sábado, diciembre 08, 2007

¿De qué nos sirve que BCN sea la ciutat del disseny?

Foto: Andrea Resmini, Gato cruzando, 2006
Al volver de Cadaqués, me sorprenden las luces navideñas, de una estética completamente pueblerina y obsoleta, que afean las calles: Balmes, Muntaner (Mandri siempre un poco más discreto, aunque este año se han excedido en el color) y le dan a la ciudad un aire tercermundista, o mejor dicho, que devuelven a aquella estética franquista de villancico mal cantado y obscena fealdad.
Siempre me pregunto de qué nos sirve que Barcelona sea o crea ser "la ciutat del disseny". Si uno pasea por Berlín, por París, por Londres, por Milán, casi por cualquier ciudad alemana o francesa, verá que los rótulos de las tiendas y bares en las calles, las estaciones de metro, cualquier señalización está mejor diseñada, es más agradable a la vista y fácil de leer, todo se mueve en una cierta coherencia, mientras que en Barcelona, los rótulos gigantescos de la fealdad lo invaden todo, edificios históricos de mayor o menor importancia, sin contención de tamaño, sin encajar con estructura alguna, ensuciándolo todo. ¿De qué nos sirve tener tantos diseñadores gráficos e industriales con prestigio si lo que nos rodea no sólo no mejora sino que abunda en lo mismo y se multiplica?
Las nuevas estaciones de los Ferrocarrils de la Generalitat son de una fealdad desalmada y mezquina, al olor hediondo de cloacas se suma un material gris frío y brillantemente hortera. Tal vez ninguno de los responsables han estado nunca en el aeropuerto de Frankfurt, por ejemplo, donde supieron combinar el gris y el naranja con materiales dignos (banquetas de bar con asientos de cuero gris, hipercómodas), de forma que todo parezca neutro pero humano, es decir, diseño al servicio del usuario, lugares cómodos y relajantes, como las sillas de metacrilato colgantes que en el aeropuerto de Munich permiten dormitar o leer en suspensión (y donde siempre se sienta Elfriede Jelinek). O el buen diseño industrial inteligente y humano de los países nórdicos, donde la comodidad, la simplicidad, la belleza no parecen estar reñidas. No digo que "fuera" todo sea buena qrquitectura, preservación y buen diseño. Al fin y al cabo, las palabras gentrification y disneyfication son anglosajonas. Pero diría que la furia constructora no destruye tanto como aquí y que la rotulación y señalización y el packaging generalizados denotan una mayor cultura. Y es lógico, al fin y al cabo, si aquí nadie lee ni reflexiona, ¿cómo iba a ser de otra manera?
En Barcelona, siguen talando árboles centenarios y permitiendo que cualquier fealdad invada y estropee la belleza indiscutible de la ciudad de siempre, la belleza histórica.
Los sobres de correos son de pesadilla (mientras que los franceses y americanos son maravillosos), por no hablar de los sellos, la mayoría del packaging en los supermercados es espantoso (salvo algunos paquetes extranjeros aún no adaptados al mal gusto español), incluso las obras de arquitectos que en otros lugares del mundo proyectan edificios impecables y respetuosos con su entorno (Herzog y De Meuron, qué decepción verlos aquí), aquí parecen demostrar su lado oscuro. No lo digo yo, lo saben muchos: el cliente institucional de aquí no es exigente ni tiene las ideas claras, ni tal vez el presupuesto para acabar las cosas bien, o bien pierde parte de ese presupuesto en intermediarios y honorarios excesivos, y al final, un proyecto que podría haber sido bueno se convierte en une gaffe. Y mientras tanto tiran todo lo posible, desaparecen edificios dignos y construidos con mejores materiales, y son sustituidos por esa nueva arquitectura mediocre de la que se enorgullece en su folleto Núñez y Navarro, por poner un ejemplo, arquitectura como la que vemos en la web de Supportis. Todo es Arquitectura y lágrimas, como en aquel libro (agotado, que nadie reedita). O esos locales incómodos, fríos, llenos de ruido ensordecedor (es decir, mal insonorizados), sin ganchos para colgar el bolso, con lavabos donde uno no puede salir o entrar sin tocar el váter o hacerse daño con la puerta, grifos donde el agua sigue corriendo al acabar, en tiempos de escasez, luz excesiva y desfavorecedora, barras demasiado altas, banquetas o sillas antiergonómicas, lugares expuestos que impiden ninguna intimidad, mesas apretujadas que obligan a una promiscua intimidad con los desconocidos no siempre agradables (eso también pasa en París, todo hay que decirlo, aunque los desconocidos no me resulten siempre tan desagradables allí, tal vez gracias a la lengua o la cultura), y donde eso sí, predomina un "aspecto de diseño" que nada tiene que ver con el oficio. Por no hablar de todos los recipientes que cada vez cuesta más abrir, algunos peligrosos, como los botes de lejía, sobres excesivos con papel no reciclado, ascensores que vuelven automáticamente a planta gastando energía superflua, lugares mal señalizados que obligan a dar vueltas a los viajeros y recién llegados, esas postales grandes, mazacotas y brillantes que han sustituido a las bonitas pequeñas postales de siempre, las cajas de cerillas (¡La golondrina, Tres estrellas! Eran preciosas, son triste y obscenamente feas) y un larguísimo etcétera. Todavía no han comprendido que diseñar no significa "parecer" sino adaptarse a las necesidades del objeto, el usuario, el entorno, la sostenibilidad y también buscar una cierta armonía.
¿Por qué es tan difícil, en una ciudad donde no quedan apenas calles sin locales comerciales (pese a todo, en París o Londres se puede aún pasear por calles sin ningún rótulo comercial, a solas con los pensamientos o la conversación y la piedra de los muros, y es un alivio), encontrar un bar agradable donde reunirse sin sentirse agredido por el ruido y la fealdad?
¿No podrían nuestros flamantes y prestigiosos diseñadores mejorar esa fealdad que nos rodea? ¿O es que nadie les escucha? ¿O acaso los responsables de la fealdad son más y más poderosos? Algunos vamos buscando rincones de belleza donde refugiarnos, pintando de negro las cajas de cerillas, comprando productos por la etiqueta anticuada, guardando todo lo viejo... Y no crean que hago laudatio temporis actii. Ni que reniego de todo. Aunque el tema no me produzca las emociones que suscita por estos lares, conozco algunos diseñadores que han hecho un buen trabajo silencioso. Incluso en mi familia hay alguna buena diseñadora, justamente laureada. A mí me gustaba la modernidad, y aunque no me sienta d'eixe món, simpatizo con la reflexión del arte contemporáneo, escribo y leo ahora, no creo que haya que imitar ni disimular el paso del tiempo, pero creo que hay que valorar mejor antes de despreciar y destruir, entender por qué las cosas se hacían de una u otra manera, que hay que preservar y procurar que la innovación valga la pena. Es más, creo que no habría que restaurar con esa ligereza, que convierte un barrio antes bonito (y genuino), como era Sarrià, en otro Poble Espanyol, otro lugar disneyficado y falso... Ni hacer libros de letras ilegibles o colores que dificultan la lectura, como hacen algunos diseñadores analfabetos.
Y es que, mal que nos pese, esta ciudad, que ha sido tan bonita, lo es menos cada día que pasa. Por eso yo necesito salir de aquí periódica, cíclicamente, viajar a ciudades donde (a pesar de la gentrificación y la disneyficación globales) aún predomina la belleza.

