sábado, octubre 04, 2008

Dos posiciones ante la crisis

Foto: I.N., Palmeras en el puerto, Palma, 2008
No me convence este primer artículo y me gustaría preguntar a mis amigos economistas qué opinan. No es sólo el catastrofismo; es obvio que este hombre tiene razón cuando dice que la crisis será larga y mucho peor de lo que es ahora. Pero no me gustan varias cosas: que parece que no tenga ideología (y la tiene, puesto que su determinismo es útil a determinados intereses), que dé fechas tan precisas y no las justifique ni argumente (en vez de economista parece astrólogo, pero sin encantamiento), que venga a decir que se haga lo que se haga todo será terrible y luego resucitará mágicamente: si es así, que nos diga cuáles son las leyes matemáticas que lo propiciarán. Y su idea de que al final desaparecerá el Estado y gobernarán (aún más!?) las grandes corporaciones parece que se ajusta a su mal disimulada ideología. Yo prefiero al mismo Jean Luc Gréau, que copio más abajo, en verde, y sí proponía cosas, o a Vicenç Navarro. Pero pongo aquí a este profesor (pese a ese castellano defectuoso, fallida en vez de quiebra, la manera como, se ha de hacer... etc ¡Debería traducirse!) a ver si alguien con cultura económica o política opina:
"En 2010 empezará la crisis de verdad y será brutal, terrible" El catedrático de Estructura Económica de la Ramon Llull augura que la recesión durará diez años David Ruiz Barcelona 03/10/2008
Santiago Niño Becerra, nacido en Barcelona hace 57 años, es un hombre que habla claro. Catedrático de Estructura Económica, es profesor en la Facultad de Economía IQS de la Universitat Ramon Llull. Considera que la situación económica mundial va a ir "tendencialmente a peor" en los próximos tres años y que todas las medidas que se están aplicando no van a servir porque responden a un viejo manual que ha quedado obsoleto. -¿Estamos ya en crisis?
-No, que va. Yo diría que estamos en "precrisis". La crisis empezará a mediados de 2010. Pero es que, además, lo que viene ahora y lo que vendrá no se parece en nada a lo que vivimos en 1993 o en el 2000. Esto es otra película, es una crisis sistémica. De parecerse a alguna cosa, se parecería al "crack del 29".
-¿Por qué es una crisis sistémica?
-Porque la manera como está funcionando el sistema se tiene que cambiar. En 1993 hubo un problema, se inyectó dinero en forma de crédito y se acabó. En 2000, lo mismo. Ahora no. Aplicamos un manual viejo que ya no funciona. Se han agotado las herramientas que se pusieron en marcha como el hiperconsumismo, el hipercrédito o la hiperdeuda y pasamos a otra película...
-¿Cuándo empezó esta "precrisis"?
-En septiembre de 2007 cuando se manifestó el problema de las subprime.
-¿Y hasta cuándo durará?
-Se alargará hasta junio o julio del año 2010. La tendencia dentro de este periodo será a peor. Esto no significa que un día la bolsa suba o que otro baje. En 2010 empezará la crisis de verdad. Caída "a plomo" hasta mediados de 2012. Habrá un hundimiento a nivel económico, y será a nivel mundial.
-¿Qué pasará a partir de 2010?
-Durante el periodo 2010-2012 el nivel de la caída será brutal, terrible. Habrá economías que sufrirán muchísimo, por ejemplo la española, la alemana, la estadounidense o la china. Habrá un periodo de estancamiento hasta 2015 y, a partir de ahí, comenzará un periodo de recuperación muy lento hasta 2018-2020. Estamos hablando de una duración de 10 años, similar a la "Gran Depresión" norteamericana de la década de 1930. -¿El capitalismo ha llegado a su fin?
-El colapso del sistema capitalista aún no se ha producido. Los sistemas tienen una vida de 250 años. El capitalismo empezó entre 1815 y 1820 y terminará más o menos en 2070. Lo que ahora vivimos es una crisis de ajuste, como ocurrió en 1929. Las características del capitalismo no cambiarán pero el ajuste que se hará será muy importante. -¿Cuáles son las posibilidades que tenemos para capear el temporal?
-Nada. Esto ha de pasar. Es inevitable.
-¿Pero los ciudadanos no tienen ninguna opción para intentar salir menos afectados?
-Yo siempre recomiendo que si alguien tiene deudas, que no se endeude más. Quien no tenga, que no se endeude y si una persona tiene deudas y dinero ahorrado, que lo dedique a reducir deuda. Otra cosa es que, antes de comprar nada, la gente se pregunte si realmente lo necesita. Que calculen muy bien cuales son las expectativas de sus ingresos y adapten el gasto. Lo que no sea necesario, no es importante.
-¿Habrá muchas empresas que puedan aguantar esta situación?
-No, habrá cierres en cascada. La evolución será cada vez a peor y, a partir de 2010, se acelerará.
-¿La culpa es de los bancos y las inmobiliarias? -La culpa no es de una persona o de un grupo de personas. Las medidas que se han tomado han llevado al desastre. Pero si estas medidas no se hubieran tomado, no se hubiera crecido como se ha crecido. Y todos hemos estado muy contentos de crecer así.
-¿Habrá bancos que quebrarán?
-Sí, pero aunque un banco haga fallida no pasa nada. El problema es que, dentro de un escenario como el actual, que un banco caiga supone un torpedo a la confianza. El sistema que hemos montado no está atado con cables de titanio, está unido con algo tan intangible como es la confianza que, cuando se rompe, ya no se puede reparar.
-¿Es una buena decisión que los Gobiernos usen dinero público para salvar a las empresas?
-No servirá de nada. Se tiene que hacer porque el modelo dice que es lo que debe hacerse. Esto sirve para tapar un agujero, pero se abrirá otro. Estamos hablando de cifras tan brutales que es imposible tener dinero suficiente para tapar todos los agujeros.
-¿Cómo sabremos que estamos saliendo de la crisis?
-La recuperación se percibirá en el ambiente. El primer síntoma de la recuperación vendrá hacia 2012 porque no iremos a peor. El segundo signo será que algunas personas empezarán a hacer cosas.
-¿El resultado de esta crisis será la aparición de una nueva potencia económica?
-Yo opino que la figura del Estado irá a menos y que las grandes corporaciones tendrán más fuerza. Creo que General Electric es la primera corporación del futuro, es un caso a estudiar. En el futuro habrá más eficiencia, orden, aprovechamiento,…
-¿Grandes corporaciones como las de la película "Rollerball", que planteaba un futuro en el que las grandes corporaciones controlaban el mundo?
-Sí, eso mismo.
ENTREVISTA: ALMUERZO CON... JEAN-LUC GRÉAU "Los economistas han traicionado a la realidad" OCTAVI MARTÍ 02/10/2008 Vive en Montmartre pero la cita es en el centro de París, en Marais. Comemos en la terraza pues, aunque ya hace fresco, nos ahorramos el zumbido de la música de fondo. Lleva un traje oscuro y -previsor- un jersey de lana por encima de la camisa. Jean-Luc Gréau nació en Argelia hace 65 años. Entonces el país era francés pero dejó de serlo cuando él cumplió los 18.
"En 1962 llegamos a Montpellier. Y allí cursé mis estudios. La ciudad nos acogió bien". Ningún trauma de pied noir, de colonizador que desentona en la metrópoli. Y enseguida trabajó en la patronal. Como economista. "Durante 27 años he estado dedicado a presionar a los diputados franceses. Había que asesorarles en materia económica. Y defender nuestro punto de vista, claro". Que era el de un estricto liberal.
Su premonitorio libro sobre la crisis le ha puesto en órbita en Francia Pero eso es ya un pasado remoto porque hoy, convertido en autor de éxito y subido a los púlpitos de opinión gracias a La trahison des économistes (La traición de los economistas), un bombazo en plena crisis, se ha descubierto como un intenso orador que no presta demasiada atención al menú. La ensalada se aburre en el plato y el salmón a l'unilateral se queda frío. "Hace mucho que dejé de confiar en la capacidad autorreguladora del mercado. Lentamente. Primero Nixon abandonó la garantía del llamado patrón-oro. Luego vinieron Reagan y Thatcher, la desregulación y la venta del patrimonio del Estado. El paro y la miseria se hicieron endémicos. Los ricos lo eran cada vez más y la parte del salario cada vez es menor en el coste final de un producto". Sus dos primeros libros fueron tan minoritarios como premonitorios, pero el tercero llega en el momento adecuado y se vende como rosquillas en un país ansioso de explicaciones. "Lo que yo defiendo, antes era inaudible". Porque la crisis le ha conferido una autoridad que antes monopolizaban esos "economistas traidores". ¿A qué? "A la realidad". Él es una excepción en un contexto donde domina el discurso no intervencionista: proteccionista, contrario a la moneda única y defensor del Estado. "No creo que Europa tenga que ser proteccionista respecto a EE UU o Canadá, pero es absurdo que no lo sea frente a China, Corea o Ucrania". Gréau pone el dedo en la llaga: los intercambios son desiguales cuando en un país existe protección social y en el otro no, cuando en uno los salarios son altos y en el otro miserables. La crisis actual, dice, es el final de un proceso de financiarización de la economía. "Hoy el consejo de administración deja que el gerente o director se fije el propio sueldo. Es descomunal. Fuera de toda lógica. Y él, a cambio, se ocupa de multiplicar el valor de las acciones en muy poco tiempo. Jugando con la deuda. Se confunde el interés de la empresa con el de sus accionistas, de unos pocos. Y la burbuja estalla". Lo explica con orden y calma. Con la calma del converso. "Soy una mezcla de keynesiano y schumpeteriano que se reconoce deudor ante Marx y, sobre todo, ante Adam Smith. Difícil de clasificar". Pero si hace un año nadie quería escuchar a los augures inclasificables, hoy los lectores franceses dan la razón a sus libros. Y a nuestro alrededor, ahora caemos, el restaurante no se ha llenado. Impensable hace seis meses.

