiempo, para mí una eternidad. Intenté escribir una síntesis antes de irme, pero estaba agotada. ¿Cómo reconstruir ahora la fiesta? Creo que fue un éxito. Todos brillaron, cada uno a su manera: Dante Bertini abriendo con su gracia sutil, Enric Casassas muy inspirado y compenetrado con Gasull, el dúo Vilallonga con Paulina Fariza y el joven Iannis Obiols de voz clara, Lluís Maria Todó con su homenaje irónico y cálido, Clapès no sólo con su lectura precisa, también con su presencia y ayuda, Dolors Udina y Esther Zarraluki leyendo a otros poetas con voces sugerentes, las citas a Joaquim Folguera, que protegió la fiesta con su espíritu, todos los poetas, con su diversidad de tonos y escritos: Francesc Parcerisas, Mireia Mur, Cinta Massip, Josep Pedrals (al que le pedimos doblete en un momento de impasse), Victor Sunyol, Francesc Gelonch, Jordi Valls, Ester Xargay, que cantó unas corrandas, y el músico Xavi Lozano, que tocó un tiple hecho con madera de azufaifo... Y todos los que trajeron sus textos con humor, genio poético y pasión, y también los que los mandaron, como Hac Mor o Dolors Miquel o Joaquim Carbó... Las intervenciones necesarias de algunos de los protagonistas más decisivos, como Ninca Lacruz, pero también Borja Querol... Y la asistencia de muchos amigos y participantes y vecinos y gente que se acercó después a felicitarnos, algunos con frases emocionantes...
La crónica de El País recogió algunos momentos memorables y olvidó otros (convirtió a Elena Vilallonga y Paulina Fariza en "Paulina Vilallonga", y a mí me clasificó como traductora, que lo soy, pero mi relación con ese árbol se ha basado más en mi escritura que en ninguna traducción, y casi todos los que han escrito sobre el tema me citan, con o sin nombre). Pero lo importante es que saliera.
También Dolors Udina habló de nuestra fiesta en el Avui. Y tal vez me haya perdido alguna otra crónica, porque me fui a la mañana siguiente a Serbia... Y el blogger Frikosal muestra tres fotos del evento, en blanco y negro (yo quería una prueba de que estuve allí, pero no salgo... ¿quizás lo soñé?). Y otro distinguido blogger me dedicó un pequeño homenaje que me llegó mientras estaba en Serbia.
Hubo un momento, al final de la Festa del Ginjoler en que yo hablaba con alguien en el escenario, tras acabar mi pequeña intervención de cierre, y ese alguien me dijo: "Oye, te están aplaudiendo a ti..." Y miré frente a mí y vi que la gente aplaudía, en efecto, y sentí un arrebato de pudor, porque no aplaudían ningún texto, sino mi iniciativa o mi obcecación con el árbol y me fui deprisa, porque yo no habría logrado nada si no me hubieran apoyado muchos otros...
Y aquí copio el texto que leí, que algunos me han pedido... (No incluyo la breve introducción de agradecimientos y quejas, que hice en catalán...)
Mi historia del azufaifo
Hace años que vivo en esta calle y antes en la calle Pujol y siempre me había gustado este árbol desmadejado y generoso que cruzaba el cielo de Arimón, con esa extraña humildad mayestática de algunos árboles, que daba sombra a la calle y sembraba la acera de flores diminutas en primavera y de frutos pegajosos en otoño. Pero fue culpa de mi prima, la sinóloga y lacaniana Vanessa, que un día me dijo: “Siempre que paso por tu calle me acuerdo de Pekín, por el azufaifo…”
Ella no sabía que las azufaifas eran parte de mi infancia, que a los 4 años, en el colegio de Figueres, saltábamos una tapia y entrábamos en un huerto encalado, inundado de sol, y comíamos esa especie de rústicas y gordas cerezas sin nombre, y una vez debí de darme un atracón, porque al llegar a casa me dolió la barriga, y mi tía Rottenmeyer, antes de encerrarme en el cuarto de la caldera, me dijo: “¡Esto te pasa por comer azufaifas!”¡Azufaifas! La sonoridad árabe de la palabra se me quedó grabada, pero el mandato de mi tía debió de ser más fuerte porque nunca más volví a saber de ese fruto, y aunque recordaba el sabor dulce y algo tosco y a veces había pensado vagamente en buscarlo por los mercados, nunca lo hice. Así que viví media vida al lado de un azufaifo, admirándolo sin saberlo… Igual que antes había veraneado en Roses, junto a la Riera dels Ginjolers…
Pero cuando Vanessa y yo fuimos a verlo juntas, la casa tenía un letrero que decía: Deconstrucciones Démeter. ¿Acaso los derribos se habían vuelto derridianos? ¿Y cómo podía Démeter, diosa de la agricultura, sembrar cemento? O Supportis, la constructora, ¿a quién apoyaba? Pero esos nombres sólo eran parte de la Cultura de las Mentiras. Y llegaron los obreros y empezaron a malgastar su energía derribando la casa y vimos caer las persianas verdes, las molduras y el porche en sombra que habían estado siempre allí.
En unos meses habían tirado tantas casas, todo el patio de manzana estaba lleno de grúas y en vez de las visitas de los pájaros, sólo teníamos, tenemos, ruido y polvo, y en vez de los jardines abandonados e intrincados de la Bella Durmiente, sólo cemento y una plaga de fealdad que se extiende como metástasis por este pobre barrio, que antes era verde y fresco y decimonónico y ahora es mediocre, polvoriento, ruidoso y feo.
Yo lo escribí en el blog. Y entonces apareció Ninca Lacruz, y me ofreció su ayuda “pour faire le trottoir”, como decía ella, recoger firmas de vecinos, y usar su experiencia jurídica europea para reclamar. Descubrimos que no era un árbol cualquiera, que podía ser bicentenario y que en toda Europa no había documentado otro tan grande. Una especie que los árabes trajeron de China, donde hay zonas con clima mediterráneo, y que sirvió para construir barcos, pero también instrumentos musicales. Més eixerit que un gínjol…
Un día me llamó Pau Orriols, un luthier de Vilanova que fabrica tenoras y oboes antiguos con madera de ginjoler y vino a coger tierra de nuestro árbol para la festa major d’Esplugues. Él y su mujer me contaron que el azufaifo es el árbol del confín, donde Mahoma tuvo la revelación, y que según el Corán, más allá del azufaifo sólo está dios. Y que es el árbol del amor en Persia, y que en Italia, cuando uno se enamora y se queda atontolinado, dicen que ha bebido il brodo delle gíuggiole. Él me dio una peonza de madera de azufaifo que siempre llevo encima y planeó una excursión en octubre a la Festa delle Giúggiole de Arqua Petrarca. Y en plena crisis de insomnio, supe que la medicina china usa las azufaifas para dormir.
En el distrito, las autoridades nos trataron con desprecio y sonrisas desdeñosas, a pesar de las mil firmas. ¿Es que no sabéis que la Constitución protege la propiedad privada? No tenéis nada que hacer… Nos fuimos de allí rabiosas y radicalizadas.
Se unió el librero de la calle Berlinès, y Borja Querol, un abogado amigo suyo preocupado por el patrimonio, y un ingeniero técnico agrícola, Xavier Argimon, y nuestros vecinos Lluís Maria Todó e Isaïes Fanlo, y yo empecé a escribir y a sembrarlo todo de emails. Escribí a Enrique Vila-Matas, que había vivido en esta calle, creyendo que no me haría caso. Pero él estaba contemplando consternado cómo talaban una palmera frente a su casa, y su hermana acababa de llamarle desconsolada porque arrancaban unos cedros frente a su estudio de caligrafía china. Así que escribió una de sus crónicas y la tituló El fin de Barcelona.
Llamamos a Parcs i Jardins y empecé a mandarle las entradas del blog del azufaifo a Imma Mayol. Y llamé a Francesc Arroyo de El País, que se puso a investigar, y empecé a darles la lata a los de La Vanguardia, y escribí a Antoni Puigverd, y vinieron los del Avui. Imma Mayol contestó que trasplantarían el árbol, y le presentamos tres informes de expertos explicando que este árbol no sobreviviría al trasplante, y si sobrevivía, habría que podarlo tanto para sacarlo de esta calle que nunca más tendría la forma que ahora tiene.
Mientras duró el derribo, los botiguers de la calle Arimón se pusieron a vigilar y avisaban a la Guàrdia Urbana o nos llamaban cada vez que corría peligro el árbol. Alguien les habría dicho a los obreros que queríamos quitarles el puesto porque se oponían con fiereza, nos decían que el árbol estaba ya muerto, nos miraban con furia al pasar y a veces con gritos amenazadores. Yo tuve también una torpe llamada de amenazas, una voz metálica que pronunció mi nombre y dijo que si quería seguir andando tranquila por la calle me olvidase del árbol. “En mi país estarías muerta”, bromeó un amigo colombiano.
Y vinieron las cámaras de Josep Cuní, de TV3, nos filmaron al pie del azufaifo y a partir de entonces todo cambió. Los funcionarios del distrito ya no nos trataban con desdén. Y empezaron a venir todas las televisiones y radios. Y cada vez que bajábamos a filmar o grabar, se acercaba algún espontáneo loco necesitado de expresión, para vociferar que era una estupidez defender árboles y que no había derecho…
Por la calle, nos abordaban. “Vostè és la de l’arbre? L’he vist a la tele”, dijo una señora, y me contó que había intentado comprar la casa del azufaifo muchos años atrás. Unos vecinos veteranos nos trajeron fotos antiguas del barrio. Todos nos contaban historias. Que en la plaza del Camp había un cabrero, que el jardín del azufaifo llegaba hasta Mitre, que la calle Muntaner se llamaba Garriga y era tan estrecha que cuando pasaba el tranvía había que pegarse a la pared… Y se unieron voluntarios. Y Francesc del restaurante La Taula se le ocurrió comprar tela verde y repartirla… Y Vincenç y Gemma de la Matalasseria nos hacían las fotocopias, y Maribel y Ricardo en la peletería, además de vigilar el árbol, móvil y perro en ristre, recogían firmas, como también Carme y Helena el estanco y en las tiendas dietéticas y en la librería psicoanalítica y en la tienda de fotos… Todos colgaron nuestros carteles y comunicados. Y la gente se para a leerlos y a hablar del azufaifo. Y un músico le compuso una pieza. Y los constructores del barrio nos interpelan a gritos y echan bolsas de basura al pie del árbol.
Fue el jardinero Joan Bordas quien sugirió que la propuesta de que el constructor modificara el proyecto y dejara una esquinita al árbol era la “solución española”, pero que la “solución europea” consistía en expropiar todo el terreno y hacer la Placeta del ginjoler… Él nos contó que el azufaifo era el árbol más sostenible, resistente a la sequía del cambio climático, porque extiende sus raíces por las profundidades, buscando agua. Gracias a él y a Xavier Argimon, y también a Javier Montalvo y a José Manuel Sánchez Cáceres-Lorenzo, hasta yo he aprendido algo de árboles.
En un momento de impasse, llamé a Oriol Bohigas, aconsejada por su hija Glòria, y él escribió un artículo en El Periódico pidiendo La Placeta del Ginjoler.
Luego apareció otra vecina ilustre, Aurora Altisent, que tiene en su jardín un pequeño azufaifo con frutos enormes, y que ha hecho el retrato de nuestro árbol. Fue ella la que me llamó a Ibiza en agosto para decirme que nos iban a dar la plaza. Y Chelo Sastre también ofreció su ayuda, y la grafista Júlia Solans se ofreció a montar el cartel.
Y la gente empezó a venir en peregrinación a ver nuestro azufaifo. Una noche, al salir de casa, un chico me llamó desde una ventana: “¡La mujer del árbol!”, me dijo, “¡espera!”. La verdad es que cuando vuelvo a casa por las noches, miro el ginjoler inmenso y expandiéndose, como si supiera que le estamos defendiendo, y respiro de otra manera.
Todo esto ha sido una locura que me ha impedido trabajar y que ha agravado mis problemas crónicos de financiación. Me ha valido la desaprobación de alguna gente que considera una frivolidad defender un árbol cuando hay tanto sufrimiento en el mundo. Cómo si una cosa excluyera la otra o sólo pudiéramos atender a la más prioritaria. Como si mientras haya guerras, tuviéramos que dejar que nos talasen los árboles y que la mafia rusa y napolitana se repartieran el negocio del cemento en este país.
Pero el azufaifo también me ha dado sorpresas, de toda la gente que ha ofrecido a atarse al árbol o recoger firmas, de los bloggers que han puesto links, de los periodistas y escritores inspirados que han dedicado su espacio a nuestro árbol, y de los poetas y músicos que habéis aceptado colaborar en la Festa del ginjoler. El agradecimiento es una de mis principales fuentes de felicidad, y luego está la ironía de las cosas, y es que yo, que soy incapaz de buscar un patrocinador para mi blog o de conseguir una beca para acabar mi libro balcánico, haya logrado que tanta gente me apoye para salvar este árbol.
La batalla no se ha acabado. El ayuntamiento nos ha dado la plaza, pero quiere construir un edificio de cemento frente al árbol. Todos los expertos dicen que el cemento compacta el suelo y asfixiaría las raíces del azufaifo. Sólo queremos un suelo de tierra y unos bancos de madera o hierro para sentarnos a la sombra. Necesitamos quietud en vez de polvo y grúas. Hay que defenderse de la invasión de cemento que está engullendo la ciudad. Y al fin y al cabo, la lección del azufaifo es que a veces, protestando se puede conseguir algo.
Yo voy por todas partes mirando los árboles como si quisiera inventariarlos, y aunque no me atrevo a abrazarlos como hacía de pequeña, siempre que puedo los toco: me da la sensación de que son mi toma de tierra. Muchas gracias a todos