jueves, diciembre 06, 2007

El ginjoler a l'AVUI

Foto: Pilar (?), Ginjoler de Fonz (Osca), 2007 (enviada per Xavier Argimon de Vilardaga)
El AVUI se ha hecho eco de la catalogación del azufaifo. Espero que los vecinos perdonen algún pequeño error de interpretación (yo no me veo como "líder del movimiento vecinal", sólo como la iniciadora de esta batalla. En cualquier caso, Isabel Lacruz ha tenido mucha más relación con los vecinos que yo).
AVUI. Montse Capella
La declaració d'arbre d'interès local, un pas més per salvar el ginjoler del carrer Arimon
Després que els veïns impedissin el trasllat de l'arbre a un altra zona de Barcelona i la seva més que probable extinció, la comissió de medi ambient de l'Ajuntament ha aprovat la catalogació del ginjoler d'interès local. La lluita veïnal que va engegar Isabel Núñez abans de l'estiu per salvar el ginjoler del carrer Arimon ha tingut un èxit quasi total. Després que els veïns impedissin el trasllat de l'arbre a un altra zona de Barcelona i la seva més que probable extinció, la comissió de medi ambient i sostenibilitat de l'Ajuntament de Barcelona ha aprovat la catalogació del ginjoler com a arbre d'interès local.
"Estem contents en part. Aquesta decisió confirma que en aquest país si defenses el que creus que és just acabes tenint algun resultat"
La incorporació d'aquest arbre en el catàleg assegura la seva protecció. Però la satisfacció no és completa entre els veïns que han lluitat per la supervivència d'aquest pulmó verd del barri. El problema ara és la futura construcció d'un edifici al costat de l'arbre.
L'enderroc d'una torre al carrer Arimon cantonada amb Berlinès va fer témer els veïns pel futur del ginjoler situat a l'aleshores pati interior de la finca. L'Ajuntament havia comunicat abans de l'estiu passat al diari AVUI la seva intenció de traslladar el ginjoler. Els veïns i els experts s'hi oposaven. L'arbre corria perill de mort amb un canvi d'ubicació.
La pressió dels veïns, associacions i intel·lectuals ha fet reaccionar l'Ajuntament, que ha acabat per incorporar l'arbre al catàleg. "Estem contents en part. Aquesta decisió confirma que en aquest país si defenses el que creus que és just acabes tenint algun resultat", comenta Núñez. Un cop catalogat, "ara falta impedir la construcció d'un edifici per garantir la seva conservació".
Si l'arbre no queda rodejat per una plaça, podria morir
Els veïns volen aturar el projecte d'edifici al costat del ginjoler i estan decidits a lluitar per una plaça de terra al voltant del ginjoler. Segons els experts consultats pels veïns del ginjoler, el ciment de l'edifici projectat podria compactar la terra i l'arbre moriria. Per assegurar la seva supervivència, els veïns demanen respectar la zona radicular, la zona de terra per on s'estenen les arrels, i demanen a l'Ajuntament que a la parcel·la on s'ha d'aixecar l'edifici s'hi faci una plaça.
Però les negociacions entre el propietari i l'Ajuntament no apunten cap a aquesta direcció. "L'Ajuntament ens ha dit que la construcció d'una plaça sortiria massa cara", explica Núñez. Quasi descartada l'opció de plaça, el consistori té en compte diverses possibilitats: pactar amb el propietari la construcció d'un pati interior de l'edifici o tirar a terra una altra torre per compensar-lo. Cap de les propostes convenç els veïns.
Aquesta informació ha estat elaborada gràcies a la col·laboració d'Isabel Núñez, líder del moviment veïnal.

domingo, diciembre 02, 2007

El azufaifo, catalogado!!!!

Foto: ? Red Woods, California
Sólo una breve entrada a vuelapluma (o teclado ligero) para registrar aquí la noticia: el azufaifo, el famoso ginjoler del carrer Arimon, ¡ha sido catalogado!
Ocurrió en el plenario del Ajuntament de Barcelona, el pasado viernes 30 de noviembre, si la memoria no me falla. Tuve noticias de la reunión previa del miércoles. Me comentó uno de los presentes que todo el mundo en ese ámbito ha oído hablar del Ginjoler.
Aunque aún no tenemos la Placeta del Ginjoler, y nos preocupa la extensión de protección de sus raíces, todo esto es una noticia para celebrar, Con esta catalogación culmina la primera fase de la batalla. Gracias a todos los que habéis participado.

sábado, diciembre 01, 2007

Más sobre la medicalización y adormecimiento huyxleyano de la sociedad

Medusa de Caravaggio
Entrevista a Mariano Pérez Álvarez, psicólogo clínico, publicada en La Vanguardia el 29 de noviembre
"Inventan enfermedades para comercializar fármacos"
IMA SANCHÍS - 29/11/2007
Tengo 55 años. Nací en Oviedo, donde soy catedrático y profesor de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos en la universidad. Soltero y sin hijos. Me interesan las políticas con alta sensibilidad social. Soy ateo, pero partidario del catolicismo civil
¿Los trastornos mentales se inventan?
Sí. Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, en los últimos 50 años, sobre todo a partir de los 80, dichos trastornos han crecidoun 200%.
¿A qué se debe?
Al marketing farmacéutico, a la promoción de medicamentos a costa de definir supuestas enfermedades. Problemas de la vida que no eran relevantes, o que las personas entendían y trataban sin calificarlos de enfermedad, fueron capitalizados por la industria farmacéutica para comercializar fármacos.
¿Por ejemplo?
La fobia social responde a una estrategia de convertir la timidez, una manera de ser, en una categoría diagnóstica que ahora se asume como una enfermedad con base biológica. Lo mismo ocurre con el trastorno de pánico. ¿Temor súbito ante una situación? Sí; en realidad es una derivación de los aspectos somáticos de la ansiedad. Es decir, que lo han desgranado de una categoría más amplia para comercializar un fármaco. ... Si resulta útil. Un ataque de pánico responde a circunstancias personales de la vida que tienen que ver con tu pasado, con tu presente y con la perspectiva de futuro en la que estás situado. Si lo descontextualizamos, convirtiéndolo en una categoría con supuesta base biológica, lo dejamos a merced de una medicación que, en el mejor de los casos, es sintomática, es decir, que no cura, sólo rebaja los síntomas.
¿Me está diciendo que todo es una cuestión de dinero?
Sí, pero eso es algo públicamente conocido, no descubro ninguna mano negra; y eso es lo escandaloso, que no provoque escándalo. Trastornos como la depresión han alcanzado proporciones epidémicas, ¿por qué? Hasta los años 80 la depresión se consideraba un trastorno menor. El boom de la depresión está relacionado con la promoción del famoso Prozac, que, después de la aspirina, es uno de los medicamentos más consumidos. En el 2005, los más vendidos fueron los psicofármacos. Este fenómeno está relacionado con la medicalización de la vida cotidiana, es decir, convertir problemas consustanciales a la vida en síntoma y enfermedad, para luego ofrecer soluciones mágicas que convierten a la gente en consumidora. Está dentro de la misma tendencia que el consumo. De hecho, estas campañas se denominan técnicamente campañas de sensibilización a la población.
¿Como los charlatanes de feria?
Sí, pero ahora con toda la tecnología, sofisticación comercial y el enmarque de la investigación científica. Estábamos con la depresión. La gente ha aprendido a plantear los problemas de la vida - frustraciones, decepciones, dificultades en el trabajo, expectativas incumplidas…- como depresión, entendiéndola como un desequilibrio neuroquímico que se soluciona con fármacos.
Quizá nos cueste hacernos cargo de nosotros mismos.
Sí, es más cómodo atribuir nuestro malestar a cuestiones genéticas. Hay un estudio importantísimo de la OMS que demuestra que los trastornos psicóticos se superan en un 63% en los países en vías de desarrollo y, sin embargo, en el Primer Mundo sólo en un 37%.
Sorprendente. ...
Y paradójico. El problema es que aquí tratamos los trastornos psicóticos, la esquizofrenia por ejemplo, como enfermedades de base biológica únicamente remediables mediante la medicación, y no está nada claro que la esquizofrenia tenga una causa biológica establecida. Pero lo que sí está claro es que los trastornos psicóticos están relacionados con las circunstancias de la vida. Aquí, si tienes un brote psicótico, te llevan directo a urgencias y te ingresan. Así es, y trabajan los síntomas de acuerdo con el fármaco: si sigues oyendo voces, te dan un fármaco másfuerte. Es importante saber que la medicación antipsicótica es, en el mejor de los casos, sintomática, no actúa en la supuesta causa orgánica.
¿Qué hacen en el Tercer Mundo?
Como no tienen nuestros medios, la gente con estos síntomas no es segregada de la comunidad, no pasa a ser un enfermo que entra en una carrera psiquiátrica de hospitales, urgencias..., y se recupera antes que quien es atendido en el mejor centro de Londres.
¿Pero la esquizofrenia no es una enfermedad crónica?
Ya ve que en el Tercer Mundo hay una alta remisión. Habría que matizar, pero la propia medicalización de un fenómeno puede convertir el fenómeno en enfermedad.Con eso de que todo es genético nos están dejando muy indefensos. Es un fenómeno cultural de los últimos 20 años, porque no hay bases científicas sólidas que lo prueben. Los trastornos mentales tienen que ver más con la persona y sus circunstancias que con el cerebro. Además, los síntomas tienen un sentido, ocurren por algo, son significados a los que uno debe atender y no eliminar; eso es como matar al mensajero.
Menos fármacos y más filosofía de vida
Exacto. Y ahora las medicaciones que se aplican a los adultos se tratan de generalizar a los niños, y no hay estudios sobre los efectos secundarios. Es muy preocupante.