Slavoj Zizec ayer en El País

Foto: I.N. Portitxol, Palma de Mallorca, 2008
TRIBUNA: SLAVOJ ZIZEK
Unas gafas para leer entre líneas a McCain
Para captar el mensaje republicano en las elecciones de Estados Unidos hay que tener en cuenta lo que se dice y lo que no se dice, pero está implícito. De su lectura de la crisis actual podría surgir un gran peligro
SLAVOJ ZIZEK 02/10/2008
Cuando el héroe de la película de John Carpenter Están vivos, una de las obras maestras olvidadas de la izquierda de Hollywood, se coloca un par de extrañas gafas que ha encontrado en una iglesia abandonada, se da cuenta de que un cartel publicitario lleno de color que nos invitaba a descansar en una playa de Hawai no muestra ahora más que unas letras grises sobre fondo blanco que forman la frase "Casaos y reproducíos"; y un anuncio de un nuevo televisor en color dice "¡No penséis, consumid!". En otras palabras, las gafas funcionan como un aparato para hacer crítica de la ideología, le permiten ver el verdadero mensaje por debajo de la llamativa superficie. ¿Qué veríamos si observáramos la campaña presidencial republicana con unas gafas así?
El "efecto Palin" es un engaño: podemos hacer compatibles feminismo y familia tradicional Para sortear la crisis, a los republicanos puede tentarles reactivar la "guerra contra el terror"
Otras generaciones anteriores de mujeres dedicadas a la política (Golda Meir, Indira Gandhi, Margaret Thatcher, incluso hasta cierto punto Hillary Clinton) eran lo que suele llamarse mujeres "fálicas": actuaban como "damas de hierro" que imitaban y trataban de superar la autoridad masculina, ser "más hombres que los propios hombres". En un comentario reciente en Le Point, Jacques-Alain Miller destacaba que Sarah Palin, por el contrario, exhibe con orgullo su lado femenino y su maternidad. Ejerce un efecto "castrador" en sus oponentes masculinos, no porque sea más viril que ellos, sino porque emplea el arma femenina por excelencia, la degradación sarcástica de la autoridad masculina; sabe que la autoridad "fálica" del varón no es más que una pose, una apariencia que hay que explotar y ridiculizar. Recuerden cómo se burló de Obama llamándole "voluntario social", aprovechándose de que el aspecto físico del candidato presidencial demócrata tiene algo de estéril, con su piel negra pálida, sus rasgos delgados y sus grandes orejas.
Nos encontramos aquí con una feminidad "post-feminista" sin complejos, que reúne las características de madre, profesora recatada (con gafas y moño), personaje público e, implícitamente, objeto sexual, que muestra orgullosa a su marido como juguete fálico. El mensaje es que a ella no le falta de nada; y, para colmo, es una mujer republicana la que hace realidad un sueño de la izquierda progresista. Es como decir que ella es lo que las feministas de izquierdas quieren ser. No es extraño que el efecto Palin sea de falsa liberación: ¡Más, cariño, más! ¡Podemos hacer combinaciones imposibles, el feminismo y los valores familiares, las grandes empresas y los trabajadores! Así que, volviendo a Están vivos, para captar el verdadero mensaje republicano hay que tener en cuenta lo que se dice y lo que no se dice, pero está implícito. Si el mensaje que vemos es el lema simplista de la frustración populista por la paralización y la corrupción de Washington, las gafas nos mostrarían algo parecido a una aprobación de la negativa de la gente a comprender: "Os permitimos que no comprendáis; divertíos, desahogad vuestra frustración, nosotros nos encargaremos de todo; en realidad, es mejor que no sepáis estas cosas (recuerden las insinuaciones de Dick Cheney sobre el lado oscuro del poder), ya tenemos suficientes expertos entre bastidores que pueden arreglar las cosas...". La pregunta, por tanto, es: ¿quién es el Karl Rove de McCain? Y, cuando el mensaje que vemos es la promesa republicana de cambio, las gafas enseñarían algo así como "No os preocupéis, no habrá ningún cambio de verdad, sólo queremos cambiar algunos detalles para que nada cambie verdaderamente". La retórica del cambio, de agitar las aguas estancadas de Washington, es un elemento permanente de los eslóganes republicanos; recuerden la explosión populista anti-Washington de Newt Gingrich -"¡Estoy furioso!"- de hace dos décadas. De modo que no debemos ser ingenuos: los votantes republicanos saben que no habrá auténtico cambio, saben que la sustancia seguirá siendo la misma y lo que cambiará será el estilo; es parte del juego. ¿Pero qué pasa si, por el contrario, el mensaje republicano entre líneas (no tengáis miedo, no va a haber auténtico cambio...) es la verdadera ilusión, y no la verdad secreta? ¿Y si, en realidad, hay un cambio? O, para parafrasear a los hermanos Marx: McCain y Palin dan la impresión de querer un cambio y hablan como si quisieran un cambio, pero ¿y si eso no debe engañarnos, y si verdaderamente consiguen el cambio? Tal vez ése es el auténtico peligro, porque será un cambio en la dirección de "¡Nuestro país ante todo!" o "¡Más, cariño, más!". Por suerte, no hay mal que por bien no venga, y ha ocurrido lo que hacía falta para recordarnos dónde vivimos: en la realidad del capitalismo globalizado. El Estado norteamericano ya está cocinando medidas de urgencia para gastar cientos de miles de millones de dólares -hasta un billón- en reparar las consecuencias de la crisis financiera causada por las especulaciones del mercado libre. La lección está clara: el mercado y el Estado no se oponen, y son necesarias fuertes intervenciones del Estado para hacer que el mercado siga siendo practicable. La reacción predominante entre los republicanos a la crisis financiera es un intento desesperado de reducirla a una desgracia menor que puede remediarse con una buena dosis de la vieja medicina republicana (el debido respeto a los mecanismos de mercado, etcétera). En otras palabras, su mensaje oculto es: te permitimos que sigas soñando. Sin embargo, toda la postura política de rebajar el gasto del Estado se vuelve irrelevante después de este brusco contacto con la realidad: ahora, hasta los más firmes defensores de disminuir el papel excesivo de Washington aceptan la necesidad de una intervención del Gobierno que resulta sublime por lo casi inimaginable de su importe. Ante esta magnificencia, toda la bravuconería ha quedado reducida a un murmullo confuso: ¿dónde están ahora la determinación de McCain y el sarcasmo de Palin? Ahora bien, ¿ha sido verdaderamente la crisis financiera un momento aleccionador, el despertar de un sueño? Todo depende de cómo se simbolice, de qué interpretación ideológica o qué versión se imponga y determine la percepción general de la crisis. Cuando el curso normal de los acontecimientos sufre una interrupción traumática, se abre la puerta a una rivalidad ideológica discursiva; por ejemplo, en Alemania, a finales de los años veinte, Hitler ganó la disputa por la narración que iba a explicar a los alemanes las razones de la crisis de la República de Weimar y la forma de salir de ella (su argumento era la trama judía); en Francia, en 1940, fue la versión del mariscal Pétain la que dominó la explicación de los motivos de la derrota. Por consiguiente, para decirlo en viejos términos marxistas, la principal tarea de la ideología dominante en la crisis actual es imponer una versión que no responsabilice del colapso al sistema capitalista globalizado como tal, sino a sus distorsiones secundarias accidentales (normas legales demasiado relajadas, corrupción de las grandes instituciones financieras, etcétera). Contra esta tendencia, hay que insistir en la pregunta fundamental: ¿qué defecto del sistema como tal permite la posibilidad de que se produzcan esas crisis y esos colapsos? Lo primero que hay que tener en cuenta es que el origen de la crisis es benévolo: después de que la burbuja digital estallara en los primeros años del milenio, todos los sectores tomaron la decisión de facilitar las inversiones inmobiliarias para mantener la economía en marcha y prevenir una recesión; la crisis de hoy es el precio que se paga por el hecho de que Estados Unidos evitara una recesión hace cinco años. El peligro, por tanto, es que la narración predominante sobre la crisis sea una que, en vez de despertarnos de un sueño, nos permita seguir soñando. Entonces es cuando deberíamos preocuparnos; no sólo sobre las consecuencias económicas de la crisis, sino sobre la clara tentación de que, para que la economía siga funcionando, se le dé un nuevo ímpetu a la "guerra contra el terrorismo" y al intervencionismo internacional de Estados Unidos.
Slavoj Zizek es filósofo esloveno y autor, entre otros libros, de Irak. La tetera prestada. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
La psicoanalista Maria José Muñoz advertía del uso del término "postfeminismo" para hablar de lo que sin duda es "pre-feminismo"; naturalmente se trata de una perversión del lenguaje que se está dando estos días en los medios hablando de Palin con la aceptación de todos. Me chocaría en Zizec si no hubiera hablado con Svetlana Slapsak, que critica al filósofo esloveno por su posición patriarcal respecto del feminismo. Mi interés por el discurso de Zizec no me impide ver su misoginia. Ahora bien, por aquí hay posiciones mucho peores: Unos madrileños me contaron de J. M. Prada preguntándose con anhelo dónde está nuestra Sarah Palin, por ejemplo. En esos casos me alegra no vivir en Madrid.