miércoles, septiembre 12, 2007

La Festa del Ginjoler i l'oposició del districte

Foto: El borrador del cartel de la Festa del Ginjoler, que Júlia Solans ha hecho con el dibujo de Aurora Altisent
Cuando tenga el cartel definitivo lo pondré en los dos blogs. Falta indicar "Metro Putxet", para los que no sepan dónde está la Plaça Joaquim Folguera. En el borrador también faltan algunos nombres (Borja Querol, Rafa Zaragoza, etc.).
Ahora nos toca enfrentarnos a la oposición del Ajuntament del Districte, que se encarga de la limpieza, el sonido, los destrozos y gamberrismos de toda fiesta comercial, popular, resaca post-Barça, verbena, etc., pero nos avisa que en este caso todo irá a nuestro cargo y además, nos niega la toma de corriente eléctrica para que no podamos hacernos oír. Como dice Rafa Zaragoza, en cualquier país europeo, las administraciones apoyan las iniciativas ciudadanas para mejorar el entorno. Se alegrarían de que unos vecinos les descubriesen un árbol valioso y ayudasen con informes expertos y prensa a conservarlo cuando ellos iban a talarlo sin más. En este país, las cosas van en sentido contrario. Al menos en el Distrito, donde vuelven a tratarnos como a gente molesta, que les impide "fer el negoci", que es lo suyo. Para eso les pagamos.
He escrito a Imma Mayol
Senyora Mayol
Intentem organitzar La festa del Ginjoler, un recital poètic i musical. Avui a La Vanguardia es fan ressò de la convocatòria. L'ajuntament del districte ens ha donat un permís on diu que la neteja, els possibles danys corren exclusivament a càrrec nostre. I ara ens diuen que NO ens donaran presa de corrent. Diuen que ens espavilem amb les botigues. Com que no ens han deixat fer-ho al peu de l'arbre, no tenim botiguers sensibilitzats (a la plaça Joaquim Folguera). A qualsevol país democràtic, les administracions es feliciten que els ciutadans tinguin iniciatives per millorar l'entorn.
En aquest, pel que sembla, és al contrari. Les destrosses de les celebracions del Barça les paguem tots els ciutadans. Els generadors sorollosos de les festes comercials, els posa l'ajuntament. Les destrosses i brossa de les revetlles les paga l'ajuntament. I sempre, tota iniciativa de festa, de borratxera al carrer (i m'estalvio les escatologies) té el suport de l'ajuntament, que hi posa els vats que calguin a disposició. I els veïns les sofrim, com sofrim els helicòpters i tantes altres contaminacions que beneficien només uns quants. Però un recital poètic i musical sense volum electrònic per salvar un arbre només ha de trobar amb la ferma oposició i la mala educació del districte? Pràcticament ens han penjat el telèfon. És clar que molestem, avisant que hi ha un arbre bicentenari i que cal preservar-lo. Impedint que guanyi sempre el ciment.
Només volia que ho sabés. Tot això no tenim més remei que explicar-ho a la premsa. Isabel Núñez
Seguiremos batallando (lo malo es el tiempo y la energía que esto exige). Espero que todos los que pasáis por aquí y estáis de acuerdo con esta campaña vengáis a la Festa del Ginjoler. Si hace falta recitaremos con megáfono. Espero también que todos esos que desdeñáis estas cuestiones y que nos escribís cosas ofensivas o tiráis basura al árbol os abstengáis de venir. Es curioso de todas formas el desprecio profundo que encuentro en algunas instituciones hacia una iniciativa que sólo puede ser buena para el barrio y que yo misma no podré disfrutar mucho tiempo (en dos años y medio tendré que irme de aquí, y vistos los precios de la vivienda en la ciudad, a vivir a un sotanillo hermético y húmedo en Nou Barris, o como siempre digo, homeless al pie del ginjoler). No les parece bien que una se atreva a hacer algo así, qué osadía señalar que hay un árbol valioso, intentar preservarlo, impedir que el negocio pase por encima de todo.
Last minute news: La directora del Mercat nos cederá electricidad. Un amigo músico ha conseguido un equipo de sonido a precio bajo. Nos faltan sillas, pero todo se andará. Ayer me tocó sufrir no sé qué locos rites de passe, pero parece que al final las cosas funcionarán mejor, ojalá! Insh'Allah! sur des roulettes...