domingo, noviembre 25, 2007

Libélulas y centrales nucleares

Foto: Manel Soria, Libélula dorada, 2007
He ido a visitar las maravillosas libélulas doradas que Frikosal muestra en su blog como bailarinas cerniéndose sobre sus presas y me he encontrado con un interesante post sobre las centrales nucleares, donde nos avisa de que se prepara la consolidación de las centrales existentes y tal vez construcción de nuevas. El otro día en El País, una nota diminuta expresaba la petición de los ecologistas (en este país parece que apenas existan) al gobierno de que no se renueven para 2012 las licencias de Ascó y Vandellós, que ahora se presentan.
Frikosal explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo por qué una central nuclear nunca es segura, recuerda que los residuos son imposibles de eliminar y que no existe ninguna compañía aseguradora en España que acepte asumir el riesgo nuclear. Argumentación clara y definitiva y un link a un artículo experto de Marcel Coderch.
Tenemos que pensar si queremos dejar que sigan destruyendo el mundo que conocemos, de una forma irreversible, sólo para que unos cuantos multipliquen sus pingües beneficios.

jueves, noviembre 22, 2007

Zao Shu, el azufaifo

Foto: Linda Danz, Central Park, 2007
Hemos ido a Urbanismo, a ver a Ramon Garcia Bragado, cuarto teniente de alcalde de Urbanismo y regidor de Infraestructuras. De él (y del gerente de Urbanismo, Ramon Massaguer) dependen en gran medida las negociaciones con el promotor inmobiliario, que siguen en curso. Por el azufaifo, íbamos Isabel Lacruz Bassols, Borja de Querol, Ferran del Pozo y yo.
Hay que recordar que el promotor adquirió el solar y obtuvo la licencia de derribo de la casa basándose en un expediente con información no verídica, sustituyendo el azufaifo bicentenario, ejemplar más importante documentado en Europa por una especie común. La licencia de obras está paralizada y el proceso de catalogación del azufaifo ha seguido adelante y se abordará en el próximo plenario, del 29 de noviembre.
En la reunión se ha confirmado que la primera parte de la batalla está ganada, es decir, el azufaifo bicentenario de la calle Arimón será protegido: se quedará en su parcela. La amenaza de trasplante que habría significado su destrucción formal definitiva (bonsaicización por la poda drástica) y su muerte probable no se confirmará.
Falta la segunda parte de la batalla, es decir, la promesa de Imma Mayol por email y en el programa de Josep Cuní en TV3 de darnos la Plaça del Ginjoler, como propuso Oriol Bohigas apoyando nuestra iniciativa, y de que la parcela se convertiría en terreno municipal, no está conseguida. Y la construcción que se baraja en la parcela implica un peligro para el árbol.
Ramon Garcia Bragado nos ha dicho que la horquilla de posibilidades en la negociación iba desde La plaça del Ginjoler a la construcción de un edificio en la mitad inferior de la parcela. Nosotros hemos prometido hacerle llegar los informes expertos, según los cuales, construir en esa parcela, afectar la aireación y la protección de la zona radicular del azufaifo puede suponer su muerte. Si construyen parking, si entran máquinas en ese terreno, esa supuesta protección del árbol habrá sido inútil, y en pocos años habrá muerto, como ha ocurrido tantas veces en este país.
Para Urbanismo es una cuestión de dinero. Pero habría que hablar del coste para la salud de los ciudadanos y para su calidad de vida que supone este parque de grúas, de contaminación intensa y creciente, de polvo. La fuga de los pájaros. La desaparición del patrimonio arbóreo que caracterizaba a este barrio. La degradación de la ciudad por la invasión del cemento. La tala, el arboricidio que se produce en esta ciudad mientras ellos mantienen ese extraño cómputo de que Barcelona es la ciudad con mayor número de árboles de Europa. Se refieren a ramitas escuálidas que cuentan como árboles. Como dijo Xavier Argimon de Vilardaga, ingeniero técnico agrícola, el patrimonio arbóreo se mide por la calidad, no por la cantidad de árboles. En realidad, fue Porcioles quien inauguró esta tradición de la confusión, contando los árboles como espacios verdes. Se trata de contar con árboles de calidad. Cualquier ciudad de Europa está mejor dotada y protege más los árboles que Barcelona. Belgrado, Zurich, Londres, París... Yo veía ayer los árboles que filmé junto al Sena, en París, en mi entrevista balcánica. Me dicen que la diferencia, clima aparte, está en los alcorques inmensos que tienen esos árboles para extender sus raíces y crecer. En cuanto al clima, sepamos que Grecia, de clima mediterráneo, era un país lleno de bosques siglos atrás... y convertido casi en un desierto por la tala indiscriminada... rematada por los incendios. ¿Es posible que a nuestros políticos les sea indiferente haber tomado ese mismo camino?
Ayer firmé contra la explotación inmobiliaria del Tibidabo, que supone la destrucción del pulmón verde de la ciudad. A nuestros políticos no les parece importante preservar ese último núcleo.
Me dijeron que también los terrenos restantes del colegio Jesús María, el edificio, el barranco maravilloso de la Torre Castanyer que acogió a Machado en su camino del exilio, están también en peligro. Mirar alrededor, pasear por la ciudad es hacer inventario de la pérdida.
Volviendo al azufaifo, me gustaría haber recordado en esa reunión que concedernos esa plaza no sólo es un mal precedente que les obligaría a ceder en todos los casos, sino que podrían aprovecharlo como un ejemplo simbólico, una demostración de que reorientan su política urbanística, de que no siempre dejan que triunfe el cemento.
En las democracias, los ciudadanos tienen la obligación de reclamar sus derechos, de expresar su voluntad no sólo en las urnas, de pedir protección para el patrimonio que les rodea. Queremos poder respirar sin intoxicarnos (y los árboles son los únicos capaces de producir oxígeno y compensar la contaminación), queremos vivir con pájaros y no envueltos en grúas, queremos detener la especulación inmobiliaria que arrasa con la arquitectura humanista para construir feos bloques impersonales de pisos de falso lujo para ricos de mal gusto. No permitamos que la pasividad, heredada del franquismo, nos paralice. Excepto los que tienen intereses en la inmobiliaria y no ven más allá del dinero inmediato, sin pensar en la destrucción de nuestra ciudad, del paisaje, del clima y de la propia salud, a los demás nos interesa conseguir la Plaça del Ginjoler. Todos los científicos lo anuncian: España va a ser uno de los países más afectados por el cambio climático. Luchemos por los únicos elementos que pueden ayudarnos a combatirlo: los árboles centenarios.
Se trata de proteger al árbol más sostenible que existe, el que resiste las sequías con sus raíces largas y profundas, una de las especies más preparadas para resistir el cambio climático.
Frente a la desinformación e inexplicable hostilidad que nos dedicó el Distrito, en Urbanismo nos han escuchado con atención y Ramon Garcia Bragado y Ramon Massaguer se han comprometido a informarnos de la evolución del proceso. Nosotros seguiremos batallando e informando en nuestro speaker's corner particular, el racó del ginjoler.
Por cierto, el azufaifo, en chino se llama zao shu y en árabe, ennab

martes, noviembre 13, 2007

República, monarquía y desmemoria

Ilustración: Caravaggio, detalle de Judith y Holofernes
No comprendo por qué Carlos Fuentes se ha unido a los instigadores del mito de que el rey Juan Carlos apoyó la democracia en el 23 F. Tampoco comprendo que los que vivían en este país en aquel momento, entre los que me incluyo, y tenían uso de razón, no recuerden que el rey se sumió en el silencio, que tardó muchas horas en pronunciarse, y que sólo cuando estuvo claro que los golpistas habían sido derrotados, salió a defender la democracia. No lo he dicho sólo yo, lo dijo Norman Birnbaun en El País, aunque no puedo encontrar el link.
No simpatizo con Chávez ni con sus maneras, pero no tengo ningún motivo para creer que su acusación a ciertos empresarios españoles de colaborar con el golpe contra él sea incierta. Nada detuvo a una importante compañía telefónica que financió un golpe de Estado mucho más terrible y que sí tuvo éxito: el de Pinochet a Allende, con todos sus muertos, torturados, desaparecidos y la destrucción del país. No creo en la bondad de las grandes corporaciones ni en su respeto a la democracia. He sabido de las hazañas de Repsol y otros empresarios españoles en Argentina, en un documental muy necesario.
Tampoco me parece bien que el rey hiciera callarse a Chávez porque nadie ha elegido al rey, y en cambio Chávez ha sido elegido por la mayoría en su país, y mal que le pese al rey, debería respetarlo. En cambio, sí pareció correcta y medida la actitud de Zapatero.
No soy monárquica, sino republicana, y me parece injusto que no se haya celebrado un referéndum para decidir si queríamos monarquía o república. Heredamos esa institución del régimen franquista, y antes de eso, en este país habíamos echado a los borbones. Los americanos, que reparten reyes por todas partes, se encargaron de financiar la operación juancarlista. ¿Y de qué nos sirve la monarquía, excepto para gastar dinero a espuertas? Además, no es una monarquía transparente, ni controlada por el Parlamento, como en Reino Unido, ni con tradición y arraigo popular, y por una razón que desconozco, va unida a una censura injustificable en un país supuestamente democrático (pero con muchas maneras, desigualdades y privilegios heredados de la dictadura). Esa censura empieza a romperse tímidamente desde hace unos meses y que abre la vía al saludable y necesario debate, a la crítica.