viernes, octubre 03, 2008

Manifiesto para preservar los árboles en la ciudad

Foto: I.N., Puerto de Palma de Mallorca al atardecer, 2008
Ya está escrito y enviado. Contra la opinión de los que creen que defender los árboles en la ciudad son tonterías burguesas, yo sigo sintiendo apego a esta ciudad e intento defenderla de los que la venden a las mafias del cemento, de los que le entierran la memoria y tapan las marcas de la historia con asuntos mercantiles, de los especuladores, de los ruidosos, etc. A mí me parece que las pequeñas cosas, la quietud, la sombra, el oxígeno del aire, los rincones de refugio, los árboles también son importantes. Eso no me hará abandonar las otras: sigo en el grupo de la memoria histórica, publicaré pronto mi libro de los Balcanes tras cinco años de viajar allí, y procuro aprovechar los espacios que tengo para hablar de todo lo que creo que debería cambiar, como la inversión en educación, los problemas de la vivienda, la misoginia, las directivas europeas contra los inmigrantes, el fichero edvige, el control de los aeropuertos, las tarifas de los traductores, la cerrazón cultural y de espíritu, etc., y para defender el humanismo, el psicoanálisis, la literatura, la autoficción y los lenguajes que para mí siguen siendo valiosos. Esto es una aclaración. Comprendo que algunos no congenien con lo que hago ni compartan mis inquietudes, y les sugeriría que simplemente dejaran de leerme y de interpelarme. Yo no me voy a convertir a sus teorías, ni voy a defender sus puntos de vista. Todavía podemos elegir a nuestros interlocutores y decidir con quién y desde qué niveles nos interesa discutir, para no sentir que retrocedemos cansinamente a lo más básico. Cuando hay una cierta afinidad y reconocimiento mutuo, la discusión y el intercambio son una suerte. Et pour le reste, on se'n fout!
Los que quieran leerlo y tal vez firmar, háganlo aquí. Pueden añadir su profesión en la casilla de comentarios. Y enviar un email a quienes crean que pueden firmar. Ah, ¡y muchísimas gracias a todos los que ya habéis firmado!
Para ver la basura que rodea a nuestro pobre azufaifo en Localia TV, pinchad aquí

martes, septiembre 30, 2008

En el AVUI de hoy

Foto: http://farm2.static.flickr.com/1178/1467551078_38c94541ea.jpg
La notícia del lector
Brutícia i deixadesa al ginjoler bicentenari
Els veïns de Sant Gervasi que l'any passat van aconseguir que el ginjoler bicentenari del carrer Arimon no es trasplantés denuncien que el solar on està plantat s'ha convertit en un abocador
Laia Curcoll, Sant Gervasi
Ult. Act. 30.09.2008 - 08:40 hs
Els veïns de Sant Gervasi que l'any passat van aconseguir que el ginjoler bicentenari del carrer Arimon no es trasplantés denuncien que el solar on està plantat s'ha convertit en un abocador. Després de mesos de recollida de firmes, lluita veïnal i converses amb el districte i l'Ajuntament, el desembre del 2007 es va catalogar el ginjoler com a arbre d'interès local. Des de llavors, però, el solar ha anat acumulant deixalles sense que ningú les hagi tret. "És increïble que després de tot plegat el ginjoler més gran d'Europa s'hagi convertit en un abocador d'escombraries, és una vergonya", es queixa Isabel Núñez, líder del moviment veïnal per salvar l'arbre i autora del llibre La plaça del ginjoler. L'arbre en qüestió està plantat en un terreny privat, a l'antic jardí d'una casa particular que al maig de l'any passat es va enderrocar per construir-hi un edifici. La declaració d'arbre d'interès local implica que passi a ser de propietat municipal, però segons fonts del districte de Sarrià-Sant Gervasi el solar segueix sent de titularitat privada i per tant queda fora de les responsabilitats municipals. De totes maneres, afirmen, "si el solar està en males condicions es farà un requeriment al propietari" per demanar-li que netegi la zona. Més enllà de la brutícia, els veïns estan preocupats pel futur del ginjoler. Reclamen que no es construeixi res a l'altra part del solar perquè el ciment podria compactar la terra i l'arbre acabaria morint. Proposen fer-hi una plaça de sorra per donar a l'arbre prou espai per seguir vivint i crear un lloc d'esbarjo per als veïns.

martes, septiembre 23, 2008

Los desaparecidos: el dolor de la curación

Foto: Jose Aguirre, G. en Lisboa, 2008.
Hay que pasar por esto. Hay que saber, escuchar, leer historias como las que empiezan a asomar en los periódicos, historias terribles, de un sadismo atroz, que se repitieron no sólo en la guerra, sino en la larguísima, fría y gris posguerra de este pobre país. Que sólo ahora, setenta años después, se atreve a reclamar al Estado que busque a los desaparecidos, que restaure las cosas, que enmiende simbólicamente aquella destrucción, que permita que tantas y tantas personas hagan al fin ese duelo tanto tiempo retrasado, que puedan enterrar a sus muertos y recobrar su dignidad.
Será doloroso, pero es necesario.
Leyéndolas, aún me sorprende más que haya gente que se atreva a pedir que se pase página. Como si la justicia pudiera suspenderse por más tiempo impunemente. Como si todos esos hijos y nietos, a quienes se les ha transmitido el trauma a través del silencio y la tristeza de generaciones, no tuvieran derecho a esa restitución. Como si eso no fuera necesario para el país, su salud mental, su cultura histórica, su identidad, su posibilidad de pasar de súbditos a ciudadanos conscientes.
Es una de las pocas noticias buenas de estos tiempos, aunque llegue tarde. Y hay que agradecerlo a la iniciativa de esos familiares, a los abogados que han llevado la causa y a Baltasar Garzón.
Y en cuanto a los abusos de la otra parte, de los que hablaba hoy un comentarista de El País, se circunscriben a los tres años de la guerra, el franquismo los amplificó y utilizó durante años, pero si se trata de reconocerlos, lo cual siempre es saludable, que sea en su dimensión y su contexto. En el bando franquista todo el mundo pudo no sólo enterrar a sus muertos, sino también vivir impunemente tras haber matado y cometido atrocidades, cobrando pagas, ocupando cargos, etc.

domingo, septiembre 21, 2008

¿Todo cae?

Foto: Manel Armengol, Islandia, 2008
Como he escrito en otra parte, estos días las páginas económicas, que yo nunca leía, están llenas de pasiones: se habla de aliento contenido, de huidas y evasión, de negación de la realidad, de coraje e imaginación, de fijación en los parches insuficientes, del valor que haría falta para afrontar y resolver. Se evoca el crash del 29 y los suicidas arruinados cayendo de los rascacielos, los millones de parados en la Europa de los treinta, el miedo, los indigentes, las caídas de regímenes. Soros dice en Le Monde que incluso el gigante chino verá caer sus restos de régimen comunista por culpa de unos mercados parados, sin consumo en la exportación. Unos dicen (The Guardian) que la intervención del Gobierno norteamericano ha mostrado agallas e imaginación, otros dicen (Krugman en El País) que aunque esa intervención norteamericana evoque esperanzadoramente la intervención sueca en los noventa, en que el Estado tomó temporalmente el control del sistema financiero durante unos meses y resolvió las cosas evitando males mayores, en USA no osarán hacerlo (los neocons se rasgarían las vestiduras, si a esta intervención ya la consideran "socialista"), y los resultados serán peores. En este país, el presidente de la CEOE advierte que si no se toman las medidas adecuadas, caerán todas las empresas una a una.
En mi ignorancia, me pregunto qué ocurrirá. He oído que algunos celebran la crisis diciendo que así dejarán de construir, pero yo no soy tan optimista. Al contrario: por lo visto, para paliar supuestamente el parón inmobiliario, nuestros políticos han decidido extender sus caprichosas y discutibles infraestructuras y hacernos la vida imposible a los ciudadanos, fomentar la contaminación y el ruido y talar todos los árboles (así no habrá que gastarse en podar ni regar, dicen). Por cierto, que Francesc Arroyo escribe una interesante nota sobre el ruido e Inma Mayol en El País, al final de esa pequeña sección de "perlas".
O bien, como Zapatero, deciden cortar la inversión en I + D y poner más dinero en lo inmobiliario. Y nuestro ayuntamiento se lo pone difícil hasta a los turistas (ayer, con la Via Laietana cortada, decenas de viajeros desfilaban andando furiosos hacia sus hoteles en Ciutat Vella, ya que los taxis no podían entrar). Ruido, polvo, obras, cortes y precios excesivos llevarán el turismo ailleurs. Y sin industria. ¿Qué será de nosotros?
Oigo un vecino que ensaya una música maravillosa con su violín y pienso en aquel concierto improvisado en un tejado que Maeve Brennan contemplaba en sus piezas sobre Nueva York. Me he hecho una ensalada deliciosa, mezclando las judías verdes de ayer con lechuga, atún, pepitas de calabaza y tamari y sólo pido a los dioses griegos que me dejen seguir viviendo como ahora, que no conviertan mi vida en una pesadilla, indigente, huyendo de esos skins que apalean y prenden fuego a los pobres. Mientras pueda refugiarme en algún sitio con mis libros, yo seguiré leyendo para consolarme, o contemplando las fotos que Manel Armengol hizo en Islandia.