lunes, septiembre 10, 2007

Otra carta a Imma Mayol sobre el azufaifo

Foto: I.N. Ginjoler de Can Xirau, a Cadaqués, vist des de la Riba. 2007
El viernes 7 de septiembre le mandé esta última misiva electrónica a la segunda tenienta de alcalde de Barcelona.
Sra Mayol
Ens diuen que, en llenguatge municipal, "un petit equipament" és un edifici de formigó, i no pas uns gronxadors o uns bancs de ferro o de fusta o un brollador, com nosaltres pensàvem.
Aquesta notícia ens ha deixat molt preocupats, ja que, com va dir el jardiner expert Joan Bordas, la major part d'arbres centenaris d'aquest país arboricida moren així: construeixen bancs o edificis de formigó a prop, això compacta el terra i, al cap d'uns anys, l'arbre mor, amb les arrels escanyades, i aleshores pensen que ha mort de vell, quan, de fet, aquest arbre podria viure cent anys més.
Com diu José Manuel Sánchez Lorenzo-Cáceres, enginyer tècnic agrícola de la Universitat de La Laguna,"hay que estar atentos para que no perturben la zona radicular del árbol y los movimientos aire-agua a través del suelo sigan produciéndose como hasta ahora..."
Ignasi Viladevall, de l'apartat d'arbres i vegetació de La Vanguardia, em recomana: Haz gestiones para que compacten el suelo con tierra de sablón ("de sauló"), arena gruesa. Se usa en el trazado de muchos parques y jardines.
Diu Joan Bordas:
Des del punt de vista de la salut de l’arbre, crec que s’haurien de realitzar les tasques següents:
1.- Un estudi tècnic fet per jardiners especialistes en arbres monumentals.
2.-S’hauria de vetllar per l’estat físic de l’arbre, tant aeri com radicular.
Referent a l’estat físic aeri: caldria vigilar possibles atacs de malures o plagues. Protegir el tronc i branques de ferides o necrosis.
Referent a l’estat físic radicular: És el més important, s’ha de tenir cura del subsòl, evitar amuntegaments de runes, cascots, protegir les arrels de compactacions, i el més important, evitar sots o rases que malmetin les arrels.
Qualsevol obra al solar hauria d’estar abans autoritzada per un tècnic especialista per no afectar de cap manera les arrels o la terra del solar.
Realment val la pena haver fet tota aquesta negociació amb la propietat, fer una permuta d'altres terrenys, per acabar matant l'arbre, d'una mort lenta, amb formigó?
Ara hem de sotmetre aquest exemplar de ginjoler únic a Europa a la maquinària, la pols i el maltractament dels treballadors (ja ho vam sofrir en petita escala durant les obres d'enderrocament; havíem de trucar a la guàrdia urbana dues vegades cada dia, els botiguers vigilaven, perquè els obrers li tiraven runa, treien les tanques de protecció, hi posaven matalassos a sobre, tallaven una branca que els molestava... Sovint a Barcelona moren arbres per tirar-hi productes corrosius, etc. A més, la guàrdia urbana es posa sovint del costat dels constructors, no es pot dir que tinguin gaire educació cívica verda, com ara els bobbies anglesos). Val la pena aquest risc només per fer construir un altre local, si a 200 metres tenim un casal, a Vil·la Florida, on, amb la "renovació de l'arbrat" han convertit un jardí ombrívol i frondós de 80 arbres -on la temperatura baixava dos graus respecte al carrer-, en un jardí escarransit, amb cinc o sis arbres pelats, només per fer aparcaments subterranis i altres construccions. Abans, des de la façana de Muntaner, només es veien els arbres del jardí, ara es veu el carrer S.Gervasi de C. al darrera. Això, per no dir res de la destrucció de la font i de la discutible reforma de l'edifici, que la major part d'arquitectes de prestigi critica.
El barri és ple de gent gran, que s'ha quedat sense ombra ni llocs per descansar i necessiten una placeta tranquil·la de 300 metres. Les torres i els jardins d'abans han esdevingut un desert de grues, pols i soroll. Barcelona és de les poques ciutats europees on les obres estan excloses dels límits de soroll: això és un indici de la posició de l'ajuntament a favor dels promotors i indiferent als drets dels ciutadans.
Potser Barcelona té, com vostè diu, numèricament més arbres que cap altra ciutat europea, però, com diu Xavier Argimon, enginyer tècnic agrícola, la qualitat del patrimoni arbori no es mesura per la quantitat, sinó per la qualitat. Fins i tot Madrid té un patrimoni arbori de més qualitat que Barcelona, per no citar París, Londres, Nova York... Els arbres de Girona tenen més dimensions i anys que no pas els esquifits arbrets de Barcelona. Cap dels nostres parcs podria competir amb els seus jardins, pel que fa a massa arbòria i a dimensions dels arbres, no només pel clima, sinó també per les normatives de protecció que tenen aquests països. A Europa, no es construeix al voltant de 500 metres d'un arbre com el nostre ginjoler. Nosaltres en demanem 300!
Per què no fer La placeta del Ginjoler que demanava Oriol Bohigas a El Periódico i fer-la sencera, amb terra, sense construccions de ciment? Està clar que el valor de l'arbre i les necessitats que té a la zona radicular justifiquen que no es construeixi.
Per què no considerar que un ginjoler bicentenari i sostenible mereix una plaça de 300 metres, amb bancs de fusta o de ferro o gronxadors i prou?
Sabem, també, que les coses no són fàcils. Nosaltres ens hem estimat més atenir-nos a les seves declaracions, senyora Mayol, malgrat les afirmacions de l'Ajuntament del Districte en el sentit que res no està decidit i que les negociacions amb la propietat continuen obertes. Sobretot perquè, mentre ens diuen que el terreny no és propietat municipal i que l'Ajuntament no pot netejar-lo ni cedir-lo per a la nostra Festa del Ginjoler, envien una empresa municipal, Cercat, els empleats de la qual van afirmar que venien de part de l'Ajuntament, per posar-hi una tanca nova: per nosaltres, això és una prova clara que el terreny sí es propietat municipal i que les seves declaracions, senyora Mayol, són certes.
Però volem demanar-li que protegeixin de veritat l'arbre.
Atentament,
Isabel Núñez

jueves, septiembre 06, 2007

El país arboricida

Foto: Acacias (pescada en una web sobre sistemas ecológicos, sin firma)
En El País leo que el ayuntamiento pretende talar una encina centenaria en el centro de Madrid. Al parecer, en nuestra primitiva Iberia no hay diferencia entre los ayuntamientos de uno u otro partido, todos son arboricidas, todos cobran de la construcción. Se trata de una acacia de tres espinas, Gleditsia triacanthos, de gran edad y tamaño y más de 4 pisos de altura. Una foto hecha con móvil permite adivinar su esplendor.
En 2006, la fiscalía le dio la razón al ayuntamiento cuando procedió a la tala de encinas en el Tibidabo para ampliar las atracciones, pese a la denuncia de los vecinos, por considerar que el terreno no formaba parte de la zona protegida.
Al parecer, el ayuntamiento proyecta construir un "equipamiento" de cemento en nuestra "Placeta del Ginjoler". Era demasiado bueno para ser verdad que decidieran, aunque sólo fuese gracias a la presión mediática, respetar un árbol bicentenario. Cambian un constructor por otro. En Europa, a los árboles venerables se les dan 500 metros sin construir. Aquí, 300 les parecen demasiados. A 200 metros hay un casal (la magnífica torre Vil·la Florida, antigua sede de la Escuela de Puericultura, donde el ayuntamiento taló salvajemente con su "renovació de l'arbrat" y convirtió un jardín frondoso en un jardín escuálido). Pero el ayuntamiento quiere recuperar dinero y no cree en los árboles. Teníamos la esperanza de que "petit equipament" pudiera significar bancos de madera o columpios de hierro, pero nos dicen que no, que eso se llama "mobiliario urbano". Les da igual si eso significa que el suelo se compacte y las raíces del árbol queden estranguladas y al cabo de pocos años el árbol muera. Ojalá estemos equivocados. Ojalá sea un problema semántico y gane por una vez el árbol y la opinión pública. Pero si no es así, nosotros seguiremos en pie de guerra. No hemos hecho esta batalla para que cambiasen de constructor, sino para preservar el árbol. En este barrio hace falta sombra y quietud y sobran grúas, estruendo, cemento y polvo.
Ayer leía Mythologie des arbres de Jacques Brosse, que me recomendó el hijo de un botánico italiano. Dice Brosse: Autrefois, les arbres jouaient un grand rôle dans la vie des hommes. Protecteurs, pourvoyant à leur besoins, ils étaient considérés comme des manifestations des dieux sur terre... Al final, cita a Lévi Strauss y habla de la ruptura del equilibrio y de la comunión de los seres vivos en el planeta, "de cette rupture, nous subissons aujourd'hui les ultimes conséquences. D'ouverte qu'elle étais jadis, l'humanité s'est de plus en plus refermée sur elle même. Cet anthropocentrisme absolu ne peut plus voir, hors de l'homme, que des objets. la nature toute entière se'n trouve dévaluée. Autrefois, en elle tout était signe, elle-même avait une signification que chacun, en son four intérieur, ressentait. Parce qu'il l'a perdue, l'homme aujourd'hui la détruit et pour là se condamne."

miércoles, septiembre 05, 2007

Si esto no es corrupción, ¿qué es?