jueves, noviembre 08, 2007

Contra la medicalización de la infancia

Otro poderoso mercado que en este país no se contiene ni regula suficientemente es el de los laboratorios farmacéuticos. Una fundación de psicoanalistas y profesionales de la salud mental ha lanzado la Plataforma contra la medicalización de la infancia, explicando los perjuicios terribles que los fármacos producen en los niños, ahora que se les administra Prozac, estimulantes anfetamínicos a los etiquetados "hiperactivos", etc.
Para paliar la angustia, en lugar de hablar, jugar, escuchar, interpretar, se intenta dormir y hacer callar a esos niños, aún al precio de dañarles para siempre. El otro día hablé de esto en mi otro blog.
Por suerte, aún quedan profesionales que luchan para detenerlo.
Luego nos "protegen" contra el tabaco, mientras nos exponen a la contaminación, el ruido, las sustancias tóxicas en la construcción y los fármacos, que sólo son drogas legales. Lo dijo Dante Bertini el otro día: algunos, en vez de médicos, tienen camellos legales. Esos médicos que aceptan las gratificaciones de los laboratorios. Esos políticos que dan entrada a medicamentos sin vigilar sus efectos ni encargar estudios independientes.
Hoy sólo quiero hacerme eco de esa Plataforma y aludir a un libro necesario, donde se explica que la clasificación de los trastornos mentales es artificial y se dirige al consumo de fármacos, es decir, se inventan trastornos o se etiquetan como tales los síntomas para comercializar fármacos. Y como triste demostración de que si nadie lo detiene, ese mercado avanza sin escrúpulos, en Estados Unidos acaban de autorizar el Prozac para niños.

De la fealdad: Spain is different

Foto: La torreta de La Rotonda, en Avinguda Tibidabo
Ayer, encartado con alguno de los periódicos, había un folleto de una de las constructoras que más daño hizo en Barcelona desde los años setenta (con un nombre que se parece ofensivamente al mío), que ahora ha comprado La Rotonda y se precia de restaurar el patrimonio arquitectónico de la ciudad, ese mismo que ha contribuido tanto a destruir, con la ayuda y el apoyo decidido de los ayuntamientos franquistas primero y democráticos después. Lo peor: los edificios que muestra como obras de las que deben enorgullecerse, en los distintos barrios, desde 9 Barris a Sant Gervasi, arquitectura fea, feísima, mediocre, barata, lo que en todos nuestros barrios sustituye a las bonitas casas históricas y edificios nobles, construidos con buenos materiales y otra idea del espacio y la habitabilidad, o a los espacios abiertos, descampados, pequeñas masías, antiguos y generosos edificios industriales de 1900, y los horizontes y pasillos de ventilación de la ciudad.
Al mismo tiempo que contemplo esa fealdad, veo en la francoalemana Arte Tv cómo en Maastricht y otros lugares de Europa adaptan antiguas iglesias abandonadas, que aquí habrían demolido y entregado a esa misma constructora o a otras, se convierten en restaurantes, estudios de artistas, oficinas, etc. Se dice que Europa abandona la cristiandad" (en Francia, sólo el 5% sigue yendo a la iglesia). La clave: no tocarlas apenas, sólo restaurar e iluminar para que pudieran ser recuperadas para el culto en cualquier momento. Los arquitectos e interioristas hablan de respeto, un concepto que al menos en Barcelona no existe. No es que a mí me guste esa desacralización comercial, en realidad, se trata del mismo mercado que avanza imparable, pero esos espacios se preservan en toda su belleza (es inevitable imaginar la escena de Jesús expulsando a los mercaderes del templo), y aquí sólo veo cómo todo (aún no las iglesias, tal vez todavía con feligreses) cae y cae bajo las excavadoras y a mi alrededor, en este campo de grúas, ya no quedan pájaros, ni árboles, ni casas bonitas. Sólo horror y mediocridad.
Ya sé que de pronto, en periodo preelectoral, empiezan a hablar de detener la construcción en la costa y en Ses Illes y la idea me produce un gran alivio, aunque llegue tan sospechosamente tarde y no afecte a todas partes. Yo veo las 400 casas que se están construyendo en Cadaqués, donde está claro que ni el alcantarillado ni el paisaje resisten, ese paisaje que incluso Dalí y los antiguos veraneantes de la vilipendiada gauche divine lograron preservar en los setenta y primeros ochenta. Toda la belleza y la historia nos es sustraída y convertida en fealdad por esos constructores, fabricantes de cemento y políticos que les apoyan. Veo lo que se destruye y construye en Barcelona, a mi alrededor. Y el pobre azufaifo, lo que ha costado y costará salvarlo, con esa férrea oposición que hemos encontrado en los políticos municipales, cuando en Europa nadie dudaría de que ese lugar debe convertirse en una pequeña plaza verde. Poderoso don dinero.
Dicen que Sarkozy, al preguntarle por qué se entendía tan bien con la izquierda europea, contestó: "¿Qué izquierda?" "Blair, Zapatero...", le dijo el periodista. "Eso es derecha", contestó el temible Sarkozy.
Por cierto, que para romper la pasividad de esta ciudad, que se deja destruir así como así, José Antonio Millán ha hecho una campaña muy interesante, que ya ha tenido eco en la necesaria sección de Francesc Arroyo de El País.

sábado, noviembre 03, 2007

El azufaifo en La Vanguardia

Foto: Isaias Fanlo, Detalle de la Festa del Ginjoler (con Lluís Maria Todó, Xavier Argimon y Guillermo Aguirre, entre el público).
En La Vanguardia de hoy, Ignasi Viladevall-Palaus advierte sobre el azufaifo.
El árbol de las raíces insondables
IGNASI VILADEVALL-PALAUS
Dios mío, qué árbol esconde la verja del solar de la calle Arimón! Aludo a su famoso ginjoler. Antes, cerca de las ciudades, su cultivo era muy habitual. Este azufaifo es un ejemplar sin equivalente, único en el mundo. En la última etapa de su vida ha soportado una cadena de peripecias. Dada su espectacularidad, merece un respeto. Su tronco, que viene a formar una copa redondeada, causa ya impresión: las ramas hacen alarde de una desenvoltura inmensa. Las raíces, que se extienden a buscar el agua a donde sea, no son visibles. Escapan a la observación a causa de su desarrollo subterráneo.
Las colosales raíces del azufaifo no pueden definirse propiamente. No sólo tienen un papel de fijación y anclaje en el suelo, sino que sirven para proveer al árbol de agua en épocas de sequía; así se basta a sí mismo. Sin ellas la fronda no destilaría amenidad, ni las flores respirarían preciosismo, ni de sus frutos, cuyo peso decanta el ramaje, saldrían confituras. No hallaría el modo de rehacer el hechizo de sus zigzagueantes ramas, ni de sorprender con la influencia de unas flores que son de lo más alentador. Su sencillez a veces resulta enigmática, y otras, conmovedora. Pero ningún árbol tiene un ramaje tan fino y espontáneo y envolvente como el suyo; parece irrefrenable su desarrollo. Este año el ginjoler mira entorno como diciendo: “¿Qué le pasa a la ciudad?” No sabe si podrá seguir enamorando a la vecindad; si llegada la primavera el brillante verdor de sus hojas volverá a desvanecerse entre las ramas. Incapaz de implorar socorro, ante él se abre un funesto porvenir. ¿Cómo puede ser ello posible si no ha hecho otra cosa en su vida que llenar sus humildes dominios de luz verde? No hay palabras para referir la ansiedad de un árbol. A escasos metros se levantará un edificio que puede afectar su sistema radicular.
Topar con las raíces implicará cortarlas, herirlas. No morirá de golpe, sino en pocos años. A menos que se realice un meticuloso seguimiento de las obras. ¿Es posible realizarlo? Claro. Construir no siempre equivale a destruir. Hay una arquitectura ávida de vincularse entrañablemente a la naturaleza, que ansía de algún modo coparticipar en la gestión de su conservación. Hoy en día se hacen cosas inimaginables. Así que terminamos como empezamos: contemplando un árbol de incontestable valor ornamental. Intocable desde todos los puntos de vista.
AZUFAIFO ‘Ziziphus jujuba’
Época de floración Abril-mayo.
Cuidados A pleno sol. Poco riego. No se
debe modificar el estado físico del suelo
en donde prospera.
Aplicaciones Verjas, huertos, parterres.
Desamparado
Sin un sondeo del subsuelo del solar, el ginjoler, hoy salvado, estará sentenciado. El sistema radicular de los árboles tiene bajo tierra un desarrollo semejante al del ramaje en el aire ¿Y no podría renovarse ese sistema radical, abriendo zanjas para intervenir? Si se operase a finales de invierno, en primavera se formarían raíces nuevas. Que los expertos se pronuncien; que nada esté por encima de ellos. ¿Por qué no fue seleccionado “arbre d'interès local”? Lugar especial ocupa el azufaifo del Palacete Albéniz (lleva el número 0138-03-98 de catálogo) sin reunir, ni de lejos, las mismas cualidades estéticas.