viernes, septiembre 19, 2008

La ciudad convertida en pesadilla

Foto: Guillermo Aguirre, Jardines en Lisboa, 2008
Ayer, a "s'hora baixa" (como dicen en Mallorca), cogí los Ferrocarrils de la Generalitat para ir a la exposición de una amiga, en Ciutat Vella. Al llegar a plaça Molina, el metro se estropeó, es decir, se paró y allí nos quedamos, sin explicación ninguna. La gente se resignaba y leía. Me fui a preguntarle al conductor, quien me informó que él no sabía nada, que a él sólo le habían dicho que no tirase porque habría alguna avería más adelante. "A ver si me llaman y me dicen algo", añadió al ver que la gente empezaba a concentrarse y a preguntarnos. Como nadie le llamaba (ni nadie parecía pensar en los viajeros), la mayoría decidió bajar. Pero entonces llegó el problema: ¿cómo salir de allí? Una estación que antes era cómoda se ha convertido en un laberinto espantoso. La salida de Molina de línea Tibidabo era rápida y con pocas escaleras, un solo tramo. Ahora te obligan a viajar al centro de la Tierra, subir, bajar, como en una ginkana, volver a subir, a bajar, la gente ya murmuraba, "esto es un laberinto", "Oiga, perdone, para salir a la calle?". Yo no sé si habrá un ascensor oculto para los que no pueden andar, pero es que esa estación no es accesible siquiera a nadie que no sea un boy-scout con falta de ejercicio y amante del cemento y los túneles. Ciertamente no era tan espantosamente feo como ese granito gris brillante combinado con cemento y olor a alcantarilla de la nueva Provença, pero no se acababa nunca y parecía una broma pesada. Ojalá yo me haya equivocado, con los cincuenta o sesenta que hicieron el mismo camino, y no sea ésa la manera. Al fin respiré en la calle, y cogí el 17, que iba lleno, pero al menos aceleró y llegué a tiempo de ver los paisajes de pesadillas y visiones goyescas de Rossanna Casano (a carboncillo y en un espacio idóneo). Yo no volveré a coger ese metro en esa plaza ni a salir de ahí, a menos que vuelva a estropearse. Antes, los ferrocarriles eran una alternativa de transporte agradable; ahora son otra pesadilla.
Ya están haciendo las catas en la plaça Joaquim Folguera. Ahí también nos arrancarán todos los hermosos lledoners, la sombra y la tierra para hacer otra pesadilla de metro inaccesible. Ésas son las infraestructuras de García Bragado y su Urbanismo. Ya lo decía J.M.Montaner en El País en junio. La política municipal cambió. Lo que en principio era un acuerdo entre lo público y lo privado ahora es puro neoliberalismo; pero no es sólo eso (él lo decía a propósito del horror que están haciendo en la Barceloneta, pura gentrificación; y yo he descubierto su artículo gracias al blogger Fafner). También es la fealdad, la falta de verde, el ruido (Sarrià-Sant Gervasi, el distrito más ruidoso; y no son sólo las motos, son sobre todo las obras sin contención, sin límite de decibelios, ese laissez faire que ha permitido y sigue permitiendo derribar edificios históricos, mansiones modernistas y novecentistas, y caserones hermosos para construir basura mediocre y falso lujo... Cada vez que cojo una calle distinta descubro nuevos desastres. Un barrio que era frondoso y tranquilo es ahora una cantera; ya sé que me repito, ¿pero qué puedo hacer?), la destrucción del patrimonio arquitectónico y de la fisonomía identitaria de esta pobre ciudad. ¿De verdad vamos a permitirlo pasivamente? A esta hora de la mañana y en septiembre, los niños nuevos de la guardería lloran al unísono, algunos con una potencia asombrosa, lloran entre el fragor de las máquinas y el polvo, lloran entre las motos sin silenciador, los camiones, las ambulancias con sirenas exageradas que serían imposibles en ninguna ciudad civilizada, lloran sobre el estruendo de los autobuses y grúas, lloran junto a las basuras que rodean al azufaifo, a las basuras acumuladas en las aceras, lloran junto a las ratas. ¿Quién no se uniría a ellos? Estos políticos corruptos nos han destruido la ciudad y han convertido la vida cotidiana en un infierno.

domingo, septiembre 14, 2008

Una carta en La Vanguardia, Javier Marías en El País y la prensa

Foto: Manel Armengol, Estrets, 2007
Barcelona decepciona
Recibo un mensaje de mis buenos amigos Ángeles y Armando, que han visitado muchas veces Barcelona, y ahora me dicen lo que transcribo: “Qué decepción tuvimos al volver a Barcelona, después de esos 8 años de no visitarla. Las calles sucias, en las aceras cientos de cartones, alrededor de los contenedores de basura, plásticos, latas, suciedad e incluso alguna rata, menos mal que estaba ya difunta. Con lo bonita que es ¿cómo se ha deteriorado? ¿No barren las calles? ¿La gente es más sucia que antes? Dimos una vuelta por Gràcia, un barrio que nos pareció siempre lindo y con mucha personalidad, y estaba lleno de vomiteras y otras cosas poco atractivas. En la Rambla, gente ebria tirada por el suelo. Querida, creo que preferimos conservar el recuerdo de nuestra Barcelona, no el de ahora...”
Sobran comentarios.
M. LÓPEZ GONZÁLEZ
Dañina gente de paso
JAVIER MARÍAS 14/09/2008
Han sido dos pequeñas noticias que han pasado casi inadvertidas y que ni siquiera tuve la prudencia de guardar, por lo que no las recuerdo con exactitud. Una hablaba de un alcalde de una población granadina, creo, que se había declarado en huelga de hambre para protestar por la "asfixia económica" a la que están sometidos los ayuntamientos en general y supongo que el suyo en particular. La otra se hacía eco de las quejas de los alcaldes de España por el "escaso poder" de que disponen, y se anunciaba una reforma con vistas a incrementárselo; y, si no me equivoco, en este mismo diario hubo un editorial que les daba la razón (!). ¿Asfixia económica? ¿Escaso poder? O estoy muy mal informado y veo visiones a mi alrededor -no lo descarto-, o nuestros primeros ediles son unos jetas. Lo que sé con certeza es que no soy el único ante esta disyuntiva o con esta perplejidad. Un notabilísimo número de ayuntamientos de este país se distingue por las desvergonzadas recalificaciones de terrenos y los consiguientes pelotazos inmobiliarios con que se benefician, tanto en las grandes como en las pequeñas ciudades como en los pueblos, en las costas como en el interior, en el norte como en el sur como en el este como en el oeste. De todos es sabido que España se ha convertido en los últimos años en el reino de la especulación, la barbarie urbanística, la destrucción del paisaje y del medio ambiente, la edificación salvaje y sin sentido y el dinero negro o mafioso que todo ello trae consigo; y que nada de esto habría sido posible sin la connivencia o complicidad de los ayuntamientos, que son los que otorgan permisos, expropian terrenos, hacen concesiones a los constructores y cobran grandes cantidades a cambio. No son pocos, además, los que lo hacen sin ni siquiera una apariencia de legalidad, y estamos hartos de leer en la prensa sobre casos de corrupción municipal aquí o allá, con gobiernos del PP, del PSOE o de San Juan Crisóstomo, tanto da. Pero no es sólo eso: en cualquier ciudad -pero empezando por Madrid, que se lleva siempre la palma-, a uno lo asaltan las continuas y demenciales obras que las más de las veces son o parecen enteramente innecesarias, esto es, sólo explicables como manera de que hagan caja tanto los ayuntamientos que las inventan, propician, autorizan y encargan como las empresas que las ejecutan. La impresión que tiene cualquiera es justamente la contraria de la que ha movido a ese excéntrico alcalde granadino a iniciar una melodramática huelga de hambre, a saber: que los ayuntamientos se hinchan a ganar dinero -a costa del tormento de sus ciudadanos-, y que les sobra tanto que además pueden endeudarse hasta las cejas (ya saben que sólo los riquísimos están facultados para contraer monstruosas deudas).En cuanto a su "escaso poder", uno tiene asimismo la sensación contraria: los alcaldes abusan del que se les otorga y éste es excesivo a todas luces, con la agravante de que lo que acometen suele ser irreversible, además de hortera y dañino en general. Destrozan las ciudades y eso no tiene vuelta de hoja, y las utilizan como si fueran el salón de su casa, sin que nada ni nadie los pueda frenar. ¿Y exigen más poder todavía? Es una tendencia de la España actual: con el pretexto de la descentralización, conveniente y necesaria en muchos aspectos, hay un afán por trocear cada vez más las parcelas. Es como si legiones de españoles precisaran mandar, en algún sitio, aunque sea en un patio de vecinos. Y la única forma de contentar y aplacar a esos millones de megalómanos ansiosos de algún poder, es repartir éste hasta la brizna y blindar las competencias de cada uno de ellos en su menudencia. Los alcaldes y concejales han pasado a contarse, como dije aquí hace algún tiempo, entre los villanos de la nación. Hacen lo que les da la gana, destruyen sus localidades. El de Madrid va a destripar, dentro de nada, el Paseo del Prado -maldita la falta que hace tocarlo: uno de los pocos lugares bonitos de la capital- y la calle de Serrano, lo cual supondrá el más sádico martirio y el más absoluto caos. El de Soria -ciudad que conozco bien- va a excavar un aparcamiento en pleno centro y se va a cargar la ribera del Duero y la visión de las ruinas de Numancia con la construcción de un polígono industrial totalmente superfluo y para el cual, en todo caso, sobraba terreno más propicio en una provincia extensa y semivacía; y lo va a hacer no sólo con el apoyo de su grupo socialista -cuando al PSOE le da por el negocio hay que temerlo tanto como al PP-, sino de los demás sin excepción y de la Junta de Castilla y León, y en contra del criterio de todas las Academias y organismos, nacionales y extranjeros, que defienden la cultura, la historia, las artes, el paisaje y la conservación del entorno. Esa gente sabia y responsable, al ayuntamiento cafre de Soria y a la vandálica Junta les parecen unos capullos y se la pasan por el forro. A todos estos alcaldes españoles que piden más y más, y nos quitan más y más, se les olvida que están de paso y que nadie se va a acordar nunca de ellos, como no sea para maldecirlos. La prueba, el más famoso de la democracia, Tierno Galván: la gente se echó folklóricamente a la calle para verlo enterrar, pero hoy ya nadie sabe qué hizo o dejó de hacer. Sólo que escribía unos bandos chistosos y que una noche lo fotografiaron junto a una actriz con las tetas al aire. Qué legado.
En otras páginas de periódicos leo:
"Hacienda incluye entre las víctimas de los recortes el gasto en investigación y desarrollo -una de las estrellas de la anterior legislatura..."... "Pero aumentan el gasto en infraestructuras" [es decir, en destrucción del paisaje, el patrimonio, el verde...]. "El Ejecutivo intenta la cuadratura del círculo: mejorar las pensiones, que suponen casi la mitad del Presupuesto, afrontar el mayor gasto en desempleo, subir el sueldo a los funcionarios y salir airoso del resto. Todo ello con unos ingresos que se están desplomando por la crisis. "Es una situación complicadísima. No se puede llamar a eso Presupuesto restrictivo", apunta Miguel Ángel García, del sindicato CC OO." [asegurarse el voto del funcionariado y de la gente mayor, para seguir destruyéndolo todo, dejando al país sin investigación, sin educación -sin futuro]