Foto: Linda Danz, Pond and Trees, Nueva York, 2006
Mientras la principal fuente de financiación de los ayuntamientos sea la construcción, esta invasión de cemento que destruye esta ciudad y todo este pobre país no se acabará. Ni la amenaza contra los árboles y el oxígeno. Porque siguen talando árboles por todas partes. Ayer en El País, un vídeo mostraba a unos vecinos que acamparon para evitar la tala de unos árboles en Malgrat de Mar. Como decía hace poco un periodista sobre nuestras batallas y resistencia, "todo esto no va contra un gobierno, sino contra un futuro que no nos gusta." A nuestros políticos les da igual la desertización, la noticia de que este país va a sufrir más agudamente el cambio climático, ellos siguen su política de "toma el dinero y corre". Ya sé que me repito, pero no soy la única. Escribo esto rodeada de un estruendo de obras y polvo, que sólo rompen los llantos de septiembre los niños en la guardería contigua (no sé si unirme a ellos). Leo en La Vanguardia:
Vecinos del Eixample denuncian un bloque que invade un interior de isla
Según el distrito del Eixample, el edificio de viviendas está dentro de la legalidad y dispone de todos los permisos en regla.

Silvia Angulo Barcelona 05/09/2007

La construcción de un edificio de viviendas en la calle Aragó ha sublevado a los vecinos del entorno. El inmueble, que se está construyendo donde anteriormente se ubicaba el antiguo cine Roma, es un edificio de seis plantas que conserva la fachada principal. El problema es que el bloque invade en unos 15 metros el interior de manzana formado por las calles Aragó, València, Aribau y Muntaner y no está alineado con el resto de los inmuebles colindantes. Los vecinos de la zona han denunciado los hechos al Ayuntamiento y han llevado el caso a la Síndica de Greuges. Pero un portavoz del distrito explicó ayer que el inmueble es legal y dispone de todos los permisos en regla, ya que la edificabilidad del solar le permite construir dentro de una parte del interior de manzana. Miquel Comellas es vecino del interior de manzana. Califica la actuación de "disparate urbanístico". En este sentido, recuerda que cuando estaba en pie el antiguo cine Roma, que se encontraba en la planta baja del inmueble, éste se introducía apenas un metro en el patio interior. Por eso, cuando en junio iniciaron los trabajos del nuevo inmueble, vieron con estupor que parte del edificio penetraba dentro el interior de isla, ocupando con la estructura del edificio parte de él. Además, la construcción del nuevo bloque de viviendas empezó a tomar forma, según los vecinos, justo cuando casi todos estaban de vacaciones y no podían quejarse de la situación. Por su parte, un portavoz del distrito explicó ayer que las obras se están efectuando dentro de la legalidad, ya que tiene todos los permisos en regla. Además aseguró que el propietario del solar y promotor del bloque dispone de una edificabilidad que le permite construir hasta el final de la parcela y penetrar en una parte del interior de manzana. "Por lo que está en su derecho en agotarla", dijo este portavoz. La inmobiliaria que promueve las viviendas es Núñez y Navarro. Allí construye pisos de tres habitaciones y dos baños con cocina office. Los pisos situados en la primera planta dispondrán de un terraza ajardinada. El resto contará con un balcón sobre el patio interior. Comellas explica que la construcción "deja sin luz natural a los pisos que están justo al lado". "En los bloques vecinos viven muchas personas mayores que son muy conscientes de la agresión urbanística, pero no tienen capacidad de reacción para manifestar su oposición", apunta. Este vecino, que vive en la calle Aribau, no entiende cómo el Ayuntamiento, que se "llena la boca" con campañas sobre la recuperación de los patios interiores del Eixample, permite una actuación urbanística tan agresiva. Precisamente, Comellas recuerda que este patio interior es uno de los únicos de todo el distrito que permanecían intactos y se conserva como en el plan original. "Con este inmueble el interior de manzana pierde su armonía, ya que no está alineado con el resto de los edificios", se lamenta. De la misma opinión es otra de las vecinas afectadas por la construcción. Critica que de la noche a la mañana y en pleno mes de agosto se levante una edificación que casi la ha dejado sin luz y sin vistas sobre el interior de manzana. "Mientras en otras zonas del Eixample se dedican a recuperarlos para los ciudadanos, aquí parece que lo privatizan más construyendo viviendas dentro de él", critica Maria Rosa. Y es que cuando llegó a finales de agosto de vacaciones vio asombrada que se habían levantado tres plantas. El inmueble podría estar listo para el año que viene.

(La foto sólo el reverso de la situación. Una imagen así es imposible por estos lares).

lunes, septiembre 03, 2007

En el País, Francesc Arroyo celebra la suerte del azufaifo

Foto: Ports, Manel Armengol, 2007
REPORTAJE: NO FUNCIONA
A veces hay cosas que salen bien
FRANCESC ARROYO - Barcelona - 03/09/2007
"Un hombre solo, una mujer, así tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada". Son versos de Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo, que vienen a cuento porque, tal vez, los poetas son quienes mejor pueden explicar las cosas: solos no son nada; juntos pueden cambiar el mundo. Sirven aquí para narrar una historia de la que se dio cuenta en esta misma sección a finales de junio: un grupo de vecinos del barrio barcelonés de Sant Gervasi se había conjurado para la extraña misión de salvar un azufaifo (ginjoler, en catalán) centenario, amenazado por la vorágine urbanística.
Dos meses después, los vecinos han triunfado. El Ayuntamiento de Barcelona les ha comunicado su voluntad de que se salve el azufaifo y, más aún, de conseguir que lo que fuera su hábitat, otrora jardín de una casita hoy derruida, se convierta en espacio público cuyo destino final no está aún determinado. Los vecinos están encantados y han organizado para el próximo 16 de septiembre la "fiesta del azufaifo", en la que, no podría ser de otro modo, habrá un recital poético.
Isabel Núñez, una de las almas de esta batalla, se muestra exultante (sin olvidar la vigilancia), porque, dice, se trata de evitar que se instale en el antiguo jardín un "equipamiento de hormigón" que acabara con el árbol. Pero la incertidumbre es, en este caso, menor al lado de la alegría por la victoria. En un escrito, reflexiona: "Incluso en una cosa tan pequeña como ésta, hemos tenido adversarios", entre los que cita a "todos aquellos que desaprueban que alguien se moleste en defender un árbol cuando hay tanto sufrimiento humano en la Tierra, como si una reivindicación negara a la otra, como si impedir que ganen siempre los intereses inmobiliarios excluyera todo lo demás".
Este pequeño triunfo es, en buena medida, el triunfo de una forma de vida. Sant Gervasi es aún un pequeño pueblo en el que no se ha impuesto la anomia ni el anonimato propio de la gran ciudad. Dispone aún de un tejido urbano, gente que se conoce y se saluda, que habla de las cosas pequeñas sin desdeñar las grandes.
Hoy, en la ciudad, hablar con el vecino es casi un acto revolucionario. Saludar a quien comparte la parada del autobús parece un acto antisocial. Conviene volver al poema, el mismo que abre este texto: "Tu destino está en los demás / tu futuro es tu propia vida / tu dignidad es la de todos". Por una vez, algo funciona. ¡Hasta la fiesta del azufaifo!