lunes, octubre 29, 2007

¿Qué esperamos de nuestros políticos?

Foto: Guillermo Aguirre, Gat d'un pati, 2007
Una amiga geógrafa urbana, más aficionada que yo a los sondeos me manda uno del Instituto Noxa para La Vanguardia que dice:
"Desciende el apoyo de los catalanes a la política de Zapatero hacia Catalunya.
La crisis del AVE no afecta electoralmente al PSC, que mejora sus expectativas."
Los sondeos hechos en este país siempre me sumen en una cierta perplejidad. No sé si la pura forma de preguntar y la falta de casillas para responder con propiedad es el condicionante. O si es que yo nunca comprenderé los misterios del electorado catalán, ni tampoco del español en general.
¿Qué creen los catalanes que teóricamente representa ese muestreo, es decir, la mayoría? ¿De verdad creen que nuestros políticos, es decir, el PSC y sus compañeros de viaje, no tienen responsabilidad por lo que está ocurriendo aquí? ¿Creerán también que son los magos de Oriente los que van a traernos el AVE?
Hoy he oído en la radio una descripción escalofriante del proceso de aceptación de un presupuesto (escaso) por la Administración para una obra importante, pasando por una cadena de subcontrataciones que acaba con trabajadores pagados miserablemente, sin condiciones de seguridad, sin que siquiera puedan comprender las instrucciones, puesto que son extranjeros, etcétera. Cada uno de los que subcontrata se saca una comisión. Y al final, el presupuesto real de la obra es tan insuficiente que si no se caen todos los túneles y los edificios será porque efectivamente existen los magos de Oriente y protegen a esos pobres catalanes ilusos, a quienes 26 años de mensaje victimista e irresponsable de CIU convencieron que la culpa de todo está siempre lejos, en Madrid, o como diría Lars Von Trier, en "el jefe de todo esto".
¿Qué espera entonces la gente -los catalanes del sondeo, que nos representan a todos- de sus políticos?
¿Es que nadie recuerda que nosotros les pagamos sus sueldos y dietas? ¿Acaso nadie sabe que un partido supuestamente de izquierdas debería estar del lado de los ciudadanos y no del mercado salvaje? ¿Acaso nadie sabe que cualquier partido debería defender la legalidad y detener esas irregularidades? ¿Que al recibir nuestro dinero contraen una obligación para con nosotros? ¿Que tienen la obligación de protegernos contra esos estafadores?
¿Y quién creen esos catalanes del sondeo, es decir, "nosotros", que debe corregir a los políticos?
¿Hasta qué punto tendrán que llegar esos abusos y malos tratos, esas grandes estafas, ese no funcionamiento de las infraestructuras y esos túneles que caen para que nos despertemos de nuestro sueño y dejamos de creer en los reyes magos? ¿Tendrán que caerse las casas de la gente y tendremos que morir asfixiados en el metro para que nuestro pobre electorado adormecido comprenda que todos los que gobiernan nos están estafando?
Más tarde...
No diré que no me he alegrado del plan que ha anunciado Cristina Narbona para recuperar el litoral, derribando edificios que han invadido el paisaje de la costa. Pero suena un tanto extraño que mientras se anuncia esto, no se detengan las numerosísimas obras pendientes en esa misma costa, por ejemplo, las 400 casas que se están construyendo en Cadaqués. Cada vez cuesta más creer en nada. Una vez, en un local religioso del Eixample, organizaban un cursillo titulado Tornar a creure, Volver a creer. Me parece que tendremos que hacer ese curso para creernos las declaraciones preelectorales de nuestros políticos.

miércoles, octubre 24, 2007

Un pequeño apunte sobre el cambio climático y nuestros políticos

Foto: Linda Danz, Central Park, 2007
Las declaraciones de Rajoy sobre el cambio climático son terribles, pero ellos pueden decir que son coherentes. El partido que nos gobierna declara exactamente lo contrario de lo que hace. Habla de sostenibilidad mientras da licencias para construir y construir, tala árboles urbanos y rurales, permite que sigan destrozando la línea de costa, crea muros de cemento que rompen los pasillos de ventilación natural de las ciudades, derrocha energía con iluminaciones excesivas, no protege el patrimonio arquitectónico, deja que se construyan edificios antisostenibles, sin ventanas, sin iluminación natural, que exigen un mayor consumo de energía, se niega a limitar el ruido que producen las obras. Permite que se destruya el verde de barrios enteros simplemente como castigo por no haberles votado. Se enfrenta a la voluntad de vecinos y asociaciones, como en Vallcarca, o en Esplugues de Llobregat, como en tantos otros lugares.
Y cuando los ciudadanos se deciden a dar la alarma porque se está destruyendo zonas verdes (y en Barcelona estamos muy por debajo de las recomendaciones de la OMS de porcentaje de zona verde por habitante), les desoyen y desprecian.
Siempre he pensado que, al menos, a los socialistas podríamos (y deberíamos) hacerles volver a la razón, recordarles que incumplen sistemáticamente sus programas y promesas (Con el PP y Convergència no hay nada que hacer, ya que simplemente desdeñan esas cuestiones). Pero resulta agotador. Sobre todo, porque nuestros políticos están acostumbrados a la pasividad de unos ciudadanos educados en el franquismo, y en lugar de mostrarse abiertos al diálogo y recordar que son empleados pagados por los electores, sólo muestran una arrogancia y un desprecio asombrosos, algo insólito en un país democrático. Lo peor es que alguna gente empieza a creer que vale más votar a la derecha. Lo peor es que nosotros, los ciudadanos, tenemos mucha culpa de que todo esto ocurra, ya que pocas veces nos decidimos a hacer nada. Y las instituciones nos reflejan. Me ha gustado leer cómo unos cuantos escritores regañaban al Defensor del Pueblo.
Habría que regañar también a la Organización de defensa del consumidor, que nunca ha hecho nada para protestar y contener los precios, como hacen en otros países, donde incluso organizan huelgas de consumo. ¿Para cuándo aquí un poco de osadía ciudadana?