miércoles, septiembre 10, 2008

Pensamientos, memoria

Foto: Manel Armengol, Estrets, 2007
En una reunión sobre memoria histórica desde la perspectiva de la salud mental, comentando un estudio donde se ha trabajado sólo con los vencidos de la Guerra Civil, alguien planteó la necesidad de recoger también la violencia arbitraria que se generó en ese bando. Naturalmente, otros matizaron enseguida recordando lo que ya sabemos y no está de más recordar: si en el bando republicano, la violencia fue obra de grupos incontrolados y se limitó estrictamente a los años de la guerra (una guerra creada tan sólo porque los insurgentes de Franco se rebelaron contra el único Estado legalmente constituido, que era la República), mientras que en el otro lado se trató de violencia de Estado, que se prolongó con saña durante todo el franquismo, y se utilizó como arma para reprimir y para ahogar toda crítica, toda disidencia y vengar toda participación en las instituciones del gobierno legítimo, las Universidades, los hospitales, todo.
Sin embargo, me quedé pensando que para mí hay algo importante en ese reconocimiento otro, esa parte difícil de los errores de los vencidos. Por una parte, desde un punto de vista ideológico, porque la idea de la izquierda -eso que ya no existe en este país- implicaba la capacidad crítica y autocrítica, la capacidad de cuestionarse y de debatir, la capacidad de analizar y de tener pensamientos distintos, a diferencia de esa derecha recalcitrante, que funcionaría como un bloque, como un ejército donde nadie puede expresar su opinión, sino que siguen ciegamente las órdenes sin preguntar. Y por otra parte, porque eso también coincide con lo que V. me recordaba el otro día del psicoanálisis, que nos permite salir de la situación de víctimas o no asumirla como tales y preguntarnos las razones de estar ahí, nos recuerda que no somos inocentes. Por eso me parecía coherente que en unas jornadas sobre el exilio, se recordara que en esas largas y penosas colas de gente que se marchaba también debía de haber algunos que cargaban con la culpa de sus atrocidades. Porque en todas las guerras civiles, también llamadas guerras intestinas, hay gente que aprovecha la ausencia de Estado para sus venganzas personales o para desahogar su desesperación social o personal mediante la violencia arbitraria, o que participa para quedarse con la casa de otro. Y poder reconocer esa parte (la banalidad del mal arendtiana) no debilita en realidad ni menoscaba el horror desigual de cuarenta años de dictadura con pena de muerte y represión, aunque tácticamente parezca dudoso hacer autocrítica en un momento en que triunfa el pensamiento más simple, el discurso fácil. Pero más allá de los sentimientos subjetivos y necesarios de los que han sufrido en su cuerpo o en su familia el largo ensañamiento del franquismo, de todos aquellos que no pudieron enterrar a sus muertos, de los que no pudieron ejercer su profesión, de las mujeres libres e independientes que tuvieron que regresar a una situación medieval en la que necesitaban permiso del padre o el marido para cualquier cosa, más allá de eso, hay que poder reconocer y repensar cómo se hicieron las cosas, analizar, intentar comprender.
Yo vuelvo a felicitarme de la iniciativa de Garzón, aunque sea difícil, aunque como dicen algunos expertos, él sólo esté sustituyendo jurídicamente lo que debería hacerse y no se hace en el terreno político. Pese a todo, es una iniciativa importante y mucha gente, el país entero que fue truncado, merece ese reconocimiento, esa restauración. Poder enterrar a esos muertos, hacer ese duelo que quedó perversamente interrumpido. Restaurar la propia verdad, ver reconocido por la justicia y las instituciones el propio sufrimiento de tantos y tantas. Además, todos aquellos que hablan de no reabrir heridas (presuponen o reconocen que las hay, que no son cicatrices) olvidan que para curarlas y para que no se infecten, hay que airearlas, limpiarlas con pinzas, separando cada cosa, como en el análisis.
También quisiera recordar aquí que he leído a algún historiador decir algo que siempre he pensado. Que la monarquía, mal que les pese a algunos, nunca ha sido legitimada en las urnas ni en ningún referéndum democrático (sólo en la dictadura) y que en este país, lo único legítimo sigue siendo la República. Sigo pensando que este país no mejorará si no recupera la memoria por completo. Porque la falta de memoria significa ignorancia suprema, analfabetismo de facto, incapacidad para reflexionar, para ejercer los propios derechos, para ser ciudadanos y no súbditos, para no dejarnos avasallar ni abusar.

martes, septiembre 09, 2008

Árboles, ciudad, memoria

Foto: I.N. Nîmes, 2008
El peatón, especie amenazada Màrius Carol
El Ayuntamiento de Barcelona quiere unir el Trambaix y el Trambesòs por la Diagonal, para lo cual ha previsto modificar esta avenida, de tal modo que las vías del tranvía (ida y vuelta) convivan con dos carriles de autobuses, otros dos de bicicletas, un par de pasillos de servicios, cuatro viales para automóviles y unas aceras más amplias para peatones, que se disputarán el espacio baldosa a baldosa con las motocicletas aparcadas y las furgonetas de carga y descarga, que seguirán invadiendo el territorio del viandante por la proximidad a los establecimientos donde reparten su género. Con esta decisión, el Consistorio descarta definitivamente que el tranvía circule soterrado como sugirieron los técnicos municipales porque la Generalitat consideró que era demasiado caro. La solución adoptada concentra tantos actores de movilidad que se conseguirá que la Diagonal sea lo más parecido al camarote de los Hermanos Marx de Una noche en la ópera, cuando Groucho pide para la cena un menú de huevos inacabable: “Camarero, traiga dos huevos fritos, dos revueltos, dos pasados por agua, dos en tortilla y dos huevos duros”. Mec (suena la bocina de Harpo). “Que sean tres”. La Diagonal dejará definitivamente de ser un bulevar, con sus aceras interiores, como ya ocurrió con el paseo de Gràcia en su día. Y como las calles no son de goma, la introducción del tranvía no sólo reducirá espacio al coche privado, sino al peatón, especie amenazada en la ciudad, porque cada vez resulta más difícil poder ejercer de viandante. En la Diagonal pronto será más fácil ser cotorra que transeúnte, porque las primeras se han hecho fuertes en las palmeras de la avenida, mientras que los peatones quedaremos constreñidos en los laterales, disputando cada palmo con las motos aparcadas, las camionetas de transporte y las estaciones de bicing. La nueva Diagonal costará alrededor de cien millones deeuros, supondrá meses y más meses de obras en cuatro kilómetros de Barcelona, comportará la tala de centenares de árboles, acarreará la desaparición de cuatro carriles de automóviles y conllevará la reordenación del tráfico del Eixample. El alcalde, finalmente, y después de muchas dudas, se ha convencido de que el cambio permitirá convertir la avenida en paseo, pero, a la vista de la cantidad de medios de locomoción públicos y privados que se disputarán los 50 metros de ancho de calle, habrá que poner cascos azules para proteger el territorio peatonal. A lo mejor pensando en ellos el alcalde ha definido el cambio como una manera “de pacificar la Diagonal”.
Borrar el pasado de la ciudad, borrar el verde y la sombra y borrar la memoria de lo que fue. Hoy una abogada amiga me ha dicho que hay gente que se alegra de la ampliación del metro en la plaça Joaquim Folguera y cuando ella les dice, escandalizada: "Pero, cortarán todos los árboles...", ellos responden extrañados o mirándola como si estuviera loca: "Son viejos..." No saben que cuando más viejo, mayor es el poder oxigenador de un árbol, su tamaño, la sombra que da y la frescura... Y es que el analfabetismo les resulta tan útil a los políticos... Pueden hacer lo que quieran, embolsarse todo el dinero de las mafias que invierten en la construcción, arrebatarnos todo árbol, toda sombra, todo suelo de tierra, tirar los edificios que configuraban la identidad histórica y el patrimonio de la ciudad, construir arquitectura barata y mediocre, venderla como si fuese de lujo, cobrar impuestos por todo, trabajar con máquinas ensordecedoras, llenar el aire de polvo y contaminación... y algunos se alegran. No se dan cuenta de que con su dinero cada vez pueden comprar menos. De que cada vez están más enfermos de respirar y vivir en esta pobre ciudad malsana. Cada vez pasan más calor en verano, con asfalto ardiente y sin frescura de árboles. De que en el lugar donde fusilaron a tantos barceloneses que defendían al gobierno legítimo han construido una especie de feria que ahora quieren unir a la Diagonal, y con ese pretexto destruyen el último gran paseo barcelonés. No se dan cuenta de nada. No añoran ese rumor de los árboles en medio de un silencio que podemos escuchar en muchos rincones de París y mucho más aún en Berlín. No añoran la belleza de la vieja arquitectura. Y cuando se den cuenta de que todo, historia, memoria, patrimonio y espacio natural, aire puro y silencio, todo les ha sido arrebatado, ya será demasiado tarde y los que ahora ocupan el ayuntamiento y la generalitat estarán viviendo en una ciudad mejor, con sus pingües beneficios.
Por cierto, si quieren leer mi artículo en el Col·legi de Psicòlegs, lo encontrarán aquí, en la página 22 de la revista [abajo debe decir Sec7:22 (24 of 108)].