sábado, septiembre 01, 2007

Pena de muerte

Ilustración: Hans Holbein, Danza de la muerte
Hace unos días leí en la prensa de tres nuevas ejecuciones en Japón, y poco después, de la pena conmutada a un preso en Texas, de la medida de Bush para acortar el tiempo de las apelaciones y acelerar las ejecuciones y de los casos de errores en que se condenó a muerte a inocentes.
Es cierto que, como me recordaba hace poco una amiga inglesa, en Estados Unidos, la opinión pública sigue confundiendo una mentalidad de castigo bíblico de Antiguo Testamento con la aplicación de la ley. Sin embargo, no estamos tan lejos. Cualquiera puede comprender la visceralidad vengativa de un padre que pierde a su hijo por un acto violento o de terrorismo, por ejemplo, pero la ley y el Estado no pueden participar de la mentalidad de las víctimas. No puede ser que el Estado no sea racional sino vengativo y visceral. No puede ser que las asociaciones de víctimas tengan voz en la política antiterrorista. Esas asociaciones deberían servir para negociar las indemnizaciones, no para influir en la conducta del poder ejecutivo ni legislativo.
En el caso de Japón, donde desde que el primer ministro conservador rompió la moratoria han llovido las ejecuciones rápidas, dicen que la opinión pública apenas presta atención a esas ejecuciones, y yo no me atrevería a interpretar nada, sino que más bien planteo un interrogante.
Y en cuanto al resto del mundo, no puede ser que el Corán, el Antiguo Testamento o la Torah, o el legado de cultura que nos han dejado, sean fuentes de legislación. "Ni olvido ni perdono", dijo Enrique Múgica cuando ETA mató a su hermano, y yo comparto su actitud (muy judía) a un nivel vital, personal (mucho más que la actitud cristiana de poner la otra mejilla, que nunca me convenció), pero no política.
En lo personal, creo que no hay que olvidar ni perdonar, porque ese olvido, o ese dejar que se acerque alguien que nos ha traicionado, sólo significa que vuelvan a las andadas. Sólo se debería poder perdonar (dejar que se acerquen) cuando los perpetradores reconocen claramente su error. Ahora bien, una cosa es lo personal, y otra distinta la política. Además, la memoria y la historia, personal y colectiva, son el componente principal de cualquier identidad. Somos nuestra historia y la cargamos y llevamos con nosotros, mejor o peor. Los que prefieren olvidar y pasar página sólo pretenden borrar sus culpas, no asumir sus responsabilidades, sus miedos a enfrentarse, a verbalizar, a criticar lo que saben que no es justo.
Es decir, no habría que olvidar (y la Ley de la Memoria Histórica debería ser valiente y no esa versión light que no convence a nadie), para evitar que las cosas se repitan. Pero creo que no puede ser que el Estado condene a morir. Y por otra parte, nadie debería legislar en caliente, al estilo Sarkozy, ni promulgar leyes espectaculares que después no se cumplen por falta de medios, como ocurre en España, con temas tan diversos como los accidentes de tráfico o la protección contra la violencia de género. ¿Pero en estos tiempos nuestros, quién reflexiona, quién piensa y escucha, a quién le importa?

viernes, agosto 31, 2007

Alrededor del azufaifo

Ilustración: Júlia, una diseñadora gráfica que vive en el barrio, nos ha dedicado este cartel en homenaje a nuestra batalla por el ginjoler y lo ha pegado en la calle Berlinès, como un mensaje para los vecinos, que están contentísimos con nuestro logro.
También hoy he sabido que Aurora Altisent tiene el retrato del azufaifo prácticamente acabado: sólo le faltan algunas hojas...
Hoy hemos pedido el permiso para nuestro recital poético-musical.
Ayer, alguien que ha significado mucho en esta campaña y que no sólo me contó muchas historias míticas sobre este árbol, sino que inauguró una fase distinta en mi manera de ver este proceso del azufaifo, me llamó para explicar su silencio de los últimos tiempos. A su hijo de 16 años le han diagnosticado una enfermedad grave y toda su vida ha dado una sacudida y se ha transformado radicalmente. Yo iba a coger los ferrocarriles, al volver de ver a una amiga croata y a su pareja, agente literario, pero la noticia me dejó abrumada y ya no me resolví a coger el metro, seguí andando hasta casa, mirando a los árboles como a amigos venerables y esperando que hubiese un poder arbóreo capaz de devolverle la salud a ese chico. Me contó que antes de que todo estallara, su mujer y él habían planeado irse a la Festa delle giúggiole en octubre, a Arquà Petrarca. Frente al hospital donde están tratando al chico, hay unos cuantos ginjolers. Él mismo me dijo que esperaban que nuestro viejo azufaifo les ayudara, y no hay nadie que lo merezca más.
Luego llamé a G., porque siempre que me cuentan algo así, necesito hablar con él y saber que está bien. En el fondo, tal vez me haya vuelto sin darme cuenta como la madre de una amiga que tuve hace años, que cada vez que oía pasar una ambulancia llamaba a sus hijas y nos hacía reír. Ya sé que es irracional, pero en la maternidad hay algo que Marguerite Duras intentó sintetizar así: "J'ai beaucoup parlé de l'amour maternel puisque c'est le seul que je connaisse comme étant inconditionnel. C'est celui qui ne cesse jamais, qui est à l'abri de toutes les intempéries. Il n'y a rien à faire, c'est une calamité, la seule du monde, merveilleuse."
Y aunque suscribo exactamente esas frases si pienso en G., confieso que, desde un punto de vista filial, sé muy bien que existen madres que lo fueron sólo por obligación, que detestan esa condición que las hace prisioneras y que por ese rechazo, son capaces de tolerar y aprobar que otros maltraten y torturen a sus hijos sin inmutarse. Y sé que no son pocas. "En un concurs de mares dolentes, la meva guanyaria", me dijo una vez una artista amiga. Y lo que contaba le habría dado cuantiosos puntos para ese supuesto concurso. Me temo que conozco unos cuantos hijos que podrían presentar a las suyas al concurso.
Y con esto no excluyo a los padres de la maldad familiar. Siempre he pensado que la familia es una institución maldita y que conozco muy pocas, no ya que hayan apoyado a sus hijos, sino que no hayan sido un lastre terrible para ellos.
Y ahora me doy cuenta de que en este post se han vuelto a mezclar los temas de mis dos blogs. Mis excusas a los que visitan Polis para leer de política, temas de la ciudad y campaña del árbol. Además, el cartel de Júlia merecía algo más alegre o al menos más combativo. Mañana me enmendaré...

martes, agosto 28, 2007

Mientras arde Grecia

Foto: I.N. Las primeras azufaifas, 2007
El Peloponeso, Ilia, Esparta, las ruinas de Mistras, no tan lejos de las ruinas de Micenas y el templo de Epidauro, arden ante la incapacidad o la escasa voluntad de los políticos, convertidos en meros títeres inoperantes de un mercado salvaje, que sólo piensa ya en los negocios de reconstrucción, en la gentrificación posible, en el supuesto pastel inmobiliario de los ricos. Y yo pienso en la perdida Bagdad y en cómo las fuentes de nuestra cultura se queman y desaparecen, en un símbolo de lo que está ocurriendo con el humanismo y con el mundo que conocíamos.
Y al mismo tiempo pienso en Nueva Orleans y el Katrina, dos años después muchos de los antiguos habitantes siguen sin poder volver, sin sus casas, sin escuelas ni hospitales ni infraestructuras, en el país más rico del mundo. Y me pregunto si a partir de ahora será siempre así, como empezamos a ver en Catalunya con los transportes y los apagones, o los viajeros encerrados tres horas en un avión sin aire acondicionado, los ciudadanos pagando impuestos, billetes y tarifas eléctricas sólo para que unos cuantos grandes accionistas sigan embolsándose beneficios y los políticos acaben sus mandatos para integrarse en esas compañías que en realidad nos gobiernan, y abandonándonos a todos a nuestra suerte. Las catástrofes y los fallos estructurales, las obras con túneles que hacen caer casas como en el Carmel, los barcos cargueros que pasan las revisiones en agencias corruptas y siguen navegando con cascos finísimos, que se rompen con un temporal y destruyen para siempre la fauna y la flora del mar, que contaminan, mientras los gobiernos europeos siguen sin decidirse a invalidar esas agencias corruptas y exigir revisiones serias (alguien debe de estar cobrando, si no todos), la gente que pierde sus casas por temporales causados, agudizados o multiplicados por el cambio climático, mientras los mismos gobiernos siguen negándose a imponer medidas para frenarlo.
Y la desesperación social (por el empobrecimiento de la engañada mayoría mientras los Bancos y las grandes corporaciones y escasas grandes fortunas multiplican sus beneficios, por la esclavización laboral, que obliga a la gente a trabajar por tres si quiere conservar su puesto o a los autónomos a mantener sus tarifas bajas para competir, y los precios altísimos, no sólo de la vivienda, sino de los alimentos básicos) y la falta de inversión en la educación engendra más violencia (además del ruido, la comida tóxica, la dureza de la vida en las ciudades), y cada vez hay más niños y jóvenes que disparan a otros, más secuestros, más mujeres que mueren a manos de sus parejas o ex parejas, que no aceptan su independización y fortalecimiento progresivo.
¿En qué mundo estamos? ¿Qué mundo dejamos? Qué fuerza y qué confianza hacen falta para no dejarse hundir y superar la frustración, para seguir batallando, para no aceptar el sistema de valores que sólo se basa en lo material y seguir buscando en la lectura, la reflexión, el cine y la propia vida que late pese a todo en lo cotidiano, la belleza de las cosas, el paisaje que nos queda, los amigos, los encuentros, el sexo, los afectos, las pequeñas celebraciones vitales o la realización de los propios talentos, como siempre habíamos hecho o como nos enseñó, por ejemplo, la Grecia clásica que ahora arde.
Y al mismo tiempo, en todas esas guerras y catástrofes que las compañías inmobiliarias utilizan para sus negocios de reconstrucción, no todo encaja. Realmente hay tantos ricos para ocupar ese nuevo mundo gentrificado que sustituye y expulsa o mata sin contemplaciones al de siempre?
Todas estas cosas pensaba también mientras me dirigía al pie de nuestro azufaifo, donde TV3 (Matins de Josep Cuní) ha venido a entrevistarme un instante, y en medio minuto he tenido que sintetizar nuestra alegría por la consecución de la Plaça del Ginjoler y nuestra preocupación de que ese "equipament" que quieren construir "no perturbe la zona radicular del árbol y los movimientos aire-agua a través del suelo sigan produciéndose como hasta ahora", en palabras de José Manuel Sánchez de Lorenzo-Cáceres, Ingeniero Técnico Agrícola de la Escuela Universitaria de Ingenieros Técnicos Agrícolas de La Laguna (Tenerife).
Al pie del ginjoler-azufaifo he podido recoger unas cuantas azufaifas (gínjols) que pienso plantar en mis macetas, aún sabiendo que la lentitud de su crecimiento no me permitirá ver gran cosa, pero quién sabe, tal vez algún día lo pueda trasplantar a un jardín y dejarlo para los habitantes de este nuevo mundo.