martes, octubre 23, 2007

Todo al revés

Foto: Linda Danz, Olmo americano en Central Park, 2007
Supongo yo que nuestros políticos tendrán planeado irse a vivir al norte de Europa cuando acaben con estas ciudades nuestras, donde sólo quedarán esas ramitas escuchimizadas que ellos suman como árboles en su extraño cómputo.
En Esplugues proyectan acabar con lo que debía ser la entrada y la conexión de lo urbano con el parc de Collserola, construyendo un inmenso muro de cemento, rascacielos y viviendas de lujo. La flora y la fauna de Collserola se ven amenazadas, empeora el tráfico y ahuyentan a los vecinos hacia zonas todavía "más baratas", en esos procesos de gentrificación que nunca se acaban. Por otra parte, esos muros de cemento impiden la circulación del aire, esos pasillos de ventilación que una vez me contaba una arquitecta y urbanista que refrescaban las ciudades y que en València desaparecieron con la nueva marea de cemento. Ahora, hace falta mucho más aire acondicionado para soportar los veranos. Es decir, que mientras en el ámbito internacional, los arquitectos presentan proyectos donde la orientación y las condiciones naturales de los edificios promuevan la aireación natural, el aprovechamiento de la energía solar y reduzcan la necesidad de consumir calefacción y aire acondicionado, aquí se trabaja en dirección contraria. Obviamente, la gentrificación se produce en todo el mundo, sólo que en Europa y en el mundo anglosajón, se protegen los árboles y el patrimonio arbóreo. Aquí, no.
Copio algunos extractos de la revista contra el Pla Caufec:
Un pulmón metropolitano en peligro. Las asociaciones de vecinos en Esplugues llevan años intentando parar un plan llamado Caufec, que aumenta en un 780% la edificación permitida desde 1976. Directivos de Fecsa, junto con Sacresa (propiedad de la familia Sanahuja, famosa por la aluminosis del Turó de la Peira), Florentino Pérez son algunos de los socios. Hay dos contenciosos-administrativos y un recurso al Tribunal Supremo. Además, se enfrentan a un masover de 65 años, Pep de Can Oliveras, cuya familia lleva 150 años viviendo allí: dicen que Sacresa le ha cedido una casa, "en condiciones mafiosas".
Las AAVV se oponen al plan, cortan el tráfico, publican una revista, se encadenan... El Ayuntamiento ni les recibe, ni les escucha (las costumbres democráticas de este país). Según dicen, les han cacheado en los plenos, les arrancan los carteles, les multan, les detienen, etc.
La excusa para esa gigantesca urbanización es el soterramiento de las líneas eléctricas. 600 viviendas de lujo y alto standing, otro proyecto de "gentrificación" que ahuyenta a los vecinos del lugar. Edificios gigantescos (300 plantas en 34 edificios; 234.000m2, casi el 11% de la edificación de Esplugues), y sobre todo, la tala de toda la arboleda existente y la desaparición del pulmón metropolitano. La zona debía ser la entrada al Parc de Collserola, pero se convertirá en un muro de cementpo. Además, destruye el patrimonio arquitectónico: ya han derribado edificios que estaban catalogados en 1984 (Can Casas, Can Tomba, Cal Biel). El impacto ambiental sobre Collserola es importante, fauna y flora amenazadas.
El PSC sigue gobernando en Esplugues, en mayoría absoluta, pese a que en 1998, el alcalde ya dimitió, acusado de prevaricación en asuntos urbanísticos. La sentencia le inhabilitó para sus funciones durante 8 años.
Ya han empezado a talar árboles y van muy deprisa. Más información en http://www.noalplacaufec.net/

domingo, octubre 21, 2007

Pasqual Maragall, la memoria, lo que ocurrió aquí

Foto: I.N., Camino en Čortanovci, 2007.

La noticia de la enfermedad de Pasqual Maragall me produce tristeza. En el fondo, me gustaba la idea de verle ocupar algún cargo en alguna parte, leer sus opiniones de vez en cuando. Sé que no ha sido un político "convenient", como dicen los anglosajones. Yo nunca he votado a su partido. Pero seguramente es el último político culto y literario que hemos tenido en este pobre, zafio país, y que nunca tendremos.

Dicho esto, a aquellos que creen que exagero por mi maximalismo, a los que dicen que más vale pasar página o que Franco se ocupó de los pobres y que el comunismo fue peor, a los que vivieron el franquismo con placidez, a los que no han escuchado ni quieren escuchar testimonios como el de esa mujer en el cementerio de Pere Lachaise filmada por Heddy Honigmann, que se siente acogida en Francia y nunca volverá a España porque se moría de hambre, porque veía cómo ejecutaban camiones enteros de disidentes y cómo los curas disparaban el tiro de gracia. Lean la entrevista a Ramiro Pinilla de ayer en el Babelia. La copio aquí abajo
ENTREVISTA: Ramiro Pinilla "El franquismo contó con la posguerra para asesinar impunemente" ANDER LANDABURU 20/10/2007 Mientras prepara una obra policiaca sobre un inspector subyugado por la novela negra norteamericana, se reedita Antonio B. El Ruso, ciudadano de tercera, sobre la España de hambre y miseria. A sus 84 años, Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923) sigue escribiendo con la ilusión de un principiante.
La razón fue la denuncia social. Por si algún español no sabía cómo era esa España
PREGUNTA. En Antonio B. El Ruso, ciudadano de tercera, se sale de Getxo, de los Verdes valles, de la represión franquista de La higuera, y se va a esa España, ruda, de hambre y de miseria, ¿cómo surge este libro?
RESPUESTA. Este libro en cierto modo es también memoria histórica. Es un recordatorio, pero no antifranquista, sino antiespañol. De esa "España eterna", como ha sido siempre para recuerdo de todos. ¿Cómo surge? Pues porque un amigo de Bilbao un día me llama y me dice: "Oye mira que hay un individuo que tiene una vida muy azarosa y que quiere que alguien se la escriba". Hablé con él. Se llamaba Antonio Bayo y me di cuenta de que procedía de un submundo miserable e injusto de la zona de las Cabreras en León. Y así empezó. Venía todos los días a mi casa de Getxo a contarme su historia. Para él un libro era una cosa sagrada, un libro nunca podría mentir. Durante un mes largo, al describirme toda su peripecia, me di cuenta de que aquello no podía ser inventado y menos por él, que no tenía ni pizca de imaginación pero sí una inmensa memoria.
P. ¿Quién era El Ruso?
R. Es producto de su época, conjuntamente de un lugar tremendo, donde tuvo la desgracia de nacer. Cuento una anécdota para que se vea qué lugar era ése, qué remota aldea dentro de esa España cutre y miserable. En cierta ocasión, corría el año 1944, en pleno franquismo, al gobernador de turno se le ocurrió hacer un viaje, digamos una especie de "safari" para ver cómo eran "sus" tierras. Fue hasta la Cabrera Baja. Llega con jeeps y con la Guardia Civil, aparcan en la aldea, y lo primero que hacen los habitantes del pueblo es acercarse con miedo a los vehículos para llevarles brazadas de hierba y de paja y depositarlos ante los morros de los jeeps. Aquella gente no solamente era pobre, es que no sabía nada del mundo, es que no había visto un coche en su vida.
P. En esa época hubo muchos miserables como El Ruso.
R. Lo que pasa es que El Ruso era un rebelde y desde niño empezó a robar. Con diez años una vez comulgó siete veces. Un día de comunión probó la ostia, le gustó, dio la vuelta y volvió una y otra vez, hasta en siete ocasiones, hasta que el cura se dio cuenta y lo sacó a patadas. Es decir, tenía hambre y quería comer, los demás se doblegaban, se resignaban, él no.
P. El hambre le convierte en personaje desequilibrado, osado y hasta valiente.
R. Él se rebela, él quiere comer, y que le dejen en paz. Lo que asombra es la acumulación interminable de las cosas que le ocurren. Lo que es impresionante es cuántas pruebas resiste, cuántas torturas, cuántas persecuciones. Es decir, capítulo por capítulo, son diez vidas. Le encierran en el cuartel de la Guardia Civil, en el trastero del juez, luego en cárceles y hasta en manicomios.
P. Sí, pero los que no comían también tenían miedo.
R. Los que no comían tenían un miedo terrible. Los que no robaban realmente se morían de hambre. Se morían de hambre o robaban mejor de otra forma. Antonio, de niño, eso lo veía, como veía cómo el cura del pueblo pagaba con un puñado de patatas a su madre por sus servicios sexuales. La suya fue una trayectoria que no podía acabar de otra forma.
P. ¿Por qué decide escribir la historia de Antonio, se sale del mundo literario de sus novelas, de la ficción? Es una excepción.
R. Sí. La escribí en 1972 pero se publicó en 1977. La razón fue la denuncia social. Por si alguien, algún español, no sabía cómo era esa España. Esa España de siglos pasados, con la que algunos se llenan la boca ahora, con un pueblo humillado, aplastado por las instituciones, la Iglesia, la policía, los jueces, el militarismo. Eso es lo que yo quería reflejar.
P. Denuncia social distinta de la de su último libro La higuera.
R. Sí, son dos niveles muy distintos, son dos denuncias. En La higuera denuncio los crímenes del franquismo. Los dos bandos hicieron barbaridades pero con la diferencia de que la República intentó contener éstas. El franquismo contó con la guerra y con diez o quince años de posguerra para asesinar impunemente, "legalmente", ésa es la diferencia. Entonces, La higuera es una denuncia, un recordatorio para generaciones que aún no se les ha contado qué ocurría cuando esta gente entraba en un pueblo y empezaba a matar, a asesinar, a "dar paseos" a todos los "rojos". Eso hoy apenas lo saben las jóvenes generaciones.
P. Dos formas de amnesia colectiva, de la memoria política y de la memoria social.
R. Que es más larga. Y que viene de atrás, porque hay muchos más años de hambre que de represión violenta, como la primera década del franquismo.
P. Y memoria literaria en Antonio B. El Ruso.
R. Es claro, porque aquí yo no interpreto nada. Me retiro y le dejo al otro que lo cuente. Es "el lenguaje invisible". Es la ausencia premeditada del escritor. El libro se explica por sí mismo, y el autor desaparece.
P. ¿Y por qué aceptar escribir esta historia?
R. Como una excepción, una originalidad, un cambio de registro y, sobre todo, una necesidad de denuncia.
P. ¿Cómo muere Antonio?
R. A los 45 años en Galicia en el pueblo de su segunda mujer. Riñe con la familia de ella, y en cierto momento Antonio esgrime una escopeta, va a buscar a alguien a una cuadra, ese alguien se defiende con un tridente y se lo clava. Le operaron del hígado, quedó mal y a los meses murió.
P. ¿Y su novela policiaca?
R. Se publicará dentro de un año. Es la historia de un inspector subyugado por la novela negra norteamericana y que a su vez escribe obras policiacas. Ha escrito más de doce y se las han devuelto todas. Descubre que él no tiene imaginación. Sin embargo, el recuerdo de un crimen pasado le transforma en investigador y empieza a hacer investigaciones, interrogatorios a sospechosos. Han pasado diez años del crimen, él lo retoma y el pueblo empieza a recordar de nuevo aquel asesinato.