domingo, septiembre 07, 2008

En la prensa

Foto: Manel Armengol, As Furnas, 1999
Hoy en el suplemento "Vivir" de La Vanguardia las 3 primeras páginas están dedicadas a mostrar que Catalunya es una de las comunidades del país que menos invierte en sus parques naturales y que ese déficit está causando problemas ecológicos y paisajísticos importantes, degradación medioambiental, desaparición de especies, etc. Un especial dedicado al parque natural de Cap de Creus y titulado "Ni cap ni peus" muestra patéticamente la dejadez, el abandono y sobre todo, la falta de interés que el Govern de la Generalitat tiene por el medio ambiente. Luego la gente se escandalizará de que no llueva, del cambio climático y sus consecuencias. No sólo eso. El Govern sí manifiesta un interés constante en la creación de infraestructuras que siempre suponen la destrucción del patrimonio verde. Siempre hay que talar cientos de árboles centenarios o invadirlos de cemento, etc.
Por cierto que ayer en El País un filósofo iraní hablaba en un artículo de una Barcelona que nada tiene que ver con la ciudad en la que yo vivo, una especie de modelo magnífico de intercambio cultural y diálogo. O bien Ramin Jahanbegloo no ha venido nunca a esta ciudad y sólo ha hablado con los miembros del ayuntamiento, o bien le trajeron con los ojos y oídos tapados, incluso la nariz o le pasearon en limousina y sólo escuchó sus discursos, como me sugiere alguien.
Por suerte había también en El País de ayer un interesante artículo de Josep Maria Montaner, El derecho a la memoria urbana, donde explica que la forma de la ciudad es resultado también de la reivindicación vecinal, el conflicto y la negociación final, y que no habría que enterrar esa historia sino valorarla.

jueves, septiembre 04, 2008

Talas y más talas

Foto: Manel Armengol, As Furnas, 1999.
¿Quieren convertir Catalunya en un desierto?
Hoy me escribe otra vez alguien diciéndome que en Girona están talando árboles a mansalva, ya no por el Ave, sino para hacer una autopista y me pide que firme. Lo curioso de haber defendido al azufaifo es que mucha gente, activistas fortuitos, gente exasperada que ha nacido en un país arboricida, y vive en la época más arboricida de la tremenda historia del país, viene a contarme de otras talas y destrucciones o a pedirme ayuda. Como si yo pudiera hacer algo. Como si tuviera algún poder. Acabo de subir por Sant gervasi de Cassoles para hacer un recado y había ya dos casitas menos, una derruida con el perfil dibujado de lavabos, escaleras y pintura en la pared. La otra ya tapada por una construcción mediocre, estrecha y fea. Al otro lado, un edificio espantoso ha sustituido viejas y hermosas torrecillas con sus jardines interiores. Hacía calor y las máquinas rugían. ¡Por la otra acera! me ha gritado un obrero, en esta ciudad donde no hay carteles ni pasarelas ni se piensa en que los transeúntes deben seguir pasando; son sólo molestias, obstáculos en la misión mafiosa de destruir, construir, blanquear dinero de mafias y camorras.
Pero todo esto se acumula en mi cerebro y le doy vueltas a las posibles acciones, instituciones a las que recurrir. No puede ser que haya tanta censura que la prensa no pueda hacer nada. No puede ser que no haya ninguna institución ni partido sensible a la destrucción de las ciudades y el medio ambiente. Encontraré una salida... we will figure out a way, como decía M.M...

miércoles, septiembre 03, 2008

Cómo convertir el país en un desierto

Foto: I.N., Abedul en la Vojvodina, Serbia, 2007
rápidamente, sin esperar a los efectos de la sequía y el cambio climático:
Pronto, cuando queramos ver un árbol o recordar lo que era la lluvia, tendremos que cruzar la frontera a Francia o un avión a Alemania o Inglaterra.
Avui - 2.9.2008 Les obres del TGV a Girona obliguen a talar 480 arbres
S.T. Les obres de construcció del TGV al seu pas pel centre de la ciutat de Girona comportaran la tala de 480 arbres. Com a contraprestació, el gestor d'infraestructures ferroviàries Adif pagarà cinc vegades el valor de cada arbre, i aquests diners es gastaran en la plantació dels exemplars del nou Parc Central, que es reordenarà un cop acabades les obres i construïda l'estació subterrània que ha d'anar en aquesta zona. La Plataforma TAV a Girona va denunciar ahir que s'han talat 270 arbres de la zona de la plaça Europa i el Parc Central que el projecte constructor preveia trasplantar. Segons la plataforma, el projecte preveu trasplantar i protegir la meitat dels arbres d'aquest espai, però ara s'estan talant. *Cost elevat* Des de l'Ajuntament, en canvi, afirmen que s'ha valorat el cost del trasplantament i els índexs de supervivència dels arbres un cop traslladats, a més de l'esforç que comporta buscar-los una nova ubicació, i s'ha considerat que resulta més convenient talar-los, fer-ne una valoració i que Adif doni una compensació econòmica. L'alcaldessa Anna Pagans va explicar ahir que es cobrarà cinc vegades el valor de cada un dels arbres. Gairebé tots els arbres que es talaran van ser plantats els anys noranta o més endavant, amb algunes notables excepcions, com el ja famós plàtan centenari de Sant Narcís. Segons va explicar la regidora de Mobilitat, Isabel Salamanya, en el moment de talar cada arbre es fa una fitxa on es detallen l'espècie, el diàmetre i les característiques de cada exemplar, i aquestes dades s'utilitzaran per fer-ne la valoració econòmica, que encara no s'ha concretat. Tots aquests punts s'especificaran en un conveni que signaran Adif i l'Ajuntament, i que ha de preveure aquest i altres aspectes de les obres. Pagans va insistir que les obres del TGV i la construcció d'una estació sota el Parc Central comportaran la reurbanització de la zona, amb un nou parc amb nous arbres. Pel que fa a l'exemplar que ha desencadenat la polèmica, el plàtan centenari del carrer Josep Maria Gironella, que la plataforma s'oposa a deixar-lo talar, des del consistori reiteren que s'ha de treure i que es farà aquest setembre.