lunes, agosto 27, 2007

La victoria simbólica y efectiva de La Plaça del Ginjoler

Foto: I.N. Tejados, Cadaqués, 2007
Mi reserva y mi parte más pesimista no me dejó decirlo alto y claro en el primer momento y lo añado ahora. Hemos ganado. Es la demostración de que a veces, resistir y ser tenaz da resultados. Sé que es una pequeña batalla, pero simbólicamente es importante. Y yo no puedo evitar, aunque parezca ególatra, sentir que yo misma he conseguido algo importante. Sé perfectamente que sin los apoyos que he tenido y sobre todo sin Isabel Lacruz (su esfuerzo vecinal, su experiencia de funcionaria europea y su radicalismo afín al mío), nada de esto habría sido posible. Ni sin la conexión china de Vanessa Núñez. Sin el artículo de Vila-Matas. O el de Oriol Bohigas (y su hija Glòria, que me dio la idea in the first place). Y la ayuda de Borja Querol o de Xavier Argimon, sin las propuestas decisivas de Joan Bordas, o los informes de Javier Montalvo, J.M. Sánchez de Lorenzo-Cáceres o los artículos de Francesc Arroyo, A. Puigverd, Marta Carbó, I. Vilardevall, las radios y tvs otras. Sin la receptividad eficaz y generosa del programa de Josep Cuní. Sin la vigilancia de los botiguers del carrer Arimón (la Matalasseria, Iglú, la tienda de caramelos...) Sin el espíritu afín y lleno de ideas del librero de la calle Berlinès y sus amigos y cultivados clientes lectores. Sin las firmas y la colaboración de los vecinos, sin la iniciativa verde del restaurador de La Taula. Y la simpatía de tantos amigos del mundo de la cultura (Todó, Huerga, Rosa Regàs, Chelo Sastre, Lydia Oliva, Antoni Clapès, Enric Casassas, Carles Hac Mor , Anna Maio, Àngel Vilalta, Dante Bertini y tantos otros) y los bloggers y webs que se han hecho eco de la campaña o más bien la han hecho suya. Sin olvidar el reconocimiento agradecido y feliz de tantas ayudas, en mi mentalidad pequeña de figuerenca, no puedo evitar sentir, como la hormiga atómica, que yo elegí el azufaifo y luché por él y ahora tendremos una plaza. Ya sé que es casi una fantasía, pero cada uno se consuela como quiere.
También sé que no podemos bajar la guardia, porque han anunciado que pondrán "un equipament", y como no tienen costumbre de informarnos, tendremos que estar vigilantes por si acaso es de cemento, porque eso mataría al árbol. Y me gustaría recordar que incluso en una cosa tan pequeña como ésta, hemos tenido adversarios, no sólo las amenazas del principio, el desdén de la ex gerente del distrito y de la cap de llicències, sino también la furia sorprendente de alguno y los comentarios de todos aquellos que desaprueban que alguien se moleste en defender un árbol cuando hay tanto sufrimiento humano en la Tierra, como si una reivindicación negara a la otra, como si hubiera que renunciar al verde y dejar que talaran los árboles mientras la justicia no reine, como si ellos estuvieran en Darfur o recogieran a los indigentes de la calle o fuesen enfermeros en Irak, como si impedir que ganen siempre los intereses inmobiliarios excluyera todo lo demás. Cada uno hace lo que puede y yo seguiré utilizando mis pequeños espacios para protestar y escribir sobre muchas cosas que me parecen mal en este mundo, pero estoy muy contenta de haber conseguido que por una vez no les quiten esa sombra verde, ese oxígeno y esa esperanza a los vecinos.
Desde aquí, muchísimas gracias a todos los que han apoyado, colaborado o simpatizado, aunque espero darlas públicamente en la Festa del Ginjoler del 16 de septiembre.
Luego seguiré poniendo links y comentando otros temas de la Polis, ya que los periódicos de estos días son realmente negros y humeantes, pero tengo que traducir...

martes, agosto 21, 2007

Confirmación de Imma Mayol

Foto: I.N. La tierra roja, Eivissa, 2007
Esta vez, Imma Mayol ha decidido contestar a Isabel Lacruz, tal vez cansada de mis mensajes y con ánimo de darme una lección. En cualquier caso, como dice Ninca, "tanto monta"... Lo que importa es la CONFIRMACIÓN OFICIAL DE QUE HEMOS GANADO LA PLAZA PARA EL AZUFAIFO. Reproduzco aquí (sin corregir erratas) su email y nuestra respuesta:
Benvolguda Sra. Lacruz
En relació al Ginjoler que es troba en la finca del C/Arimon, 7, l'informo que s'han iniciat els tràmits per a la seva catalogació com a arbre d'interès local. Aquest arbre romandrà en l'espai en què es troba actualment, espai que passarà a ser de propietat municipal.
Ben cordialment,
Imma Mayol, Segona Tienta d'alcalde de Medi Ambient
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Sra. Mayol:
Ens alegrem molt que finalment coincideixin amb l'opinió dels veïns i hagin considerat que l'arbre -un exemplar bicentenari d'una espècie tan sostenible, i únic a Europa- mereix una plaça enjardinada i el barri -degradat pel domini del mercat immobiliari per sobre dels interessos ciutadans- també. Ara bé, esperem que no facin una plaça dura, amb bancs o altres construccions de formigó, que compacten el terra i maten els arbres en pocs anys perquè no deixen créixer les arrels, com s'ha fet tristement fins ara i tan sovint en aquest país. Volem demanar-li, per tant, informació més precisa sobre aquest "petit equipament" que vostè mateixa va esmentar. Amb la força que ens poden donar les signatures de mil veïns, l'opinió favorable i el suport d'Oriol Bohigas, d'Enrique Vila-Matas, d'Antoni Puigverd, de Carles Hac Mor, d'Enric Casassas, d'Ignasi Vilardevall, de Rosa Regàs, d'Aurora Altisent, de Manel Huerga, de Lluís Maria Todó, d'Eugeni Madueño, de Francesc Arroyo, de Feliu Gasull, d'Antoni Clapès, de Dante Bertini i de tants altres intel·lectuals, arquitectes i artistes que són influents a la ciutat, li demanem que ens mantinguin informats i la receptivitat que han mostrat els mitjans de comunicació. A més, la volem invitar al recital de poesia i música que estem preparant per al diumenge 16 de setembre, tan a prop del ginjoler com ens sigui possible (repetirem la invitació, d'aquí a uns dies, amb més precisió). Cordialment, Isabel Núñez Salmerón i Isabel Lacruz Bassols __________________________________________________________________________________

lunes, agosto 20, 2007

De la pobreza, el engaño y la fealdad

Foto: Andrea Resmini, Safi, Marruecos, 2006

Leo en El País que seis de cada diez catalanes viven con menos de 1.050 euros mensuales. Lo extraño de todo esto es que la gente vive engañada, todos convencidos de pertenecer a las clases medias y de "vivir bien" (sólo porque hace sol), sin conciencia de clase ni de su situación económica y engañados por esas "otras cifras" machaconas que repiten continuamente datos de crecimiento y riqueza en España, datos que sólo se aplican a las grandes fortunas, las compañías inmobiliarias y al ritmo galopante en que los Bancos del país se enriquecen, correlativamente al endeudamiento y las dificultades de los ignorantes y engañadizos ciudadanos. Hace poco, en esa sección de La Vanguardia donde se anuncias ventas inmobiliarias aparecía un piso barcelonés del Passatge Mercader al mismo precio que una grande y sólida mansión con varias hectáreas de jardín en la Riviera francesa.