martes, octubre 16, 2007

Prensa

Ilustración: He recibido este bonito anuncio del Times Literary Supplement. Ya sé que es publicidad, pero me gusta mucho ese árbol de libros, tan apropiado para mí, que me tienta renovar la vieja costumbre de subscribirme, aunque ¿cuándo lo leeré? Leo a trozos el Granta que aún recibo... y ya dejé The New Yorker...
Hace dos días, mi amiga Erika Bornay me recomendó el artículo de Xavier Vidal-Folch en El País sobre el "asunto Frankfurt" y lo cierto es que coincido por completo. Creo que vale la pena su lectura.
Hoy he visto un artículo del siempre interesante Vicenç Navarro donde se queja del sesgo neoliberal de la prensa de este país, y de esa extraña mentalidad de los españoles, que valoran a Solbes por encima de otros líderes sin darse cuenta de que España está en el vagón de cola del gasto social europeo y que incluso Gordon Brown es izquierdista comparado con sus medidas políticas. Léanlo, por favor. Navarro es el único que habla de las cosas por su nombre en el terreno económico y que siempre me hace pensar en las palabras del desaparecido John Kenneth Galbraith de que en la actualidad, izquierdas y derechas sólo se distinguían en la inversión social y en educación y que la seguridad social y los servicios públicos deben ser deficitarios por definición. Todo eso ha desaparecido con él, al menos por estos lares (no en Suecia y en los países nórdicos, donde yo debería vivir si no fuese por el frío y porque no conozco sus lenguas).
También leo que España es el segundo país preferido por la inmigración y eso me hace pensar nuevamente en la cuestión del velo y de la necesaria laicidad que no tenemos. Si no nos decidimos a acabar con esta semiconfesionalidad y no rompemos ese acuerdo tan injusto con la Iglesia católica, que tan responsable fue de la represión franquista, no tendremos argumentos para frenar el asunto del velo y dentro de un tiempo habremos renunciado o retrocedido en las conquistas de los derechos de las mujeres. Había un artículo de Soledad Gallego-Díaz sobre el velo hace unos días en El País, muy atinado a mi modo de ver.
En cuanto al rechazo de Mayor Oreja a condenar el franquismo y sus declaraciones de que se vivía plácidamente no son ninguna sorpresa. Esa derecha no es demócrata y puede seguir defendiendo un régimen ilegítimo, instituido por la fuerza contra la voluntad popular manifestada en las urnas, con el apoyo de Hitler y Mussolini, y en este país esas declaraciones son asombrosamente legales y toleradas. Se persigue a quienes queman una bandera o una foto del rey, pero se permite que alguien defienda las atrocidades del franquismo y siga en la política activa.
Alguien me ha llamado maximalista por mis opiniones, tal vez lo sea (yo prefiero que me llamen radical, no significa mucho en un país de tibios), pero es un hecho que el franquismo nunca fue derrotado, nunca perseguidos sus responsables, nunca hubo una ruptura clara, a diferencia de lo que ocurrió en Europa, y por eso seguimos como seguimos, Y también por eso, y por la ignorancia tremenda que supuso ese silencio, la gente no se entera del significado de las medidas de Solbes o la diferencia de lo que propuso Caldera, por ejemplo, aunque fuese por la proximidad de las elecciones. De la misma manera que la gente confunde el clima y la pereza generalizada con la calidad de vida cuando insiste en que en este país "se vive muy bien". Basta ver el índice de endeudamiento, las hipotecas, los precios de la vivienda y de los productos básicos y compararlos con los sueldos y a su vez con los europeos para comprender que aquí se malvive (excepto los poseedores de grandes fortunas y los banqueros, naturalmente).
Y volviendo al azufaifo, ayer bajé de casa a comprar pilas para el ratón inalámbrico, que se había muerto sin reserva, y fue como si lo hubiera propiciado la famosa providencia de los cristianos. Vi un camión grúa con unos operarios que intentaban colgar unos alambres de las ramas del azufaifo. "¡Oiga, alto, ahí no! ¡Ese árbol está protegido!" exclamé yo. Iban a colgar las luces de Navidad. Tuve que llamar a la Guardia Urbana, a Ninca, que vino con la documentación, a la peletera que organiza las luces y que, por suerte para nosotros, es partidaria de preservar el árbol. Y logramos arreglar la cosa, aunque no fue fácil. Más tarde, el ingeniero técnico agrícola que nos ha ayudado en esta batalla me dijo que un alambre puede matar una rama, con el roce. Una hora en la calle. Así cualquiera trabaja.