martes, septiembre 02, 2008

El fichero Edvige, las amenazas al Estado de derecho

Foto: Inés Batlló, Bel en Provence, 2008.
Yo firmé contra la instauración del ya tristemente célebre Fichero Edvige en Francia, un intento de someter a todos los ciudadanos a un férreo control policial, sin excluir a los menores, sin necesidad de haber cometido ninguna falta. En un país que había sido celoso de esos derechos y de la intimidad y cuyos ciudadanos se escandalizaban de que a los españoles nos obligasen a mostrar el documento de identidad para pagar con tarjeta (ellos tienen otro sistema que protege su identidad y la seguridad bancaria a la vez) y para cualquier cosa (ahora toda compañía nos lo pide por teléfono, con grave riesgo para nuestra seguridad, sobre todo teniendo en cuenta que las compañías subcontratan a gente que ni sabe ni dura), se han recogido 90.000 firmas contra ese siniestro proyecto de estado policial.
El manifiesto explicita que:
Ce fichage vise à permettre la collecte de renseignements identitaires sur les « suspects » (personne mais également groupe) simplement considérés, par la police, comme susceptibles, à l’avenir et de manière totalement hypothétique, de porter atteinte à « l’ordre public ». Il permettra de compiler toutes les notes de renseignements telles que : état civil, photographie mais aussi fréquentations, comportement, déplacements, appartenance ethnique, vie sexuelle, opinions politiques, philosophiques, religieuses, appartenances syndicales et associatives… La police sera autorisée à consulter ce fichier en cas d’enquêtes administratives pour l’accès à certains emplois. Les mineurs ne seront pas épargnés puisque fait sans précédent dans notre République et particulièrement choquant, leur fichage sera autorisé dès l’âge de 13 ans et cela sans qu’aucune infraction n’ait été commise et sur la seule base de leur dangerosité présumée.
Muchas asociaciones ciudadanas se han manifestado en contra y entre ellas las asociaciones de defensa de los derechos de los homosexuales, ya que esta ley permite investigar y archivar la conducta de cualquier individuo, sus frecuentaciones, violando su intimidad y exponiéndole y haciéndole vulnerable.
Todo esto no es casual. Forma parte de este nuevo mundo vigilado que inició la administración Bush con la excusa del terrorismo y que por desgracia se ha extendido por Europa, los controles internacionales en los viajes, etc., y que anula la presunción de inocencia y señala a todos los ciudadanos como sospechosos, mientras por otra parte los terroristas circulan libremente con su plutonio, y el tráfico aéreo de armas sigue llevándolas a África regularmente en avión, tal como mostraba La pesadilla de Darwin.
Dice B. Delanoë, ahora candidato a primer secretario del PSF: "la défense des libertés individuelles est plus indispensable que jamais, par exemple quand le fichier Edvige [fichier policier qui répertorie les individus suspectés de vouloir troubler l'ordre public N.D.L.R.] classe les citoyens selon leurs convictions, leur état de santé ou leur identité personnelle. La lutte nécessaire contre la délinquance ou le terrorisme ne justifie pas ce dérapage grave."
Yo no espero gran cosa de Delanoë, que vacila cuando el periodista de Le Monde le pregunta sobre retirar las tropas de Afganistán. Ahora bien, cuando un político se manifiesta preocupado por los recortes de derechos y promete eliminar una ley así, al menos se le podrá presionar para que lo haga. Cuando un político ya se pronuncia de derechas y usa la demagogia del antiterrorismo, etc., no hay nada que hacer.
El hecho de que los franceses se dejaran abducir por los encantos hollywoodienses del temible Skz y le votaran masivamente (algo más de la mitad), en parte gracias a la agresividad con que atacaron a Segolène Royale en su propio partido, ha acentuado la sombría situación del mundo, según mi punto de vista. No es que a mí me convenciera Mme. Royale, que había confesado en algún momento su admiración por Blair. Tampoco me convence Obama y con todo, contra mi idea de un voto convencido, ahora pienso cada vez que hay que votar a todos esos males menores, porque el mundo es peor con Bush, con Berlusconi, con McCain, con Sarkozy, y la crisis económica nos hace especialmente vulnerables a políticas lepenistas.

sábado, agosto 30, 2008

Da la sensación

Foto: I.N. Es Vedrà, vist des de Sant Josep de Sa Talaia, Eivissa, 2008
de que Barcelona se ha convertido en uno de los peores lugares donde vivir, incluso comparativamente con el resto del país. No sólo porque cortan salvajemente los árboles y pronto será todo sólo cemento, una cantera polvorienta y ruidosa. No sólo porque la gente es salvaje y primitiva y tira basura al suelo, al bosque, a la playa, a las aceras y descampados. No sólo porque en Catalunya pagamos más impuestos y recibimos menos servicios que el resto del país. No sólo porque los precios son superiores a los de las demás ciudades, en vivienda, verduras y hortalizas, carne y pescado. No sólo porque se destruye el patrimonio arquitectónico y artístico sin que nadie ponga el grito en el cielo. No sólo porque las entradas de los conciertos de música clásica y contemporánea (miren por favor las webs y comparen la programación y los precios del Palau de la Música -Ibercàmara y Palau 100- y el Liceu con el Palacio Real en Madrid u otros lugares como por ejemplo Girona o Cuenca, donde a veces la programación es mejor y más innovadora) o de música popular (el otro día un joven asiduo de esos conciertos me decía que en Portugal los mismos conciertos con los mismos músicos, en la misma gira, valen una tercera parte, y sólo los tontos se van a Almería o Madrid o Barcelona o Huelva pudiendo ver el mismo cartel unos días después en Portugal, en lugares más bonitos y frondosos). No sólo porque la escuela pública está peor y la inversión por alumno es inferior a la de otras comunidades (País Vasco, Andalucía, Extremadura...). O la ciudad, cada vez más sucia, ruidosa, cara e insoportable para vivir, mucho peor y más descuidada incluso que Tarragona o Girona y que otras ciudades del país.
Ayer me decía un amigo que en Brasil, para preservar el turismo, limpian las playas con unas máquinas muy eficaces. Esta mañana he visto en ARTE TV un lugar en Marruecos, una laguna natural donde se crían ostras y como les compran los franceses, saben que tienen que preservar el medio ambiente y el lugar es maravilloso. Estamos hablando del llamado Tercer Mundo. Pues vayan ustedes a las playas de Ibiza (Cala Boix, por ejemplo), por ejemplo, algunas de un paisaje natural maravilloso, pero donde la basura se acumula como en vertederos libres, o vean lo que flota en el mar en Cadaqués. Sobre todo esos plásticos diminutos que los peces ingieren y que se confunden ya con la arena, pero también los grandes. Me dice una amiga que este verano, en Cadaqués, los únicos turistas llegaban en autocar, en las barcazas o quién sabe cómo, dormían en la playa o se iban antes de cenar y comían sus mendrugos sentados por la calel. Los restaurantes estaban casi vacíos, los hoteles sólo se llenaban a mitad y eso sólo los fines de semana. Y es que el turismo puede ser estúpido, pero no lo es tanto. Ir a un vertedero y pagar miles de euros por estar ahí, pudiendo ir a lugares más baratos y mejor preservados no tiene ninguna lógica. Los precios en Cadaqués o en Ibiza son muy altos, como lo son los de la vivienda en Barcelona. Pues bien, paseen por mi calle y mi barrio cualquier día a cualquier hora. Miren al suelo. Está lleno de cajas de pizza, papeles, pañales sucios, latas de bebidas, etc. Muy pocas veces llega aquí el servicio de limpieza. Ahora está todo abierto, para ampliar ese metro que justifica según ellos la tala de los árboles centenarios. ¿Por qué pagar el precio astronómico de una vivienda en esta ciudad? Crucen la frontera. G. me enseñó el otro día las fotos de su excursión por el País Vasco francés. El suelo estaba impecable. Ni una colilla.
Yo sólo pienso en encontrar una manera de irme. Ya sé que el mundo es injusto y terrible en todas partes y que vivimos una época inquietante, donde la crisis económica y la derechización y la fuerza de los lobbies permiten pocas esperanzas y generan mucha inquietud en cualquiera que piense o se arriesgue a leer la prensa. Pero aun en ese contexto, creo que me consolaría vivir con sombra de árboles, con un patrimonio arquitectónico protegido, rodeada de belleza y no de fealdad, con gente educada -aunque sea más fría- que no grita y que pide perdón por abordarte para preguntarte algo, y leer una prensa crítica donde no se niega la realidad ni los periodistas son sólo la voz de su amo. ¿Cómo podría mantenerme ailleurs? Ésa es la clave. Si los problemas son sólo como jeroglíficos matemáticos, sólo hay que estar alerta y concentrarse para encontrar la solución, para pescarla cuando aparece. Así también dejaría de molestar a todos esos que se ofenden y sienten heridos porque prefieren seguir sin ver los defectos del país, y ni ven ni oyen ni respiran para creer que Barcelona sigue siendo un lugar privilegiado donde vivir.
El otro día por primera vez un miembro del Gobierno, el ministro de Trabajo, dijo que no se podía pedir a los trabajadores que se apretaran MÁS el cinturón, aunque no anunció ninguna medida para contener el gasto público ni los precios. En vano he esperado yo que Zapatero anunciara algún recorte en los sueldos, dietas, coches oficiales, escoltas de su gobierno. Al contrario, ha habido normativas que amplían a la mujer del presidente la escolta y el coche oficial para hacerlos vitalicios. Ya sabemos que resolver la crisis no depende de ellos, pero unas medidas de corrección, desde una perspectiva social y no derechista, tal vez contribuirían a mejorar el panorama o a suavizar lo que se avecina como insostenible.