Sigo pensando que la ignorancia, la resignación y la aceptación pasiva de los ciudadanos en este país forma parte de nuestra triste herencia franquista. Este país nunca se ha recuperado de aquello. Si los precios de la vivienda se han puesto por las nubes es porque la gente los paga, se endeudan, sufren y tragan. Cuando cambiamos al euro y nos redondearon todos los precios, nadie se rebeló, mientras que en Alemania e Italia la gente boicoteó las compras de alimentos hasta que se corrigieron los precios. Alguien me dijo hace poco que se hizo las gafas en Frankfurt y le salieron mucho mejor de precio. Conozco gente que compra todos los alimentos biológicos que no sean frescos en ciudades alemanas porque son mucho más baratos. También los llamados suplementos de hierbas, minerales, etc., que allí pueden comprarse en los supermercados. Sin embargo, los sueldos de allí son bastante mejores que los de aquí. No hay como la ignorancia y la pasividad ciudadana para practicar todos los abusos... impunemente. La prensa también: día tras día nos hablan del crecimiento económico, y en la época de Aznar, medios como El País contribuyeron siempre al "España va bien", salvo en los artículos de Vicenç Navarro, uno de los poquísimos que siempre denuncia la realidad social, económica y cultural del país (diría que el otro es Eduardo Subirats).

Esta mañana he tenido que ir cerca de la pobre y eternamente afeada plaça Lesseps, donde sólo quedan dos edificios dignos, que cualquier día caerán también. Incluso la flamante y bien dotada Biblioteca Jaume Fuster tiene un edificio feo y sin gracia. En la desdichada Travessera de Dalt (una calle a la que Némesis ha intentado compensar de su contaminación y fealdad con las mejores puestas de sol de la ciudad, que comparte con las también feas y desdichadas Aragó y Mitre) siguen los carteles contra la destrucción de los jardines del Santuari Sant Josep, "pulmó de Gràcia", dicen las pancartas. He huido por República Argentina y el Putxet en dirección a mi casa, intentando mirar los restos (escasos) de árboles y casas dignas entre tanta fealdad. Anoche vi la nueva entrada de la estación de los FFCC de Rosselló y me quedé horrorizada. ¿Por qué tenía que ser tan fea? Pensé que aprovecharían para hacer por una vez algo discreto y bien hecho. O que recordarían lo bonitas que eran las estaciones antiguas de esos trenes y sentirían vergüenza. Pero la gente sigue encantada pensando que Barcelona es "la ciutat del disseny". Sin embargo, en ninguna ciudad europea se permite tanta fealdad en el diseño, ni se destruye con tanta saña la belleza histórica, ni los árboles, ni permite tanta suciedad. Una amiga que volvía de una visita fugaz a Toulouse me contaba que el turismo de allí no es como aquí, no mean en la calle ni tiran papeles al suelo ni rugen borrachos por la calle. Decía que la ciudad está impecable y limpia, que en las tiendas y cafés NO ponen música y que los árboles no son escuálidos como aquí sino centenarios, no sólo por el clima, sino también porque los protegen. Los trenes salieron a su hora y todo parecía funcionar. Ella paseaba por la ciudad pensando: ¿Por qué nosotros tenemos que soportar lo que soportamos?
Lo cierto es que tras el fiasco demostrado de las infraestructuras en Catalunya y el comportamiento de los políticos y los directivos de las compañías (tuvo que decir el responsable de Endesa que las tarifas eran tercermundistas, y claro, lo que es impensable para ellos es pasar un solo año sin pingües beneficios, como hacen otras empresas, obligadas a reinvertir de vez en cuando... ellos no, el negocio es el negocio, aunque sea a costa de un servicio público básico, este país es así), yo ya no me atreveré a defender siquiera el Estado de las autonomías, en el que tanto creí. Si los políticos son sinvergüenzas en su casi totalidad y la ciudadanía lo permite sin amotinarse y sigue votando a los que les explotan, ¿por qué pagar doble Administración? Las autonomías son para países que funcionan, con electorado exigente y límites para los abusos. Aquí parece que sólo nos sirven para multiplicar el gasto público, crear más parásitos y devolvernos aún menos de lo que pagamos. Eso sí, ha servido para proteger la lengua, pero después de veintiséis años de CIU y de la decepción del Tripartit, he llegado a la conclusión de que el precio a pagar sólo por la lengua es demasiado grande.

miércoles, agosto 15, 2007

Noticias extraoficiales

Foto: I.N., Algarrobo en el camino de casa, Ibiza, agosto 07
Ciertamente, las autoridades municipales siguen sin molestarse en contactarnos para informarnos de nada: ya lo dije, la falta de costumbre democrática de este país, o la tendencia de los políticos a apuntarse los tantos sin aceptar que si este azufaifo no muere talado o salvajemente podado y convertido en muñón antes de morir en su traslado, no es gracias a su iniciativa, ni tampoco gracias a su receptividad ante nuestra protesta y los informes expertos, sino sólo gracias a nuestra iniciativa, nuestra tenacidad y el reflejo en los medios de comunicación. Sólo cuando nos vieron en la tv y los periódicos, cuando vieron las firmas que nos secundaban, empezaron a cambiar de opinión..
Pero una mañana, hace pocos días, me despertó de mi sueño ibicenco Aurora Altisent (¡que está dibujando el azufaifo!), para decirme que Imma Mayol acababa de anunciar en TV3 (de nuevo en Els Matins de Josep Cuní) que nos darán La Placeta del Ginjoler. Naturalmente, no la llamarán así, y además pondrán "un equipament", es de suponer que unos columpios infantiles. Más que nada, para dejar constancia de que se trata de una iniciativa suya, nada que ver con la reivindicación vecinal. Aunque Oriol Bohigas nos apoyara en esa petición, aunque todos los expertos lo pidieran. Aunque sepan que en Europa, un árbol así exige un jardín alrededor, y justificaría incluso la expropiación de los patios inmediatos. Aunque ya en el año 76 alguien se hubiera dado cuenta de que había que hacer una plaza para el árbol..
Naturalmente la noticia de la plaza me alegró muchísimo, pero sigue preocupándome que se repita lo que dijo el jardinero Joan Bordas. Que en este país, la mayor parte de los árboles monumentales y centenarios no han muerto talados, sino gracias a la ignorante arrogancia de los arquitectos, que construyen bancos de cemento y así se compacta la tierra, y se impiden la vida y la expansión de las raíces. Al cabo de unos años, el árbol muere, y ellos creen que ha muerto de viejo. Y es que a nuestras autoridades municipales les gustan las plazas duras, les gusta el cemento y les gusta demostrar que la inciativa es sólo suya. Caiga quien caiga. Las costumbres antidemocráticas de un país, el poso de los cuarenta años de dictadura no se eliminan así como así..
Pese a todo, si realmente hemos logrado que no se construya en ese solar y que se haga una plaza en honor del azufaifo, aunque sea camuflada (¿por qué no reconocer que la razón de hacer esa plaza es la presencia de un árbol tal vez bicentenario, un árbol singular, una pieza de patrimonio a conservar? ¿Por qué justificarla con unos columpios o vaya usted a saber qué? Como si el propio azufaifo, con su sombra, con sus frutos, con unos bancos para sentarse, con la quietud y el oxígeno que desprende no fueran suficiente razón per se, y no beneficiaran a la gente mayor y a los niños y a todos los vecinos) con "equipamientos" que pueden perjudicarle (los expertos lo han dicho: no habría que hacer nada, sólo poner unos bancos -no de cemento-, una fuente y dejar que el azufaifo sea la estrella de ese petit jardin), pese a todo, como decía, si hemos conseguido nuestra plaza y hemos evitado que construyan aquel horror y que destruyan nuestro árbol, tendremos que celebrarlo (y vamos a hacerlo, el 16 de septiembre, con poetas y músicos).
Pero esa pequeña gran victoria implica también una responsabilidad. Es la demostración de que se puede hacer algo para impedir que sigan destruyendo la ciudad, que hay que estar vigilantes contra el cemento, que no podemos dejarnos vencer.
Uno de estos días volveremos a aparecer en TV3 para darle un final al proceso del azufaifo y espero poder hablar de todas estas cosas, aunque sea concentrando mi speech en 3 minutos (¡me estoy especializando!).