lunes, octubre 15, 2007

15 octubre, Acción blog: historia del azufaifo

Ilustración: Nico de Querol ha retratado así a nuestro ginjoler. Esperemos que inaugure una campaña de dibujos infantiles para defender al árbol de la calle Arimón.
El 15 de octubre es el día de acción de los blogs y se dedica al medio ambiente. Voy a sintetizar aquí nuestra campaña para salvar al azufaifo de la calle Arimón.
En Barcelona, los espacios verdes por habitante están muy por debajo de lo que aconseja la OMS. La construcción es el negocio en alza y está destruyendo la ciudad, como ha destruido la costa y gran parte de este país, sin que ningún gobierno se decida a ponerle coto. Un indicio claro: en Barcelona, hay una normativa contra el ruido y los excesos auditivos, pero esa normativa no afecta a la construcción. No es un hecho casual: la construcción sigue siendo la fuente principal de financiación de nuestros ayuntamientos.
En mi barrio, la mayoría de espacios verdes eran privados. Era un barrio frondoso, lleno de pequeñas casitas con jardín (y también mansiones). Unas y otras han ido cayendo bajo la piqueta para construir bloques de arquitectura mediocre y sin gracia, sólo para especular. La sombra y la quietud de árboles y pájaros se han visto sustituidas por polvo, grúas y ruido.
En mi patio de manzana, estaban tirando todas las casitas y al caer la penúltima resultó amenazado un árbol precioso, magnífico, que sobresalía y daba sombra a la calle y llenaba la acera de flores y frutos pegajosos. Era un azufaifo, Ziziphus jujuba, especie frutal originaria de China que trajeron los árabes a este país y cuyo nombre forma parte de la cultura en expresiones diversas. Su madera sirve para fabricar instrumentos de viento, y por su resistencia, se usó en otros tiempos para construir barcos.
Una editora vecina se unió a mi denuncia a través de mis blogs y empezó la recogida de las 1.500 firmas, y luego un abogado preocupado por el patrimonio, y un ingeniero técnico agrícola. Yo empecé a escribir a todo el mundo, un escritor famoso nos dedicó un artículo, la más selecta prensa de opinión y noticias empezó a hacerse eco, un arquitecto influyente pidió con nosotros que hicieran una plaza, salimos en distintas televisiones y radios, intelectuales conocidos se manifestaron a favor nuestro y muchos otros bloggers se unieron a la campaña. Descubrimos que la licencia se había concedido con información mixtificada. Gracias a nuestra protesta, el ayuntamiento decidió que no lo talarían, sino que lo trasplantarían. Nosotros presentamos informes de expertos donde se demostraba que el trasplante era un riesgo mortal para el árbol, que si sobrevivía a la poda rigurosa que habría que hacerle para sacarlo de la calle, nunca jamás recuperaría su forma ni sus dimensiones de ahora. Descubrimos que era un árbol bicentenario y que en toda Europa no hay documentado otro tan grande ni tan hermoso. Además, el azufaifo es el árbol más sostenible que existe, resistirá a la sequía que vendrá, extendiendo sus raíces profundamente. Como nos contó un luthier de Vilanova, es el árbol del confín, donde Mahoma tuvo la revelación y según el Corán, más allá del azufaifo sólo está dios. En Persia era el árbol del amor y en Italia, cuando uno se enamora se dice que ha bebido il brodo delle gíuggiole. La música popular catalana se toca con instrumentos hechos con azufaifo. Al fin, nos prometieron que protegerían el árbol in situ.
Ahora bien, la amenaza para el árbol no ha terminado. El ayuntamiento, dividido entre disensiones de los distintos partidos que lo gobiernan, ha decidido construir. Nosotros intentamos saber a cuántos metros, porque según los expertos, el cemento compacta la tierra y asfixiaría las raíces del árbol, que moriría en pocos años. Y si una máquina se acerca, podría cortar sus raíces y matarlo de forma inmediata. Sabemos que en Europa, a un árbol venerable como éste se le protege y no se construye a 500 metros. Aquí, ni siquiera quieren reservarle el terreno de 30 x 10 donde se halla. Dicen que acceder a nuestras peticiones sería un precedente peligroso. Y nosotros pensamos al contrario: ahora tienen la oportunidad de demostrar que les importa crear una ciudad sostenible, que no siempre toman partido a favor del mercado inmobiliario, que alguna vez también pueden favorecer a los árboles. Dicen que éste es un barrio privilegiado y se equivocan. Es cierto que en este barrio hay ricos, pero también hay muchísimas personas que a duras penas llegan a fin de mes, jubilados con alquileres antiguos y pensiones escasas, gente joven que comparte pisos, etc. No hay equipamientos municipales, ni bibliotecas ni instalaciones deportivas, ni apenas transportes públicos. Pero sobre todo, lo más grave es que los espacios verdes desaparecen a toda velocidad y que la contaminación y la degradación del paisaje es cada día más aguda. Otro argumento es que en este barrio gana tradicionalmente la derecha. ¿Pero qué hace la llamada izquierda por este barrio? Castigarlo por su supuesto voto de derecha. Así difícilmente cambiarán las cosas... Y por extraño que parezca, las autoridades del Distrito parecen contrarias a nuestra reivindicación.
El pasado 16 de septiembre organizamos, con la ayuda de un editor y poeta, un recital de poesía, la Festa del Ginjoler, con cartel de Aurora Altisent, en la que participó un montón de poetas y músicos a favor del árbol. Toda nuestra calle se ha llenado de trapos verdes, gracias a la iniciativa de un restaurador del barrio. En la esquina donde colgamos los recortes de periódico y las noticias del azufaifo, la gente se para a leer y a comentar mientras admiran nuestro magnífico azufaifo. Volem la Placeta del Ginjoler!

viernes, octubre 12, 2007

Discusiones y pensamientos en el día de la hispanidad

Foto: María Zambrano
El otro día discutíamos de un libro que incluye la palabra España en el título. Aunque el libro va destinado a un público europeo de estudiantes de español, o de castellano, es probable que también se venda en otros lugares del país, pero lo tendrá más difícil en Catalunya. Todos aquellos con quienes lo he comentado están de acuerdo en que aquí, ese nombre aún suscita rechazo. Mi amiga madrileña no lo comprende, cree que forma parte de cierto fanatismo nacionalista catalán.
Pero yo creo que es otra cosa. Aquí, el franquismo nunca fue derrotado, como se derrotó el nazismo en Alemania y el fascismo en Italia y el colaboracionismo se condenó en Francia. Aquí hubo silencio y tras los cuarenta años de dictadura, otro pacto de silencio. Y ellos, los franquistas, se habían apropiado de ese nombre, esa bandera, ese himno... que ni siquiera han cambiado en lo esencial. Y pese a que el mito de una Catalunya enteramente republicana que luchó contra Franco sólo es un mito, ya que la burguesía catalana apoyó en gran parte al franquismo, exceptuando a sus sectores más ilustrados e intelectuales, lo que sí es cierto es que la lengua y la cultura catalana fueron perseguidas, hasta extremos ridículos e inimaginables, como demuestra el libro de Josep Benet Catalunya sota el règim franquista. Heredamos demasiadas cosas del franquismo, no sólo bandera e himnos, sino también instituciones como la monarquía. Nunca hubo un referéndum para preguntarnos si queríamos la monarquía. De manera que el nombre de España sigue demasiado vinculado a la España franquista y no a aquella esperanzadora España republicana.
Por otra parte, como escribió María Zambrano, la identidad de España se inscribe sobre el genocidio y la exclusión, la matanza de indios que conmemora este día, la expulsión de los judíos y los árabes. Y no por azar los españoles (Zambrano dixit) renunciaron a hacer historia y a hacer filosofía. No pensar, no hablar, enterrar... y propiciar el analfabetismo.
Yo escribo en castellano, no puedo evitar sentirme vinculada a la lengua de Cervantes, la de García Lorca, a mi antepasado Nicolás Salmerón, a las literaturas latinoamericanas. Es mi lengua materna y mi lengua literaria, aunque haya trabajado y traducido también al catalán como lengua de destino y aunque siempre haya simpatizado y apoyado esa lengua (pero no a cualquier precio, no al precio de abandonar lo social, lo educativo, lo ambiental todo, para preocuparse sólo de la lengua y las reivindicaciones nacionales, como hizo CIU en sus 26 años de gobierno, y ERC parece dispuesta a seguir sus pasos).
Pero comprendo que la imagen de España sólo podría recuperarse desde aquí si hubiera una ruptura clara con ese pasado y no tímidos intentos, siempre light.
Y esa ruptura no afecta sólo a "lo español", sino que afecta también a nuestros políticos catalanes. Por ejemplo, construir el Fòrum sobre el Camp de la Bota, donde (ayer me lo recordaba un amigo) llegaban camiones y camiones repletos de presos republicanos que eran fusilados allí. Enterrar ese recuerdo, intentar borrarlo en lugar de levantar un memorial, como se habría hecho en cualquier país de Europa, es un gesto terrible, que nunca ayudará a este país a recuperar la salud ni la cultura. ¿Qué identidad queremos construir, si enterramos el drama principal ocurrido aquí?
Hubo una España republicana. Hubo un Madrid que luchó contra Franco y fue bombardeado. Hubo muchos españoles que murieron en los campos o fueron al exilio con tantos otros catalanes. Con ese país que intentaba corregir su pasado terrible e inaugurar una época de conocimiento y educación (la República construyó más escuelas y bibliotecas en su corta existencia e invirtió más dinero en ellas que nunca antes ni después en este pobre país, y trabajó seriamente para fomentar la lectura y la cultura entre los trabajadores), de arquitectura progresista, de feminismo, de artistas de las vanguardias, de médicos innovadores, de pedagogos revolucionarios, de Universidades llenas de intelectuales brillantes. Con ese país y esa identidad quisiéramos reconectar algunos. Pero no nos lo ponen fácil...
Por cierto, que al parecer, este año, el día de la cruel hispanidad coincide con el fin del Ramadán, esa fiesta que celebran los musulmanes en el fin del ayuno y que en París, el IMA suele celebrar con conciertos interesantes...
Y volviendo a mi tema de los árboles, un amigo me trajo ayer un artículo de Le Monde que habla de árboles, del castaño que dio esperanza a Anna Frank. Espero que pueda funcionar el link. Les arbres pleurent aussi, par Laurent Greilsamer. Ojalá lo leyeran nuestros políticos municipales, tan insensibles a los árboles.