viernes, agosto 08, 2008

Carta a Parcs i Jardins

Foto: I.N., Montpellier, 2008
He enviado esta nota a Parcs i Jardins. Supongo que ni se molestarán en leerla. Deben de pensar que soy la única persona de Barcelona que se enfurece cuando cortan los árboles. Por eso me gustaría pedir a la gente que proteste. Van a quitarnos el Parc de la Ciutadella, van a arruinar la Diagonal, la plaça Joaquim Folguera y nos dejarán sin sombra, sin tierra, sólo con cemento, ¿sin que nadie proteste?
Senyors:
Com que em vaig dedicar a salvar un arbre bicentenari que vostès volien trasplantar, la gent em ve a explicar els arbres que van tallant per tot arreu. Sembla que Parcs i jardins és, al contrari que a altres ciutats, un equip de talladors d'arbres, sempre disposat a fer espai per a infraestructures i sobretot aparcaments, que són l'objectiu principal d'aquest trist ajuntament de Barcelona. On hi havia frondositat, no deixen terra per a un sol arbre, com han fet a Lesseps i com ara planegen fer a la plaça Joaquim Folguera. També planegen destruir el Parc de la Ciutadella per fer un gran aparcament, i el frontal de la Diagonal per fer-hi passar un tramvia que ningú vol ni necessita. A qualsevol altra ciutat Parcs i jardins s'hi oposaria i aconseguiria que modifiquessin els trassats, que deixessin almenys terra per replantar, que canviessin la normativa promotora del cotxe que obliga a fer parking sota tota les cases, destruint els antics i petits espais verds dels patis. És una vergonya la política que fan en una època de sequera i canvi climàtic, antisostenible, i despietada per als ciutadans. Per acabar-la d'adobar, poden radicalment els plàtans cada dos anys, i ens deixen sense ombra als carrers de l'Eixample i arrisquen els arbres a malalties, i amb aquesta excusa els acaben tallant. És que no hi ha ningú entre vostès que aprecïi els arbres? Quan només en quedin les fotos, on pensen que aniran? Isabel Núñez
Carta al Director, que he enviado a El País, La Vanguardia y El Periódico (me la han publicado ya en la sección El lector opina de La Vanguardia. Si alguien quiere dejar comentarios que pinche en el link...)
Señor director: Sé que está prevista la tala de los hermosos almeces (lledoners) de la plaça Joaquim Folguera en enero de 2009 para ampliar la línea 9 del metro. No cuestiono la obra pública, pero sí que el trazado no se adapte para respetar los árboles o al menos dejar tierra para replantar algo, al cabo de dos años de obras que se unen a la degradación de este barrio. Como en Lesseps, temo que el proyecto no deje tierra para ningún árbol. Cada vez más sustituyen las pequeñas frondosidades por más cemento sin sombra. En la Diagonal, el proyecto de hacer pasar un tranvía innecesario y arriesgado justifica para el ayuntamiento la tala de todos los plátanos y palmeras de los parterres centrales. El Parc de la Ciutadella también se enfrenta a su destrucción a causa de la construcción de un gran aparcamiento para los parlamentarios (¿no deberían nuestros políticos utilizar transportes públicos y dar ejemplo así?). Ese pobre parque, el mayor de Barcelona, tiene un historial de degradación y destrucción desde la época de Porcioles y al parecer los árboles no están siquiera inventariados. A diferencia de otras ciudades, Parcs i Jardins se dedica en Barcelona a talar y trasplantar (con un 75% de fracaso en el trasplante); son simples ejecutores de Infraestructuras, obras y aparcamientos. Para ahorrar dinero, en lugar de podar los plátanos como conviene, hacen podas radicales cada dos años, que dejan sin sombra a muchas calles del Eixample, y exponen los árboles a infecciones, pretextos para luego talarlos. ¿Es que no hay una sola institución que intente proteger los espacios verdes en esta época de sequía y cambio climático en Barcelona?

miércoles, agosto 06, 2008

Políticas

¿Qué se hizo de la izquierda? ¿Es ésta nuestra izquierda?: España bate su récord en venta de armas y supera los 900 millones. Me cuentan que la ley de educación de Ernest Maragall parece hecha por CIU: privilegia la escuela privada y concertada frente a la pública y envía a los inmigrantes todos juntos a centros públicos determinados. Por ejemplo. O el hecho de que ni se planteen medidas para contener el precio de los alimentos, mientras que todo descansa sobre la contención salarial. O que ni se hable de recortar el gasto público de representación, los coches oficiales, las dietas de los ministros, o esos exagerados fastos y comitivas catalanas que van a los países vecinos e inauguran centros lujosos. Sólo los ciudadanos tienen que apretarse más y más el cinturón. Ayer había una carta en La Vanguardia proponiendo que el Estado instituyera un bono y que los Bancos hicieran un esfuerzo para que la gente no perdiera las casas con el aumento de las hipotecas: no era un invento suyo, sino una medida propuesta en otros lugares. Pero aquí, los Bancos, las inmobiliarias, las compañías en general nunca tienen que sufrir ninguna restricción, todo son apoyos del gobierno.
¿Acabará su mandato el PSOE? ¿Llegará a la primavera? Y si gana el PP, rechinar y crujir de dientes para las leyes de inmigración, el peso de la iglesia, los retrocesos sociales, el acoso contra el aborto, etc., pero la misma política económica, sin corrección fiscal, apoyando como éstos a las grandes fortunas, con mayor descaro tal vez. De esta crisis ¿quién nos sacará? ¿Es que no hay nadie capaz de aplicar medidas correctivas que palien sus efectos y emprendan otro rumbo para este país? ¿Es que nadie va a intentar parar la política de invertir sólo en ladrillo, destrucción del paisaje y del medio ambiente y turismo barato? ¿Cuándo tendremos un ayuntamiento que proteja el patrimonio arquitectónico restante y el patrimonio verde en lugar de multiplicar los aparcamientos sin dejar tierra para los árboles? ¿Es éste el momento de destruir el Parc de la Ciutadella para construir un gran aparcamiento para los diputados? ¿No deberían esos diputados aprender a usar los transportes públicos? ¿No habría que preservar nuestros árboles con ferocidad ante la sequía?
Estos días los periódicos nos acosan con noticias de sucesos que ocupan páginas y páginas. En vez de El País y La Vanguardia me parece estar leyendo El Caso o The Sun (el gourmet desaparecido, por ejemplo). Y la forma de abordar ciertas noticias es cuando menos curiosa. Se lamentan y preocupan por el aumento desorbitado de la obesidad infantil en España, se dice "a pesar de la tradición de la dieta mediterránea", se atribuye a "los nuevos hábitos sedentarios", se habla de España y USA en una misma evolución. No se dice nada del encarecimiento brutal de verduras y frutas que ha llevado a sustituir la dieta mediterránea por comida basura americana. No se dice nada de cómo los lobbies de las compañías que producen esa comida rápida han conseguido cambiar las políticas de precios, de grandes superficies sustituyendo al pequeño comercio y los mercados, invadidos por supermercados, la promoción de esa nueva dieta en centros públicos, etc. Parece como si casual o mágicamente la gente hubiera decidido comer más hamburguesas y grasas industriales. La entrevista en La Vanguardia al doctor Valentín Fuster no dice una palabra de los precios y las políticas que nos han llevado a esto. Nada es inocente.

lunes, agosto 04, 2008

Borrar la memoria

Foto: I. N. Monumento a las víctimas de la II Guerra Mundial, Barjac, 2008 Me mandan este artículo. Lo que no saben ¿o tal vez sí? los que borran la memoria es que ese vacío contribuye a la estupidez, a la burramia, a la incultura, a los nacionalismos exacerbados, a la violencia arbitraria, a que la democracia sea una mascarada. En Francia, incluso en los pueblos se muestran memoriales y marcas de la historia. En nuestro país se convierte todo en galerías comerciales, se construye encima, se pisotea a los fusilados, muertos, etc.
Apenas quedan huellas de los más de 100 campos de concentración franquistas
ÁNGEL MUNÁRRIZ - Castuera (Badajoz) - 03/08/2008
La maquinaria de campos de concentración franquistas, construida al paso del bando nacional durante la Guerra Civil y engrasada en los primeros años de la dictadura, ha quedado convertida, con el paso de las décadas, en un amasijo de piezas sueltas, difíciles de identificar, enterradas bajo una gruesa capa de indiferencia oficial y olvido. “Parece como si algo tan terrible no hubiera ocurrido”, afirma Cecilio Gordillo, activista de la CGT por la memoria histórica en Sevilla. Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, coincide con este diagnóstico: los campos de concentración son una parte borrada de nuestra historia. En su libro de investigación Entre la historia y la memoria, el historiador Javier Rodrigo contabiliza 104 campos de concentración en España en sentido estricto, dentro de un listado más amplio de 188 centros concebidos expresamente para el internamiento, el castigo, la reeducación y la utilización de republicanos como mano de obra forzada. Rodrigo calcula que 500.000 personas pasaron por los campos, a las que han de sumarse los miles de presos políticos y prisioneros de guerra explotados en diversas obras públicas. “Existe una cosmovisión [...] que tiende a relativizar los procesos de violencia política para no considerar la represión como el basamento de la larga duración del régimen”, señala Rodrigo en su artículo Internamiento y trabajo forzoso, publicado en la revista Hispania Nova. “Ni siquiera es un tema sobre el que los historiadores hayan investigado mucho”, añade Emilio Silva. Un puñado de proyectos, entre los que destacan los de la recuperación como espacios para la memoria de los campos de Castuera (Badajoz) y Los Merinales (Sevilla), actúan como excepciones a una tónica general de borrado de huellas. Reconocimientos discretos La fotógrafa Ana Teresa Ortega, profesora en la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, reunió el pasado año en la exposición Cartografías silenciadas 50 imágenes de lo que fueron los emplazamientos de campos de concentración. En su recorrido por toda España advirtió que “casi no hay nada que los identifique como tales”. “Hay auténticas barbaries. Por ejemplo, tiraron la plaza de toros de Badajoz [que no fue un campo en sí, sino el escenario de la matanza de 2.000 personas] y ahora es un palacio de congresos donde no pone nada de lo que fue”, explica Ortega. Lo que fue el campo de Los Almendros, en Alicante, es ahora un centro comercial. Albatera, también en Alicante, es una zona de cultivo de palmeras. El Fórum de las Culturas de Barcelona ocupa parte del centro de La Bota. Los reconocimientos son mínimos. “Hay una placa institucional en la Escuela de Artes y Oficios de Logroño, que fue un campo, y otra en la cárcel vieja de Segovia, que ahora es una biblioteca”, explica la fotógrafa. En Albatera y en Miranda de Ebro (Burgos) hay un monolito y una placa, respectivamente, puestos por la CNT. Y en La Bota hay un pequeña escultura de Miguel Navarro. Ningún campo es área protegida. Es la escasa huella que queda de los años en que España fue una inmensa prisión.