domingo, agosto 05, 2007

Los políticos son cada vez más prestigitadores

Hyeronimus Bosch, El escamoteador
Hace unos meses, durante la campaña electoral francesa, un comentarista de por estos lares dijo que le gustaba Segolène Royal porque tenía ideas originales. A mí no me gustaba Segolène Royal, aunque hubiera preferido un millón de veces que ganase ella y no el horrible Skz. Esas ideas originales, que muchas veces consistían tan sólo en acercarse a la derecha, más su confesión de admiración por otro personaje lleno de "ideas originales", Tony Blair, me parecían suficiente argumento en contra. En cuanto al horrible Sarkozy, naturalmente la superaba en su originalidad, y confirma mi idea de que en esta "cultura de las mentiras" en que vivimos, los políticos son cada vez más puros prestidigitadores.
Como cuando Tony Blair prohibió la caza del zorro en Gran Bretaña, centrando el debate en un tema menor, pero capaz de suscitar pasiones encontradas, comparado con los importantes problemas sociales y políticos, y desviando así la atención para aparecer como un osado izquierdista mientras practicaba tranquilamente su política claramente derechista, usurpándosela y desconcertando a los tories, que ya no sabían qué defender.
Sarko ha matado varios pájaros de un tiro con su gobierno, tentando a prestigiosas figuras de la izquierda, como Bernard Kouchner, que había ganado su prestigio precisamente por su ética. Por una parte, Sarko aparece como un mago, más inteligente o por encima de las divisiones de derecha e izquierda (como si tal cosa fuera posible: sólo se puede optar entre lo social y el mercado, la educación pública o la escena privada y la seguridad paranoica o los derechos humanos, el sistema de bienestar con su déficit público o su destrucción privatizadora, que intenta rentabilizarlo todo), y por otra parte se carga para siempre a esas figuras prestigiosas de la izquierda, demuestra a los franceses que todos comparten la misma ambición corruptible, y siega sus carreras para siempre, como quien planta eucaliptus en un bosque de hayas. A Kouchner se lo ha cargado antes de que pudiera hacer nada.
Y luego está la suerte de los prestidigitadores, la suerte que siempre ha acompañado a Tony Blair, que ha sido capaz de hacer desaparecer toda alternativa y de remontarse tras haberse embarrado de la forma más escandalosa, una vez tras otra. Ha logrado afianzar y consolidar las "hazañas" de Margaret Thatcher, se cargó la educación pública, encareció terriblemente la Universidad, logró reducir a la prensa y los medios, destruyó el sistema de transportes públicos, etc., etc.
Como el eterno Bush, que ahora, mientras sigue gobernando el país más contaminante del mundo y se niega a seguir el protocolo de Kioto, monta una especie de mascarada para fingir una política aún más ecológica y torpedear Kioto. Y aunque muchos se han apresurado a señalar que es sólo una maniobra para dificultar aún más el cumplimiento de las ya moderadas medidas de Kioto, probablemente todos acabarán bailándole el agua.
En cuanto a Putin, no parece que él necesite prestidigitación alguna. Le basta con su poder, y con los intereses de los demás gobiernos. En este contexto nuestro, hace falta ser muy ciego para mostrarse optimista.
Y en clave personal, el otro día, una amiga que canta en una buena coral, me propuso actuar en nuestra fiesta del azufaifo. Pero cuando lo propuso a los de su coral, le dijeron que no querían participar en un asunto tan snob y frívolo. Por lo visto, defender los árboles contra la especulación inmobiliaria es una frivolidad snob. Seguramente quienes así argumentaban luchan eficazmente por eliminar el hambre en el mundo, actúan decisivivamente en Darfur y en Palestina o por lo menos, participan en las campañas por la vivienda social en Barcelona. Es lógico que desdeñen a quienes sólo nos implicamos en pequeños proyectos simbólicos, un libro sobre la guerra balcánica, un árbol bicentenario en un barrio degradado, o utilizamos todos los pequeños espacios de que disponemos para denunciar lo que nos parece denunciable. Nunca he comprendido que en un mundo lleno de injusticia haya que negarse a corregir, a resistir también en los temas próximos, aunque sean pequeños, siempre que no se confundan las prioridades. Pero los que nos hemos movido para defender ese árbol no somos gobernantes, ni siquiera periodistas influyentes, sino ciudadanos. En una ciudad tan contaminada, intentar que no se pueda cortar así los árboles que nos oxigenan ¿es una frivolidad? Y por eso, implicarnos y crear pequeños espacios de resistencia, verde, social, política, etc., puede ser significativo, aunque sólo sea para sentir que estamos vivos.

sábado, agosto 04, 2007

Los límites de la política

Estos días, leer los periódicos, o peor, ver las noticias me llena de aprensión y a veces no puedo soportarlo sobre todo, porque los responsables de todo el horror siempre siguen impunes, incluso tenemos que verles sonrientes en los medios o comprobar cómo uno de ellos, el feo bigotazos que nos gobernó, se hizo de oro con su política belicista, dejándonos para siempre expuestos al terrorismo islamista, como ya se vio en el 11-M. Los heridos en la frontera afgana con Pakistán, la vida cotidiana en Irak, los veinte millones de personas desplazados por los monzones (que empeoran terriblemente con el cambio climático) en la India, los dibujos de los niños sobre el terror de Darfur, las armas que todos envían a Israel y a Arabia Saudí, las vacas que enferman alimentadas con basura, los incendios que destruyen nuestro paisaje para siempre, la siniestralidad laboral en este país, los puentes que se caen a causa de obras (en medio de las noticias, como pura pornografía, los anuncios de una empresa "dermoestética", que engañará a tanta gente con sus promesas de belleza fallida mientras transmite su idea fragmentada y cosificada de las mujeres a toda página, y a algunas nos remueve el higadillo)... Para rematar, un amigo escandalizado me manda el venenoso artículo de un periodista amarillo del Avui, que utilizó un supuesto asunto personal para insultar de una forma rabiosa, misógina, pornográfica e inadmisible a una ministra del PSOE. Me dicen que no es la primera vez que lo hace. Por lo visto, Juan Marsé, cuando declinó la invitación a Francfort, dijo ácidamente que se la dieran a cualquier escritor catalán excluyendo a ese periodista y a otra escritora oficial. Lo que me sorprende no es que el "periodista" demuestre esa falta total de ética, sino que, como dice mi vecino escritor, un periódico tan subvencionado le ofrezca generosamente espacio. Yo no soy votante del PSOE ni pondría la mano en el fuego por lo que hará esa ministra en su nueva responsabilidad, pero me parece terrible que se utilicen esas cosas, sean inventadas o reales, y sobre todo, que el nacionalismo sea excusa para el amarillismo total.
Durante el franquismo, las organizaciones sindicales, por ejemplo, intentaban sujetarse a una ética social y progresista o se les podía reclamar que lo hicieran. Ahora, tenemos que ver cómo esas mismas organizaciones defienden a los funcionarios de la cárcel acusados de torturar a los presos sin que nadie diga nada. En Catalunya, el nacionalismo se había construido contra Franco y había unos límites éticos que no habrían permitido estos excesos del Avui. Parece que en este país no pueda haber discusión sin recurrir al insulto personal, a los trapos sucios y la demagogia. Por eso el nivel del discurso es tan bajo, tan básico, comparado con las discusiones y análisis de la prensa francesa o el Parlamento británico.
Cada vez es más difícil encontrar una buena noticia en la prensa, quedan pocos columnistas (se fueron Haro Tecglen, Vázquez Montalbán, etc.) de los que me consolaban por afinidad crítica. Como mucho, la buena noticia puede ser el estreno de una película iraní o china, que hay que ir a ver corriendo, antes de que la quiten...
Lo siento, estoy muy pesimista.

jueves, agosto 02, 2007

Desinformación

Sin noticias de la suerte del azufaifo. Tras una larga indagación, Isabel Lacruz ha sabido que la reunión municipal con el propietario del solar se ha pospuesto hasta el 27 de agosto. La promesa de mantenernos informados, a nosotras y a los 900 vecinos que han firmado pidiendo La placeta del Ginjoler, que el árbol se quede donde está y se ajardine ese solar, se ha incumplido una vez más. A veces da la sensación de que las costumbres democráticas y el diálogo con los ciudadanos que, con sus impuestos pagan a los políticos y que los eligen en las urnas, no están tan arraigadas en este país como en el resto de Europa. Nosotros, por mediación de Borja Querol, hemos presentado una queja a la Síndica de Greuges de Barcelona, por la desinformación y porque queremos seguir el proceso, la catalogación del árbol y el estado de las negociaciones.
Pero seguiremos vigilantes. El árbol también sigue ahí, con sus raíces invisibles extendiéndose por el subsuelo y las ramas abiertas hacia el cielo. Hay gente que viene a verlo, gente del barrio y gente de fuera de la ciudad, que han sabido de su existencia por los blogs y los periódicos.
Subí con Aurora Altisent a un piso situado frente al azufaifo, para que pudiera observarlo desde allí. Y dibujarlo. Se veía mucho más alto que en la calle. Gracias a las indicaciones del librero de la calle Berlinès, he encontrado una página web donde aparece esa foto que lo muestra en todo su esplendor (en un extremo se ve el morro de la destructora grúa, y es que están tirando todas las casitas del patio de manzana y construyendo edificios feos a toda prisa, edificios baratos que intentarán vender muy caros), y en otra foto de esa web están los trapos verdes que los vecinos han ido poniendo en las ventanas y en los escaparates de las tiendas, por iniciativa del dueño de un restaurante donde ya preparan postre de azufaifas.