jueves, julio 05, 2007

Informes técnicos sobre el azufaifo

Ilustración: Ficus Racemosa, Frederick Polydore Nodder
Transcribo aquí parte del informe que ha hecho sobre nuestro azufaifo otro prestigioso ingeniero técnico agrícola,
...En relación con la polémica suscitada por la posible desaparición de un ejemplar de árbol de la especie Ziziphus jujuba Miller (familia Rhamnaceae), sito en la calle Arimón de Barcelona, debido a obras de derribo y de nueva construcción, informa de lo siguiente:
Que dicho ejemplar posee al parecer una medida de perímetro de tronco de 187 cm, lo que para las características de su especie y en las condiciones climatológicas de nuestra zona mediterránea lo convierte en un ejemplar totalmente digno de catalogación.
Que dado el lentísimo crecimiento de la especie, debido a la peculiar forma de engrosamiento de las ramillas en las que el brote de las nuevas hojas se repite sobre el mismo punto año tras año, y teniendo en cuenta las dimensiones actuales del árbol, estamos ante un ejemplar de más de 120 años de antigüedad con toda certeza, lo que parece confirmarse por relatos personales de vecinos del barrio.
Que consultados la mayoría de catálogos de árboles singulares publicados hasta la fecha en España, tan solo se citan unos pocos ejemplares de características parecidas, por lo que estamos con bastante probabilidad ante un ejemplar importante, lo que refuerza la necesidad de su catalogación.
Que una característica de esta especie, y de otras muy relacionadas del mismo género, es la formación de una raíz principal profunda, por lo que en su cultivo se aconseja llevarlo a su emplazamiento definitivo lo antes posible. Mi experiencia personal lo confirma, pues hemos intentado el trasplante de árboles muy jóvenes cuando estaban en período invernal de reposo y, aún así, se fracasó en numerosas ocasiones.
Esto nos indica claramente que si se intentara el trasplante de este notable y añoso ejemplar, estaríamos abocados al fracaso con toda probabilidad.
Además, en dicha operación habría que realizar una poda de reducción de copa muy importante, lo que comprometería la actual estética del árbol, que ya nunca sería la misma; y en el supuesto caso de que sobreviviera solo parte del fuste del árbol, éste comenzaría a brotar a su libre albedrío, perdiendo igualmente su actual porte. En ambos casos, y siempre ante el hipotético y más que improbable caso de que sobreviviera al trasplante de una u otra manera, tardaría muchos años en volver a tener una copa de cierta envergadura, y ya nunca sería el mismo árbol, perdiendo su actual interés.
Por otro lado, pues he tenido ocasión de observar fotografías, lo estrecho de la zona hace difícil el empleo de maquinaria pesada para lograr un cepellón de ciertas dimensiones y para el posterior traslado del árbol.
En definitiva, si se desea preservar el árbol, lo que sería deseable tanto por sus características botánicas como por sus implicaciones sociales y culturales en el barrio donde se emplaza, debería permanecer en su actual emplazamiento, procurando mantener el suelo a su alrededor sin modificaciones sustanciales que pudieran afectar a su sistema radicular.